Soledad Gallego-Díaz: “La única forma de acceder a una información contrastada y profesional es pagar a los profesionales que la hacen”

La veterana periodista Soledad Gallego-Díaz será la protagonista de la próxima sesión del ciclo ‘Periodistas y el Mediterráneo’ que se celebrará el viernes 21 de octubre a las 11 h. en la Universidad Miguel Hernández (Aula Ramón Lobo) en un evento organizado por Casa Mediterráneo en colaboración con el Grado de Periodismo de la universidad. Gallego-Díaz hablará ante los estudiantes de “El valor de la mujer periodista: Liderazgo y procesos de transformación”, un tema que conoce muy bien y con el que está muy familiarizada al haber sido la primera mujer en ocupar el puesto de directora de El País, entre 2018 y 2020. La charla podrá seguirse en streaming a través del canal de YouTube de Casa Mediterráneo. En el encuentro participarán junto a Soledad Gallego-Díaz, José Luis González-Esteban, profesor de periodismo político de la UMH, y Carmen María López-Rico, profesora de ética periodística de la UMH, moderados por la periodista Sonia Marco.

Soledad Gallego-Díaz Fajardo es una de las decanas del periodismo español. Comenzó a trabajar en el diario El País desde sus inicios en 1976 y durante más de tres décadas ha sido corresponsal en diversos destinos como Bruselas, París, Londres, Buenos Aires o Nueva York, y ha ocupado los puestos de subdirectora, directora adjunta y defensora del lector.

Gallego destaca como analista política y conocedora del proceso de la Transición española. Entre otros hitos, consiguió y publicó en exclusiva el borrador de la Constitución Española de 1978 junto a Federico Abascal y José Luis Martínez. Su trabajo ha sido reconocido con diversos galardones, entre ellos el Premio Salvador de Madariaga, el Premio Margarita Rivière al rigor periodístico o el Premio Ortega y Gasset a la trayectoria profesional. Ha sido vicepresidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras y es miembro del Consejo Asesor de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA). Formó parte del consejo editorial del medio digital CTXT, mantiene una columna semanal en el diario El País y es columnista del programa Hoy por hoy de la Cadena Ser. De forma previa a su encuentro en la UMH, Soledad Gallego-Díaz nos ofreció un anticipo en esta entrevista.

Ha sido la primera mujer en dirigir el diario El País, con el abrumador respaldo del 97,2% de la redacción. ¿Qué le resultó lo más gratificante y lo más complicado o amargo del cargo?

Lo más gratificante, sin duda, la magnífica reacción de la redacción a todo el esfuerzo que se le pidió. Le pedí un esfuerzo enorme durante dos años, porque coincidieron tres circunstancias muy relevantes y difíciles como fueron la puesta en marcha del modelo de pago, que hasta entonces no existía, la creación de una nueva plataforma tecnológica con todo lo que implica de incomodidad para los periodistas, que tienen que aprender un nuevo sistema de trabajo, y la pandemia, que nos obligó de un día para otro a cerrar la redacción y trabajar desde casa con nuevas fórmulas de coordinación. Creo que se pidió un esfuerzo verdaderamente formidable a una redacción que estaba muy ilusionada con el nuevo proyecto y lo más gratificante fue comprobar que respondía tan magníficamente. Lo más doloroso es que no es posible alcanzar lo que uno quiere, siempre te quedas más corto de lo que pretendes. Me hubiera gustado poder ampliar el número de periodistas de esa redacción, porque obviamente se necesita ir incorporando periódicamente en todos los medios de comunicación nuevas capacidades. Y aunque incorporas alguna, nunca estás satisfecho con el nivel que quieres que se alcance.

[su_animate type=»fadeOut»][su_quote]Hay que tener mucho cuidado con la supresión del personal, que dispone de unos conocimientos y una experiencia acumulada que puede transmitir a los nuevos redactores[/su_quote][/su_animate]

Su salida de El País se produjo en medio de la caída de ingresos de la prensa escrita acentuada por la pandemia de Coronavirus. A continuación, Maruja Torres también anunció su retirada del periódico y criticó reiteradamente el ERE que Javier Moreno, el que sería su sucesor en el cargo, llevó a cabo en su primera etapa como director. ¿Estas reducciones de plantillas del periódico eran ineludibles para asegurar la supervivencia de la cabecera?

En el primer ERE que se hizo en el periódico yo también estuve en desacuerdo y recuerdo que en su momento, cuando yo era directora adjunta, lo expresé y, de hecho, al cabo de un tiempo me fui voluntariamente. Creía que, evidentemente, era necesario hacer reestructuraciones de personal, sin ninguna duda, pero no se puede hacer como se hizo en aquella etapa, decidiendo un número sin más y procediendo a despedir. Es algo que hay que hacer con muchísimo más cuidado, uno a uno, buscando exactamente las competencias que necesitas.
Lo cierto es que en la mayoría de los casos en los que se prescinde de 80 o 90 periodistas, al cabo de un año se contrata a 120, pero de perfiles distintos, fundamentalmente tecnológicos. Por supuesto, creo que es imprescindible incorporar este tipo de perfiles, gente joven, y considero que también hay que tener mucho cuidado con la supresión del personal que dispone de unos conocimientos y una experiencia acumulada que puede transmitir a los nuevos redactores. Si esa vinculación desaparece, se produce una pérdida de fundamento con el periódico.

En las reducciones de plantilla se perdieron firmas tan relevantes como la de Ramón Lobo, Javier Valenzuela, Maruja Torres y otras con fieles seguidores que suscitaron críticas entre sus lectores.

Sí, hay personas a las que se identifica con el periódico. Por ejemplo, la salida de Maruja Torres de El País no tenía ningún sentido. Era una de las firmas más importantes del periódico y habría que haberla cuidado. Es más, Maruja me hizo un favor cuando me nombraron directora y empezó la pandemia. Le pedí que volviera a escribir en El País para que los lectores que estaban recluidos en sus casas recuperaran su firma y aceptó. De modo que durante el tiempo en el que la gente estuvo recluida por la pandemia Maruja escribió otra vez en El País, simplemente por su afecto a los lectores. Luego cuando acabó la pandemia y me fui, ella también lo hizo, pero hay firmas que, desde mi punto de vista, se identifican con la trayectoria de un periódico y de alguna manera se deben mimar.

Retomando el tema que antes ha mencionado sobre el cobro por los contenidos digitales, ¿en España se ha conseguido que los lectores quieran pagar por una información de calidad proporcionada por los diarios en su versión digital, tal como se ha logrado en países como Estados Unidos (The New York Times, The Washington Post) o Reino Unido (The Guardian)?

Estados Unidos mueve unas cantidades distintas a las del resto del mundo, pero en relación a lo que sucede en Europa, El País en estos momentos tiene unas cifras muy razonables de suscripciones digitales y muy comparables a las de otros países europeos. Quizás hemos empezado más tarde -siendo yo directora comencé con ese proceso- y llevamos relativamente poco tiempo. El número de suscriptores muestra que los lectores van comprendiendo que la única forma de acceder a una información contrastada y profesional es pagar a los profesionales que la hacen. No es posible tener una información profesional si no la realizan profesionales. Creo que los lectores cada vez más son conscientes de eso y de momento la marcha no es mala, el ritmo es bueno.

El encuentro en el que participa en la UMH se titula “El valor de la mujer periodista: liderazgo y procesos de transformación”. ¿A su parecer, qué asignaturas pendientes tienen las mujeres en la profesión? ¿Están accediendo a más puestos de dirección que en el pasado?

Según lo que yo conozco, que es el diario El País, hay una persona que se dedica a controlar el número de mujeres que forman parte de la redacción, los cargos, qué sueldos tienen ellas y los hombres… para obtener una idea de lo que está pasando. En El País siempre ha habido mujeres en cargos intermedios, desde que se fundó. El periódico en sus inicios tenía a una mujer al frente de la información política nacional, que era la más delicada e importante en aquel momento, Soledad Álvarez Coto. Y siempre ha habido jefas y subjefas de sección. Lo más difícil era pasar de redactor jefe para arriba y eso se ha roto ya hace tiempo. En estos momentos creo que en muchísimos medios, no sólo en El País, hay subdirectoras y directoras adjuntas, con bastante frecuencia. Seguramente menos que hombres, pero hay un número significativo de mujeres que han alcanzado esos puestos.

Donde sigue sin haber mujeres es en los artículos opinión, en los estamentos de editorial. En la zona donde se escriben los editoriales ha habido siempre muy pocas mujeres, es un área reservada a los hombres, lo que hace que los artículos de opinión que se solicitan fuera también hayan estado mucho más frecuentados por firmas masculinas que por femeninas. Durante mi época hicimos un esfuerzo grande para conseguir incorporar más firmas de mujeres en las zonas de opinión porque hay profesionales en todas las áreas de conocimiento que tienen opiniones interesantes que facilitar pero que carecen del contacto con los medios o estos no se las piden. Tenemos que ser los medios los que hagamos el esfuerzo para localizarlas, aprovechando sus conocimientos y capacidad de análisis, pero ahí todavía sigue habiendo un gran agujero. El País tiene una proporción mejor, pero en el resto de los medios si se hace un análisis se verá que hay un porcentaje de opinión menor. Y en los equipos editoriales, que son menos conocidos, hay menos mujeres.

Al haber menos mujeres en las columnas de opinión y en los editoriales, se priva al lector de su perspectiva y de temas de interés más vinculados a las lectoras, como por ejemplo la menopausia…

Nosotros tenemos una edición en América Latina, donde todavía es más difícil la incorporación de los temas de las mujeres. Ahí se hace un esfuerzo muy grande por incorporar temas que tienen que ver con las mujeres y que son totalmente ajenos; han estado ausentes de los medios de comunicación. Es fundamental que temas como la menopausia aparezcan porque supone la tercera parte de la vida de las mujeres que se encuentran esa circunstancia. Y el hecho de que no se hablara de ese asunto es la demostración de que estaban solamente hombres a cargo de los periódicos.

[su_animate][su_quote]Quienes están contando lo que pasa en Oriente Próximo son periodistas mujeres originarias de allí, que conocen lo que ocurre mejor que nadie porque lo viven cotidianamente[/su_quote][/su_animate]

Las corresponsales, por el hecho de ser mujeres, en ocasiones tienen más acceso que los hombres a la hora de informar en lugares del mundo vetados para ellos. ¿Esto puede ser una ventaja?

Bueno, es posible que sea una ventaja para acceder a ámbitos más íntimos, pero que conste que la dificultad de ser mujer en general es un inconveniente mayor. Y sobre todo lo que hay que tener en cuenta que siempre pensamos en las corresponsales extranjeras como europeas o americanas que van a esos países, pero la mayoría de los periodistas que cubren los conflictos bélicos son de esos mismos lugares. Acaba de morir por balas de Israel una de las grandes periodistas palestinas [Shireen Abu Aqleh, de Al Yazira], que contaba lo que estaba pasando en Palestina, y era una mujer. Parece que las que cuentan lo que pasa allí son mujeres europeas que van a Oriente Próximo. No, quienes están contando lo que pasa en Oriente Próximo son periodistas mujeres originarias de allí, que conocen lo que ocurre mejor que nadie porque lo viven cotidianamente.

En la India hay un reportaje maravilloso sobre un grupo de mujeres periodistas jóvenes que, con poquísimos medios, fundan una agencia para dar a conocer los problemas que tienen las mujeres en el país. Pero no solamente para informar sobre los problemas de las mujeres, sino también de asuntos más sensibles, sociales, y es extraordinario ver a este grupo de mujeres periodistas jóvenes cómo hacen ese trabajo desplazándose en autobús y en moto por todo el país, con poquísimos medios y con muy poca ayuda del conjunto de la sociedad india. Es emocionante y creo que cuando hablamos de las mujeres periodistas en zonas de conflicto deberíamos acordarnos de que son ellas las que están fundamentalmente allí, no nosotras.

[su_quote]Las redacciones son lugares prodigiosos donde se consigue depurar las informaciones hasta conseguir que sean mejores[/su_quote]

En una entrevista en CTXT asegura que se considera sobre todo una periodista de redacción. ¿Qué es lo que le atrae de este entorno de trabajo?

Sí, yo soy una periodista de redacción. He trabajado toda mi vida en redacciones como profesional y como periodista. Creo que las redacciones lo que hacen es mejorar tu trabajo, añadirle valor. Las redacciones mejoran el trabajo individual de cada uno de sus miembros porque incorporan más feeling y conocimiento. Al trabajar en una redacción con otros compañeros comentas, hablas, escuchas lo que están diciendo otros… Todo eso va haciendo que tu conocimiento y tu sensibilidad por los temas que a veces no conoces bien vayan aumentando. Creo que las redacciones son lugares prodigiosos donde se consigue depurar las informaciones hasta conseguir que sean mejores. Es un invento extraordinario y deberían existir siempre, porque sin ellas el trabajo del periodista no es comprensible y, sobre todo, empeorará.

Por último, ante la proliferación de noticias falsas, amplificadas por las redes sociales, ¿qué deben hacer los periodistas para ejercer bien su oficio y contrarrestarlas?

Yo creo que, fundamentalmente, encontrar otros temas. No se trata tanto de estar todo el día desmintiendo las falsedades de los demás, sino de que seamos capaces de fijar la agenda. Somos nosotros los que deberíamos decir “lo que importa es esto”, no dejar que nos lo digan los demás y que tengamos que estar continuamente desmintiendo noticias que son absurdas. Debemos olvidarnos de eso y dedicarnos simplemente a ser capaces de contar historias, hacer investigación sobre asuntos que de verdad afectan a la gente. Y ser capaces también de presentarlo de una manera muy atractiva, lo que es más fácil gracias a los nuevos mecanismos digitales. Tenemos una cantidad de instrumentos que antes no existían y son magníficos para hacer todavía más atractivas y más accesibles las informaciones. Creo que lo que nos falta a los periodistas es iniciativa.