Alberto Gómez Font, escritor: «‘Cócteles Tangerinos’ es un constante y continuado canto a la amistad, y una invitación permanente a celebrarla»

Alberto Gómez Font

En 1990, mientras trabajaba como barman en La Mala Fama —un espacio emblemático de la movida madrileña—, Alberto Gómez Font recibió el encargo de crear un cóctel original para la revista El Canto de la Tripulación. De esa peculiar propuesta nació no solo el combinado «Tánger», sino también Isaac Toledano, un barman judío tangerino ficticio que acabaría convirtiéndose en el alma de una serie de relatos breves reunidos bajo el título Cócteles Tangerinos.

Filólogo, lingüista y escritor, Gómez Font acaba de publicar una nueva edición de su obra más conocida bajo el subtítulo «De antier, de ayer y de hoy». Con sabor a despedida —pues será la última edición— el volumen reúne los 22 cuentos ya publicados y añade 12 relatos nuevos ambientados en la actualidad.

Por este motivo, el autor nos acompañará —junto a Ana Haligua y Pedro Maté— el próximo martes 9 de septiembre a las 19 horas en Casa Mediterráneo en un evento abierto al público (también con emisión online) donde las palabras se mezclarán con los tragos: el autor preparará después de la presentación uno de sus famosos cócteles.

Antes del evento, tuvimos la oportunidad de conversar con él:

Empezó a escribir los primeros cuentos ambientados en Tánger sin haber pisado la ciudad. Luego, aquella ciudad de paso terminó por conquistarle. ¿Qué fue lo que lo enamoró de la «ciudad blanca»?

Tuve la gran suerte de que en mi primera visita a la ciudad conocí a una serie de personas que me fueron introduciendo en ella y en sus personajes, de tal forma que el flechazo fue casi inmediato, y a partir de entonces fui descubriéndola y disfrutándola hasta el punto de enamorarme de su luz, sus calles, sus tiendas, sus bares, sus restaurantes, sus museos, sus cementerios, sus cafés…

Las descripciones que hace de la ciudad son tan detalladas que parece que hubiese vivido allí toda la vida. ¿Cómo logró capturar de forma tan auténtica su esencia?

Poco a poco, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, fui descubriéndola y conociéndola, y desde hace ya unos cuantos años paso allí parte de mis días. Tuve, he tenido y tengo, además, grandes maestras y maestros que me la han ido mostrando por fuera y por dentro.

Isaac toledano es el barman del Caid’s, el famoso bar del hotel El Minzah, protagonista de los primeros diez relatos. En los siguientes cuentos cede el testigo al tangerino catalán Beltrán Llauradó. ¿Cuánta gente entrará en el Caid’s preguntando por ellos y sus famosos cócteles?

El Caid’s Bar en el hotel El Minzah, Tánger (Marruecos)

Sé que más de una y más de dos personas han preguntado por Isaac Toledano en el bar de El Minzah, e incluso me atrevo a pensar que algunos llegaron a verlo y a conversar con él, como el barman argentino Federico Cuco, que lo entrevistó y me ha permitido reproducir esa entrevista en esta edición de mi libro.

También sé que más de una clienta del bar pidió un cóctel Antifaz, creación de Isaac Toledano para las noches erótico-festivas, y que muchos clientes brindaron con el cóctel Tánger, cuya receta aparece en el primer cuento del libro.

En cuanto a Beltrán Llauradó Bofill, sigue viviendo en Villa Eugenia y preparando cócteles para sus amistades.

En Cócteles Tangerinos hay un hilo invisible que une a todos los personajes: la amistad, el amor por Marruecos y esa especie de nostalgia que sienten cuando están lejos. ¿Qué buscaba transmitir con esa atmósfera de regreso constante y reencuentro?

Se trata nada más ni nada menos que de un constante y continuado canto a la amistad, y de una invitación permanente a celebrarla. Y como el escenario es Tánger, una declaración de amor por esa ciudad, tanto la ya desaparecida de los años 50 del siglo pasado como la que sigue viviendo y divirtiéndose hoy.

Es un brindis que invita a las gentes a fascinarse con Tánger y a apreciar sus encantos de femme fatale.

La descripción de personajes e historias es tan exhaustiva que parecen reales, ¿qué hay de ficción y qué de realidad en el libro?

Las historias del libro son un cóctel con una equilibrada —y muy calculada— dosis de ficción y otra de realidad, de tal forma que las y los lectores se sumerjan en un mundo en el que se mezclan la realidad y la imaginación, hasta el punto de que sea muy difícil discernir entre lo cierto y lo inventado.

Portada del libro ‘Cócteles Tangerinos’

Cada historia viene acompañada de un cóctel, como si el relato se pudiera beber. ¿Cómo nace esa creatividad para inventar tragos?

Surgió de mi interés por el mundo de la coctelería, nacido a principios de los años 80 del siglo pasado y de mi afición a visitar bares donde oficiaban grandes maestros, así como de la lectura de libros sobre bármanes y cócteles, hasta tal punto que trabajé durante tres años (1988-1991) tras la barra de un bar de Madrid llamado La Mala Fama, si bien solo iba los miércoles por la noche. Y allí, en aquel bar, nació este libro.

Se licenció en Filología Árabe, dirigió el Instituto Cervantes en Rabat, ha dado clases en universidades y talleres en Marruecos… ¿de dónde viene su fascinación por el mundo árabe?

Tuve la gran suerte de tener un estupendo maestro en la universidad, acompañado por un muy buen equipo de profesoras y profesores, con los que estudié y aprendí muchas cosas muy interesantes sobre el mundo árabe, su historia, su filosofía, su literatura, sus artes plásticas…

Después mis años en Rabat, y hoy mis días y semanas en Tánger, han ido agrandando mis conocimientos y mi curiosidad por esa cultura.

Por último, ¿qué ingredientes no pueden faltar en un buen cóctel? ¿cómo se disfruta mejor?

Un sitio bonito y confortable, una grata compañía, algún destilado de buena calidad, jugo de limón o de naranja o de mandarina, un licor aromático… Por ejemplo, el cóctel Tánger:

½ PARTE DE BOURBON JACK DANIEL’S
¼ PARTE DE GRAND MARNIER
¼ PARTE DE JUGO DE NARANJA
2 GOLPES DE ANGOSTURA

Se prepara echando todos los ingredientes en la coctelera llena de hielo y agitándola enérgicamente, y se sirve en un vaso bajo y ancho con dos cubitos de hielo, una rajita de naranja y una ramita de hierbabuena.

… SALUD.


Por Gemma Belén
Técnico de áreas, Casa Mediterráneo