‘Sueño de una noche de invierno’ que refugia del horror

Éste es un comentario previo y guía de visionado de la sesión de debate del Cine-club online de Casa Mediterráneo sobre este film que se emitirá el martes 6 de abril de 2021 a las 19 horas por las redes sociales y canal de Youtube de Casa Mediterráneo.

Por Luis López Belda.

El director serbio Goran Paskaljevic, al que dedicamos el cine-club de Casa Mediterráneo de abril de 2021, presentó una proyección de ‘Sueño de una noche de invierno’ diciendo que era «quizás, mi única película sin humor». Una afirmación modesta, si bien también precisa considerando su lúgubre tema de la posguerra, la Serbia posterior a Milosevic, pero no se debe olvidar que gran parte del humor de Paskaljevic proviene de su humanismo, algo de lo que Midwinter Night’s Dream (título internacional del film) no carece en absoluto.

La historia comienza con Lazar regresando a la casa de su madre, que murió durante su ausencia, solo para encontrarla ocupada por Jasna y su hija autista, Jovana. Inicialmente tiene la intención de echar a esta familia, pero finalmente decide permitir que se quede y se convierte en una figura paterna sustituta, mientras él mismo lucha por volver a aclimatarse a su nuevo entorno. Los tres encuentran un vínculo común en su alienación respecto a la sociedad: Lazar es un ex soldado que, después de ausentarse sin permiso debido a su intensa oposición a la guerra de los Balcanes, acabó matando accidentalmente a un amigo y fue encarcelado durante diez años, mientras que Jasna y Jovana son ambas refugiadas de guerra y el autismo de Jovana, desgraciadamente, solo la margina aún más.

Este estado de reajuste emocional seguro que toca una fibra autobiográfica en Paskaljevic quien, como Lazar, estuvo fuera del país durante más de una década antes de regresar a Serbia para hacer esta película. Paskaljevic, debido a su oposición visceral a Milosevic, se vio obligado a huir del país a principios de la década de 1990 y finalmente aterrizó en Irlanda, donde residiría hasta después de la caída de Milosevic. De esta manera, tanto Lazar como Paskaljevic son exiliados que se enfrentan a las secuelas de un colapso, de un horror bélico y humano que no pudieron presenciar personalmente. Sin embargo, como descubre Lazar, el país todavía sigue dividido políticamente y los ciudadanos claramente demuestran su xenofobia por la creciente llegada de refugiados.

Fotograma de la película

Paskaljevic configura el intenso proceso de redescubrir el propio hogar a través de largas tomas, a menudo cámara en mano, que perduran en el entorno: un autobús serpenteando por el bosque, solares urbanos vacíos cubiertos alternativamente de basura y nieve y un raro momento de belleza, una arboleda de bellos árboles con flores blancas, aparentemente intactos a pesar de las pasadas décadas de agitación política y guerra.

[su_quote]La cosmovisión de Paskaljevic es claramente conductista y, desde sus primeras películas de estudiante, su trabajo ha estado marcado por una preocupación por las figuras marginales.[/su_quote]

La cosmovisión de Paskaljevic es claramente conductista y, desde sus primeras películas de estudiante, su trabajo ha estado marcado por una preocupación por las figuras marginales y sus interacciones con un tipo sociedad más «normal»: ‘La leyenda de Lapot’, su película de fin de carrera, trataba sobre un anciano que, cuando ya no puede funcionar como trabajador en la comunidad, es sometido a una muerte ritual por parte de todo el pueblo y ‘These Earthly Days Go Rolling By’ es un retrato documental de la vida cotidiana de un asilo de ancianos y de cómo sus residentes han formado su propia comunidad fuera de los ojos del resto del mundo que parece haberlos olvidado.

En Midwinter Night’s Dream se presta mucha atención a las rutinas y hábitos diarios de Jovana obviando el paternalismo que conduce a la piedad o el sentimentalismo. Paskaljevic ha revelado en entrevistas que muchas de sus escenas se filman con poca o ninguna dirección previa, dejando improvisar a sus actores. Su cámara busca más la observación que el comentario crítico y las escenas de Jovana pintando, tranquilamente, la misma imagen de árboles varias veces se representan con el mismo anti-didactismo que su tendencia a repetir ciertas palabras o pequeñas frases que escucha de otros. En oposición a los clichés típicos (arrebatos emocionales y tartamudeos ininteligibles), la caracterización de Jovana enfatiza su capacidad para comunicarse a través del lenguaje y el arte, por críptico e impenetrable que sea para nosotros.

La película realmente solo flaquea en su final, que es innecesariamente abrupto y no guarda relación con el tono y el gran realismo del resto de la película. Las soluciones narrativas del último tercio no son afortunadas y parecen un ejemplo paradigmático de «cómo terminar una historia cuando no sabes cómo hacerlo». Lo que es objetable no es tanto el panorama sombrío, que definitivamente se mantiene en sintonía con el resto de la película, sino que las muertes no parecen tener ninguna función dramática en la historia. No era necesario que todos los cabos sueltos acaben necesariamente atados, pues gran parte de la película parecía ser un comentario sobre la incapacidad de los personajes para lograr un cambio significativo en sus vidas.

Todos los personajes carecían de una agenda propia en su propio exilio: el clima político cambiante a lo largo de la década de 1990 fue la razón de su inmigración y encarcelamiento y, finalmente, de su unión, una vez que terminó la guerra. Sus muertes parecen carecer de significado, mientras que sus vidas definieron las nociones de resistencia y lucha. La historia termina de manera demasiado facilona, mientras que comienza con dolor. Así, la escena final no es inquietante por su sobriedad, sino porque es algo inadecuada para una película tan paciente y atenta a los detalles. De esta manera, los momentos más pequeños, aparentemente sin importancia narrativa, persisten mucho más tiempo después de que termine la película que el equivocado desenlace. Gracias a los dos magníficos primeros actos, la cinta vale mucho la pena y hace olvidar la debilidad del tercero.

[su_highlight background=»#1255b2″]FICHA ARTÍSTICA[/su_highlight]

País: Serbia. Título original: ‘San zimske noci’. Año: 2004. Dirección: Goran Paskaljevic Guion: Goran Paskaljevic, Filip David (Historia: Goran Paskaljevic). Duración: 95 minutos. Música: Zoran Simjanovic. Fotografía: Milan Spasic. Intérpretes: Lazar Ristovski, Jasna Zalica, Jovana Mitic, Danica Ristovski, Slobodan Ninkovic

[su_highlight background=»#1255b2″]PRINCIPALES PREMIOS Y MENCIONES[/su_highlight]

2004: San Sebastián: Premio Especial del Jurado

[su_highlight background=»#1255b2″]PLATAFORMA DE STREAMING DONDE PUEDE VERSE EL FILM[/su_highlight]

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