El agua – o su ausencia – sigue siendo uno de los grandes retos de nuestro tiempo, especialmente en el Mediterráneo. No solo desde un punto de vista medioambiental e histórico, también antropológico y social. Para abordarla desde una visión más humana, Casa Mediterráneo acoge el martes 20 de enero un encuentro con la escritora y antropóloga Virginia Mendoza, que en su último libro La sed reflexiona sobre cómo la escasez de agua ha condicionado no solo los paisajes de la Meseta Central, sino el devenir mismo de las civilizaciones.

Virginia Mendoza (Valdepeñas, 1987) es periodista y antropóloga social. Creció en Terrinches (Ciudad Real) y se formó en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Ha trabajado como periodista freelance para medios de España y América Latina y actualmente escribe sobre Antropología en Muy Interesante. Vive en un pueblo de Teruel donde continúa formándose en Antropología Prehistórica. También es autora de varios libros en los que fusiona periodismo y antropología, como Quién te cerrará los ojos, Heridas del viento y Detendrán mi río.
A medio camino entre el ensayo y el relato personal, La sed – que ha sido traducido a varios idiomas – recorre siglos de historia para recordarnos que la falta de lluvia no es algo reciente, sino una constante con la que muchas sociedades pasadas aprendieron a convivir. La actividad, que empezará a las 19:00 horas, es entrada libre hasta completar aforo.
«Vivimos de espaldas a la naturaleza«
Antes del encuentro, conversamos con Virginia Mendoza, quien explica que La sed no es ni una memoria ni un ensayo en sentido estricto: «tiene un poco de ambos». La historia familiar actúa como punto de partida de una investigación que se abre hacia lo colectivo. Sin ese origen tan personal – reconoce- el libro quizá no habría existido.
«Seguimos sin estar preparados para algo que ya superaron nuestros antepasados».

Sobre si existe una verdadera conciencia social sobre la escasez de agua, Mendoza devuelve la responsabilidad al lector y a la sociedad en su conjunto. Aun así, señala con claridad uno de los grandes problemas contemporáneos: el cortoplacismo y la desconexión con la naturaleza, especialmente graves en un clima mediterráneo históricamente marcado por las sequías, «parece que seguimos sin estar preparados para algo que ya superaron nuestros antepasados».
«Esa falta de memoria» – insiste la autora – «puede ser especialmente devastadora porque si lo habitual era vivir una sequía de tres o cuatro años por década, a raíz del cambio climático es más difícil saber cuándo se van a repetir o cuánto van a durar».
Entre las historias que recoge en el libro, destaca la de la cultura de las Motillas, en La Mancha durante la Edad del Bronce: una sociedad que sobrevivió en un contexto de aridez extrema gracias al acceso racional al agua subterránea. Un ejemplo del pasado del que hoy podríamos tomar ejemplo.
«La base de todo está en reconectar con la naturaleza y con la comunidad y profundizar en las historias de esas personas que ya vivieron algo parecido».
Aunque no hay soluciones mágicas sobre cómo afrontar la falta de agua, la conclusión a la que Mendoza ha llegado a raíz de su investigación y vivencias es que todavía se puede hacer algo: «la base de todo está en reconectar con la naturaleza y con la comunidad y profundizar en las historias de esas personas que ya vivieron algo parecido». Y desde ahí, repensar nuestras decisiones cotidianas.
*Autor foto cabecera: Sergio Gumiel.
Por Gemma Belén
Técnico de áreas, Casa Mediterráneo