Alicia García-Herrera: «Los mitos guardan en su seno lecciones profundas que atañen a lo más esencial y central de nuestro ser como individuos y como colectividad»

Los mitos griegos se remontan a tres mil años atrás, pero sus enseñanzas no han sucumbido al paso del tiempo. Los mitos formaban parte de un relato que tenía como protagonistas a seres divinos o semidivinos que eran objeto de culto entre el pueblo griego. También había héroes que contaban con el favor o no de esos dioses. Su vigencia radica en que representan conflictos del ser humano y dan respuestas a preguntas con las que nos podemos sentir identificados más allá de la época que nos haya tocado vivir. Pese a su importancia, el conocimiento de esos mitos hoy en día es vago o inexistente, aunque los hallemos en muchos vocablos y representados en esculturas, pinturas, obras literarias y cinematográficas e incluso den nombre a famosas marcas. En definitiva, Grecia y su cultura son los cimientos de nuestro pasado que nos ayuda a entender el presente y a sentar las bases del futuro.

Alicia García-Herrera se ha propuesto rescatar del olvido y de la confusión a los mitos griegos en su libro ‘Eso no estaba en mi libro de mitología griega’ (Almuzara, 2021), un ensayo donde plantea la reflexión de cómo en ellos encontramos el mejor manual de ayuda para comprender la condición humana, tan similar a la divina. Tópicos universales como el amor, la muerte, la justicia o el destino se repasan a través de una selección de mitos griegos que a lo largo de la Historia se han ido representando y reinterpretando en el arte, la literatura y el cine. La autora presentará su libro de manera presencial el viernes 26 de noviembre a las 19 horas en Casa Mediterráneo.

Como preludio, mantuvimos una entrevista con Alicia García-Herrera, doctora en Derecho por la Universitat de València y máster en mediación y gestión de conflictos por ICAV-CEU. Es autora de numerosas publicaciones jurídicas, de trabajos de crítica literaria, cuentos y relatos incluidos en siete antologías. En 2017 obtuvo dos galardones literarios: el segundo premio de relato histórico Museo l’Iber, con el relato ‘Los cuatro inmortales’, basado en el escritor J.R.R. Tolkien, y el primer premio de narrativa de la Dirección General de l’Institut Valencià per les Dones i per la Igualtat de Génere, con el relato ‘Calle Progreso 36, se vende’. Colabora con la sección cultural del diario La Varguardia y en la Revista de Letras; también con las revistas literarias Quimera, La Retaguardia, Mercurio y Crátera. Desde 2017 dirige la colección ‘Mitología para todas las edades’ en el proyecto educativo bilingüe Weeble Books, y las adaptaciones juveniles de ‘La Odisea’ para Weeble (2020) y la editorial Talón de Aquiles (2019), libros en los que además figura como autora.

¿Qué le llevó a adentrarse en la mitología griega y decidirse a escribir un libro eminentemente divulgativo sobre el tema?

Por la necesidad de acercar los mitos al gran público y defender nuestras bases grecolatinas, cada vez más arrinconadas por las crisis de las humanidades. A Grecia debemos nuestras raíces culturales, desde la literatura a la democracia pasando por historia, la arquitectura y el arte. Hoy día hay aún muchos remanentes del mundo heleno en nuestra cultura, como vemos en vocablos de uso corriente, en lo audiovisual e incluso en la música moderna. Creo en la necesidad de mantener vivo nuestro legado cultural. Es una empresa en la que trabajo desde 2017, cuando empecé a colaborar con Weeble Books como directora de la colección ‘Mitología para todas las edades’ y para la que he adaptado varios mitos, incluso ‘La Odisea’. Javier Ortega, editor de Almuzara, me ha dado ahora en 2021 la oportunidad de dirigirme a un público adulto, que ha acogido mi visión de los mitos con mucho interés. 

¿Cuál era la finalidad de las historias que nos cuentan los mitos y los dioses griegos?

Cuando hablamos de mitos tendemos a pensar que se trata de viejas historias. Es cierto que se trata de historias antiguas, pero no podemos soslayar que en Grecia el mito era también su Historia, como confirma la arqueología. También el mito era rito, es decir, desempeñaba una función ritual, era la religión del pueblo griego. Pero al mismo tiempo el mito reflejaba las contradicciones de la sociedad griega, las desviaciones de normas éticas, de principios jurídicos… Todo eso no excluye que los mitos sean por sí mismos relatos interesantes y de gran belleza estética ni que guarden en su seno, lecciones profundas que atañen a lo más esencial y central de nuestro ser como individuos y como colectividad. 

[su_quote]Los mitos, aunque hablan de dioses y de héroes, reflejan a través de narraciones muy sencillas los viejos conflictos del ser humano.[/su_quote]

Algunos de los mensajes y los símbolos de la mitología griega, pese al paso de los siglos, ¿nos pueden ayudar a comprender la condición humana aún hoy en nuestros días?

Por supuesto. Los mitos, aunque hablan de dioses y de héroes, reflejan a través de narraciones muy sencillas los viejos conflictos del ser humano. En los mitos, como en los cuentos de hadas, encontramos una brújula existencial, referencias para entendernos, el mejor manual de ayuda para comprender la condición del hombre, que es muy parecida a la de los dioses. Los dioses griegos, y los héroes, algunos de los cuales luego serán deificados, son muy humanos y a menudo se comportan como nosotros, son presas de las mismas pasiones y de los mismos tormentos. Por esa razón los griegos antiguos podían reconocerse en ellos, pero también podemos hacerlo las personas que vivimos en el siglo XXI.

A pesar de que reflejan las condiciones de vida de la época, por ejemplo en cuanto a la concepción de la mujer, en esencia reconducen a condiciones intrínsecas que tienen que ver menos con el momento histórico en que fueron gestados que con nuestra propia humanidad, con nuestras reacciones humanas. Todos nos enamoramos, todos morimos, todos hemos sido traicionados alguna vez, todos hemos sido o nos hemos sentido tratados con injusticia… En ese sentido podría  decirse que a lo largo de la historia ha habido muchos Ulises, muchas Antígonas, algunas Helenas o Clitemnestras, etc. 

El amor, la belleza, los celos, la infidelidad, el castigo… son asuntos recurrentes en la mitología griega. ¿Trataba ésta de ofrecer un modelo comportamiento ético al pueblo?

Se trata de asuntos ligados a nuestra propia humanidad. Los mitos nos enseñan, en efecto, algunas consecuencias de esas elecciones, en especial aquéllas que aparecen gobernadas por la pasión o pathos, algo que los griegos, amantes de la contención, miraban con sospecha. Hay decisiones humanas que pueden desencadenar la tragedia. Lo vemos en el mito de Heracles, uno de los principales héroes griegos, un semidiós. Heracles es conocido por sus doce trabajos, o en realidad trece, porque es capaz de preñar a las cincuenta hijas de Tespio, pero también se le conoce por ser un héroe desmesurado, gobernado por sus apetitos, al igual que Zeus, su padre. Sus infidelidades han sido toleradas por su esposa Deyanira pero, cuando introduce a su concubina Yole en el hogar conyugal, Heracles sobrepasa los límites de lo aceptable moralmente porque daña la dignidad de su esposa, una reina, y hace que peligre la familia, el oikos. A partir de ahí su tragedia está servida, como también su muerte a manos de la propia esposa, algo indigno para un héroe. Es un mito que nos puede servir para expresar las consecuencias de la hybris o desmesura también en lo carnal, lo que sucede cuando nos dejamos llevar por la pasión física desviándonos de normas éticas.  

[su_quote]Uno de mis objetivos al trabajar con los mitos es crear puentes entre el pasado y el presente, comparar los valores y modelos tradicionales y actuales de forma amena, creando consciencia, revisando las propuestas del mito, de la literatura a la que da origen.[/su_quote]

Los héroes y los dioses griegos han sido representados y reinterpretados a lo largo de la historia en el arte, la literatura, el cine e incluso las marcas de moda. ¿Qué características esenciales hacen que sus nombres y lo que simbolizan hayan pervivido hasta nuestros días?

Su directa relación con lo humano. Aunque hablen de dioses y héroes, éstos comparten con nosotros nuestras pasiones, nuestros conflictos, incluso nuestras emociones. Es algo que recoge muy bien la literatura, la emoción que contiene el mito. Sin el mito no podemos entender la literatura griega. Los griegos nos dieron multitud de tragedias, y poemas tan importantes como ‘La Ilíada’ y ‘La Odisea’. El mito influye a su vez en el arte, desde Grecia hasta nuestros días. Es Roma quien recoge su legado literario e incluso estético. Éste es el motivo, a mi modo de ver, por lo que el mito griego ha pervivido a lo largo de los siglos, por la conexión que tiene con el arte y la literatura de todos los tiempos, lo que lleva, como expresas, hasta nuestros días. 

Uno de mis objetivos al trabajar con los mitos es crear puentes entre el pasado y el presente, comparar los valores y modelos tradicionales y actuales de forma amena, creando consciencia, revisando las propuestas del mito, de la literatura a la que da origen. Puede que sea un ideal romántico pero creo que nunca es tarde para cambiar la mirada y para recuperar la sensibilidad necesaria para apreciar la enseñanza y belleza que contiene el mito.

Como usted antes mencionaba, los dioses de la mitología griega no tenían en todo momento comportamientos ejemplares, sino que caían en los errores y las debilidades de los mortales. ¿Eso los hacía más cercanos a los seres humanos, que podían verse reflejados en ellos? 

Absolutamente. Sus errores son los nuestros. Pero ellos se salvan a menudo de las consecuencias de sus actos por su condición divina, a diferencia de los humanos. Un ejemplo lo tenemos en la infiel Helena de Esparta, hija de Zeus, redimida por su belleza y su condición semidivina. Pero para los mortales algunas de nuestras elecciones conducen a errores de consecuencias irreparables. Un ejemplo lo tenemos en los mitos de justicia, con las tragedias ligadas a la casa de Layo. El amor prohibido de Layo hacia Crísipo y la muerte del joven desencadena una maldición que finalmente terminará con todos los miembros de su casa, siendo Antígona y su hermana Ismene las últimas representantes de un clan sacudido por el incesto, la traición y la muerte.  

En el libro menciona tres tópicos que suelen darse en algunos mitos: la existencia de una prohibición; la curiosidad que origina; y la desgracia que acarrea no acatar el precepto. ¿Podría citar algunos de los mitos donde se dan estos tópicos?

Es una estructura que vemos también en los cuentos de hadas, como en ‘Barba Azul’. Un ejemplo de mito que tiene esta estructura es el de Eros y Psique, un mito de iniciación femenina muy bello que habla de la perfección en el amor tras la individuación de la mujer, muy ardua, tanto que impulsa a la muerte y a la resurrección. Lo vemos también en el mito de Pandora, que al levantar la tapa de la tinaja desata todos los males que acechan a la humanidad. Por fortuna en el fondo de la vasija queda la esperanza, algo a lo que nos aferramos cuando creemos que todo está perdido y no es posible nada más. 

¿Qué obras artísticas y literarias donde se reinterpretan mitos griegos destacaría?

Obra de Waterhouse

Es difícil hacer una elección. Me fascinan los vasos áticos de figuras negras sobre fondo de arcilla, que narran muchos de los mitos. Pero si tuviera que elegir señalaría varios mitos que han sido reinterpretados recurrentemente: el de Orfeo, el de Ariadna, el de Antígona, éste último más de 200 veces, y el de Eros y Psique. Del mito de Orfeo me fascinó la representación que hizo el ballet de Pina Bausch, una visión actual del mito pero a la vez bastante canónica. Encuentro también muy interesante la reinterpretación del mito de Ariadna en Nietzsche, por su visión de la mujer dormida. Con respecto a Psique, destacaría la obra de Waterhouse ‘Psique abriendo la cajita de oro’ (1903). Este lienzo, además de su enorme belleza, refleja en una sola imagen algo de lo que hemos hablado antes, las consecuencias nefastas de sucumbir a la curiosidad, de traspasar los límites de lo prohibido, de cómo podemos perderlo todo, incluso la propia vida, cuando creemos haber alcanzado la victoria. Solo Eros salva a Psique, redimida por amor. El amor le permite alcanzar la categoría de diosa. 

La historia de Ariadna y el famoso hilo que le da a su amado Teseo para que pueda escapar del laberinto del Minotauro ha sido un referente frecuentemente representado en la literatura y el cine. ¿Qué nos enseña este mito?

Es un mito que nos habla del alto precio que una mujer joven ha de pagar para alcanzar la independencia de su familia. Ariadna es un joven de gran belleza que actúa a espaldas de su padre movida por el amor y ayuda a Teseo a que mate al Minotauro, que es su hermano, a cambio de que la lleve consigo. A pesar de todo es tratada con ingratitud y Teseo la abandona a su suerte. Pero tras la tragedia se esconde una promesa de felicidad. En una de las versiones del mito, se nos dice que las lágrimas de Ariadna conmueven a Afrodita y ésta finalmente la desposa al dios Dioniso. Ese matrimonio se convierte en arquetipo de la felicidad conyugal. De hecho, la imagen de Ariadna y Dioniso adornaba los arcones nupciales italianos durante el Renacimiento que contenían el ajuar de la recién casada. Si Ariadna es feliz siendo la esposa de un dios lujurioso es porque es el único capaz de recorrer sin perderse sus laberintos como mujer sin necesidad de hilo, algo que no puede hacer el héroe, que al final no corre tan buena suerte como Ariadna. 

La muerte es un tema que está muy presente en la mitología griega. ¿Con qué fin se representaba ante los ojos de la sociedad?

Para los griegos la muerte no era el fin de la existencia, sino el paso a una vida peor, como manifiesta Aquiles a Ulises en la Nekya de ‘La Odisea’, es decir, el canto en el que narra su descenso a los infiernos o katábasis. 

Es interesante subrayar que para los griegos el periplo de la muerte no empezaba tras exhalar el último hálito, sino con el enterramiento con arreglo un ritual. Sólo a partir de ese momento el alma viaja al Hades, guiada por Hermes, y conducida hasta las puertas del infierno por Caronte, el barquero que cruza a las almas por el Estige. Allí pasarán a habitar por toda la eternidad, en el reino de Hades y Perséfone, su esposa. Por eso se comprende el horror de Antígona cuando Creonte le impide enterrar el cuerpo de su hermano Polinices como castigo o cuando Aquiles profana el cadáver de Héctor, furioso porque éste ha dado muerte a Patroclo. 

La marginación de las lenguas clásicas del sistema de enseñanza español en favor de materias consideradas “prácticas”, ¿de qué conocimientos cree que priva a las nuevas generaciones?

Les priva de su capacidad de comprender el mundo en el que viven, de una brújula intemporal que les ayude a transitar por los laberintos de la existencia humana ayudándoles a tomar decisiones morales, y de experiencias estéticas a las que sólo pueden llegar a través de la cultura, no a través de lo meramente material. En suma, les priva de ser más felices desarrollando todo su potencial humano.  

¿Tiene previsto publicar próximamente un nuevo libro? En caso afirmativo, ¿de qué tratará?

Sí. Tengo dos trabajos que espero vean la luz entre 2022 y 2023. Uno es un ensayo divulgativo y otro es una novela, muy cinematográfica, y de hecho la culminación de mis expectativas es que algún día sea llevada al cine. Ambas obras versan sobre otra clase de mitos, los construidos por John Ronald Tolkien, padre de la fantasía épica. En esta ocasión me centro en su universo femenino. La feminidad es y será siempre un tema básico en mis reflexiones. 

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