La corresponsal Ethel Bonet analiza la guerra de Gaza y sus efectos en El Líbano

Con un balance provisional de más de 30.000 muertos, decenas de miles de desplazados forzosos, destrucción de infraestructuras, privación de alimento, agua y energía, la guerra Gaza plantea, además de un enorme sufrimiento humano, un complejo escenario con importantes efectos en la región. El conflicto, sus implicaciones regionales, en concreto en El Líbano, y su tratamiento en los medios de comunicación serán objeto de análisis en próximo 2 abril a las 19:00 horas en Casa Mediterráneo. La corresponsal free-lance Ethel Bonet, radicada en Beirut, con amplia experiencia en la cobertura informativa de Oriente Medio, mantendrá un diálogo con la periodista Sonia Marco, en un evento de entrada libre hasta completar aforo.

Ethel Bonet estudió Filología Árabe en la Universidad de Alicante, unos estudios que le resultaron muy útiles después de cursar el Master de Periodismo de la Agencia Efe, cumpliendo así su sueño de ser periodista. Tras los atentados de la Torres Gemelas en Nueva York, los expertos en el mundo árabe comenzaron a ser muy apreciados para intentar desentrañar a la opinión pública occidental un mundo tan desconocido y complejo.

Después de trabajar en la delegación de Efe en Alicante, la primera cobertura de Bonet fueron las elecciones presidenciales de Egipto en septiembre de 2005. Desde entonces, ha vivido en Egipto, Pakistán y actualmente el Líbano y ha cubierto en diversas ocasiones el conflicto de Israel-Palestina, la guerra de 2006 en el Líbano, y en los últimos años, con el estallido de las revoluciones árabes ha viajado a Egipto, Libia, Bahrein y Siria. A lo largo de su carrera ha trabajado en Gaza, Israel, Líbano, Somalia, Yemen, Afganistán, Pakistán, Siria, Ucrania, Nigeria…

Bonet ha colaborado como freelance en diversos medios de comunicación y fue corresponsal para La Razón, siendo la única periodista internacional que logró entrar en Gaza para informar sobre el terreno de la crisis tras el ataque a la prisión de Jericó. Actualmente, es corresponsal del canal de televisión France 24 en español, el Diari Ara y la revista 5W. En esta entrevista nos ofrece su visión del conflicto que actualmente se libra en Gaza, del que lamenta la prevalencia de una sola voz informativa.

En el encuentro en el que va a participar en Casa Mediterráneo va a abordar la guerra en Gaza y sus efectos en El Líbano, cuyo reflejo en los medios de comunicación es prácticamente nulo.

Lamentablemente, no sé por qué, no se está hablando de la guerra en El Líbano y se utilizan las expresiones “hostilidades fronterizas”, “enfrentamientos fronterizos” o “escalada”. El hecho de que un país invada a otro, lance misiles contra la población civil y mate a 300 personas los medios de comunicación no lo están llamando “guerra”. Si buscas en Google “guerra en El Líbano” te remite a 2006. Es increíble.

Usted sí ha informado de que se han producido ataques contra médicos y personal sanitario por parte de Israel en territorio libanés, que han ocasionado la muerte de numerosas personas. ¿Nos puede detallar estos hechos?

Aquí en El Líbano, desde el 8 de octubre está habiendo enfrentamientos fronterizos entre Israel y Hezbolá contra objetivos militares a unos 5 kilómetros de la frontera a ambos lados. Es decir, si Hezbolá lanzaba cohetes hacia puestos militares israelíes, Israel respondía. Hezbolá comenzó en apoyo a Gaza para que se debilitara el frente y en cierta manera se diluyera el Ejército israelí y tuviera menos presión la franja. Pero tanto un bando como el otro, Hezbolá y el Ejército israelí, no están respetando las reglas del juego. Israel está también atacando a población civil, aunque por lo general siempre suele nominarla como parte de Hezbolá.

Estos paramédicos que han muerto, claro que pertenecían a grupos islámicos, pero por la simple razón de que El Líbano es un país multiconfesional, donde no hay ninguna organización médica que sea pública o laica. En este caso, pertenecían al grupo chií, no solamente de Hezbolá, sino también del otro partido, Amal, porque la mayoría de la población del sur de El Líbano es chiíta. Éstos eran trabajadores paramédicos que estaban haciendo su función de ayudar a evacuar a los heridos que estaban allí. Atacaron un par de centros médicos y los paramédicos que estaban en el lugar del ataque se dedicaban a las labores de rescate, no eran milicianos.

Pero por la razón que sea, el foco está más centrado en la parte de Gaza, y aquí se está hablando de estos hechos muy de pasada. Incluso los corresponsales que están en Jerusalén mencionan que en el frente norte ha habido ataques de un lado y de otro y ya está. Y realmente es un punto caliente; es una guerra diferente. La guerra de Gaza tiene una finalidad, en cierta manera, también territorial, porque no hay que olvidar que Israel estuvo ocupando la Franja de Gaza hasta 2004. Cuando se llegó a un acuerdo entre Ariel Sharon y Yasser Arafat fue la única vez en la que Israel tuvo que marcharse de un territorio, al revés que los palestinos. No se trata simplemente de atacar a Hamás porque sea una amenaza para la seguridad nacional de Israel, sino que también hay intenciones territoriales. Israel está cogiendo un poco de territorio para hacer una línea de contención y probablemente al final se quedará suelo palestino. Ésa es la intención de la guerra en Gaza, pero en El Líbano es mucho más amplia, porque Hezbolá está mejor armado que Hamás y, sobre todo, cuenta con el apoyo del enemigo número uno de Israel, que es Irán.

Aunque Irán asegure que no está coordinando nada, evidentemente está detrás de todos los ataques de los hutíes, de las milicias islámicas en Irak, de la Guardia Revolucionaria iraní desde Siria… Sabe que es el que peor podría salir parado y es por lo que se habla de esa guerra regional y de escalada de la situación. De momento, la situación está contenida y ninguna parte tiene la intención de que pueda escalar, aunque haya amenazas orales sobre posibles ataques a El Líbano y misiles de Hezbolá que pueden llegar hasta el último punto de Israel. Pero claro, después de seis meses de guerra, cuando Israel está atacando zonas más profundas de El Líbano, llegando a Baalbek, a 100 kilómetros de la frontera, se está rompiendo con las reglas del juego de 5 kilómetros y en esa situación puede que todo se descontrole y estalle una guerra. Cuando hay enfrentamientos todos los días, aunque no haya una intención, al final la situación puede empeorar. No obstante, creo que por el momento -quizás sea demasiado optimista- no se va a producir esa escalada.

Ahora mismo hay en marcha negociaciones. Por un lado, se está negociando un alto el fuego en Gaza y, por otro, que se llegue a un acuerdo político permanente para que la población civil pueda regresar. En El Líbano hay 90.000 civiles que han tenido que abandonar el sur del país por los enfrentamientos, y en Israel otros 60.000 colonos que también han tenido que marcharse del norte.

Ethel Bonet – Fotografía: Diego Ibarra.

Cuando finalice la guerra, ¿en qué condiciones puede quedar la población palestina de Gaza?

La mitad de la población palestina ya de por sí es refugiada dentro de Gaza y, probablemente, casi el cien por cien acabará siéndolo y viviendo en alguna zona donde Naciones Unidas instale tiendas de campaña durante mucho tiempo. El tema de la reconstrucción es complicado porque todavía no se conoce cuál es el objetivo de Israel, si va a quedarse o va a marcharse, replegando sus fuerzas. Todo va a depender del tipo de acuerdo que se produzca.

Independientemente de lo que ocurra el día después, cuando termine la guerra de Gaza, habrá que ver las relaciones de los países árabes con Israel, que se estaban normalizando, y queda un último flanco, que es Arabia Saudí. Esa normalización estaba más o menos a las puertas, hasta lo ocurrido el 7 de octubre. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, está hoy [por 21 de marzo] en Arabia Saudí en una visita que hasta ahora no había hecho, y ése es un punto importante, un paso más dentro de este conflicto. Respecto a la población civil palestina, lo que vamos a ver es que prácticamente toda la Franja de Gaza se va a convertir en refugiada.

Otra zona que está sufriendo las consecuencias de la guerra es Cisjordania. La ONU denuncia que los asentamientos israelíes en Cisjordania están creciendo a una velocidad récord. ¿Qué está ocurriendo allí?

En Cisjordania, en realidad, está ocurriendo lo mismo. Para que pueda resolverse el gran conflicto en Oriente Medio, que siempre ha sido Israel y Palestina, finalmente tiene que haber dos Estados. Así se evitaría que volviera a repetirse el tipo de violaciones que está cometiendo Israel, ocupando territorio palestino. Ahora mismo es una cuestión de carta blanca. Como hay una situación de guerra y de total inestabilidad, se está aprovechando para hacer todo lo que quiere, ocupando más territorio. No hay ningún tipo de normas en lo que sería un gobierno normal democrático, porque ni siquiera Israel está funcionando como un gobierno con un parlamento que pueda tomar decisiones. Es un gobierno de emergencia y las intenciones de Netanyahu no son conseguir la paz con los palestinos, evidentemente, y está aprovechando para lo que siempre ha querido Israel: ganar más territorio en las zonas palestinas desde la guerra del 67.

Netanyahu afirma que con los ataques a Gaza pretende acabar con Hamás y con el radicalismo, pero con la destrucción de la franja y las matanzas de población civil, ¿no está consiguiendo justo todo lo contrario?

Sí, precisamente la población de Gaza no estaba contenta con Hamás, porque en principio en 2006 cuando ganó las elecciones, de una forma democrática -yo las cubrí y no hubo irregularidades- fue un castigo hacia Al Fatah, que había sido el único gobierno que había tenido la Autoridad Nacional Palestina desde el 48, y después de tantos años se fue corrompiendo. Además, sus gobernantes tenían más flexibilidad con Israel y se les acusaba de estar vendiendo a los palestinos a Israel. Entonces, vieron la oportunidad de poder derrocar a ese gobierno y ganó por mayoría bastante amplia Hamás.

Hamás, al igual que los Hermanos Musulmanes, es un partido islámico. Y como en Egipto, donde ganaron democráticamente las elecciones, se permitió que dos años más tarde hubiera un golpe de Estado militar para derrocar a los Hermanos Musulmanes. En el caso de Gaza, ellos tomaron la delantera y expulsaron con las armas a Al Fatah, quedándose como único partido y, de la misma manera, era un gobierno muy cerrado, corrupto y, sobre todo, con gran represión. Entonces, mucha gente en Gaza tenía miedo. Si hablabas mal o en contra acababas detenido o desaparecido. Había muchísima presión y terror entre la población.

Y después de todo lo que ha pasado, Hamás ha ganado muchísima popularidad porque son los que se están enfrentando a Israel. Los acontecimientos del 7 de octubre en cualquier país árabe fueron saludados, incluso en los países que han normalizado las relaciones. Una normalización que se ha ido forjando por intereses comerciales y que, para Israel, que siempre se ha sentido rodeado de países hostiles, que no lo reconocían, también ha sido necesaria.

Lo que pasa es que ahora Hamás, como Netanyahu, tiene los días contados, por eso está alargando la guerra. La población civil israelí no está muy contenta con Netanyahu, no sólo por la gestión de la guerra, sino también por asuntos internos, como cuando quiso cambiar la judicatura al tener pendientes varios casos de corrupción por los que iba a ser juzgado, lo que está alargando su mandato. Ése es el peligro, que no quiera marcharse, cuando sabe que, el fin de la guerra es el de Netanyahu. En el caso de Hamás, también. Si se llega a un acuerdo de alto el fuego y se logra que sea permanente, Hamás ha aceptado que haya un gobierno de unidad palestino, tecnócrata y no sé en este caso cuál sería su participación, pero ya no ostentaría el poder en Gaza.

¿La guerra en Gaza le sirve a Netanyahu para dilatar en el tiempo su comparecencia ante los tribunales?

Sí, él está acabado, no va a tener ninguna posibilidad de continuar gobernando.

La oposición al primer ministro israelí está creciendo. Entre los críticos, se encuentran las familias de las personas que continúan secuestradas por Hamás, algunas de las cuales han muerto durante su cautiverio. ¿Cómo están reflejando los medios de comunicación israelíes esta situación?

Los periódicos más de izquierdas, como Haaretz, en el background de las historias siempre cuentan esa parte, que antes del 7 de octubre Netanyahu tenía abiertas tres causas por corrupción. Lo que pasa es que sí se justifican todas las matanzas que está habiendo en Gaza. Ningún periódico israelí puede decir la palabra contraria a la que sostiene Israel. Tampoco en cuanto a la masacre contra 80 o 90 palestinos que estaban recogiendo ayuda humanitaria, que Israel atribuyó a que se habían echado unos encima de otros produciéndose una avalancha y Estados Unidos apoyó su versión. Ningún medio israelí iba a decir que las Fuerzas de Defensa de Israel habían abierto fuego contra civiles que estaban recogiendo comida, pero en el caso político sí. Los cautivos han muerto por no haber sido rescatados o por no haber logrado un intercambio de prisioneros con un acuerdo y culpabilizan a Netanyahu.

Otras críticas apuntan al fallo de los servicios de seguridad israelíes que no detectaron la amenaza que se cernía el 7 de octubre.

Al principio sí, pero ahora es un tema que queda lejano. Toda la oposición, de izquierdas y de derechas, criticó que en un país que tiene una seguridad tan férrea, con cámaras en todos los sitios, servicios de inteligencia como el Pegasus en el móvil, con toda es tecnología… cómo fue posible que 80 tipos pudieran estar cortando con tenazas la valla, sin que nadie saliera a detenerlos. Fue como dejar abierta la puerta al gato. Son cosas que nunca se sabrán.

¿Cómo periodista internacional, cómo se cubre un conflicto como el de Gaza?

El conflicto de Gaza es un genocidio en directo televisado, sin que haya ningún medio de comunicación presente para contarlo. Es tremendo porque sólo se está viendo por las redes sociales, sin que haya una voz crítica. Eso también se traslada al lado del juicio en La Haya sobre el genocidio que está llevando a cabo Israel en la Franja de Gaza, porque no hay otra voz. Los trabajadores internacionales humanitarios prácticamente no están, al haber sido evacuadas las agencias. Sólo tienes la voz de un gobierno, que es el de Hamás, que Israel no considera legítimo, sin un periodista que pueda ser mínimamente objetivo y cuente las cosas como son, de manera que sólo hay una versión. Entonces, ¿todas las investigaciones y pruebas, ¿quién las puede refutar? ¿Un señor palestino de la calle, un miliciano de Hamás? Israel, a conciencia, está imponiendo un silencio informativo total para que sólo se pueda hablar de un lado. Es vergonzoso. Entonces, da igual dónde estés, en Jerusalén o en Londres, porque no vas a contar nada diferente.

Y en el caso de El Líbano, en cierta manera, también es complicado. Puedes bajar a las zonas del sur, pero es muy difícil porque no tienes ningún tipo de seguridad. Han matado a periodistas libaneses cuando estaban haciendo su trabajo informando desde la frontera. El cierre mediático radica en que no puedes contar las cosas tal como están pasando porque te juegas la vida, y tienes que estar tirando de una versión o de la otra, que son totalmente contrarias.

¿Cómo ve el final de la guerra en Gaza?

Creo que no está lejos, también por una cuestión de practicidad en Estados Unidos, siendo las elecciones en noviembre. Esta cuestión le está costando bastante a Biden. Muchos estadounidenses no están conformes con la guerra en Gaza, a excepción de los que sean muy proisraelíes. A Biden le interesa que la situación deje de ser primera noticia, por lo que pienso que va a haber bastante presión para que se llegue a un acuerdo. ¿Hasta qué punto puede funcionar? No lo sé, porque está claro que nada puede volver al mismo punto en el que estaba antes. En Palestina sólo puede funcionar una solución de dos Estados. Si se acaba con Hamás, habrá otro grupo que intentará atacar a Israel.


 

Imagen superior destacada: Ethel Bonet – © Diego Ibarra.