Antonio Collado: “En las ‘smart villages’ las infraestructuras de comunicaciones son esenciales para acceder a la sociedad de la información”

La despoblación de las zonas rurales constituye un fenómeno preocupante en el conjunto de España, del que la Comunidad Valenciana no es ajena. La despoblación avanza en este territorio a un ritmo del 4,8% cada diez años. La falta de oportunidades aboca a las nuevas generaciones a abandonar sus pueblos de origen para estudiar y trabajar en las ciudades, donde acaban estableciéndose, una fuga que supone pérdidas irreparables de tradiciones, patrimonio, memoria, futuro. La implantación de las tecnologías digitales en las áreas rurales puede contribuir de forma significativa a retener y atraer habitantes a los pueblos ante la perspectiva de poder desarrollar un proyecto de vida personal y profesional.

El primer Congreso internacional Smart Villages 2022 abordará en la sede de Casa Mediterráneo, así como en otros emplazamientos de la Comunidad Valenciana, del 20 al 22 de octubre los modelos vinculados al uso de las tecnologías digitales en entornos rurales mediterráneos. La iniciativa está coordinada por la Fundación del Olmo, organización sin ánimo de lucro creada para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones rurales, y la Fundación Asamblea Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo (FACM), una red que promueve el diálogo, la propuesta y la acción ciudadana.

El objetivo del congreso es aportar conocimientos y compartir experiencias situando a la Comunidad Valenciana en un referente en la implantación de modelos vinculados al uso de las tecnologías digitales en entornos rurales mediterráneos, relanzando el concepto de smart villages (pueblos inteligentes) con el objetivo de frenar la despoblación, así como reconciliar las perspectivas urbanas y rurales. Con esta cita se pretende que el territorio valenciano sea pionero en el desarrollo de los pueblos inteligentes a través de un modelo de colaboración público privada que contribuya a liderar las acciones transformadoras sostenibles de los pequeños municipios con la ayuda de las tecnologías digitales. Con el fin de conocer las razones de este congreso y sus propósitos, mantuvimos una entrevista con su coordinador, Antonio Collado, director técnico patrono de la Fundación del Olmo.

El Congreso Internacional Smart Villages va a abordar los modelos vinculados al uso de las tecnologías digitales en entornos rurales mediterráneos. ¿La digitalización de qué modo favorece el desarrollo de los pueblos?

Es un tema muy interesante y además desde nuestro punto de vista constituye una novedad. En las ciudades la transición digital se inició ya hace unos veinte años aproximadamente. Sólo hay que recordar, por ejemplo, la banca electrónica cómo fue condicionando el hábito de asistir a las oficinas reduciendo el tiempo de atención presencial y forzando a su clientela a aprender a manejarla. Y en las ciudades se han generado recursos intermedios como los hubs, los coworkings, los living labs… estructuras de apoyo que han dado formación ciudadana. De ahí surge precisamente, por omisión, la brecha digital. Es decir, aquel ciudadano o ciudadana que no ha entrado en ese proceso de alfabetización digital, esté en el medio rural o en el medio urbano, tiene una dificultad particular para funcionar en la sociedad actual.

En las smart villages el problema es de otro orden porque las infraestructuras de comunicaciones son esenciales para acceder a la sociedad de la información y en las ciudades están creadas a través de redes de fibra óptica. En los territorios rurales estas redes todavía no están desplegadas, pero además la particularidad de los territorios rurales tiene que ver con que estamos hablando de un despliegue en espacios territoriales inmensos comparado con la densidad poblacional a la que se remite un modelo de smart city, es decir, estamos hablando de que la fibra óptica en las ciudades se despliega por fachadas o por canalización subterránea, pero para volúmenes de densidad poblacional elevados. ¿Qué ocurre con los pueblos y los territorios inteligentes? Estamos hablando de grandes extensiones, en las que incluso las necesidades de caudal de datos son diferentes, por eso el modelo no puede replicar el de una smart city, tiene que ser distinto. Eso debe quedar claro, porque en caso contrario se generaría un planteamiento cuya inversión sería inmensa para unas necesidades inadecuadas y además habría que reformarlo después. Por eso digo que es una novedad. Lo primero que hay que pensar es que el modelo de las smart villages es un modelo propio, que tiene unas necesidades propias en dos aspectos: uno, las infraestructuras de comunicación; y dos, el desarrollo.

La norma AENOR para regular qué es una smart city lo que dice es que las infraestructuras de comunicaciones deben ser de alto rendimiento, en fibra óptica, y que las plataformas de desarrollo de las App, donde todos estamos ahora colocando todos nuestros contenidos y la interacción de datos diarios, tienen que ser interoperables. ¿Qué ocurre con los territorios rurales? Las plataformas que deben dar servicio para crear desarrollo en los territorios rurales tienen también que diseñarse desde un planteamiento en el que la usabilidad de las poblaciones esté incorporada. La usabilidad de las aplicaciones es esencial. Hay Apps que gustan más porque son fáciles de usar, y otras que gustan menos porque son difíciles de utilizar y se abandonan, lo que es debido a que están mal diseñadas. Eso es la usabilidad. Lo que nosotros decimos es que la cultura rural existe; es el resultado de una tradición, de un conocimiento ancestral que nuestros antepasados han ido transmitiendo de generación en generación y que con la tecnología no puede desaparecer. Hay determinados conocimientos de la cultura rural que se tienen que incorporar a la sociedad de la información y las plataformas tienen que contar con esa perspectiva. Es decir, la norma AENOR que regule cómo deben funcionar los territorios inteligentes debe entender que estas dos perspectivas son imprescindibles si queremos, en efecto, diseñar un modelo nuevo para los territorios rurales que sea efectivo. Si pretendemos crear unos territorios inteligentes en el medio rural con capacidades predictivas, basándose en indicadores tan complejos como el cambio climático, la sostenibilidad medioambiental, elementos multifactoriales de complejo análisis, es imprescindible contar con los agentes que viven en el territorio.

Se trata de un tema relevante en un momento histórico para la humanidad en general, pero en particular en nuestro país en relación con la despoblación muchísimo más importante, dado que desde 1950 este fenómeno no se ha reducido ni contenido. De 1950 a 1980 se produjo el principal flujo de despoblación de los ocho mil y pico municipios que tiene este país, pero desde 1980 hasta ahora, cada diez años perdemos casi un 5% de población en los territorios rurales y por esta razón es necesario que la innovación y las tecnologías en todo caso también incorporen en su diseño y su planificación la perspectiva de dar alternativas a la población para reducir esa tendencia. ¿Y para qué colectivos en particular? Fundamentalmente para las mujeres y para los jóvenes. Todos los municipios de menos de 5.000 habitantes en la Comunidad Valenciana tienen un desequilibrio poblacional de entre 5 y 10 puntos de menos mujeres que hombres, con lo cual en cualquier población con una pirámide tan desequilibrada habrá que pensar que las mujeres no tienen oportunidades para construir sus proyectos de vida, de modo que se marchan.

[su_animate][su_quote]Las personas que deciden ir a los territorios rurales han de hacerlo con un proyecto de vida, que incluye un plan laboral o profesional[/su_quote][/su_animate]

Para contrarrestar la despoblación, resulta importante tanto retener habitantes autóctonos como atraer a personas cansadas de vivir en entornos urbanos. La pandemia mundial de Covid animó a muchas personas a teletrabajar desde poblaciones rurales, ¿esta tendencia se ha consolidado o ha sido un episodio pasajero que se ha ido diluyendo una vez que la emergencia ha desaparecido?

Hay fuentes de datos distintas, por lo tanto creo que es un tema no lo suficientemente verificado en términos empíricos a la hora de demostrar un resultado estadístico. Sí que es cierto que hay poblaciones que han conseguido una recuperación de población precisamente bajo ese modelo, no sólo con teletrabajo, sino también con personas que han decidido diseñar un proyecto de vida que sea más sostenible, más vinculado al Medio Ambiente y a la dinámica rural. Podemos intentar establecer una línea más genérica de caracterización. El territorio rural es donde se trabaja todo lo que contiene el sector primario; por ejemplo, el suministro alimentario de las ciudades viene de ese sector, los bosques, todas las materias para la minería… elementos para la producción que en el modelo menos sostenible es donde se han ido observando los límites al crecimiento que ahora estamos encontrando. Ahí precisamente surge la reflexión de por qué tenemos que construir modelos que sean más respetuosos con el Medio Ambiente, que no incidan negativamente en el cambio climático y que sean sostenibles.

En esa perspectiva hay mucha gente que ha decidido que la ciudad tal vez no es el contexto más oportuno para construir su proyecto de vida. Creo que hay un elemento común en un trabajo de investigación que hemos realizado desde la Fundación del Olmo con las universidades públicas valencianas para la Conselleria de Innovación. En los resultados que presentaremos en el congreso uno de los aspectos que se ha concluido es que, en efecto, las personas que deciden ir a los territorios rurales han de hacerlo con un proyecto de vida, que incluye un plan laboral o profesional. En ese sentido, si tu proyecto de vida permite realizar el teletrabajo sería magnífico. El teletrabajo en sí mismo ya plantea una serie de debilidades y de desigualdades respecto a los espacios urbanos, que hay que señalar.

No nos podemos quedar tranquilos cuando los grandes operadores dicen que ya han desplegado fibra en el 90% de las poblaciones. Seamos realistas. Hay aproximadamente 540 poblaciones en toda la Comunidad Valenciana, de las cuales 380 son las que tienen menos de 5.000 habitantes. En efecto, los operadores han llevado fibra a las centrales digitales de estas poblaciones. En primer lugar, la fibra que han llevado es la de menor calidad, no la que se está montando en las ciudades, porque estas poblaciones tienen menos volumen de datos sobre todo durante todo el año, pero en la época de verano se satura. ¿Qué ocurre con esa fibra de menor calidad que han montado los operadores? Que genera micro cortes constantes, cuando no apagones. ¿Y qué ocurre con los micro cortes y con los apagones? Que cualquier desarrollo en inteligencia artificial, en automatización se paraliza, se corta. Es muy difícil mantener programas que actúen de manera automatizada si pierden la señal. Con lo cual, hay que exigir a los operadores que no nos tomen el pelo y que sean realistas, porque ellos están recibiendo unos fondos europeos para construir una infraestructura de comunicaciones en los territorios rurales; y deben hacerlo bien, garantizando el resultado. Lo que no puede ser es que al cabo del tiempo tengamos que volver a revisarlo. Por ejemplo, en Alemania la compañía Movistar ha creado una filial para concursar en los proyectos públicos de redes neutras, mientras que en España no permiten que las haya.

¿Qué son las redes neutras?              

Es un debate que en las ciudades de España hemos perdido, lamentablemente, porque hace unos quince o veinte años se podría haber resuelto mediante unas decisiones políticas claras en cuanto a las comunicaciones. Una red neutra tiene como símil la estructura de suministro de agua potable. A las casas entra una tubería, no cada operador con su tubería distinta a suministrar el agua, y el ciudadano elige a la comercializadora. Las redes neutras son lo mismo. A cada finca debería entrar sólo un cable de fibra, que tiene caudal más que suficiente para miles y miles de conexiones que no dan ni siquiera una unidad vecinal de 2.000 o 3.000 ciudadanos. En ese sentido, la capacidad tecnológica de estas redes es inmensa, hablando de fibra óptica. Aquí esa batalla la hemos perdido. Cada operadora ha creado su red y comercializa por separado. Tenemos todas las fachadas hechas un asco porque los cables van por la fachada y todo porque los operadores no han sido capaces de remitirse a una directiva de recomendaciones europeas que aconsejaba el despliegue de redes neutras.

¿Esa unidad además ahorraría costes?

Efectivamente. En el congreso, en una de las últimas mesas del sábado en la que intervendrán el director general de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Generalitat Valenciana, José Manuel García Duarte, y varios operadores de datos de la Comunidad Valenciana se va a hablar de infraestructuras de comunicaciones. Yo insisto en dos aspectos: en las ciudades ya está desplegada la red, veremos si se reconduce en el futuro; pero en el territorio rural no, de modo que hagámoslo bien, no cometamos el mismo error. Ese es nuestro enfoque.

[su_animate type=»fadeOut»][su_quote]Las infraestructuras que deben ayudar a esa transformación de los territorios rurales deben tener centros de innovación, para lo que proponemos la red RuralTEC[/su_quote][/su_animate]

Para que la digitalización llegue a los territorios rurales, la involucración de la población y las autoridades locales resulta esencial. ¿Existe conciencia de la importancia de implantar un modelo de pueblos inteligentes y la voluntad para hacerlo?

Ese es un aspecto en el que existen una responsabilidad pública y una responsabilidad ciudadana. Nosotros lo que hemos observado, desde el punto de vista de la investigación que mencionábamos, es que todavía prevalecen modelos y roles de relación entre la perspectiva urbana y la rural que no se hablan demasiado bien entre sí. Por un lado, sigue habiendo perfiles del veraneante que viene al pueblo y nos altera la tranquilidad reinante; y por otro lado, en los territorios rurales también se encuentra el planteamiento de que no nos cambien las cosas o desde el punto de vista de la ciudad el reproche de que en el pueblo carecen de los servicios de la urbe. Creo que tenemos que reconfigurar ambas perspectivas. Las ciudades necesitan de los territorios y poblaciones rurales; son los guardianes fundamentales del Medio Ambiente. Y los pueblos necesitan de las ciudades. Lo que se produce en el sector primario se consume en las ciudades. Si no fuera por que las ciudades lo consumen los pueblos no tendrían subsistencia ni capacidad de abastecerse de los productos que se transforman muchas veces allí. Nuestro territorio rural no tiene un exceso de industria de transformación, que en muchos casos se hace en las áreas metropolitanas.

Nosotros lo que decimos es que en esa reconfiguración y redefinición de los perfiles y en relación a la sociedad de la información y la transición digital lo que conviene hacer es que, por un lado, las infraestructuras que deben ayudar a esa transformación de los territorios rurales deben tener centros de innovación. Proponemos la red RuralTEC, que es una red de centros de innovación diseñados a la medida de la realidad rural, que estén integrados por equipos multidisciplinares profesionales compuestos por ingenieros agrónomos, veterinarios, licenciados en ciencias sociales, antropología, sociología, generadores de empresas, ingenieros de telecomunicaciones, informáticos… todos ellos tienen que estar caracterizados por un perfil que denominamos de mediadores sociales. Un mediador social tiene que articular el entendimiento entre el lenguaje código de las aplicaciones de la sociedad de la información para desarrollar una base de datos, una aplicación o lo que sea necesario con la población que vive en el territorio. La ciudad tiene estos recursos en los coworkings, medialabs, hubs…, el territorio rural no.

Hemos dimensionado que con cinco centros la Comunidad Valenciana podría tener una infraestructura suficiente para desarrollar este servicio a los ciudadanos y en realidad funcionarían como un campus de conocimiento que, a su vez, podrían estar interconectados entre ellos y especializarse, por ejemplo, en autosuficiencia energética, en agricultura de precisión o en ganadería sostenible, y alimentarse a sí mismos los proyectos en cada una de sus especialidades. En ese punto es en el que entra precisamente la participación ciudadana. En realidad, estos centros tienen esa función de intermediación y de hacer accesibles las soluciones TICs a la población; y al mismo tiempo, la población rural tendría un recurso a su alcance sin necesidad de acudir a las ciudades. Por ejemplo, un productor de miel que quisiera poner en marcha una página web para colocar su producto fuera podría recurrir a un centro RuralTEC donde le ayudarían a diseñar ese recurso. Entendemos que de esta forma, en efecto, sí que le permitimos, dado el rango de desigualdad del que partimos, a la población rural situarse al mismo nivel que las ciudades y ser muchísimo más eficientes y competitivos en cualquiera de sus expectativas y objetivos.

Por lo que ha explicado, ¿se trata de un congreso eminentemente práctico, en el que se expondrán experiencias y modelos diseñados específicamente para que puedan ser implantados en los territorios rurales?

El congreso tiene un diseño organizativo y técnico que es original precisamente en función de intentar conseguir el objetivo de ser prácticos para ofrecer resultados. Por esa razón tiene cuatro sedes, tres rurales y Casa Mediterráneo como sede central, y la variante de la perspectiva internacional porque traeremos experiencias de otros lugares donde se están haciendo cosas que nos interesa conocer.

También vamos a presentar en el congreso experiencias nuestras que tienen interés y que son buenas prácticas. Y sobre todo lo interesante del congreso es que al grabarse todo en streaming y al reproducirse las sesiones que tendrán lugar en las distintas sedes nos va a permitir en el futuro generar contenidos que se van a poder distribuir con posterioridad. De ese modo, obtenemos un valor añadido para el congreso que no suele ser el habitual. Aquí hemos buscado esta otra dimensión, es un congreso internacional y el primero que se hace para intentar definir esta cuestión. Y surge de algo un poco anecdótico, consecuencia de la reflexión que nos daba el análisis de los planes que estaban lanzándose durante la pandemia de Covid de inteligencia artificial para las smart cities, donde observamos que nos estábamos quedando fuera de estos avances que iban a tener las ciudades y el mundo más avanzado de nuestra sociedad. De ahí que nos animáramos a crear nuestro propio proyecto.

En el congreso va a haber actividades paralelas como la celebración del programa de radio Carne Cruda. ¿Cómo surgió esta colaboración y qué otras acciones se contemplan en el congreso? SEGUIR

Hemos entrado en contacto con Carne Cruda (podcast | Carne Cruda), un programa de radio que tiene un canal de podcast de ámbito nacional muy escuchado en toda España y ha tratado siempre el tema rural con mucha sensibilidad, por eso los buscamos. Han sido voz de muchas de las cuestiones que han emergido y se han puesto de moda por muchos medios de comunicación que han ayudado a que, en efecto, se rescate la idea de que existe una España “vaciada”, un término que no llega a convencerme, ya que creo que no se ajusta a lo que está sucediendo. Yo he nacido en un pueblo, uno de los que es sede del congreso, Aras de los Olmos, del que me fui con 11 años para estudiar en la ciudad, pero tengo esa relación con el pueblo absolutamente natural. Por eso creo que no ha sido buena esa diferenciación entre la gente que vive en el pueblo porque está empadronada y la que vive en la ciudad.

De hecho, la ley de régimen local en este país debería flexibilizarse en cierto modo y darnos más voz a quienes vivimos en las ciudades, pero que mantenemos diversos vínculos con los pueblos, porque una población que sólo tenga 400 o 500 empadronados si luego en verano se plantan 2.500 o 3.000 personas tal vez convendría tenerlas en cuenta. En ese sentido, programas como Carne Cruda han sido la voz de la gente de los pueblos más aislada y perjudicada por esa situación de aislamiento y desigualdad característica del territorio rural. Pero hay otros medios también. Javier del Pino ha trabajado muy bien en La Ser el tema rural, Ángeles Caso… Hemos contactado con mucha gente; unos medios nos han hecho más caso, otros menos y yo os agradezco sobre todo a Casa Mediterráneo que nos habéis acogido con una calidad extraordinaria porque estos congresos, si no fuera por vuestra ayuda, no los podríamos sacar adelante.

Asimismo, la Conselleria de Innovación, la Agencia Valenciana antidespoblación, la Diputación de Valencia, la Cátedra de Brecha Digital de la Universitat Jaume I (UJI) y el Instituto Interuniversitario López Piñero han decidido ayudarnos a montar el congreso. Y dos fundaciones, la Fundación de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo y la Fundación del Olmo, nos hemos puesto de acuerdo en un proyecto que están financiando las instituciones públicas, en el que estamos haciendo de interlocutores para que esto pueda ocurrir. Es un modelo nuevo de gestión de los congresos, pero creo que es interesante contarlo porque tal vez existe esa necesidad de que haya instituciones que pongan de acuerdo a otras para poner en marcha iniciativas. Nosotros estamos muy contentos porque la organización del congreso está saliendo bien.

Otra de las actividades del congreso se hará en el Museo de Etnología de Valencia, que será una subsede donde se ubicará una exposición y se realizará una conferencia sobre trazabilidad alimentaria para los centros escolares con una app nueva que lanza la Dirección General de Desarrollo Rural, una aplicación que permite a los padres y a los centros escolares priorizar el suministro alimentario de proximidad al colegio y así mejorar la calidad alimentaria de los comedores escolares.

También contamos con el apoyo de los tres ayuntamientos de interior: Villafranca del Cid, Aras de los Olmos y la Vall d’Ebo. Villafranca del Cid, a través de la Casa de Cultura y en coordinación con la Cátedra de Brecha Digital de la UJI, tiene un programa muy interesante en la tarde del viernes en la que se expondrán dos experiencias magníficas: una de Lormes, una población francesa muy avanzada en sostenibilidad e innovación TIC; y otra del pueblo seleccionado en 2021 por la UE en España, Anso, por su carácter innovador. Y al día siguiente, intervendrá el grupo Peñalab, un laboratorio social orientado al medio rural que hacen unas chicas, muy original y creativo, donde trabajan con población adolescente y joven desde la perspectiva del conocimiento de los riesgos de las redes sociales.

En Aras de los Olmos el enfoque tiene que ver con la ganadería intensiva sostenible porque en toda la zona del interior de la Comunidad Valenciana hacia el Rincón de Ademuz es donde se concentra un tercio de la producción cárnica de la región, por eso hemos seleccionado este contenido a través el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Valencia para mejorar el conocimiento de una ganadería sostenible.

Y a la Vall d’Ebo, que ha sido lamentablemente una población afectada por los incendios este verano, llevamos un contenido relacionado con el telediagnóstico, la medicina más innovadora para los territorios rurales en los que trataríamos de evitar, con el despliegue de este tipo de soluciones, que las personas tengan que ir a los servicios especializados de los hospitales con desplazamientos incluso peligrosos. Este es el despliegue de contenidos que se ha hecho para los territorios rurales.

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Más información: Programas – Smart Villages 2022

El congreso está organizado por la Fundación del Olmo, la Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo y Casa Mediterráneo.

Cuenta con el patrocinio de la Generalitat Valenciana, la Cátedra de Brecha Digital de la Universidad Jaume I (UJI) y la Agencia Valenciana antidespoblación (AVANT).

Colaboran: la red de ciudades mediterráneas Medcités, el Centro para la Integración Mediterránea (CMI) de la Oficina de las Naciones Unidas para Servicios de Proyectos (UNOPS), la Asamblea Parlamentaria del Mediterráneo, el Ayuntamiento de Valencia, la Cátedra AVANT y la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP).