“El viaje a Marruecos es siempre iniciático, nos asoma a simas ignotas, genera reacciones imprevisibles que oscilan entre el rechazo visceral y la pasión ciega”. La cita es de Gonzalo Fernández Parrilla, escritor, traductor y profesor de Estudios Árabes e Islámicos, autor del libro ‘Al sur de Tánger. Un viaje a las culturas de Marruecos’ (Ed. La Línea del Horizonte, 2022), una obra de historias -no de Historia- que invitan a un recorrido desprovisto de prejuicios por el país vecino.
El autor hablará de ese otro Marruecos que le fascina, que conoce tan bien y refleja en las páginas de su libro, durante un encuentro con la historiadora del arte Natalia Molinos, que se celebrará en Casa Mediterráneo el próximo martes 24 de septiembre a las 19:00 horas. La entrada al evento es libre hasta completar aforo y podrá seguirse en directo a través de este enlace.
Como adelanto a su charla y entre viaje y viaje por Marruecos y España para presentar Al sur de Tánger, Gonzalo Fernández Parrilla nos concedió esta entrevista.
¿Qué es lo que le atrajo de Marruecos para atravesar por primera vez el Estrecho, una travesía que repetiría en innumerables ocasiones? ¿Cómo recuerda ese primer viaje?
Bueno, es difícil saber qué es lo que me atrajo después de tanto tiempo. Creo que se mezclan varios elementos. Hay factores que tienen que ver con mi biografía, con mi familia paterna y materna, que habían tenido vínculos con la época del Protectorado español en Marruecos y con África. Cuando eres niño todas esas historias que escuchas a los mayores tienen el sabor de la aventura, a veces con final trágico. Luego, acabé estudiando árabe y el primer viaje a Marruecos coincidió con el inicio de mis estudios. Era un mundo que para España representaba (y representa) la alteridad: África, el islam, la lengua árabe… tenía el atractivo de lo exótico, pero también había mucha curiosidad por conocer el mundo, por aprender lenguas.
Desde aquel primer viaje, he cruzado muchas veces el Estrecho en barco y en algunas de esas travesías soplaba el famoso levante. Y cuando ese viento sopla, la travesía puede resultar muy movida, como la que hay al inicio del libro, entre Algeciras y Tánger. Cuando intentas recordar lo que ocurrió hace ya tantos años acabas inevitablemente en una curiosa tesitura: hay partes de ese ejercicio de recordar que son en realidad un reinventar. Una de las escritoras que mejor ha expresado lo que ocurre en ese intento de recuperar el pasado es Siri Hustvedt: “A menudo recordamos lo que nunca sucedió”.
Me encantaría que mi libro pudiera servir para cambiar la idea de Marruecos que tienen algunos españoles.
¿Por qué fue un viaje iniciático, tal como afirma en el libro?
El viaje iniciático es el viaje que te cambia, que transforma tu vida. Lo empiezas de una manera y en el transcurso del viaje tu personalidad y el rumbo de tu vida cambian. Tomas conciencia de ti mismo al encontrarte con esa alteridad y, al mismo tiempo, cambia tu relación con esa supuesta alteridad. Me encantaría que mi libro pudiera servir para cambiar la idea de Marruecos que tienen algunos españoles.

En el libro señala que “el otro” es más parecido a nosotros de lo que pensamos. ¿La sociedad española ve al país vecino con ciertos prejuicios y desconocimiento, pese a la cercanía geográfica?
Efectivamente, hay mucho desconocimiento. Mi libro busca llamar la atención sobre los prejuicios que todavía existen, los estereotipos que pesan sobre los marroquíes, los musulmanes y África en general. Las relaciones entre España y Marruecos son siempre paradójicas, empezando por esa cercanía geográfica que es también un abismo insalvable. Los contactos humanos no entienden de fronteras nacionales, de barreras lingüísticas o religiosas. Cuando te das cuenta de que, pese a esas supuestas diferencias, compartes más con tus amigos marroquíes que con tu vecino del tercero, algo cambia para siempre.
Otra de las reflexiones que plantea es que las fotografías estereotipadas de Marruecos con imágenes como los zocos o el desierto a lomos de un dromedario confirman una paradoja: la atracción por un país del que, con frecuencia, se desconoce e incluso desprecia a sus habitantes…
Sí, lo digo al principio. Marruecos es un país que produce una gran atracción a muchas personas, pero también algo de rechazo en otras. No pasa nada por viajar a Marruecos como destino exótico, porque la primera vez que se va allí, efectivamente, estás en un lugar distinto, con costumbres, colores, comidas y lenguas diferentes. Y Marruecos también vende ese exotismo como destino turístico. Lo que no deja de sorprenderme es la actitud de algunos turistas españoles cuando van a Marruecos. Sólo piensan en regatear y en comprar cosas baratas…
Cuando vayas a Marruecos haz lo que harías en cualquier otro lugar. Quienes vienen de París cuentan que han visitado el Museo del Louvre, pero quienes vienen de Marruecos, ¿por qué no dicen que han estado en un alguno de sus muchos museos? Si te gusta el arte, también lo puedes encontrar en Marruecos. Ése es el cambio de actitud que está por llegar en el turisteo español. Ahora que va a haber mayor intensidad de relaciones entre Marruecos y España con vistas al con el Mundial de Fútbol de 2030, se abren nuevas oportunidades.
Hay un Marruecos moderno que se expresa a través de la literatura, el cine o el arte, pero esa modernidad no es del todo conocida. Es necesario acercarse y querer descubrirla.
En efecto, mi libro es una invitación a conocer esa cultura contemporánea, a leer a los escritores y las escritoras marroquíes, muchos traducidos al español, a conocer a los artistas, a escuchar a los músicos. Uno de los muchos momentos de alegría que me ha aportado este libro es cuando alguien me cuenta que ha empezado a leer la obra de un autor que he citado en Al sur de Tánger. Dar pistas de cómo seguir adentrándose en la cultura de Marruecos me da mucha alegría.
En el libro también menciona a directores de cine que reflejan la realidad del país, abordando incluso temas tabúes en la sociedad. ¿Qué aceptación está teniendo esta cinematografía en la sociedad marroquí?
En Marruecos hay directoras y directores que han hecho películas sobre temas sensibles, pero se han exhibido sin problema o a veces con alguna protesta de ciertos sectores conservadores. Hay películas sobre las madres solteras, sobre la homosexualidad, sobre la represión política, sobre el terrorismo, sobre la corrupción… sobre todos los temas.
Tánger es un lugar de una belleza extraordinaria, con una historia peculiar, con una luz especial.
Tánger ocupa un lugar destacado en las páginas del libro. ¿Cómo describiría esta ciudad cosmopolita, que fue icono de libertad durante la época del Estatuto Internacional?
Tánger es una realidad y es un mito. Una realidad en tanto que se trata de una ciudad que se encuentra en un enclave prodigioso, en pleno Estrecho de Gibraltar, entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, en África, pero rozando la península ibérica y Europa. Es un lugar de una belleza extraordinaria, con una historia peculiar, con una luz especial.
Ya era una ciudad que había atraído a artistas del mundo, pero su estatuto internacional entre 1923 y 1956 atrajo a gentes muy diversas, de muchas nacionalidades y de todo pelaje. A la arquitectura tradicional de la medina se suman otros elementos que la hacen única, como la arquitectura del ensanche francoespañol, la importante presencia de españoles, la comunidad judía… Todo eso ha hecho, efectivamente, que haya sido por momentos un lugar muy cosmopolita que ha generado mucha literatura y mucho arte. Es también un mito porque mucha gente llega a Tánger buscando aquel mundo que ya sólo existe en las páginas de los libros, y no acaba de ver el Tánger actual, también cosmopolita y sofisticado de Marruecos.
En relación con el carácter literario de Tánger, la ciudad ha sido retratada por grandes escritores como Ángel Vázquez, autor de “La vida perra de Juanita Narboni”, Juan Goytisolo, Paul Bowles, la generación Beat… Le quiero preguntar en concreto por Mohamed Chukri, artífice de “El pan desnudo”, que es citado de forma detallada en el libro. ¿Qué importancia reviste esta obra?
Mohamed Chukri y su libro El pan desnudo (El pan a secas, en su segunda traducción) atraviesan Al sur de Tánger. Para mí Mohamed Chukri es un autor muy importante y tiene que ver con algo que ya me has planteado: los tabúes de la sociedad marroquí. Chukri es un escritor que ha hablado de lo que la gente no suele hablar: de los marginados, de la pobreza, de la miseria, de la violencia… y lo hizo remontando su biografía, la de un niño analfabeto que aprendió a leer y a escribir a los 20 años, después de una vida muy dura. Más allá de la temática, es un escritor que también innova en lo estilístico, que escribió con una lengua muy personal. De origen rifeño, de familia amazig, decidió escribir en árabe e instalarse en Tánger, donde contribuyó a reforzar el mito de la ciudad. Él mismo se ha convertido en otro mito de Tánger. Hay un bar que se llama como la traducción al francés de su afamado libro, Le pain nu.
Este libro está confeccionado con notas de viaje, artículos inéditos, reflexiones sobre el país y sus gentes y episodios de la historia compartida entre Marruecos y España. ¿Cómo surgió la idea de escribirlo?
Una precisión: confeccionar el libro a base de esos materiales que mencionas es en realidad un recurso literario. La idea surgió hace ya muchos años, un verano en Arcila/Asilah con mis hijos, en casa de mi amigo Abdel. Tuve la necesidad de intentar escribir algo que llegara a otro público que no fuera el académico, de comunicar ese conocimiento que generamos en la universidad, que es mucho, a públicos más amplios. Para ello, era necesario buscar un tipo de escritura, de registro, que fuera más accesible que los artículos y libros académicos que publicamos. Si el ámbito académico es supuestamente el intelectual, este libro, más que de la cabeza, me ha surgido del corazón, de las entrañas.
Sobre Gonzalo Fernández Parrilla

Gonzalo Fernández Parrilla es profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la Escuela de Traductores de Toledo (Universidad de Castilla-La Mancha) y en École Supérieure Roi Fahd de Traduction de Tánger (Universidad Abdelmalek Essaadi). Ha sido profesor visitante en la Université Saint-Joseph (Beirut) y en SOAS (School of Oriental and African Studies, London University).
Es director de la colección Memorias del Mediterráneo en Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Es autor de La literatura marroquí contemporánea (2006). Sus textos son habituales en revistas como Journal of Arabic Literature, Al-Andalus/Magreb, Oriente Moderno, Middle Eastern Literatures, Anaquel de Estudios Árabes, Journal of North Africa Studies, Contemporary French and Francophone Studies, Arab Studies Journal o Interventions: International Journal of Postcolonial Studies.
Por María Gilabert Almagro
Responsable de la revista Casa Mediterráneo