Natalia Molinos: “Todos los encuentros de arte tienen un punto de tolerancia”

Del 1 al 5 de junio tuvo lugar en Rabat, capital de Marruecos, la VI edición del Encuentro Internacional de la Creatividad Artística bajo el lema «Educación en la tolerancia». Organizado por la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Mohamed V de Rabat y la asociación la Kasbah del Artista, el encuentro contó con la colaboración de Casa Mediterráneo mediante la participación de la doctora en Historia del Arte, Natalia Molinos.

Entre las actividades del encuentro, los participantes tienen la ocasión de pintar al aire libre ante la presencia del público universitario que es invitado a participar en los talleres que se llevan a cabo. Con las obras creadas en esos días se celebra una muestra pública en la propia facultad. Paralelamente al trabajo plástico se celebran debates y mesas redondas a cargo de los artistas plásticos, académicos y especialistas en los temas relacionados con el lema del encuentro, «Educación en la tolerancia». Además, hay presentaciones de libros y visitas a exposiciones de artistas locales, entre otros eventos.

En esta entrevista, Natalia Molinos nos detalla los objetivos del encuentro celebrado en Rabat y toma el pulso a la situación que atraviesa el arte contemporáneo a uno y otro lado del Mediterráneo.

¿Cuál es el principal propósito del Encuentro Internacional de la Creatividad Artística, que este año ha alcanzado su sexta edición en Rabat?

Es un encuentro que nació hace seis años a instancias de Nourdine Tabbai, artífice también de la Kasbah Internacional del Artista que realizamos todos los años en Alicante. Este encuentro está muy relacionado con el mundo académico y para los estudiantes supone una forma de entrar en contacto con el arte, una de las áreas que dentro de los estudios marroquíes no está muy tratada. Esta es una manera de incluirla dentro de la formación académica, por eso se hace dentro de la Facultad de Educación de la Universidad Mohamed V de Rabat.

¿A quién va dirigido?

El encuentro va dirigido sobre todo a los estudiantes de Educación, pero está abierto a artistas extranjeros, muchos de los cuales son profesores. Normalmente vienen muchos estudiantes de cinematografía, de arquitectura… que generan un ambiente muy interesante. Este año había mucha gente que hablaba muy bien español tras haber pasado por el Instituto Cervantes. Las actividades tienen un componente muy participativo, tanto en las mesas redondas como en la práctica artística.

¿Exactamente en qué ha consistido tu participación en este encuentro?

He impartido una conferencia sobre el arte contemporáneo y su relación con la tolerancia, así como charlas en grupos más pequeños sobre arte contemporáneo y relaciones interculturales, un tema que nos interesa mucho a quienes venimos a este tipo de encuentros. Y además he participado en alguno de los talleres que se han realizado.

Natalia Molinos, tercera a la derecha junto a Nourdine Tabbai, en una de las charlas del encuentro en Rabat.

¿En qué sentido has abordado el tema de la tolerancia en el arte contemporáneo?

Es tema muy amplio. Yo me he basado en la Agenda 2030, uno de cuyos puntos está relacionado con la paz y la tolerancia, así como en la declaración del Día Mundial de la Tolerancia promulgada por la UNESCO, que se celebra el 16 de noviembre. ¿Qué es tolerancia? Estar abierto a las ideas de los demás, lo que no significa aceptarlas sin más, sino escucharlas. Todos los encuentros de arte a los que asisto tienen este punto de tolerancia.

La Kasbah del Artista [un encuentro anual de carácter internacional de artistas árabes y alicantinos] también empezó con esta idea porque cuando conoces a personas de otra cultura, de otro país o incluso de otra ciudad, lo primero que hay que hacer es estar abierto a lo que te cuentan y entonces es cuando adviertes las cosas que tienes en común y las que no. Pero básicamente lo esencial es que todos somos iguales. En cada encuentro se suele crear un lema sobre el que se trabajan la educación y la creatividad.

También hemos visitado el Centro Nacional de Profesorado en Rabat, donde hemos establecido una serie de relaciones. Por ejemplo, ya les hemos invitado a participar en la Kasbah del Artista en Alicante y se va a elaborar un monográfico especial que va a hacer un recorrido de varios años de esta iniciativa. En definitiva, se establecen muchas relaciones interesantes para seguir trabajando desde España.

Inauguración de la Kasbah del Artista en Casa Mediterráneo.

¿Cuándo se celebró la última edición de la Kasbah del Artista en Alicante y en qué consistió la colaboración de Casa Mediterráneo?

Del 1 al 6 de agosto. En Casa Mediterráneo se celebró el acto de inauguración y la recepción de los artistas.

¿Cuál es la procedencia de los artistas participantes en este encuentro en Alicante?

Hemos llegado a tener hasta 30 nacionalidades diferentes. Normalmente vienen artistas de Túnez, Irak, Omán, Qatar, Arabia Saudí o Argelia, aunque en este último caso resulta algo complicado por las dificultades para la obtención del visado.

Pintura al aire libre en el encuentro celebrado en Rabat.

¿Qué valoración harías del estado actual de la creatividad artística en Marruecos y los países árabes que han participado en el encuentro celebrado en Rabat?

Los artistas que conozco son muy creativos. Hay que tener en cuenta que los países árabes durante mucho tiempo no han tenido al alcance clases de dibujo, de arte plástico, como nosotros. Una amiga de Marruecos, por ejemplo, me decía que le daba envidia ver que sus hijos disponen de un montón de colores con los que trabajar, mientas que ella cuando era pequeña, sólo tenía un lápiz. Esto ha cambiado mucho.

Además, por motivos religiosos el arte de la figuración no estaba tan normalizado en los países árabes como en los occidentales; para ellos ha sido algo más lateral. Por supuesto, hay distintas formas de manifestarse. Todos los países que han estado colonizados han tenido acceso al arte occidental, pero con anterioridad sus expresiones artísticas sobre todo se basaban en artesanías de miniatura, trabajo textil o cerámico. Muchas veces desarrollan la creatividad de una manera diferente a la nuestra.

Te encuentras un arte un poco más tradicional, ligado a la gente. Muy pocos se dedican a un tipo de arte puntero. Sin embargo, ya empieza a haber muchas bienales y una eclosión de museos de arte contemporáneo, que en España se dio en los años 80. Depende mucho de cada país. Por ejemplo, la Bienal de Dakar es muy importante en relación al arte árabe, africano y contemporáneo. Marruecos empezó con una bienal justo antes del COVID, que no ha tenido continuidad por culpa de la pandemia, pero que espero que se retome porque fue interesantísima. Y hay un grupo de artistas muy punteros que a nivel internacional suenan como, por ejemplo, Safâa Erruas, que intervino en un encuentro en Casa Mediterráneo, y alberga tres vertientes: artista árabe, internacional y mujer.

[su_animate type=»bounceInLeft»][su_quote]Estos eventos resultan muy eficaces para comprender mejor técnicas poco habituales en occidente, en las que los artistas árabes son muy buenos.[/su_quote][/su_animate]

En estos encuentros que se celebran en Rabat se hace participar también a los niños que vienen con los adultos. Se intenta que todo el mundo pierda el miedo a enfrentarse a probar. Por ejemplo, hubo un artista de Senegal, Dime Alioun (Dime Sableur de nombre artístico), que trabaja con arenas coloreadas y propuso un cuadro en el que la gente participó.

Además, a mí en particular como artista amateur, estos encuentros me permiten probar técnicas que nunca había experimentado y lanzarme a hacer cosas a las que no me atrevía. Al mismo tiempo, desde mi punto de vista como historiadora de arte, estos eventos resultan muy eficaces para comprender mejor técnicas poco habituales en occidente, en las que los artistas árabes son muy buenos, como el collage, el uso de sprays y otros que permiten crear nuevas obras.

¿Hay algo más que te gustaría destacar del encuentro artístico de Rabat?

Sí. Quisiera romper una lanza en favor de los creadores que tienen problemas de comunicación. Hay una artista de Marruecos, Nadia Lazreq, que es sordomuda y hace obras muy bonitas. Resulta sumamente fácil comunicarse con ella a través de gestos y en esta ocasión nos contó cómo se había iniciado en el arte. La manera de comunicarse con su padre cuando era muy pequeña y aún no sabía escribir fue a través del dibujo, y a partir de ahí empezó a desarrollar la escritura e incluso a pronunciar algunos sonidos. El arte ha sido el vehículo para comunicarse, lo que viene a demostrar que verdaderamente es un lenguaje.