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España se expande por el norte de África

La presencia empresarial hispana se consolida en la región y compite con las firmas francesas.


España está pisando fuerte en los países de África del Norte. En tiempos de crisis, paro masivo, estancamiento del consumo y desequilibrios en las cuentas públicas, muchas firmas hispanas, tanto grandes multinacioales como pequeñas y medianas empresas, han puesto su mirada en los países de la ribera sur del Mediterráneo.

Esta región aún atraviesa dificultades económicas y fuertes tensiones sociales -la llamada Primavera Árabe no ha dado lugar a sistemas políticos plenamente democráticos-, si bien las posibilidades de negocios son inmensas en países como Marruecos, Argelia, Túnez o Libia. Marruecos es el país del Magreb donde la presencia económica española es más importante.

 Ambos Estados han estrechado lazos para hacer frente a la crisis, al tiempo que la relación política y personal que han establecido sus presidentes respectivos, Mariano Rajoy y el islamista Abdelilah Benkirane,se antoja francamente buena.

 Así quedó patente en la reunión de alto nivel que ambos mantuvieron el pasado 3 de octubre, donde el jefe del Ejecutivo -acompañado del presidente de la CEE- promocionó la experiencia hispana en sectores como las infraestructuras, el saneamiento de aguas o las energías renovables.

Hizo lo mismo Rajoy con el monarca Mohamed VI, a quien el Rey Juan Carlos tiene previsto visitar a finales de este mes en su residencia oficial de Marraquech, aprovechando las «excelentes relaciones» entre ambos -según la Casa Real española, aunque su último viaje oficial al país vecino fue el 9 de mayo de 2011- para potenciar aún más las relaciones económicas bilaterales.

 Los datos hablan por sí solos: de enero a septiembre de 2012, las exportaciones hispanas a Marruecos -de unas 20.000 empresas, en su mayoría pymes-, habían crecido un 22,4%, convirtiendo al país en el segundo mercado de España fuera de la Unión Europea (UE), justo detrás de Estados Unidos.

Asimismo, la cobertura de la balanza comercial española respecto al país vecino alcanzaba un nuevo récord: 170%. El 52% de las inversiones españolas en África se concentran en Marruecos, que desde hace dos años ha pasado del puesto 27 al 12 en el ranking de destinos preferentes de inversión para las firmas españolas.

 España fue el primer inversor extranjero en Marruecos en 2012 (según estimaciones provisionales) y también el primer socio comercial, por encima de Francia. La localización geográfica estratégica de Marruecos (a tan solo 14 kilómetros de España), el crecimiento sostenido de su economía, la intensa modernización de sus infraestructuras y los competitivos costes son elementos atractivos para las más de 800 empresas españolas presentes allí.

 La automoción, la aeronáutica, el textil, la electrónica, la agroalimentación, la construcción, la energía, el turismo y la obra pública son los sectores donde están mejor implantadas en un país que, además, es socio preferente de la UE. «España y Marruecos han dado un salto cualitativo en sus relaciones bilaterales» porque «son conscientes de que se necesitan», y «la apuesta de François Hollande, en Francia, por Argelia, es una magnífica oportunidad» para que las empresas y el Estado español «apuesten estratégicamente por nosotros», afirma el politólogo Mustafá Sehimi.

No solo gas en Argelia

España y Argelia, gran potencia en hidrocarburos (gas y petróleo), también se han convertido en socios privilegiados frente a la crisis.

Así se puso de manifiesto en un foro hispano-argelino de empresarios y políticos celebrado el 5 de noviembre en Madrid, del que salieron acuerdos de cooperación en sectores como las energías renovables, las infraestructuras, los bienes de consumo, el turismo y los servicios públicos.

Durante su visita del jueves a Árgel para participar en la V Reunión de Alto Nivel entre ambos países, Rajoy profundizó en ellos. Su viaje, tres semanas después del que realizara su homólogo francés Francois Hollande, buscaba aprovecharse de que las relaciones de este país con su antigua colonia, aunque predominantes, no resultan ya hegemónicas.

 Las inversiones españolas superan los 2.000 millones de dólares en 27 proyectos en Argelia, con 220 empresas implantadas allí -el 41% en el sector inmobiliario-. España importa gas argelino, del que es altamente dependiente, por unos 3.900 millones de euros al año, y exporta industria auxiliar mecánica, tecnología industrial, manufacturas, medicamentos y otros productos por unos 2.000 millones anuales.

Mientras, en el pequeño Túnez, el Estado más moderno del Magreb, se han instalado unas 60 empresas españolas que generan más de 4.200 empleos y un volumen de negocios de 268 millones de euros. Es poco si se compara con el número total de firmas extranjeras (3.150), pero las perspectivas de futuro son buenas, sobre todo en la industria agroalimentaria, el textil, la automoción, las infraestructuras, la energía, las telecomuniciones y el turismo. España es el cuarto cliente del país y también el cuarto proveedor, el sexto inversor y el octavo emisor de turistas, aunque aún muy lejos de socios europeos como Francia, Italia, Alemania o Gran Bretaña.

Túnez a la baja, Mauritania al alza

Libia, que en la última etapa del régimen dictatorial del megalómano Muamar Gadafi se convirtió en aliado de Occidente, también fue un buen bocado para las multinacionales españolas, sobre todo Repsol y otras firmas del sector de los hidrocarburos, aunque las inversiones directas españolas eran modestas.

El panorama se complicó cuando estalló la rebelión armada que acabaría con Gadafi. El clima político y social aún es inestable en un país donde el Estado no logra imponer orden y muchas milicias siguen armadas. Repsol, que controla el 4% de la producción petrolera, suspendió sus operaciones allí y otras multinacionales siguieron sus pasos.

 Otras firmas españolas, como Sacyr Vallehermoso, también se vieron afectadas. No obstante, según el embajador español en Trípoli, José Riera, «bastates» empresas hispanas han “normalizado” su relación con las nuevas autoriades y España participará en la reconstrucción del país. Mauritania, pese a ser el país más pobre y atrasado del Magreb, también es una buena oportuidad para aquellas -de hecho, una veintena ya tiene alguna presencia allí-, según el embajador en Nuackchott, Alonso Dezcallar, especialmente en sectores como el minero, las infraestructuras, la maquinaria, las energías renovables y la construcción.

 Fuente: Colpisa

 

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