Blanca Moreno-Dodson: «La cooperación regional es absolutamente necesaria para hacer frente a los desafíos a los que nos enfrentamos en los países ribereños del Mediterráneo»

La nueva cita del ciclo ‘Mujeres y el Mediterráneo’ tendrá como invitada a Blanca Moreno-Dodson, directora del Centro para la Integración en el Mediterráneo (CMI, siglas en inglés), organismo del Banco Mundial con sede en Marsella (Francia), del que forman parte el Banco Europeo de Inversiones y diversos países de la cuenca mediterránea, entre ellos España. El encuentro analizará la necesaria conexión entre el Mediterráneo del norte y del sur a través de programas específicos y políticas comunes para afrontar los retos del siglo XXI, como las migraciones clandestinas, el cambio climático o los efectos de la pandemia en la región. La sesión, de carácter virtual, tendrá lugar el lunes 26 de abril a las 19:00 h. en la web de Casa Mediterráneo y sus redes sociales. 

De forma previa al evento, mantuvimos una entrevista con Blanca Moreno-Dodson, doctora en Economía y Finanzas Internacionales por la Universidad de Aix-Marsella y licenciada en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid. Suma más de veintiocho años de experiencia como economista de desarrollo del Banco Mundial, incluidos varios puestos de responsabilidad como economista principal para el Equipo de Impuestos Globales, la Región de África Occidental, el Departamento de Clima de Inversión y la Oficina del Vicepresidente de Pobreza, Reducción y Gestión Económica. Comenzó su carrera como becaria Robert Shuman en el Parlamento Europeo y como economista junior en la Comisión Europea, antes de unirse al Grupo del Banco Mundial.

Moreno-Dodson es autora y coautora de cinco libros, entre ellos «Enhancing Mediterranean Integration» (CMI, 2020), «Is Fiscal Policy the Answer? Una perspectiva de país en desarrollo” (Banco Mundial, 2013) y “Finanzas públicas para la reducción de la pobreza. Estudios de caso para África y América Latina ”(Banco Mundial, 2006). También ha publicado artículos en varias revistas económicas de renombre internacional, como Bulletin of Economic Research, Hacienda Pública Española, USA National Tax Association Journal y Banca d’Italia Annual Volumes. Es miembro del Consejo Estratégico de Antiguos Alumnos de la Universidad de Aix-Marsella (Francia) y del Comité Directivo del Centro de Navarra para el Desarrollo Internacional y profesora invitada en la Universidad de Duke, EE. UU., así como en la Universidad de Aix-Marsella.

Para empezar, ¿podría explicarnos qué es el Centro para la Integración del Mediterráneo (CMI) y cuáles son sus objetivos?

El CMI es una oficina regional del Banco Mundial, basada en Marseille, Francia, que tiene como objetivo promover la integración de los países del Mediterráneo. Nació en 2009 como resultado de un acuerdo con el gobierno de Francia, el Banco Mundial y el Banco Europeo de Inversiones, al cual se han añadido después los diferentes países del Norte y el Sur del Mediterráneo, incluida España.

¿Quiénes forman parte de este organismo y qué iniciativas lleva a cabo para alcanzar sus propósitos?

Además del Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones y la Agencia de Naciones Unidas UNHABITAT, los países miembros son: Egipto, España, Francia, Grecia, Italia, Jordania, Líbano, Marruecos y Túnez. Nos acogen la ciudad de Marsella y el Gobierno Regional de Provenza-Alpes-Costa Azul, también como miembros.

El centro lleva a cabo iniciativas en las áreas de aprendizaje y formación de capacidades, producción e intercambio de conocimientos a través de comunidades de práctica y publicaciones e incubación y apoyo a proyectos de inversión regionales.

¿Qué papel puede desempeñar la cooperación regional en el Mediterráneo ante desafíos como la emigración clandestina, el cambio climático o la pandemia de Covid-19?

La cooperación regional es absolutamente necesaria para hacer frente a los desafíos a los que nos enfrentamos en los países ribereños del Mediterráneo, ya que dichos desafíos son comunes, y por tanto requieren soluciones conjuntas. Ningún país los puede afrontar por sí solo, ya que requieren sobre todo diálogo, negociaciones, acuerdos y acción conjunta. 

En cuanto a los retos que tú planteas, en primer lugar, el de la emigración clandestina, se necesita diálogo y acuerdos entre los países de la Union Europea, más avanzados a nivel socioeconómico, y los países del Sur, con ingresos más bajos, aunque emergentes y con un gran potencial.

Dichos acuerdos deberían incluir la gestión de la migración regularizada, que podría actuar como un importante determinante del desarrollo de la región, evitando al mismo tiempo la migración clandestina que sólo genera riesgos y tensión entre los países. Al mismo tiempo, hay un componente humanitario muy importante que consiste en defender la dignidad humana de los que exponen sus vidas, incluso siendo víctimas de abusos, y que necesitan protección.

En cuanto al drama de la emigración irregular en aguas del Mediterráneo, donde miles de personas pierden la vida cada año en la búsqueda de un futuro incierto, ¿qué medidas se están potenciando para abordar este fenómeno?

Como he mencionado anteriormente, toda solución en este ámbito tiene que pasar por mejor diálogo entre los países y la puesta en marcha de acuerdos bilaterales y multilaterales. En este ámbito hay que atacar de manera contundente la emigración clandestina, mientras que se provee la ayuda humanitaria necesaria con la ayuda de los gobiernos, y no sólo a través de ONG como SOS Mediterráneo.

[su_quote]Los objetivos de reducción de gases de carbono de la Union Europea no se podrán conseguir sin la colaboración con los países del Sur.[/su_quote]

Respecto a los retos medioambientales, en la Cumbre del Clima celebrada en Madrid en diciembre de 2019, usted señaló que los países de la cuenca sur del Mediterráneo podían contribuir a que la Unión Europea alcance el objetivo de reducir un 40% sus emisiones de efecto invernadero para 2030. ¿Cómo?

Efectivamente, los objetivos de reducción de gases de carbono de la Union Europea, captados en el nuevo ‘European Green Deal’, no se podrán conseguir sin la colaboración con los países del Sur. Por un lado, a medida que Europa avanza con la transición energética, la demanda de energías renovables aumentará y se necesitará satisfacer dicha demanda a través de una ampliación de la oferta que podrá provenir del Sur del Mediterráneo, muy rico en energías como la solar, la eólica o el gas natural.

En esta cumbre también indicó que el diálogo Norte-Sur estaba abierto, ¿pero qué acciones son necesarias para que la interconexión energética entre el sur de Europa y el norte de África sea una realidad?

Además de dialogo, en este caso estamos hablando también de proyectos de inversión a nivel regional. Existen ya algunos proyectos Norte-Sur de interconexión de redes eléctricas en marcha (España con Marruecos) y otros en curso de preparación (Italia con Túnez) o ya firmados (Egipto, Chipre y Grecia). Se necesitarán inversiones importantes que permitan transferencia tecnológica para un uso eficiente de los recursos energéticos existentes en las dos orillas del Mediterráneo que podrán contribuir a la lucha contra el cambio climático.

¿Qué oportunidades laborales relacionadas con el Medio Ambiente pueden abrirse en los países de la ribera sur del Mediterráneo?

Por ejemplo, la desalinización del agua utilizando técnicas innovadoras que respetan el Medio Ambiente, la conversión de gas natural y de energías renovables en hidrógeno y otras actividades relacionadas con la transición energética supondrán cambios importantes en el mercado laboral. Se abrirán nuevas oportunidades y al mismo tiempo será necesario un ajuste de cualificaciones que deberá estar acompañado de educación universitaria y, sobre todo, de formación profesional, adaptadas a las nuevas necesidades de dicho mercado laboral.

[su_quote]La pandemia debería constituir una oportunidad para reforzar los sistemas de salud para hacer frente a las necesidades de la población con o sin pandemia.[/su_quote]

En estos tiempos de pandemia, ¿qué necesidades más apremiantes tienen los países del sur del Mediterráneo? ¿Qué proyectos se están impulsando para contribuir a la recuperación de la región?

La pandemia Covid-19 está poniendo de manifiesto la necesidad de colaborar entre los países, tanto a nivel regional como global. La situación de los sistemas de salud de los países del Sur se caracteriza por una gran fragilidad, al existir un sistema a dos niveles, grave escasez de medios (falta de camas hospitalarias, lugares de cuidados intensivos, respiradores, recursos humanos, etc.), un sistema público rígido y altamente centralizado, falta de atención preventiva y escasa protección social.

Dichas fragilidades estructurales de los sistemas de salud reducen la capacidad de los países de la región para hacer frente a la pandemia actual. Una mejor respuesta requeriría mayor desarrollo de la atención primaria, asociaciones público-privadas y mejor cooperación regional, bajo la égida de la OMS. 

Existen ya numerosos proyectos en curso, muchos de ellos financiados por el Banco Mundial, dirigidos a los países más pobres, incluyendo la provisión y distribución de vacunas, con las infraestructuras sanitarias necesarias. Pero esto no será suficiente. La pandemia debería constituir una oportunidad para reforzar los sistemas de salud para hacer frente a las necesidades de la población con o sin pandemia. 

Por último, ¿qué ha supuesto la incorporación oficial de España al CMI, del que es miembro desde marzo de 2020?

Dicha incorporación abre numerosas posibilidades de colaboración, no sólo con el Gobierno español, sino también con universidades, think-tanks y otras asociaciones y fundaciones de la sociedad civil activas en España. De manera similar, la función del CMI como promotor e incubador de proyectos de inversión regionales podrá facilitar la participación de start ups y PYMES españolas en el desempeño de proyectos Mediterráneos donde España podrá aportar su experiencia, visión, innovación y múltiples cualificaciones.