Fátima Anllo: “Las mujeres aunque tengan una gran preparación encuentran muchas dificultades para poner su producción literaria en el espacio público»

Con motivo de la celebración del Día de las Escritoras, Casa Mediterráneo y la asociación Clásicas y Modernas han organizado un encuentro literario el 20 de octubre a las 19 h. con la periodista y escritora Nativel Preciado, Premio Azorín de Novela 2021 por la obra titulada El santuario de los elefantes (Planeta, 2021). El acto pretende acercar y conocer el trabajo de las mujeres en el mundo de la literatura actual, de la mano de una de las más destacadas creadoras literarias de nuestro país. A continuación, Salacia, un terceto de cuerda compuesto por Amelia García (violín), María Beltrán (violín) y Verónica Rubio (violoncello) interpretará un repertorio de piezas clásicas que cerrará la conmemoración.

De forma previa al evento, mantuvimos una entrevista con Fátima Anllo, presidenta de Clásicas y Modernas con el propósito de conocer las actividades de su asociación, las acciones que este año han preparado para el Día de las Escritoras y la situación que atraviesan hoy en día las autoras en nuestro país.

Este año, el Día de las Escritoras lleva por lema “Las edades de la vida”. ¿Qué se pretende reivindicar especialmente en esta edición?

Más que reivindicar, lo que se quiere es poner de manifiesto el papel de las mujeres no sólo como escritoras, sino también como lectoras que ayudan a otras mujeres a ir construyendo una visión de sí mismas y del mundo a lo largo de la vida. Asimismo, se pretende poner el acento en cómo los textos de las mujeres, según la perspectiva desde la que los leemos -las obras se cierran con las lectoras- nos van transformando y las vamos incorporando de forma diferente a lo largo de la vida. Hay un especial énfasis en destacar a las mujeres como lectoras de cuentos, cómo interiorizan el mundo, cómo se interpretan a sí mismas a través del texto de otras mujeres. Por lo tanto, considero que no se trata tanto de una reivindicación como de poner de manifiesto este rasgo, que quizás es mucho más característico de las mujeres que del mundo masculino. 

[su_quote]El poder de legitimación es el que sitúa la literatura de las mujeres como literatura femenina. Creo que ésa es una gran barrera y un gran espacio que hay que conquistar. [/su_quote]

El Día de las Escritoras fomenta la igualdad de hombres y mujeres en el ámbito de la literatura. ¿Qué asignaturas pendientes quedan para alcanzar esa equidad en el terreno literario?

Ahora mismo precisamente estaba escribiendo un artículo, y también ésta es la principal concusión del estudio que realicé para el Ministerio de Cultura sobre la aplicación de la Ley de Igualdad, que está disponible en su página web, donde se puso de manifiesto que el principal poder cultural es el poder de legitimación artística, es decir, aquél que establece qué es el arte, lo que no es, qué selecciona, qué elige… Y ese gran poder sigue siendo masculino. En el mundo de la literatura, ¿a qué nos referimos? A la crítica literaria, a los propios medios, o sea, quiénes son los que hablan de literatura, quiénes son los que eligen, los que están al frente de las editoriales… Además, este mismo poder de legitimación es el que sitúa la literatura de las mujeres como literatura femenina. Creo que ésa es una gran barrera y un gran espacio que hay que conquistar. 

Y luego también se da una serie de circunstancias. Las mujeres, aunque tengan una gran preparación, encuentran muchas dificultades para poner su producción literaria en el espacio público, en el mercado. Cuando vemos el número de obras que se han registrado en propiedad intelectual o de mujeres que se han dado de alta en entidades de gestión colectiva de los derechos, aunque tienen un mayor nivel de capacitación o de formación, en cambio existe una serie de barreras que les impide que esa capacitación se traduzca en producción. Uno de los retos es identificar esas barreras y sesgos y poder ponerles nombre. También hay factores de orden interno que atienden a la propia confianza o el bajo empoderamiento que las mujeres desarrollamos a lo largo de nuestra juventud, aunque ahora creo que existen más grupos y posibilidades mayores que antaño. Pero ese miedo o falta de empoderamiento hacen que muchas veces no se encuentre el espacio para canalizar esa producción sobre las estructuras del mercado. 

Frente a esta realidad que apunta sobre las dificultades de acceso al mercado editorial por parte de las escritoras, el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros de 2019 señala que la lectura de libros en España experimentó un ligero ascenso gracias a las mujeres, que representaron el 68,3% de los lectores frente al 56% de hombres. ¿A qué cree que se debe esta desproporción? 

Esto es así en relación con la lectura y lo es para las actividades culturales en general que no están ligadas a la tecnología y además aquéllas que se ejercen dentro del ámbito interior, de la casa, o sea, que esta circunstancia no es privativa de la literatura. También hay otro dato que nos puede orientar para explicar este fenómeno y es que los principales lectores de las secciones políticas de los periódicos y de la prensa deportiva son los hombres. Creo que los hombres orientan su lectura para potenciar uno de sus objetivos fundamentales, que es estar en el poder y construir el mundo exterior. Y, al mismo tiempo, a las mujeres históricamente se las ha enviado al mundo interior. Quizá ellas construyen su mundo como un espacio interior y la lectura representa la posibilidad de estar en el exterior desde ese universo interior.

[su_quote]Cuando los hombres escriben acerca de la guerra es literatura y cuando las mujeres escriben sobre la maternidad es literatura femenina. Forma parte todo del mismo discurso, que asigna ese universal genérico para los hombres y relega a las mujeres a un subgrupo. [/su_quote]

¿Existe una literatura femenina enfocada más a las mujeres o es un tópico?

Fátima Anllo

Es una estrategia discursiva. El poder de legitimación hace que los hombres se apoderen de lo genérico y lo universal. O sea, la literatura, el arte, la música, el teatro… cuando no vienen adjetivados representan la producción masculina, mientras que la producción de la mujer está relegada a ese espacio de la mirada femenina. Esto provoca que cuando se hace una exposición o se escribe un artículo de revisión de la producción literaria anual se diga “la literatura escrita por mujeres “ y cuando se hace una revisión de la literatura que se ha producido en ese año en general no se adjetive, pero la mayor parte de los que están ahí son hombres. La correspondencia sería hablar de literatura de hombres y de mujeres, pero en cambio eso no se produce. 

Pero al mismo tiempo, sí que es verdad que hay toda una serie de aspectos vitales propios de las mujeres, que precisamente han estado excluidos de la literatura hasta que las mujeres han empezado a tener un rol más activo, que han sido ignorados, por ejemplo la maternidad. Esto es algo que ha investigado bastante Laura Freixas. Cómo las mujeres muchas veces no encontramos referencias sobre nuestras propias experiencias vitales, precisamente porque no ha sido recogida y no se valora en la literatura, que ha sido escrita sobre todo por hombres. Un rasgo de la literatura actual es que ahora las guías de las mujeres empiezan a estar presentes. Lo que no quiere decir que eso sea literatura femenina, sino literatura sin más. Y esto, al mismo tiempo, es injusto porque nadie pregunta a los hombres que escriben sobre la guerra, por ejemplo, si cuando lo hacen se trata de literatura masculina. Cuando los hombres escriben acerca de la guerra es literatura y cuando las mujeres escriben sobre la maternidad es literatura femenina. Forma parte todo del mismo discurso, que asigna ese universal genérico para los hombres y relega a las mujeres a un subgrupo. 

Este enfoque en la literatura de la maternidad y de otros asuntos que conciernen directamente a las mujeres atraerá a las lectoras, pero al mismo tiempo puede proporcionar a los hombres una nueva perspectiva que les es ajena por su propia identidad.

Totalmente, porque esto completa la construcción del mundo y de la realidad. Nosotras como mujeres nos hemos podido acercar a conectar con la experiencia vital de los hombres frente a la guerra, a la violencia… y eso ha construido el relato del mundo que hemos interiorizado. Mientras que no pasa lo mismo a la inversa y eso es una pérdida no sólo para las mujeres, sino para la sociedad en su conjunto, también para los hombres, creo yo.

Entre las actividades que impulsa la asociación Clásicas y Modernas se encuentra la campaña ‘Bibliotecas en igualdad’. ¿En qué consiste esta iniciativa?

Las bibliotecas constituyen el equipamiento cultural nuclear de cualquier núcleo urbano. Tanto es así que la ley establece como obligatorio tener una biblioteca en cualquier población que supere los 5.000 habitantes. Es un espacio al que recurren todas las generaciones para informarse más allá de su experiencia vital directa. Es un encuentro intergeneracional, de formación… Todos conocemos el valor de la biblioteca. Pero hay una inercia histórica que hace que la presencia de la producción de las mujeres en las bibliotecas esté desfavorecida. Y nosotras queremos trabajar precisamente para asegurarnos de que se recupere su memoria y que las bibliotecas públicas cumplan su función de reequilibrar lo que el tiempo y la historia han descompensado.

¿Esto cómo se hace? Vamos firmando acuerdos de colaboración con bibliotecas de todo tipo, públicas, privadas y universitarias, para desarrollar actividades de forma conjunta para mantener viva esta reflexión de cómo deben estar presentes las mujeres en estos espacios. Ésta es la línea del proyecto ‘Bibliotecas en igualdad’.

En cuanto al acto que se va a celebrar en Casa Mediterráneo con la participación de Nativel Preciado, ganadora del último Premio Azorín de Novela por ‘El santuario de los elefantes’, ¿qué cualidades resaltaría de esta escritora y periodista?

Sobre ella, a quien he seguido a lo largo de mi vida, tanto como escritora como periodista, en este momento destacaría la serenidad, la profundidad y la templanza con la que mira el mundo y con la que lo transmite. En una época en la que cada vez más hay estridencias, ángulos y resalta todo lo que pincha, en cambio la obra y el trabajo de Nativel son más redondos, anclan y dan asiento en vez de generar estrépito. Aunque trate asuntos duros, su forma de abordarlos precisamente permite mirarlos de frente. Esto creo que es un valor muy importante de su obra literaria y de su actividad periodística. Es una periodista que convoca a la reflexión, a profundizar y a tener en cuenta aspectos que van mucho más allá del titular amarillo. Así es como la veo.

Con motivo del Día de las Escritoras, ¿qué otras actividades han preparado en otras partes del territorio español? ¿Podría destacarnos algunas de ellas?

La comisaria de este año, que es una de las vicepresidentas de Clásicas y Modernas, la filósofa y poeta Marifé Santiago, ha hecho una selección de textos cuyas lecturas se proponen a distintos centros y bibliotecas en igualdad, pero también en la mayor parte de los territorios se hacen otras selecciones de obras que son significativas para sus contextos. Por ejemplo, en Valencia se van a leer textos de Carmen Alborch y de otras mujeres que son especialmente relevantes en general en todo el país, pero especialmente significativas en esas zonas.

Y además de eso, desde Clásicas y Modernas a solicitud del Ayuntamiento de Madrid estamos organizando una serie de encuentros en bibliotecas que va a incorporar la obra, tanto de escritoras como de poetas, de narradoras orales y de ilustradoras. Estamos organizando tres actividades: una sesión poética, una mesa redonda que abordará las nuevas narrativas biográficas pero a través de novelas gráficas y el papel de las narradoras orales con sesiones de cuentos; una de ellas es Tania Muñoz, de la Comunidad Valenciana. Con esto lo que hemos querido ha sido destacar distintos perfiles en los que las mujeres están presentes en la literatura, ya sea narrativa, poética, novela ilustrada o narración oral.

Los lectores de libros en soporte digital alcanzan ya el 29,1% y los audio libros han pasado del 2,4% al 3%. ¿Qué opinión le merecen estos nuevos formatos? La pujanza de los contenidos audiovisuales en redes sociales y dispositivos electrónicos, ¿qué efectos cree que está teniendo en los hábitos de lectura de la población más joven? 

Creo que es fantástico, todo tiene que convivir, pero sí que tengo una cierta prevención que comparto con gente experta en neurociencias respecto a que las redes sociales y tantos dispositivos electrónicos están restando atención, profundidad y capacidades cognitivas. Se lee más que nunca, pero en cambio es una lectura fragmentada, poco significativa y que nos informa poco realmente de la complejidad del mundo y de nosotros mismos. Hay una frase de Enrique Tierno Galván que escuché una vez y me gustó muchísimo que decía que había que leer como beben las gallinas, que cogen un poquito de agua, luego levantan la cabeza  y se inclinan para poder digerirla. Considero que la rapidez imperante hace que vivamos de una forma superficial. Por supuesto, creo en la convivencia de los soportes electrónicos y en papel, pero precisamente hace poco escuché a una experta en neurociencias que afirmaba que como ese tipo de lecturas suelen venir acompañadas de enlaces es muy distractiva. La cualidad y la calidad de la lectura en papel es más rica que en los otros soportes.

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Más información sobre el Día de las Escritoras: en la página web de la asociación Clásicas y Modernas.