Coronel José Luis Pontijas: «La Iniciativa Tres Mares tiene un componente geopolítico muy importante porque pretende cierta independencia del suministro de gas y petróleo, fundamentalmente ruso»

La Iniciativa de los Tres Mares (I3M) es una alianza formada por doce países de Europa Central y del Este que se encuentran entre los mares Báltico, Negro y Adriático. Sus objetivos se centran en conseguir una región interconectada, con un enfoque norte-sur en los campos de la energía, las infraestructuras y las telecomunicaciones. Al mismo tiempo, cuenta con un eminente componente geopolítico que no se hace sentir sólo en la región, sino que involucra también a las cuatro mayores potencias mundiales: EE.UU., Rusia, China y la Unión Europea. En la sesión de ‘Geoestrategia y el Mediterráneo’, el coronel y analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, José Luis Pontijas Calderón, celebrada el 21 de octubre, profundizó en Iniciativa de los Tres Mares y sus consecuencias geopolíticas, con quien hemos mantenido una entrevista.

José Luis Pontijas es Coronel de artillería y diplomado de Estado Mayor. Actualmente ejerce como analista de seguridad europea en el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Ha participado en misiones internacionales con destino en Bosnia, Afganistán y República Democrática del Congo. En el ámbito civil es doctor en Economía Aplicada por la Universidad de Alcalá de Henares.

¿Cuál es el origen de la Iniciativa de los Tres Mares y el nuevo espacio geopolítico que configura?

La génesis verdadera empezó en 2014 con un artículo que realizaron dos analistas geopolíticos norteamericanos que pertenecen a un think tank denominado Atlantic Council, Ian Brzezinski y James Jones. En ese artículo hablaban de la necesidad de  crear una mayor integración en el Este europeo de los nuevos países que acababan de ingresar en la OTAN y en la Unión Europea, para mejorar su economía y su conectividad con el centro de Europa. Esta idea fue recogida por el viceministro de Exteriores chino, que la apoyó e incluso llegó a decir en el año 2015 que ésta era una idea muy buena. Esto impulsó a Polonia y a Croacia en el año 2015 a crear la Iniciativa Tres Mares con el respaldo chino. Y a partir de ahí se empezó a desarrollar la iniciativa, que engloba a doce países del Este de la Unión Europea; ellos dicen que son del centro de Europa, porque geográficamente se encuentran ahí, si contamos a Rusia, pero están en el Este de la Unión Europea.

¿En la actualidad, cuáles son los principales objetivos de la Iniciativa de los Tres Mares?

Si bien la génesis de la iniciativa, como decían Brzezinski y Jones, era la integración de la Unión Europea, estos países ya están integrados; otra cosa es que sus economías se encuentren a la par con la media europea, de la que están ligeramente por debajo (al 77 o 78%). Los objetivos ahora son, clarísimamente: desarrollar unas infraestructuras y unas telecomunicaciones, una economía digitalizada, de norte a sur o de sur a norte, es decir, vertical, en contraposición a las conexiones y la economía horizontal (este-oeste o viceversa ) que beneficia fundamentalmente a Alemania. 

Además de esto, parte de las infraestructuras tiene un componente geopolítico muy importante porque lo que pretenden es una cierta independencia del suministro de gas y petróleo, fundamentalmente de gas ruso. Pero en esto no están todos los países de acuerdo, porque esta iniciativa no es de países homogéneos. De hecho, las situaciones políticas y económicas son muy heterogéneas y dispares. Hay países más desarrollados y más ricos que otros, hay países que están más cerca del centro de Europa y otros más alejados, con lo cual naciones como Bulgaria y Hungría tienen mejores relaciones con Rusia, a los que no les importa tanto ser independientes del gas ruso, como que el gas que les llegue sea más barato. Quieren una eficiencia económica, el gas a un precio razonable.

Estados Unidos está interesado en que la iniciativa salga adelante como proveedor de Gas Natural Licuado (GNL), pero los costes de la licuefacción, transporte y regasificación frente al tradicional esquema de importación de gas natural ruso que llega a Europa a través de gasoductos, resultarían más elevados.

Efectivamente, para Estados Unidos es una jugada a tres bandas. Primero, geoestratégica, porque apoyando la iniciativa, como ya se ha comprometido a hacer hasta en un 30% en las infraestructuras relativas a energía, concretamente de gas hasta un máximo de 1.000 millones de dólares, disminuyen la preponderancia rusa en el área, después se posicionan en la zona en contraposición a la situación creciente desde el punto de vista económico que está representando China y al mismo tiempo aumentan las ventas de gas. Para Estados Unidos supone un beneficio enorme. Le ha dado una plataforma fantástica para poder contrarrestar a China y a Rusia en ese área. Aparte, le está mandando un mensaje a Alemania, a la que que, si nos acordamos un poco, la anterior Administración Trump identificaba como un país un tanto aprovechado en este sentido al no estar gastando en seguridad lo que su situación económica le permite y eso le está permitiendo tener una posición ventajosa frente al resto, como a Estados Unidos, por ejemplo.

Coronel José Luis Pontijas – © María Gilabert / Casa Mediterráneo

La Administración Biden, al igual que las anteriores la han apoyado, ha manifestado su intención de potenciar esta iniciativa, pero la dotación presupuestaria que requiere el fondo de inversión de la I3M es muy elevada. ¿En estos momentos la cantidad disponible sería suficiente para llevar a cabo la agenda de desarrollo prevista?

Efectivamente, el proyecto es muy ambicioso, porque son doce países, une tres mares, el Adriático, el Negro y el Báltico, y más o menos en los próximos diez años se calcula que precisaría 800.000 millones de euros, de los cuales hasta ahora sólo se han garantizado 1.300. Se necesita mucha más financiación. De hecho, hasta ahora sólo se ha finalizado el 3% de los proyectos, aunque aproximadamente el 13% está en buen camino de realización. Pero, evidentemente, hace falta poner mucho más dinero. 

La construcción del gasoducto Nord Stream 2, ¿podría frustrar los proyectos de la I3M?

Es un debate, de nuevo, económico, que ha desbordado al ámbito geopolítico. El Nord Stream 2 es un oleoducto- gasoducto que uniría directamente Rusia con Alemania sin pasar por Polonia. Las infraestructuras ya están construidas: Polonia ha construido ya un puerto con infraestructuras para poder descargar allí gas licuado, al igual que Lituania y Croacia. Si el gas ruso llega a Alemania mucho más barato y lo puede distribuir al resto de los países, podemos decir que Polonia se quedaría agarrada a la brocha. Esto ha despertado, no solamente la oposición polaca, sino también la norteamericana porque hace a Alemania todavía más dependiente del gas ruso. 

Se trata de una discusión que está en marcha ahora mismo, aunque ya ha sido aceptada; de hecho, Estados Unidos y Alemania han cambiado cromos y EE.UU. parece ser que ha admitido el Nord Stream 2 a cambio de que Alemania se involucre progresivamente -éste es un análisis mío subjetivo-, porque de no estar presente en la Iniciativa Tres Mares a de repente solicitar su ingreso y estar ahora como observador ha sido un cambio radical. Entiendo que esto fue forzado por Estados Unidos, al aceptar el Nord Stream 2 a cambio de la participación de Alemania en las infraestructuras que Polonia está intentando liderar junto a Croacia porque le interesa que se desarrolle.

¿Un agravamiento de la situación en Ucrania, complicaría el tránsito del gas natural ruso hacia Europa a través del territorio ucraniano?

Ucrania tiene la llave del abastecimiento a través de su territorio, evidentemente. Pero creo que esto puede ser más producto de cierta histeria por parte de algunos analistas geopolíticos, porque Rusia está desesperadamente necesitada de vender gas y petróleo, de modo que la posibilidad de que Rusia le corte el gas a Ucrania es remota. En alguna ocasión lo que ha hecho ha sido subirle el precio, porque antiguamente suministraba el gas y el petróleo a Ucrania a un precio mucho más barato del que realmente costaba. En el momento en el que Ucrania se decantó por el bloque occidental, Rusia le cobró el gas a su precio real. Eso se interpretó como una presión geopolítica por parte de Occidente, pero realmente se trató de una nivelación de precios a Ucrania al dejar de estar en la órbita de protección de Rusia, en una demostración de que el vuelo libre cuesta dinero. Es decir, yo creo que a Rusia no le interesa cerrar el flujo de petróleo y gas a través de Ucrania porque de ahí saca dinero que ahora mismo necesita desesperadamente. Ucrania está recibiendo unos beneficios sustanciosos, primero porque recibe ese petróleo y, segundo, porque es un territorio a través del cual pasa y se distribuye a otros países, que evidentemente pagan por ese tránsito, con lo cual a Ucrania también le beneficia. 

Entonces, la inestabilidad en Ucrania es evidente que pudiera perjudicar ese tránsito de energía y pudiera acabar desembocando en una crisis si se llegara a cortar, pero tal y como están las circunstancias ninguno de los actores involucrados estaría interesado a priori en que ese suministro colapsara porque todos se benefician de él. Por lo tanto, no veo tan acuciante o elevada la posibilidad de que la situación en Ucrania pueda perjudicar el flujo de energía a Europa a través de su territorio.

[su_quote]En Europa hay muchas regiones que se están vaciando y están perdiendo población, que está emigrando a Alemania fundamentalmente y a otros países. Este tipo de iniciativas ayudaría a mejorar su economía, su atractivo económico y a fijar gran parte de esa población que de otra manera emigraría.[/su_quote]

¿En qué medida la Iniciativa Tres Mares afecta a la Unión Europea y por ende a España como miembro comunitario?

En principio la Unión Europea está como observador en la iniciativa, pero está manteniendo una postura un tanto distante, de hecho todavía no la ha financiado, aunque al final no tendrá más remedio que derivar fondos de financiación, puesto que la UE tiene partidas que se destinan a infraestructuras y doce países comunitarios son muchos como para hacerlo, porque además favorece una de las cuestiones importantes que ahora están encima de la mesa: las infraestructuras y comunicaciones de lo que se llama la “Europa vacía”. Aquí en nuestro país hablamos de la España vacía, pero en Europa hay también muchas regiones que se están vaciando y especialmente Rumanía, Bulgaria y Hungría son naciones que están perdiendo población, que está emigrando a Alemania fundamentalmente y a otros países. Y este tipo de iniciativas ayudaría a mejorar su economía, por lo tanto, a mejorar su atractivo económico y a fijar gran parte de esa población que de otra manera emigraría. 

La Unión Europea hasta ahora está manteniendo una posición un tanto ambigua. Está presente, pero su principal interés es que este acuerdo regional no derive hacia posiciones que pudieran ir en contra de los intereses de Bruselas a nivel general. Otra cosa es que estos intereses estén siendo dirigidos por los intereses particulares de Alemania, porque Berlín también está manteniendo una posición ambigua en este asunto, al encontrarse en el centro de Europa y al estar beneficiándose de todo el traslado de energía y de comunicaciones que hay este-oeste y norte-sur en el centro. Por lo tanto, una iniciativa periférica que descentralice el control alemán no le interesa demasiado. Aunque acabe de introducirse como observador, no sabe muy bien qué papel jugar. Alemania asegura que lo que le preocupa es que esta iniciativa pueda ahondar más en la fractura europea, pero eso no le preocupó cuando firmó el Nord Stream 2 con Rusia. Me da la sensación de que los alemanes presentan el discurso buenista de lo que les interesa es la Unión Europea, cuando en realidad lo que están haciendo es intentar preservar sus intereses económicos, geoeconómicos en este caso, en los que cualquier iniciativa que vaya por la periferia de Europa fuera de su control no les beneficiaría demasiado. Pero realmente a la larga les debería de beneficiar, porque el Este de Europa es un gran mercado para Alemania, con lo cual, cualquier cosa que mejore sus condiciones económicas va en su beneficio, que al fin y al cabo coloca sus productos en ese mercado. Sin embargo, por ahora está ahí en un papel un tanto dubitativo.

Los intereses domésticos de Alemania se contraponen entonces a los intereses generales de la Unión Europea, en este caso, cuando una Unión Energética sería beneficiosa para todos sus miembros, incluida España, ya que diversificar las fuentes de energía resulta positivo.

Efectivamente. España desde el punto de vista energético podríamos decir que es cuasi una isla porque, salvo la electricidad que proviene de Francia, a nivel de oleoductos y gasoductos no estamos comunicados con Europa, entre otras cosas por las reticencias galas. Es evidente que nosotros somos el conducto natural por el que debería circular el gas argelino si éste se dirigiera hacia Europa, pero Francia no está interesada en eso por razones particulares. Su geopolítica, aunque ellos lo nieguen, siempre ha consistido, en cierta manera, en tener a España dependiente de la política de Francia. A España evidentemente, como creo que al resto de Europa, le beneficia una unión, es decir, una posición común de un bloque de 27 países a la hora de negociar los precios y el abastecimiento con cualquier suministrador, ya sea Estados Unidos, Rusia o Qatar. 

No olvidemos que Estados Unidos en estos momentos es el mayor proveedor de gas licuado, con el 22% del GNL que importa la Unión Europea, seguido de Qatar con un 21% y de Rusia con un 20%. Están muy cerca unos de otros. Es evidente que en el interés americano va disminuir las importaciones de gas licuado ruso para aumentar las suyas, por eso el Nord Stream 2 no le beneficia nada porque el gas no es licuado; viene directamente, es gas natural, más barato, más rápido y en mayor cantidad que los barcos que tienen que traer el gas licuado, comprimido, que luego se debe regasificar en los puertos de regasificación, lo que comporta unos costes que hacen que el gas licuado sea más caro que el natural. Así que a España lo que le beneficia, como a cualquier país europeo, es que haya un frente común, pero esto es muy difícil, porque los países muchas veces tienen tendencia a aplicar el “sálvese quien pueda” cuando las cartas vienen mal dadas y con frecuencia el cortoplacismo de las ventajas de ahora perjudica la visión a largo plazo de acometerlo todos juntos.

Aunque ahora a ti te perjudique, dentro de unos años te estará beneficiando porque todos los precios serán los mismos y no habrá una competición entre nosotros, sino que seremos un bloque que impondrá unos precios o por lo menos estará en mejores condiciones de imponerlos y unas condiciones de mercado más favorables para todo el conjunto. La Unión Europea no es un actor geopolítico de poder duro, no tenemos un Ejército europeo como los americanos, los rusos o los chinos, pero somos una potencia económica y nuestras condiciones de mercado tienen el suficiente atractivo y fuerza como para obligar a adaptarse a grandes potencias como China, Rusia o Estados Unidos. Pero para eso es necesario que presentemos un bloque común. Si nos presentamos divididos, el “divide y vencerás” aquí funciona estupendamente para China, para Rusia y para Estados Unidos.

No hemos hablado sobre China, pero creo que es interesante, porque es curioso porque aunque sea un adversario geopolítico de Estados Unidos, la Iniciativa 3 Mares coincide perfectamente con los intereses chinos. China lo que quiere es acceder al mercado de Europa Occidental. Ellos llegan a través del Canal de Suez y fundamentalmente al Puerto del Pireo o algún otro puerto italiano como el del Nápoles o incluso el de Valencia, pero lo que les interesa es que en el Este de Europa, donde no hay buenas infraestructuras las haya para poder acceder a la economía de Alemania. No olvidemos que China es el principal socio comercial de Alemania, por delante de Estados Unidos y de cualquier otro. Curiosamente entonces en ese punto los intereses de China y de EE.UU. coinciden, aunque son adversarios, y coinciden con los intereses de los doce países que quieren crear esas infraestructuras. De hecho, China ya ha anunciado la creación y dotación de ciertas infraestructuras, como un tren de alta velocidad, porque le beneficia.

Además, como ha señalado, estas infraestructuras pueden potenciar las economías de la región del este de Europa, evitando el vaciado de estos países, al resultar a atractivos para las nuevas generaciones de jóvenes.

Lo que pasa es que esto puede significar a corto y medio plazo quizás una disminución en la cohesión europea, porque China también practica desde el punto de vista económico el “divide y vencerás”. Es decir, China está poniendo ahora mucho dinero fácil encima de la mesa a países que están desesperadamente necesitados de financiación. La Unión Europea en estos momentos es el mayor proveedor de financiación y de ayuda, incluso humanitaria, en los Balcanes y en general en el Este de Europa, pero a la larga si estos países siguen percibiendo que Europa no les financia al nivel que necesitan y sin embargo China sí lo está haciendo y de manera creciente, podrían decantarse por unas posiciones más favorables hacia Pekín que disminuyeran la cohesión europea. De hecho, ya en algunas ocasiones a la Unión Europea le ha resultado imposible condenar abusos en derechos humanos por parte de China al no conseguirse el consenso porque algún país, como por ejemplo Grecia, ha vetado esa condena al estar beneficiándose en gran medida de la financiación económica y de infraestructuras que China le está poniendo encima de la mesa.

Estados Unidos lo critica, pero en este punto está siendo un poco hipócrita porque ha jugado a lo mismo durante los últimos 40 años. Lo que pasa es que nosotros somos occidentales y evidentemente somos pro estadounidenses, pero EE.UU. ha conquistado económicamente Europa y nos ha hecho dependientes. En Iberoamérica ha pasado lo mismo, quizás de una manera más salvaje, menos comedida por los problemas que han tenido esos países para devolver la deuda, pero Estados Unidos ha jugado al mismo juego. Desde un punto de vista puramente económico, creo que las inversiones chinas quizás son todavía más beneficiosas que las norteamericanas, porque no solamente aportan dinero, sino también infraestructuras que ahí quedan, benefician a los países que las reciben y a los que interconectan. Como análisis geopolítico hay que quitar muchas veces el discurso buenista y edulcorado de derechos humanos, político, de desarrollo, de comercio y de win win situation [situación de ganar ganar] para todos y realmente ver cuáles son los intereses que hay detrás de esa pantalla, que muchas veces son pura y duramente intereses económicos de las grandes potencias.