Blas Moreno, codirector de El Orden Mundial: “El Mar del Sur de China y el Mar Mediterráneo son dos extremos de una cadena comercial de máxima importancia a nivel mundial”

Blas Moreno.

Este mes arranca un nuevo ciclo de conferencias “Los otros mares”, que invita a reflexionar sobre cómo los mares más allá de ser meras masas de agua tienden puentes entre culturas, constituyen valiosos recursos económicos y geoestratégicos y forman espacios de interacción global. La primera sesión del ciclo se dedica al Mar de China, una región marítima del sudeste asiático de enorme relevancia geográfica, económica, política y ecológica.

El próximo 23 de enero a las 19 horas, el codirector y editor jefe del medio independiente El Orden MundialBlas Moreno, profundizará en Casa Mediterráneo en la importancia del Mar del Sur de China desde diversos ángulos, entre ellos sus repercusiones geoestratégicas, comerciales y de seguridad en la región mediterránea. El evento es de entrada libre hasta completar aforo y con emisión online. En esta entrevista, Blas Moreno nos ofrece un adelanto de su ponencia.

¿Cómo describiría la importancia del Mar del Sur de China en el contexto de las rutas comerciales globales?

El Mar del Sur de China ahora mismo es, sin ninguna duda, el mar a nivel comercial más importante del mundo. Hay que pensar que conecta China, en primer lugar, evidentemente, y también Japón, con el Sudeste asiático, que son centros fabriles, de fabricación de productos importantísimos a nivel mundial. Este mar vincula esa forma de producción global con, en primer lugar, la zona del Indo Pacífico, India, de ahí al Golfo Pérsico y a Oriente Próximo a través del Mar Rojo y el Canal de Suez y también al Mediterráneo y Europa, a Occidente.

Estamos viendo un flujo constante de mercancías que van de este a oeste, desde Asia hacia Europa, por esa ruta tan larga. Y al mismo tiempo resulta crucial en la medida en que desde el Golfo Pérsico se traslada en dirección contraria todo el petróleo y el gas que se consume en Asia y que pasa por ahí. Ese mar, y en concreto áreas muy específicas como el Estrecho de Malaca y también la zona de Taiwán, son muy importantes a nivel fabril, a nivel comercial, y si hubiera un conflicto geopolítico en esa zona tendríamos un impacto económico muy grave en todo el globo.

De hecho, el Mar de China abarca una región bastante amplia que no está exenta de tensiones e incluye algunos de los Estados más grandes del mundo. ¿Podría detallar cuáles son los principales focos de tensión en la zona?

Sí. El principal problema es, sin ninguna duda, la expansión de China en la región. Pekín entiende que tiene derecho a expandir su influencia por ese mar, pero esa expansión a veces llega a ser bastante agresiva y, evidentemente, choca también con países ribereños de la región, como Filipinas, especialmente, Vietnam, Indonesia y otros. Esa tensión es lo que genera ahora mismo el mayor problema, también porque Estados Unidos intenta hacer valer sus alianzas con esos países, sobre todo con Filipinas, Japón, Corea y Taiwán, para contrarrestar el auge de China. Ése es el marco general y luego, en particular, hay dos focos en concreto muy importantes. Uno es la ambición de China de recuperar la isla de Taiwán, escindida de la China continental después de la Guerra Civil en 1949. Si esa guerra se produjera, pondría en peligro todo el suministro de microchips y semiconductores, que son los que sostienen ahora mismo la industria tecnológica global.

Y luego también, quizá más tangible e inmediata, se encuentra la tensión creciente entre China y Filipinas por los atolones que hay en la zona de las Spratly, que a nivel económico no son muy importantes. Se trata de islas muy pequeñitas, pero numerosas, que dan acceso a una gran zona marítima dotada de muchísima pesca y potencialmente de recursos petrolíferos y gasísticos. Estas islas son importantes sobre todo porque poseerlas asegura el control geopolítico de la zona.

Mar del Sur de China.

¿Qué relación estratégica existe entre el Mar del Sur de China y el Mediterráneo en términos de comercio y seguridad marítima?

Como decía al principio, el Mar del Sur de China y el Mar Mediterráneo son como dos extremos de una cadena comercial, de máxima importancia ahora mismo a nivel mundial. Hay una conexión directa entre ambos mares, si bien es verdad que, atravesada por otra serie de mares y lugares conflictivos como el Mar Rojo, la zona del Cuerno de África o el Océano Índico. Pero es evidente que el Mediterráneo y el Mar del Sur de China comparten características, incluso geográficas como el hecho de que son mares cerrados, rodeados por un montón de países diferentes con conflictos históricos y de una enorme importancia cultural y económica. Y, como digo, actualmente están en los dos extremos de una red comercial, probablemente de las más importantes a nivel mundial.

En este contexto, ¿en la conexión de estas dos regiones qué papel desempeñan iniciativas como la nueva Ruta de la Seda, que ha puesto en marcha China para promover la conectividad y el desarrollo económico?

Un papel importantísimo. China tiene un plan en dos vías. La vía terrestre es lo que llamamos la “Nueva Ruta de la Seda”, que discurre por el continente asiático, desde China hasta Europa pasando por Asia central. Y la vía marítima, que pasa por el Mar del Sur de China, por el Estrecho de Malaca, por el Océano Índico, por el Mar Arábigo y el Mediterráneo. Toda esa ruta está trufada de estrechos y de islas estratégicas en las que China hace mucho hincapié en buscar acuerdos comerciales o acuerdos estratégicos, también en abrir puertos para disponer de bases localizadas en sitios críticos. Por ejemplo, la base militar que tiene en Yibuti, un pequeño país en el Cuerno de África, pero importantísimo, que reúne bases de países como Estados Unidos, China, Japón, Francia… porque es el que da acceso, el que permite controlar ese Cuerno de África y ese estrecho ligado al Mar del Sur de China que es el Mar Rojo.

China, evidentemente, entiende que esa ruta comercial es crucial para sus intereses económicos y está haciendo también mucho hincapié en ser cada vez más influyente y tener mayor presencia en esa zona, adquiriendo influencia en puertos de Sri Lanka, el del Pireo en Grecia y otros lugares a lo largo de toda esa ruta que va desde el Mar del Sur de China hasta el Mediterráneo, que considera críticos.

¿El objetivo de China a la hora de controlar puertos del Mediterráneo, más allá de expandir su poder comercial, persigue intereses geoestratégicos, políticos o diplomáticos?

Entiendo que a largo plazo sí, pero a corto plazo lo que China busca sobre todo es ampliar su red comercial. Al menos, en la parte mediterránea del mundo, en Occidente -no me refiero a la zona más inmediata a sus fronteras, donde es mucho más agresiva a nivel militar y político- China tiene una estrategia mucho más cautelosa, más a largo plazo, consistente en establecer relaciones comerciales y así también tejer una red de alianzas de países que quizás tengan una posición más favorable, que no den apoyo a Taiwán y sean críticos con Estados Unidos.

Es decir, primero les convence con su economía, al tiempo que teje lazos económicos que también le benefician, como es lógico, y luego ya a largo plazo esa relación también le va a servir para establecer lazos diplomáticos. Esta estrategia se ve más claramente con América Latina. China ya es el primer socio comercial de esta región, pero tener también de su lado a nivel comercial a países como Argentina, Brasil, Perú o Ecuador bajo el área de Asia Pacífico, le permite que todo el Cono Sur le sea más favorable en las disputas políticas que pueda tener con Estados Unidos.

Tras la Segunda Guerra Mundial y hasta los años 90 se hablaba mucho de “los tigres asiáticos” para referirse a un grupo de países caracterizados por un rápido crecimiento económico e industrial (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur), que hoy en día se han consolidado. En la región se está produciendo un ascenso de potencias medias, a las que se denomina “los nuevos dragones” (Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam). ¿Pueden suponer un contrapeso a China?

Por separado no, pero juntos sí pueden ser un poder para tener en cuenta. No van a superar a China a nivel demográfico, ni tampoco económico, pero sí que pueden ser molestos para la expansión en la región. Por ejemplo, lo vemos en el aspecto militar. Es muy significativo que Japón, un país cuya Constitución especifica no disponer de un ejército convencional ni ambición a nivel militar, sí que desarrolla mucho sus capacidades de defensa por temor a China y está vendiendo con mucho interés a países como Vietnam, que también tiene que rearmarse frente a Pekín.

Constatamos esa alianza de defensa entre países más pequeños frente a grandes hegemonías, también a nivel comercial. ASEAN, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, es bastante activa a nivel diplomático; suele ser bastante comedida para no llevarse mal ni con China ni con Estados Unidos, pero sí que tiene un poderío económico y diplomático. Y todos esos países están entendiendo que necesitan aliarse y ayudarse a nivel comercial, militar y diplomático. Por ejemplo, las reclamaciones sobre las Islas Spratly, que comentaba antes, formadas por un montón de islotes, son reclamadas por muchos países diferentes, pero todos están de acuerdo en que China no se las quede. Son países que juntos hacen fuerza.

Por último, ¿qué futuro vislumbra para la región Asia-Pacífico en el nuevo orden mundial que se está configurando, en cuanto al desarrollo económico e interés geoestratégico?

Para mí es la región del siglo XXI. Y diría, además, que el Mar del Sur de China en concreto es donde van a producirse los acontecimientos más importantes. Quiero decir que si, por ejemplo, hubiera un conflicto militar entre China y Estados Unidos, probablemente estallaría por algo que pasara en ese mar. A corto plazo, creo que lo más preocupante es Filipinas; a largo plazo, la gran guerra que podría llevarnos a un conflicto y una crisis económica global sería la de Taiwán, sin ninguna duda.

Y a nivel comercial, Asia es la zona más importante en cuanto a crecimiento potencial, también a nivel demográfico. Tenemos a India y China, países que abarcan buena parte del porcentaje global de población, junto a otros países que siguen creciendo. Es decir, parece que el peso geopolítico se inclina cada vez más hacia Asia, un hecho que Estados Unidos ha percibido desde hace años, desde la época Obama al menos, restando atención a Europa y a Oriente Próximo, aunque esta región está reclamando más atención de la que EE. UU. querría darle. Y Europa necesita una estrategia ante esta situación, porque llegamos tarde, poco y a remolque de lo que hace Washington.

Hilando con la idea que comentábamos antes, de que el Mediterráneo es el extremo de esa línea que también conecta el otro extremo con el Mar del Sur de China, nos interesa comercial, política y militarmente lo que pase allí.


Por María Gilabert Almagro
Responsable de la Revista Casa Mediterráneo.