El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó en París la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento que reúne en 30 artículos los derechos básicos e inviolables de todas las personas, «sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición».
Hoy, casi 80 años después, Casa Mediterráneo conmemora esta efeméride con un evento organizado junto a la Coordinadora Valenciana de ONGD y la entidad del tercer sector Solidaridad Internacional, que se desarrollará a lo largo de todo el miércoles 10 de diciembre. Por la mañana, unos 130 alumnos del IES Victoria Kent de Elche participarán en la actividad de gamificación «Huella de la Tierra. Voces desde el Mediterráneo». Por la tarde, a partir de las 17:00 horas en la sede de Casa Mediterráneo, se celebrará el acto institucional, que contará con intervenciones de expertos como Arancha García, de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), y Sergio Illescas, periodista de La Sexta especializado en derechos humanos. El cierre correrá a cargo del director de Alianzas para el Desarrollo Sostenible e Innovación de la AECID, José Ángel Calle, seguido de la representación de una obra de teatro social a cargo de Solidaridad Internacional.
Para profundizar en el fin y los objetivos de esta jornada, hemos conversado con la Junta Directiva de la Coordinadora Valenciana de ONGD en la Unidad Territorial de Alicante, quienes destacan el papel transformador de la cultura y el activismo como herramientas clave para sensibilizar a la ciudadanía, reivindicar los derechos humanos y reflexionar sobre los retos actuales.
¿Cuál es el propósito del acto de hoy?
La idea es realizar un acto simbólico con motivo del Día Mundial de los Derechos Humanos. Es un día para muchas cosas. Para recordar, para reivindicar y para celebrar la lucha por la defensa de los DD.HH. y visibilizar su vigencia hoy en día.
La programación incluye una obra teatral como cierre. ¿Qué papel desempeña la cultura en la sensibilización y defensa de los derechos humanos?
En Solidaridad Internacional entendemos que el teatro social es una herramienta que conecta de forma directa con la ciudadanía. Permite poner cuerpo, voz y emoción a realidades que a menudo nos llegan solo como cifras o titulares. Trabajamos el activismo precisamente por eso, porque la cultura tiene la capacidad de movilizar a las personas. El teatro social permite que el público sienta, escuche y se sitúe, aunque sea por un instante, en el lugar de quienes ven vulnerados sus derechos. Mucho más allá de la interpretación, se trata de generar preguntas, cuestionar y promover una empatía crítica. Y, en un contexto como el que vivimos hoy donde los discursos de odio aumentan, recuperar la mirada humana ya es un acto en sí mismo por la defensa de los derechos humanos.
El arte y la cultura son herramientas de movilización social, espacios de resistencia y de incidencia política. Por eso están presentes en este acto, porque creemos en la fuerza que tienen para acompañar a las comunidades en la lucha por la dignidad y los derechos humanos. Utilizar el teatro como cierre es reivindicar que la cultura es un puente que nos une y que puede activar procesos de reflexión, corresponsabilidad y esperanza colectiva.
La cultura como mecanismo para llegar a la ciudadanía de a pie y como canal de unión en la defensa y lucha por los DD.HH.
¿Cuál es actualmente el mayor desafío global en materia de derechos humanos?
Es realmente difícil hablar de un solo desafío. Son muchos y complejos, además de que se interrelacionan entre ellos y abarcan diferentes sistemas políticos, culturales, sociales y humanos.
Podríamos hablar de cambio climático, procesos migratorios forzosos, conflictos armados, represión y persecución de los defensores y defensoras de DDHH entre otros. Y, todos ellos, en contexto globalizado donde las personas construyen sus identidades, cada vez más, desde la diferencia y la alteridad, inundadas por narrativas discordantes con la realidad global de la humanidad.
En el ámbito mediterráneo, ¿qué problemáticas específicas generan mayor preocupación?
Gaza, Libia, Líbano… Todos esos lugares y otros países que bordean el Mediterráneo, un mar que se ha convertido en un cementerio.
¿Qué retrocesos recientes en derechos humanos son más preocupantes?
El hecho de que están volviendo pensamientos y acciones que pensábamos que ya no volverían a pasar. Genocidios que se toleran, mensajes de odio y racistas que se aceptan y se verbalizan con orgullo en espacios de socialización, parte importante de la juventud que plantea que una dictadura no estaría mal, etc.
Para concluir, ¿qué mensajes principales esperáis que el público asistente se lleve?
Los derechos humanos no son negociables, siguen de actualidad y nos vamos a rearmar de esperanza.
Por Gemma Belén
Técnico de áreas, Casa Mediterráneo