Yasmina Khadra es una de las voces literarias argelinas con mayor reconocimiento a nivel internacional, entre otras cosas, por su capacidad para abordar temas universales desde una perspectiva árabe y francófona y conferir humanidad a temas complejos como el extremismo y la guerra. El escritor participará en la segunda sesión del festival de novela negra Alicante Noir, el próximo 20 de febrero en la sede de Casa Mediterráneo, donde recibirá el Premio Casa Mediterráneo en reconocimiento a su contribución a la literatura mundial. El encuentro estará moderado por Naïma Benaicha Ziani, profesora titular de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Alicante, y Bouziane Ahmed Khodja, periodista, escritor y crítico literario, además de director y presentador de los programas Medina en TVE y Miradas en RNE, y presidente del Parlamento de los Escritores del Mediterráneo. De forma previa, a las 18:30 horas, habrá un encuentro con la escritora alicantina Chus Sánchez.
Yasmina Khadra, seudónimo de Mohammed Moulessehoul, nació en 1955 en Kenadsa, una localidad en el Sáhara argelino. Su obra abarca diversos géneros, aunque es conocido especialmente por sus novelas negras y sus historias dotadas de un profundo trasfondo político, social y cultural que exploran la complejidad del mundo árabe y los conflictos contemporáneos. Moulessehoul adoptó el seudónimo Yasmina Khadra, el nombre de su esposa, para eludir la censura militar mientras servía como oficial en el ejército argelino durante la guerra civil de los años 90. Este periodo influyó significativamente en su producción literaria, brindándole una perspectiva única sobre el terrorismo, la violencia y la desesperanza que asolaron su país.
Entre sus novelas de género negro se encuentran Morituri (1997), la primera de una serie protagonizada por el comisario Llob, ambientada en Argel durante la década de los 90, en pleno auge del terrorismo, que lo situó como un referente en Argelia; Doble blanco (1998), donde el comisario Llob se enfrenta a una investigación que lo lleva al mundo de la corrupción y las altas esferas políticas; y El otoño de las quimeras (1998), que cierra la trilogía, explorando los desafíos de la moralidad en un contexto social y político opresivo.
Otras de sus obras destacadas son: Las golondrinas de Kabul (2002), que retrata la vida bajo el régimen talibán en Afganistán; El atentado (2005), una impactante reflexión sobre el terrorismo y el extremismo, y Las sirenas de Bagdad (2006), un retrato sombrío de los efectos de la guerra en Irak y cómo las circunstancias extremas pueden empujar hacia el radicalismo. Los virtuosos, lanzado en 2022 y traducido al español es su último libro publicado. La novela se sitúa en la Argelia colonial de 1914 y sigue la vida de Yacín Cherraga, que experimenta las atrocidades de la guerra, la complejidad de la identidad y las tensiones coloniales, ofreciendo una profunda introspección sobre el destino y la resiliencia humana.
Sus obras, traducidas a más de 40 idiomas, han obtenido reconocimiento internacional por su talento para combinar la profundidad psicológica de sus personajes con un análisis crítico de las realidades sociales. Sus novelas han sido llevadas al cine, adaptadas al teatro y reproducidas como cómic o libros ilustrados. Tras abandonar el ejército en 2000, se dedicó plenamente a la escritura. Entre los numerosos premios cosechados a lo largo de su carrera literaria, sobresale el que le dio la Academia Francesa en 2011 por el conjunto de su obra, el Grand Prix de Littérature Henri Gal, que se suma a las distinciones de Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor, Oficial de la Orden de las Artes y las Letras, Prix des Libraires, Prix Roman France Télévisions y el Premio Pepe Carvalho, recientemente otorgado. Yasmina Khadra es una voz influyente en la literatura francófona y mundial, con un legado que trasciende fronteras y géneros. En esta entrevista, realizada en francés, nos ofrece una aproximación a su figura.
¡Felicidades por el Premio Casa Mediterráneo! ¿Qué representa para usted este reconocimiento en una ciudad como Alicante?
En primer lugar, es una muestra de confianza y un apoyo que me conmueve profundamente. Hoy, más que nunca, la literatura, en todas sus formas, debe ser celebrada en cualquier lugar para luchar contra el embrutecimiento y el entretenimiento engañoso de las redes sociales. Además, este premio, en particular, refuerza mi relación con Alicante, ya que decidí establecerme aquí hace unos quince años.
¿Qué lo vincula a Alicante y qué le inspira su legado mediterráneo?
Amo España. Es un país que me proporciona una serenidad que no percibo en ningún otro lugar. Una paz interior me invade tan pronto como pongo un pie en esta tierra. No es casualidad que haya elegido residir en San Juan de Alicante. Me enamoré de esta región. Hay varios factores que influyen: la proximidad a Orán, donde pasé toda mi vida; el Mediterráneo, que siempre me ha inspirado como escritor; la historia común entre nuestros dos países desde el esplendor de Al-Ándalus. Y, sobre todo, tantos proyectos económicos y culturales formidables por realizar, si argelinos y españoles tuviéramos un poco de sentido común.
Para mí, no existe ni literatura negra ni literatura blanca. Lo único que cuenta es el talento del autor.
Sus novelas suelen explorar conflictos, injusticias y la complejidad humana. ¿Por qué eligió el género negro para contar estas realidades?
Sólo he dedicado una decena de novelas al género negro entre los cuarenta libros que he escrito. Para mí, no existe ni literatura negra ni literatura blanca. Lo único que cuenta es el talento del autor. La elección del género negro me ha ayudado mucho a tratar ciertos temas sociales complejos y delicados. Con el llamado «género negro», se va directo al grano, a lo concreto, sin preocuparse por las audacias estilísticas. Paco Ignacio Taibo II, Chester Himes, PD James y otros autores del género negro me enseñaron tanto sobre las zonas oscuras de los seres humanos como los gigantes de la literatura universal. Además, el género negro tiene una libertad de tono que lo convierte en una excelente herramienta pedagógica. Me siento muy entusiasmado cuando empleo este estilo de escritura.
La memoria y el exilio son temas recurrentes en su obra. ¿Es una forma de narrar la historia cambiante de los pueblos mediterráneos?
El Mediterráneo es la cuna de todas las epopeyas y leyendas. Todo nació en el Mediterráneo y de allí partió para descubrir y contar la historia de la humanidad. Me basta con sentarme en una duna y dejar que mi mirada surfee sobre las olas para que la memoria de este mar encantador despierte en mí tanta nostalgia como ensoñaciones. Mi mente se llena de poetas, filósofos, aventureros, piratas, artistas, trovadores, conquistadores, constructores de civilizaciones, momentos de gloria y momentos de derrota. El Mediterráneo es un espejo donde cada uno revela su propia verdad.
Ser escritor y militar son dos estatus que suelen ser criticados por los radicales árabes. ¿Se siente odiado por ello? ¿Cómo enfrenta esta situación?
No hay árabes radicales. Los árabes son pueblos hospitalarios, generosos y apasionados por la poesía. Mi problema está en ciertos medios de comunicación en árabe que me acusan de traicionar mi identidad al escribir en francés. Esta actitud es más bien producto de una envidia quimérica o de una estrechez de miras insoportable. El éxito siempre ha provocado frustración en quienes no lo tienen. Sin embargo, lo gestiono. Prefiero concentrarme en lo que tengo para ofrecer a mis lectores. El resto no es más que distracción.
Cuando la tiranía rompe hasta las reglas más básicas de la decencia, todos los «golpes fatales» están permitidos.
La personificación del líder mesiánico es una constante en su obra. ¿Cree que vivimos en una época de gurús?
Vivimos sobre todo una época malsana, incierta y terriblemente preocupante. Ahora que el poder y el dinero se erigen como soberanía absoluta, la paz en este mundo está en peligro. Basta con que un nuevo multimillonario haga locuras para que todo lo que la humanidad ha consolidado a lo largo de los siglos se derrumbe como un castillo de arena. Los gurús han cambiado de tono. Ya no están en la seducción, sino en el exhibicionismo más obsceno.
Un nuevo orden mundial está cuestionando todo: el derecho internacional, las fronteras, las integridades territoriales, el papel y las resoluciones de la ONU, la credibilidad de la CPI, las convenciones internacionales, los protocolos, los tratados de paz. Nunca en su historia la humanidad ha alcanzado tal grado de estupidez e indecencia. Nunca las conciencias han sido tan insignificantes ni las indignaciones tan peligrosas. Cuando la tiranía rompe hasta las reglas más básicas de la decencia, todos los «golpes fatales» están permitidos. Los pueblos deben sacudirse imperativamente si no quieren ver el planeta y el futuro de las próximas generaciones consumirse en humo. Y deben reaccionar ahora, porque mañana será demasiado tarde.
Conocemos la razón por la que tuvo que escribir bajo seudónimo, pero ¿ha considerado volver a escribir con su verdadero nombre?
Imposible. Este seudónimo es una prueba del amor y la gratitud que siento por una mujer excepcional que hizo de mí el hombre que soy. Además, es un seudónimo que millones de lectoras y lectores han adoptado. No soy machista y tengo un respeto y una admiración sin límites por la mujer. Yasmina Khadra no es sólo un seudónimo, sino un intento de reformar las mentalidades retrógradas que relegan a las mujeres a una especie subordinada, lo cual es el colmo de los ultrajes.
Por María Gilabert Almagro
Responsable de la revista Casa Mediterráneo
