Julio Mas, director de ‘Zapatos de tacón cubano’: «Nos encontramos discriminación tanto en barrios obreros como en algunos más exclusivos, donde ser gay no es tan cool»

En el marco de las celebraciones en torno al Día del Orgullo LGTBI+, Casa Mediterráneo acogerá la presentación y proyección del cortometraje ‘Zapatos de tacón cubano’ (2019), escrito y dirigido por el poeta, cineasta y traductor Julio Mas Alcaraz. El evento, en formato virtual, podrá seguirse el viernes 25 de junio a las 19 h. a través de la página web y las redes sociales de Casa Mediterráneo y contará con la participación del propio realizador y de la actriz Marta Nieto.

‘Zapatos de tacón cubano’ cuenta la vida de Paco y José, dos adolescentes que residen en una barriada marginal de Madrid. Con problemas familiares y rodeados de un ambiente agresivo, machista y homófobo, deben llevar una doble vida para ocultar tanto su incipiente relación como su pasión por el baile flamenco. El cortometraje, un elegante alegato contra la discriminación y la desigualdad, ha obtenido varios reconocimientos, como el Premio del Público del Festival de Cine Pequeño de Aspe, el Premio Madrid en Corto 2019 de la Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid y la Mención del Jurado Joven de la Semana del Cine de Medina del Campo.

Julio Mas

Con el fin de conocer algunos de los asuntos que aborda la cinta, mantuvimos una entrevista con su director, Julio Mas, Master of Arts in Filmmaking por la London Film School, licenciado en Ciencias Económicas y posgrado en dirección de empresas. En su faceta poética, su último poemario, ‘El niño que bebió agua de brújula’ fue seleccionado, entre otros, por El Cultural como uno de los cinco mejores libros de poesía del año. En su vertiente de traductor, su último libro, ‘El juramento de la pista de frontón’ (Calambur, 2011) fue elegido como uno de los 20 libros de año por El País.

Como cineasta ha escrito, dirigido y producido diversos trabajos, que se han proyectado en más de 400 festivales internacionales, con selecciones oficiales que califican para los Oscar, BAFTA y Goya, y ha obtenido numerosos premios. Ha vendido su obra a cadenas como ARTE TV, Movistar o Telemadrid y ha sido comisionado como director por la National Gallery.

‘Zapatos de tacón cubano’ narra las dificultades a las que deben enfrentarse dos jóvenes nacidos en una barriada marginal de las afueras de Madrid, donde se ven abocados a ocultar su orientación sexual ante el machismo y la homofobia que les rodean. ¿Este tipo de actitudes están más acentuadas en los barrios periféricos que en el centro de las grandes ciudades?

Creo que depende de qué tipo de barrios, pero sí suele haber una relación entre niveles de educación y mayor discriminación. Hay barrios de Madrid donde la situación social es conflictiva y en esos sitios es más complicado ser gay que en el centro de la ciudad, ya sea en el barrio de Chueca, de Malasaña o en cualquier lugar más de moda, con otras perspectivas vitales. En este tipo de barrios los problemas se suelen acentuar, no solamente los de discriminación, sino también los de cualquier otro tipo.

¿Cuál fue el origen del cortometraje? ¿Cómo surgió la idea de llevarlo adelante?

La idea original era estudiar cómo llegaba un chaval a ser bailaor, cuál era el recorrido que tenía que hacer, especialmente centrándonos en los inicios. Fue ahí cuando vimos que había un denominador común a todos los chavales que estudiaban, tanto los que conseguían llegar a ser bailaores como los que se quedaban por el camino -la mayoría-, que es la discriminación que habían sufrido en algún momento de su vida por el simple hecho de bailar.

Fotograma de ‘Zapatos de tacón cubano’

¿El hecho de ser hombre y querer dedicarse a la danza todavía hoy en día tiene un coste social?

Sí, parece sorprendente, pero es exactamente así. 

Se suele asociar hombre y danza a homosexualidad, cuando no siempre es así, y aunque lo fuera, como si eso fuera algo negativo… 

Sí, en determinados ambientes sí lo es. Es decir, España es un país que ha avanzado mucho en estos temas, pero casi todas las semanas hay una agresión… Todavía queda mucho por hacer.

El día 28 de junio se celebra el Día del Orgullo LGTBI+. ¿Cree que los avances legislativos que se están produciendo en los últimos años en nuestro país van en paralelo a la aceptación por parte de la sociedad?

Creo que ha habido una parte de la sociedad que sí ha avanzado, y creo que hay otra parte de la sociedad que no ha avanzado al mismo tiempo que las leyes, entonces hay un problema ahí que tiene que ver con la educación y con la forma en la cual distintos sectores de la población son educados. Nos encontramos discriminación tanto en barrios obreros como en algunos más exclusivos, donde ser gay no es tan cool. Depende mucho de dónde te toque vivirlo, las situaciones cambian. Se tiende también a formar guetos en los que las personas homosexuales pueden vivir su sexualidad más o menos libremente, y zonas en las que es mejor que no vayan porque pueden tener problemas. Eso en cuanto a las ciudades, pero si nos metemos en zonas más rurales los problemas se pueden acentuar. 

[su_quote]Para un chico de barrio es muchísimo más difícil ser artista, de cualquier índole, ya sea bailarín, director de cine o guionista de televisión.[/su_quote]

La cinta también evidencia las desigualdades existentes en la sociedad, plasmadas por ejemplo en el hecho de que para los protagonistas sea un lujo poder comprar unos zapatos de tacón para bailar, incluso de segunda mano, y algo inalcanzable costearse unas clases de baile. ¿Con este trabajo también ha pretendido denunciar la falta de oportunidades?

Cartel del cortometraje

Bueno, no sé si la palabra “denuncia” es muy fuerte, pero sí he querido señalar que para un chico de barrio es muchísimo más difícil ser artista, de cualquier índole, ya sea bailarín, director de cine o guionista de televisión. Las oportunidades no son las mismas y los ascensores sociales no funcionan tan bien como en algún momento de nuestra historia reciente. Entonces, sí he querido señalar que es mucho más complicado para un chaval de barrio dedicarse al mundo del arte.

Este trabajo ha cosechado varios premios en festivales de cine. ¿El cortometraje continúa su recorrido por festivales? ¿Puede verse en alguna plataforma de streaming?

Ahora mismo, salvo alguna cosa puntual, el recorrido por festivales ha terminado. Se pudo ver en algunas plataformas como Movistar, Telemadrid o Arte TV, pero ya no está disponible. En estos momentos puede verse en los eventos que realizamos, como uno que hicimos hace poco para el Parlamento Europeo o el que vamos a hacer con Casa Mediterráneo. 

Su faceta como poeta, ¿le influye de alguna manera a la hora de abordar sus trabajos cinematográficos?

Creo que sí me influye porque al final cuando estás escribiendo no matas al poeta que llevas dentro, y cuando estás rodando los poetas solemos fijarnos muchas veces en detalles que a otras personas les pasan más desapercibidos. Se trata de recuperar esa mirada del niño. Mi cine tiende también a un lenguaje metafórico. De modo que sí hay puntos de conexión.

¿La vida actual que llevamos nos aleja de percibir la belleza de lo cotidiano?

Creo que en general sí, porque es una vida apresurada, de manera que la gente no tiene tiempo de detener la mirada. Y en los últimos años además, la proliferación de la tecnología móvil ha hecho que las personas no miren lo que ocurre a su alrededor; están muy centradas en la pantalla durante una parte muy importante del tiempo. Creo que es una catástrofe porque la vida pasa en torno a una pantalla ahora mismo. 

Los protagonistas, a pesar de las circunstancias adversas que les rodean, siguen adelante con sus sueños. ¿La película, pese a mostrar una realidad dura, es un canto a la esperanza?

Sí, es así. Hay un punto de esperanza en el final, sin duda, de independencia, de querer salir adelante y de volver a levantarse.