Pedro Burruezo, músico y autor de ‘Auto-Sufí-Ciencia’: “La sabiduría primordial y la sociedad moderna se repelen”

Pedro Burruezo.

El polifacético artista Pedro Burruezo, músico, escritor y hortelano orgánico, debuta en el mundo de la novela con Auto-Sufí-Ciencia. Una historia de gnósticos, gitanos, irredentos y otros periféricos (Mandala ediciones, 2023), un libro que se erige como un verdadero revulsivo contra el mundo moderno y sus implicaciones materialistas, cada vez más alejadas de la espiritualidad.

La historia comienza en mayo del 68 y se prolonga hasta mediados de los 90. Ambientada en el Empordà catalán, Granada y la ciudad andalusí de Larache (Marruecos), se trata de una novela muy mediterránea que habla de personas que le dan la espalda a los paradigmas sobre los que se asienta la modernidad. Personas extremadamente sensibles que se guían por leyes antiguas que reivindican la postración a lo divino como la mayor liberación posible.

La obra aborda temas profundos como el sufismo y su íntima relación con la música flamenca, la biocultura o ecología profunda y el peligro de la exposición a tóxicos que son disruptores hormonales. Todo ello se mezcla con el cante flamenco y la música andalusí en una historia donde aparecen personajes singulares que optan por un camino al margen de lo convencional.

Pedro Burruezo estará en Casa Mediterráneo para hablar de todo ello el próximo 22 de marzo a las 19 horas en un acto que combinará una charla con la editora literaria de su novela, Mercè Diago Esteva, y actuaciones musicales en pequeño formato a cargo del propio autor, Robert Santamaría Zabala y Berna Jones, ya que la música está inexorablemente unida a los temas que trata su novela. Charlamos con Pedro Burruezo sobre su incursión en el mundo literario y lo que le ha llevado a escribir esta novela.

¿Cómo surgió la idea de escribir esta obra?

Surgió de una forma muy poco convencional. Mercè Diago, a quien conocí en principio por su faceta de gestora cultural, me contrató para dar un concierto con mi grupo, Burruezo & Nur Camerata, en un acto de una asociación a la que pertenece, la Assoc. Culturejant. Cuando me vio actuar en directo se dio cuenta de que mi forma de cantar, a pesar de no ser flamenca, tiene semejanzas y afinidades con lo jondo. Me comentó que sus padres habían regentado un tablao flamenco, La Venta del Pozo, en Sant Feliu de Guíxols, en los 60. A partir de ahí, Mercè quiso que su madre, aún viva, se reencontrase con uno de los artistas, entonces un chaval, que actuaban cada noche en el tablao. Averigüé por fotos antiguas que era Miguel Fernández “Faraón”. Y se produjo el reencuentro entre el gitano y su “segunda” madre. La historia dio lugar a una bonita crónica en las redes. Luego, a un relato. Y, cuando quise parar, ya llevaba casi 300 páginas, aunque luego las vicisitudes de los protagonistas continúan de forma muy alejada del tablao y de todo eso.

Mercè Diago, que es filóloga y traductora literaria del inglés al español, se prestó a hacer de editora literaria, un sueño ahora cumplido. Fernando Cabal, de Mandala Ediciones, la primera persona que la leyó, se enamoró de la novela. La habíamos facturado en cinco meses. Yo nunca había escrito ficción y es probable que no vuelva a hacerlo. Fue un cúmulo de circunstancias. No sé si volverá a pasar algo así. 

¿La novela tiene ingredientes autobiográficos o se ha inspirado en hechos o personajes reales?

La historia principal de la novela, de la que no haremos espóiler, porque la historia es crucial, su singularidad, digo, es una historia de ficción. En ella, se mezclan personajes reales y no reales. Personajes históricos que existieron y personajes que son obra de la imaginación. Yo diría que es una obra que, sin ser autobiográfica, contiene algunos hechos y aventuras que son reales y otras peripecias podrían serlo. A pesar de tratarse de una historia muy inverosímil, los lectores la toman como algo muy cercano, muy posible, muy creíble. Muchas de las circunstancias que viven los protagonistas las he vivido yo, mis amigos y/o las he tomado de algunos sabios del pasado a los que he leído. La sabiduría primordial y la sociedad moderna se repelen y, obviamente, eso da lugar a escenas que podrían parecerle surrealistas a alguien profano en estos temas.

El que no se conoce a sí mismo no puede conocer a la Divinidad.

Habla del sufismo, de la espiritualidad, del islam, de personas que dan la espalda a la modernidad entendida como materialismo y superficialidad y abrazan un camino espiritual, lo que las convierte en personas periféricas. ¿Cuál es el precio que tienen que pagar quienes no siguen las reglas de la sociedad?

Supongo que cada periférico paga un precio. Pero yo no diría que los protagonistas de la novela no siguen las reglas de la sociedad. Las siguen y las obedecen en aquello que es obligatorio. Pero, en lo que no es obligatorio, construyen un mundo propio. Como han dicho ya algunos críticos y lectores: se trata de una utopía sufí. Quizás la primera que aparece en una obra literaria española. Los protagonistas siguen o acatan las leyes de la modernidad, pero, efectivamente, se ubican en la periferia. Porque no las asumen. No las comparten. Allí donde pueden, diseñan su propio universo lejos de las leyes de la sociedad de masas. Son resilientes y rebeldes, irredentos, periféricos, casi salvajes. Pero, curiosamente, al mismo tiempo, intentan pasar desapercibidos. Los protagonistas son personajes que realizan un gran viaje exterior, pero, sobre todo, realizan un gran camino interior, hacia sí mismos, hacia su propio corazón, “porque el que no se conoce a sí mismo no puede conocer a la Divinidad”.

En el libro la música está constantemente presente, así como en el espectáculo que ofrecerán en Casa Mediterráneo. ¿Cuál es el nexo común entre la espiritualidad, el sufismo y el flamenco? Sostiene que el flamenco tiene más de sufismo de lo que pensamos y la novela descubre la conexión oculta del islam y los cantaores.

En la novela el flamenco tiene un papel muy protagonista. Pero hay también otras músicas… Perfumes andalusíes, sonidos gharnatis, melodías árabes, música clásica occidental, etc. El flamenco más primigenio y el sufismo tienen puntos de unión. La expulsión de los moriscos en el siglo XVII conllevó que algunos de ellos ni se dejaran cristianizar ni se exiliaran al norte de África. Algunos se quedaron. Y, para no ser condenados a muerte, se hicieron pasar por gitanos. Y, en ese cruce de caminos entre romaníes y andalusíes, en mi opinión se encuentra el germen más genuino y profundo de lo que fue lo preflamenco. El flamenco (su origen más lejano sería gitano/rajastaní) es un crisol donde florecen diversas perspectivas e influencias, pero, sin duda, ahí hay una simiente inequívoca y quintaesencial, emblemática.

¿Qué tipo de música podrá escucharse en el recital?

Un poco de todo. He elegido diversos tipos de fragmentos literarios de la novela. En su mayoría, son fragmentos que no desvelan la historia, sino que se pueden leer/escuchar independientemente. Entonces, cada párrafo va unido a una música, a una melodía, a una canción. Antes de cada fragmento y de cada música, explico qué les une. El recital literario musical tiene, también, un no sé qué pedagógico. Al público le gustan mis explicaciones. Hay muchas cosas de nuestra historia que se nos han pasado desapercibidas.

Lo del espectáculo vinculado a la novela también nació de una manera muy poco usual. Al poco de recibir la novela de la editorial, fui a hacer una actuación en pequeño formato a un local vecinal de Barcelona gestionado por gente muy interesada en la cultura en sus múltiples manifestaciones y en propuestas “diferentes”. Como tenía el libro recién llegado, se me ocurrió, de forma casi totalmente espontánea, leer algún fragmento, vinculándolo a la canción que íbamos a interpretar en ese momento. La velada fue tan sugerente, emocionante y cálida… que decidí que el experimento podía tener una continuación. Y ahora mismo ya hemos hecho una de las presentaciones y haremos muchas más en esa línea.

Burruezo & Nur Camerata.

En la novela cuenta cómo se gestó el flamenco. ¿Qué destacaría de los orígenes y la evolución de este género?

La novela aporta una teoría que no es exactamente mía, pero yo creo mucho en ella. Le doy una veracidad total. Se dice que los gitanos entraron por la frontera francesa a principios del siglo XV. Y esto es, en parte, creo, verdad. Pero también creo que otros gitanos llegaron por el sur y por mar en barcos. Y esos otros romaníes debían de ser o bien musulmanes o de cultura musulmana. Así que, cuando se cruzaron con los moriscos, compartían muchas cosas. Una cosmovisión… La Historia habla de gitanos expertos en el canto del muwal en El Cairo en el S. XI. El muwal es un canto de inspiración, muy modal, improvisado, que entronca con lo flamenco más primitivo. Creo mucho en todo esto porque los gitanos catalanes, a los que conozco muy bien, que entraron por Francia (y, por tanto, llevaban siglos en su éxodo habiendo sido cristianizados), tienen una música muy, muy diferente. El flamenco es heredero de siglos de persecuciones y, también, de la nostalgia por la pérdida de al-Ándalus.

Los protagonistas de la historia en un viaje a Tánger se convierten al islam, donde encuentran el sentido a la vida que estaban buscando. ¿Qué les ofrece esta religión?

Yo no hablaría de religión. Para mí, ese es un concepto que vinculo a algo que alguien hace y piensa por ti. El islam, en su concepción primordial, no adulterada ni por fanáticos ni por modernos, es una forma de vivir, de estar en el mundo, que entronca con un estado natural primigenio, genuino. Los protagonistas de la novela, tras años de dolor y de existencia en la oscuridad, en la noche (literal y metafórica), vuelven a una vida ajena a todo aquello que es superfluo y artificial. Buscan a Dios (algo que no puede ser aprehendido a través de la razón) sin intermediarios y sin trampas ni atajos. Para entendernos, nada que ver con la “new age” y sus satélites. Y, como dice la tradición, el Amado camina hacia a ti cuando tú caminas hacia Él. Los protagonistas se inspiran en el pasado (Ibn Arabi, Ibn Masarra, Shams de Marchena…) para construir un discurso que bebe de la tradición más pura y sabia, pero que se expresa en un lenguaje y con unas formas que huyen de toda tentación sentimentalista y folclórica y/o nostálgica.

La novela critica a los fanáticos de uno y otro lado…

Te refieres a dos escenas que considero fundamentales en la historia que se explica. Una la protagonizan radicales musulmanes y la otra, radicales católicos. El camino de islam, y en particular el del sufismo, es un camino de en medio. Alejado de todo fanatismo. Alejado de toda vanidad espiritual. Alejado de toda consideración materialista. Incluye la justicia social y no va hacia ninguna parte sin humildad y sin enamoramiento. Es un camino disciplinado y estricto, pero estimulantemente compasivo y comprensivo. Los protagonistas son muy respetuosos con todo el mundo. Sólo son estrictos consigo mismos. Con el otro… siempre buenos modales, una sonrisa, etc.

Los protagonistas respetan las leyes externas y las trascienden, pero por arriba, nunca por abajo. Así, ellos saben que islam es como un botijo. Tiene un agua fresca adentro. Para beberla y embriagarse con ella, se necesita el botijo que la contiene. Pero un botijo vacío sería inservible. El agua es un elixir extasiante y e inspirador. La novela continuamente nos habla de ley externa y ley interna. Las dos se complementan. Manuel Montoya, Txell, Basima, Fátima, Joseíco… son diestros seguidores de las ciencias del amor. La ciencia esotérica contiene a la ciencia exotérica y la trasciende y la acentúa, le da un sentido simbólico. Las ciencias del amor conducen a vivir la vida en un estado de embriaguez. Pero, sin ley y orden, la embriaguez puede desembocar en desvarío estresante/delirante.

En el relato se observa la importancia de la oración en la vida diaria. ¿Qué valor tiene para la protagonista?

La oración diaria ayuda a los protagonistas a vivir según unas pautas que no son de este mundo. Tiene un gran número de virtudes desde el punto de vista de la salud física, emocional, espiritual… La protagonista, además, lleva a cabo un sinfín de oraciones subrogatorias. Y, especialmente, el dhicker (literalmente, “recuerdo”). Digamos que, al final de la novela, Txell Vidal vive en un estado de éxtasis constante. Ella misma es, en cierta manera, un puente entre los mundos. Ha visitado el trono divino. Se convierte en una “íntima” de Dios. Vive la belleza en su máxima expresión y en una contundente plenitud. Esto es algo que está al alcance de sólo unos pocos. Sus oídos… son los oídos de Dios. Sus ojos… son los ojos de Dios. Se ha desposado con el Amado. Muy pocos llegan a este estadio de magnificencia. Digamos que Txell vive en un estado de adyacencia a lo divino. Los demás no se quedan muy atrás, pero cada uno vive su desposorio con el Misterio a su manera, siempre dentro de un lenguaje común entre ellos. Todos ellos son muy humildes y huyen de cualquier atisbo de jactancia espiritual.

La atomización que padece nuestra sociedad tiene un sinfín de consecuencias negativas. Y esas consecuencias negativas se ceban en los más vulnerables: los niños, los ancianos, los dependientes.

Los protagonistas de la novela eligen una fórmula familiar harto singular para el mundo en que vivimos…

Así es. Se trata de una fórmula familiar muy singular y, al mismo tiempo, tiene muy poco que ver con las ideas que sostiene la mayoría de la población sobre las familias de ese tipo. Su concepción, en este caso, está subordinada a una idea de la vida y de la sociedad profundamente espiritual. No podría ser de otra forma. Los protagonistas de la novela fundan una tribu en toda regla. Eso choca mucho con una sociedad cada vez más individualista y egoísta como la nuestra. La atomización que padece nuestra sociedad tiene un sinfín de consecuencias negativas. Y esas consecuencias negativas se ceban en los más vulnerables: los niños, los ancianos, los dependientes.

No es necesario optar por la elección que hacen los protagonistas para defenderse del aislamiento, la soledad y la atomización, pero es una opción más, digna, muy espiritual, elegida libremente y que los lleva a vivir la vida de una forma plena, tranquila. Ellos tienen su camino. Los demás tienen otros caminos. Todos son válidos si se ejercen desde la libertad, el respeto, la espiritualidad. Yo, particularmente, tengo muy claro que la elección que llevan a cabo no es para todo el mundo… Y ellos no se cansan de repetirlo en diferentes escenas. Pero no podemos explicar más. Si el lector de esta entrevista quiere saber a qué nos estamos refiriendo, tiene que leer el libro y lo comprenderá todo.

¿Cuál es la acogida que está obteniendo el libro en sus presentaciones por España?

En el momento en que escribo estas líneas, sólo hemos llevado a cabo una presentación. Antes de llegar a Casa Mediterráneo Alicante, habremos desarrollado cuatro o cinco más. La primera fue tan deliciosa… que tenemos muchas ganas de repetir. Porque esto no es una novela cualquiera. Es una especie de terremoto espiritual, en palabras de una lectora. Los mensajes de lectores de todo el país que estoy recibiendo a través de las redes sociales son preciosos. Algunos… hasta me piden que les dé más bibliografía sobre algunos de los temas que se tratan en la novela, como el asunto de la exposición a químicos y las consecuencias nefastas de los disruptores hormonales…  o la visión de la figura de Jesús desde la tradición sufí.

¿Qué ideas le gustaría que calaran en el lector?

Yo creo que hay un tema fundamental en esta novela y que tiene mucho que ver con la espiritualidad más profunda y el sufismo… Estoy hablando de vivir una cierta plenitud espiritual y un cierto bienestar, a pesar del caos que pueda haber en el exterior… El sufismo aporta calma y serenidad interior en un mundo de locos, como el actual. Pero, para llegar a ello, los protagonistas dejan a un lado las principales ideas que tienen la mayoría de las personas de nuestra era sobre cómo se tiene que conseguir la felicidad. Una vez que transitan por otros caminos, por otras opciones, dejan en manos de la Providencia sus vidas… Y es entonces cuando alcanzan la madurez que les permite afrontar con sosiego aquello que, para la mayoría de los ciudadanos actuales, es considerado “negativo”. Se trata de olvidarse de vivir, en cierta manera. De morir antes de morir. De dejar de desear. La vida se conquista olvidándote de ella. Y, si tu búsqueda es sincera y honesta, y si lo haces con una cierta disciplina y cuentas con la Gracia, con el Misterio, entonces eres capaz de ser un rey… aunque vivas en el lodo (por lo que te rodea, no por ti mismo). Creo que esta es la fábula de la novela.

Yo creo que nunca llegaré, en lo individual, a ese grado de iluminación, pero me gusta escribir sobre otras personas que sí lo han conseguido… El abandono de uno mismo… El aniquilamiento en la luz del Amado no es bocado para todo el mundo, pero me agrada pensar que es posible visitar el trono divino en pleno siglo XXI, viviendo en Kali Yuga (la era de la gran destrucción, según los Vedas). En mi humilde opinión, el más alto grado de amor está en la postración. Y una cosa para acabar: la novela y los protagonistas insisten en la necesidad de nacer y de morir en libertad, sin drogas, algo que le choca a muchos lectores. La protagonista insiste en morir con consciencia. Hoy, todo el mundo muere dopado. Están perdiéndose la belleza del viaje…

Por María Gilabert Almagro
Responsable de la revista Casa Mediterráneo