- El 4 de agosto de 1906 el transatlántico italiano ‘Sirio’, que cubría la ruta Génova – Buenos Aires, naufragó de forma abrupta frente al litoral de Cartagena al encallar en el peligroso arrecife conocido como el “Bajo de Fuera”, provocando la muerte de 242 personas, aunque se estima que fueron más de 500, lo que la convirtió en la mayor tragedia en la historia de la navegación civil en la costa mediterránea española. Pese a la magnitud de la catástrofe, la historia del Sirio apenas ha trascendido hasta nuestros días.
- Casa Mediterráneo quiere contribuir a que este episodio no quede en el olvido con la producción del corto documental “Hacia las profundidades de la historia: el hundimiento del Sirio”, que se proyectará el próximo 12 de diciembre a las 19 horas en su sede. El audiovisual ilustra un reciente proyecto de inmersión subacuática en busca de los restos del pecio y su increíble historia. La proyección irá acompañada de una conferencia que contará con las intervenciones de Josabel Belliure, doctora en biología, profesora de la Universidad de Alcalá (UAH) y familiar de uno de los principales rescatadores de los supervivientes del naufragio, y Ángel Manso, instructor y guía de buceo de la expedición, y estará moderada por Miguel Santatecla, autor de la idea original del documental. El evento puede verse en diferido en este enlace.
En esta crónica, Miguel Santatecla detalla los pormenores del proyecto.
Navegando hacia nuestro destino, tengo la impresión de que vamos a profanar uno de los mayores baluartes idílicos en donde la belleza del medio marino llega a albergar los vestigios de nuestra historia…
23 de julio de 2024, Cabo de Palos, Cartagena.
El Bajo de Fuera es el punto de buceo más alejado de la costa, dentro de la reserva marina de Cabo de Palos – Islas Hormigas. La reserva está considerada como el mejor destino de buceo de toda Europa, además de uno de los espacios con mayor biodiversidad del continente. Y aún es más excepcional, si cabe, el hecho de que en estas aguas yacen pecios con historias propias de los mejores éxitos cinematográficos.
Es ya conocido lo que aconteció el 4 de agosto de 1906: el transatlántico de vapor con más de 1.000 pasajeros y de 116 metros de eslora, en su rumbo a las Américas, embarranca en la cordillera submarina de Bajo de Fuera, cuya sonda no alcanza los 4 metros de profundidad…, una trampa mortal para un buque como el Sirio con un calado de casi 8 metros.
Casa Mediterráneo presentó en 2021 el documental “El Sirio. El náufrago de un sueño” coincidiendo con el 115 aniversario de su hundimiento. La productora ejecutiva del audiovisual, Paz Cadaval, destacó entonces que “era una pena que sepamos tanto del Titanic y nada del Sirio”.
En ruta, cada uno de los cinco miembros del equipo de buceo expresan a su manera los nervios contenidos. El instructor del Centro de Buceo Naranjito, Ángel Manso, nos guiará para que podamos visitar y grabar los restos de una historia trágica y apasionante. Su entusiasmo mostrado desde el momento que le presenté mi propuesta fue lo que me convenció de que era el idóneo para cubrir nuestro objetivo de grabar el increíble entorno y parte de la proa quebrada del buque.
La historia de este embarrancamiento no fue la primera en ese mismo punto: en 1883, el buque italiano Nord América se hundió en ese mismo lugar, pero su naufragio no fue tan trágico como el del Sirio.

Debemos valorar su historia desde la perspectiva de la época: la pobreza en Europa fuerza a la población a emigrar a las Américas en las peores condiciones. Siempre he imaginado la tragedia cuando ya de por sí es trágico tener que salir del país por la miseria para buscar una vida mejor. Sólo los que hemos perdido a familiares cercanos en momentos que no correspondían sabemos el sufrimiento extremo que puede invadirte. Es por ello que, estos infortunios no sólo dejan cadáveres por el camino, sino también heridas que no cierran nunca.
Sin dejar de olvidar las condiciones de la época, es muy probable que el triste final de los pasajeros que no sobrevivieron no fuera conocido por sus allegados hasta pasado mucho tiempo; no existían lo medios de ahora y la pobreza todo lo empeora. Las condiciones para que la tragedia se diera fueron perfectas. A pesar de una buena climatología, la colisión quebrantó el casco, dejando serias vías de agua que invadieron la zona de calderas, para luego cumplir con la ley de la física: una inmensa explosión sesgó la vida de quienes se encontrasen cerca. La explosión desató el pánico en unos pasajeros que en su mayoría no sabían nadar, lo que los llevó directos al ahogamiento.

La principal hipótesis es que el capitán Giuseppe Piccone dejó en manos de su tercer oficial la navegación, quien le advirtió de que se estaban aproximando demasiado con la intención de embarcar, de manera clandestina, a pasajeros con un destino incierto. Otras mencionan que pudo producirse un sabotaje, ya que la caja fuerte custodiada por el capitán fue hallada vacía y sin forzar.
A medida que entramos en la inmensidad de las profundidades, y justo cuando iniciamos el descenso en el acantilado de la cara sur de la cordillera, el entorno que nos rodea empieza a entrar en una penumbra. Inicialmente es Alejandro quien acompaña al guía Ángel, seguidos de Adeline y de mí, para cerrar el grupo con nuestro compañero Gabriel. Lo que parece una suntuosa montaña en la distancia, se convierte en una visión extraordinaria de la proa del Sirio. A pesar de la falta de iluminación, el contorno del enorme perfil muestra un panteón…. Es en ese momento cuando se aceleran las pulsaciones y el consumo de aire se dispara…

La mayor hazaña del rescate la protagonizaron los pescadores locales que, arriesgando sus pocos medios y su vida para salvar a cientos de pasajeros, no dudaron en auxiliar a tantos como pudieron. Fue la primera vez que el Gobierno español otorgó la Cruz del Mérito Naval a dos marineros civiles, Vicente Buigues y Agustín Antolino.
El primero se estima que salvó a más de 400 pasajeros acercando el botalón de proa de su pailebote al buque dañado, y el segundo pudo rescatar a unos 130, aunque no fueron los únicos. Según las estimaciones, pudieron morir más de 500 pasajeros, aunque oficialmente sólo se registraron 242, demasiados teniendo en cuenta que al final el barco se mantuvo encallado durante 16 días antes de hundirse.
Entre las muchas anécdotas y hechos, destacaría el hallazgo del cadáver de la cantante de zarzuela Lola Millanes en aguas de Torrevieja unos 17 días después. De hecho, está enterrada en el cementerio de esta población.
Gracias a la iluminación de los focos, tenemos la ocasión de poder contemplar la extraordinaria imagen de los pasamanos y el resto de la proa en, donde hace más de un siglo, pasajeros y tripulantes se aglutinaron para salvar sus vidas. Como en un monumento conmemorativo, la naturaleza consigue rodear y conservar con su máximo esplendor los restos, congelando un pedazo de nuestra historia…
Especiales agradecimientos por la dedicación y esfuerzo mostrados:
Buceador técnico y guía, Ángel Manso y al equipo del Centro de Buceo Naranjito.
Equipo de voluntarios buceadores:
Buceadora Dive Master SSI (cámara integrada), Adeline Martínez.
Buceador instructor FEDAS y profesional (seguridad), Alejandro Jaén Navarro.
Buceador instructor FEDAS y profesional (cámara entorno), Gabriel Loureiro Crespo.
El documental puede verse aquí:
Referencias históricas y artículos:
Entrevista a Paz Cadaval en la revista Casa Mediterráneo
viajes.nationalgeographic.com.es
Por Miguel Santatecla.