El mar ha sido y es vehículo por excelencia de encuentros, intercambios y elaboraciones. El Mediterráneo, al igual que otros mares como el Báltico, el Caribe o el Mar de China, ha sido y es un espacio común. Pero, en el caso del Mediterráneo, el hecho de ser punto natural de encuentro de tres continentes-Europa, África y Asia-ha propiciado que estos intercambios hayan adquirido una dimensión y relevancia muy destacadas a nivel mundial.
Múltiples experiencias culturales, políticas, sociales y económicas surgidas del crisol mediterráneo han tenido y tienen una trascendencia a escala planetaria gracias a la influencia ejercida en otras áreas geográficas sobre las que se han proyectado. La democracia, las grandes religiones monoteístas, numerosos avances científicos y tecnológicos, la cultura gastronómica o múltiples expresiones artísticas, por citar algunos elementos que hoy en día están en la base de buena parte de la organización social, política y cultural de numerosas sociedades del mundo, tienen su origen o desarrollo en el área mediterránea. Y este peso en los más diversos campos, sigue todavía muy vigente en la actualidad.
A escala planetaria, tal vez sólo el Mar de China puede ser equiparado al Mediterráneo como otro gran polo mundial de desarrollo de experiencias similares, a menudo en una evolución paralela y, a pesar de las distancias y relativos aislamientos, con no pocos puntos de contacto.
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Fuente. http://www.iemed.org











