La ciencia como base para la gestión sostenible de los recursos pesqueros en el Mar de Alborán

Casa Mediterráneo acogió en la ciudad de Alicante entre los días 3 y 6 de abril de 2017 una reunión de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en la que participaron expertos en biología marina, ecología del medio marítimo y gestión de la pesca para discutir y acordar métodos científicos para la delimitación de […]


Casa Mediterráneo acogió en la ciudad de Alicante entre los días 3 y 6 de abril de 2017 una reunión de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en la que participaron expertos en biología marina, ecología del medio marítimo y gestión de la pesca para discutir y acordar métodos científicos para la delimitación de stocks pesqueros en el Mediterráneo, y en concreto en el área del Mar de Alborán, la zona de transición entre el Atlántico y el Mediterráneo situado entre España, Marruecos y Argelia.

El último informe publicado por la FAO sobre el estado de la pesca en el mundo indica que aproximadamente el 31 por ciento de los stocks pesqueros se encuentran en estado de sobreexplotación, es decir, se está pescando por encima de los límites considerados “biológicamente seguros”. No obstante,  cabe matizar según las regiones, ya que por ejemplo, mientras en el Atlántico Norte y en el Pacífico Noroccidental los porcentajes de sobreexplotación son más bajos -entorno al 28 por ciento- en el Mediterráneo podemos estar cerca del 85 por ciento.

Hablamos de “stocks dentro de los límites biológicamente seguros” cuando su tasa de renovación biológica es superior a la tasa de extracción por la pesca; por lo tanto, para garantizar la sostenibilidad habría que mantener estas dos tasas dinámicas en equilibrio.  Sin embargo, sólo podemos intervenir en la segunda, ya que sobre la primera no tenemos poder de maniobra, al ser la naturaleza la que hace su papel. Los biólogos pesqueros nos encargamos de estimar cuántos peces puede haber en el mar a partir de los datos anuales de capturas y de campañas de prospección, y a continuación tratamos de hacer predicciones de cuánto podemos extraer en el futuro sin comprometer la sostenibilidad del recurso, manteniendo a la vez los beneficios para la sociedad. La mejora en el estado de algunos de los stocks en los últimos años se ha debido a la aplicación de adecuadas medidas de gestión, lo cual demuestra la conveniencia de que las instituciones que dictan las políticas de gestión pesquera recurran a asesoramiento científico.

Los recursos pesqueros tienen características distintas de los recursos naturales terrestres que dificultan su evaluación y gestión. La mayoría de las especies que pescamos pasan su vida en movimiento; por un lado, migran activamente entre áreas de reproducción, alimentación y cría, pero además sus huevos y larvas son transportados por las corrientes marinas. Por ello, en muchas situaciones, los límites de distribución de los recursos no coinciden con las fronteras políticas y la gestión deja de ser una cuestión nacional para tornarse objeto de negociación entro dos o más países. Definir con claridad los límites geográficos de los recursos es por lo tanto una tarea imprescindible, pero no fácil.   

La reunión de Alicante, organizada por el proyecto regional de la FAO CopeMed Fase II, ha servido para poner sobre la mesa las últimas tendencias sobre métodos científicos que nos ayudan en esta tarea. Investigadores de seis países ribereños (Argelia, España, Francia, Italia, Marruecos y Túnez) participaron compartiendo sus experiencias y al final acordaron establecer un plan de trabajo para los próximos dos años que ayudará a delimitar los recursos sobre los que operan las flotas de los tres países del Mar de Alborán.

El Mediterráneo es un mar semi-cerrado y relativamente pequeño para la población que habita sus costas en un total de 21 países. Los recursos pesqueros se comparten entre países vecinos con una gran diversidad cultural, económica y social. Para la sostenibilidad de la pesca y la conservación de los recursos pesqueros es necesario unificar criterios y actuar de manera consensuada y conjunta, tratando de reducir las desigualdades.

El proyecto regional CopeMed Fase II (Coordinación en apoyo de la Ordenación Pesquera en el Mediterráneo Occidental y Central), activo desde 1996, es una iniciativa de la FAO en respuesta a una propuesta española para promover la cooperación pesquera multilateral en el Mediterráneo. Lo financian la Comisión Europea y la Secretaría General de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente de España, y su objetivo es potenciar las capacidades de los ocho países participantes (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Italia, Malta, Francia y España) en materia de investigación y gestión pesquera teniendo en cuenta los aspectos biológicos, económicos, sociales, medio ambientales e institucionales.

La próxima reunión de su Comité de Coordinación se celebrará en el mes de octubre de 2017 en Argelia y deberá aprobar el plan de trabajo que han desarrollado los científicos reunidos estos cuatro días en Casa Mediterráneo. El proyecto, que se desarrollará en dos años, tratará de describir mejor las poblaciones de las dos especies más importantes en el Mar de Alborán – la sardina y la merluza-  para ayudar en la toma de decisiones consensuadas sobre su gestión, conservación y control.

 

Mariana Pilar Hernández Hernández es Doctora en Biología Marina, profesora de la Universidad de Alicante y consultora internacional de la FAO para el Proyecto Regional: Coordinación en apoyo de la Ordenación Pesquera en el Mediterráneo Occidental y Central (CopeMed II). Su artículo se enmarca en el Taller de CopeMed II sobre metodologías para la identificación de stocks pesqueros en el mar de Alborán,  organizada del 3-6 de abril 2017 en la sede de Casa Mediterráneo en Alicante

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