Ilke Toygür: «España es considerada un actor positivo en la búsqueda de ámbitos de colaboración entre Turquía y la UE»

Considerado puente entre Oriente y Occidente, Turquía es un país complejo que desde hace más de dos décadas aspira a convertirse en miembro de la Unión Europea. Con el fin de conocer la actual situación del país en su proceso de adhesión comunitaria, sus relaciones con Europa, Estados Unidos y España, así como las tensiones que vive en el Mediterráneo oriental, charlamos con Ilke Toygür, analista de Asuntos Europeos en el Real Instituto Elcano. La politóloga participará en el ciclo ‘El Mediterráneo hoy’ junto al catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona, Francisco Veiga, y el periodista y colaborador de El País Andrés Mourenza. El encuentro podrá seguirse el miércoles 28 de abril a las 19 h. a través de la página web de Casa Mediterráneo y sus redes sociales.

La Dra. Ilke Toygür es analista de Asuntos Europeos en el Real Instituto Elcano y CATS Fellow en el Instituto Alemán de Estudios Internacionales y de Seguridad (SWP Berlín). También es profesora de Geopolítica de Europa en la Universidad Carlos III de Madrid. Sus principales áreas de investigación se centran en la integración europea, las instituciones de la UE, el euroescepticismo, los partidos políticos y las elecciones en Europa Occidental, la geopolítica de Europa y las relaciones transatlánticas y la política exterior de Turquía. Al comienzo de su carrera, trabajó en Estambul y Bruselas para la Fundación de Desarrollo Económico (IKV), un think-tank turco enfocado en la Unión Europea y las relaciones Turquía-UE. 

En 2016 finalizó sus estudios de doctorado en Ciencias Políticas en el departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid. Previamente, obtuvo la prestigiosa beca Mercator-IPC del Istanbul Policy Center, Universidad de Sabancı. Ha sido investigadora visitante en el Instituto Universitario Europeo (EUI), la Universidad de Mannheim y Brookings Institution. Es miembro de la Iniciativa de Relaciones Transatlánticas de IE University y miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Estudios Políticos Transeuropeos (TEPSA). Sus análisis han sido publicados en Brookings Institution, German Marshall Fund of the United States, Foreign Affairs y El País, entre otros, y colabora asiduamente con diversos medios de comunicación.

Turquía es el eterno candidato a la UE. Desde la llegada del Partido de Justicia y Desarrollo (APK) al poder, el gobierno turco esgrime con fuerza su papel de puente de civilizaciones para defender su ingreso en la Unión Europea. ¿Qué circunstancias frenan actualmente su admisión en el club comunitario?

Cuando pensamos en la historia de las relaciones entre Turquía y la Unión Europea nos tenemos que remontar a su denominación como país candidato, en el año 1999, hasta nuestros días. Han pasado más de dos décadas y en todo este tiempo las circunstancias han cambiado.

Me gustaría señalar los problemas que afectan a esa relación, algunos de los cuales se pueden conectar al proceso de adhesión, que ahora mismo está congelado. Por un lado, ahora mismo Turquía no cumple los requisitos democráticos, de Estado de derecho, ni de derechos fundamentales que exige la Unión Europea para un país candidato. Por otro lado, en los últimos años hay una serie de retos en el ámbito de política exterior y problemas bilaterales entre Turquía y algunos Estados miembros. Se trata de retos regionales o globales de poder y desacuerdos históricos. En 2020 los problemas más importantes entre Turquía y la Unión Europea han sido las tensiones en el Mediterráneo Oriental y las relaciones entre Turquía y Grecia, y entre Turquía y Chipre. Se puede ver en las conclusiones del Consejo Europeo del año pasado e incluso de este mes de marzo: siempre está presente el debate sobre cómo rebajar estas tensiones en el Mediterráneo Oriental e incluso se conecta la agenda positiva con Turquía a las buenas relaciones con el vecindario. 

Además, hay relaciones en diferentes niveles entre Turquía y los Estados miembros, algunas de las cuales son de cooperación, como en el caso de España, y en otros casos de conflicto, como con Grecia y Chipre, los Estados miembros que tienen más problemas con Ankara, junto con Francia. De modo que hay distintas perspectivas cuando hablamos de Turquía dentro de la Unión Europea y eso dificulta una política más cohesionada respecto al país. 

Otro elemento que en mi opinión afecta a las relaciones entre Turquía y la UE y que está conectado con el tema de la política exterior es el cambio global en el mundo. Turquía opina que las balanzas de poder en el planeta están cambiando, un argumento que ha sido válido especialmente en la época de Donald Trump, cuando las relaciones transatlánticas estaban muy cuestionadas. Con la llegada de Joe Biden estamos viendo un cambio, pero todavía queda bastante camino por recorrer. Turquía considera que hay muchas rivalidades entre distintos poderes y, beneficiándose de este contexto, pretende posicionarse como un actor regional y, en algunos casos, incluso más allá de su región. Estas intenciones no son siempre compatibles con los requisitos para ser miembro de la OTAN [lo es desde 1952] o país candidato a la UE. Hay divergencia de intereses. La combinación de todos estos factores afecta a las relaciones entre Turquía y la Unión Europea.

Panorámica de Estambul

Desde el estallido de la guerra en Siria, Turquía acoge en su territorio a unos 3 millones de refugiados. Turquía estableció un acuerdo con la UE para contener la salida de refugiados hacia Europa, que el Presidente Erdogan en ocasiones amenaza con romper…

En Turquía, en total hay alrededor de 4 millones de refugiados, de los cuales 3,6 millones son sirios. Es un tema bastante complicado porque en 2016 Turquía y la Unión Europea firmaron una declaración -no se puede denominar “acuerdo” porque carece de tal estatus legal -, en virtual de la cual la UE ha adquirido una serie de responsabilidades como la contribución financiera. Uno de los compromisos de la UE es el reasentamiento: cuando Turquía acepta readmisiones desde Grecia, la UE puede acoger a algunos de estos refugiados bajo el denominado One to one mechanism, pero cuando se les deniega la petición de asilo Turquía debe garantizar que puedan volver a su territorio si han pasado a través del país. Ahora mismo, este mecanismo no está funcionando tampoco. 

En cuanto a las amenazas de romper el pacto, Turquía no debería politizar el tema de los refugiados. Dicho esto, ahora mismo hay muchísima gente en el país que carece del estatus legal de refugiado, no tiene acceso a los servicios, ni cuenta con el derecho de buscar asilo en otros países europeos. Así que cuando se habla de este tema, hay que considerarlo en toda su complejidad e intentar a buscar soluciones, no sólo desde una perspectiva de la Unión Europea o de Turquía, sino también teniendo en cuenta a muchas personas que en estos momentos se encuentran en una situación muy difícil. 

¿Entonces estas personas que carecen del estatus de refugiado se hallan en una especie de limbo en Turquía? ¿En qué condiciones viven en el país?

No soy experta en la situación de los refugiados en Turquía, hay muchísimos estudios al respecto, pero según mi percepción algunos están más integrados que otros. Turquía está emitiendo permisos especiales para que puedan acceder al mercado laboral, a la educación, a la sanidad, etc. Pero al final estas personas, al carecer del estatus de refugiado, no tienen los mismos derechos de los que gozan los que están reconocidos como tales. 

La retirada de Turquía del Convenio de Estambul, un tratado para prevenir y combatir la violencia contra la mujer, ha puesto en pie de guerra al movimiento feminista. De hecho, fue el primer país en firmarlo y ahora es el primero en abandonarlo. ¿A qué cree que obedece esta decisión? ¿Es una forma de contentar a las facciones más islamistas de su gobierno?

Sí, yo diría que es una forma de contentar a las facciones más radicales y nacionalistas del gobierno y su entorno. Si analizamos la opinión general de la sociedad turca, la mayoría está a favor del convenio o lo desconoce. En las encuestas no se percibe un rechazo al convenio, ni siquiera por parte de los votantes del partido en el gobierno. Entonces, ¿por qué se tomó esta decisión? El gobierno tiene sus propios cálculos internos, no muy transparentes. 

[su_quote]Ankara no desea tensar más las relaciones con Estados Unidos, ya de por sí muy tensas. [/su_quote]

El Presidente de EE.UU., Joe Biden, acaba de reconocer como “genocidio” las matanzas contra el pueblo armenio perpetradas por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el antiguo Imperio Otomano en 1915, que se calcula que provocaron la muerte de entre un millón y medio y dos millones de civiles. ¿Este reconocimiento por parte de Biden puede tensar las relaciones entre Ankara y Washington?

Habrá reacciones por parte del Gobierno turco, de hecho ya las hemos visto este pasado fin de semana en diferentes medios de comunicación, pero personalmente creo que Ankara no desea tensar más las relaciones con Estados Unidos, ya de por sí muy tensas. Existen problemas bastante graves como qué hacer con el sistema antiaéreo S-400 [cuya compra a Rusia por parte de Turquía ha llevado a Washington a anunciar sanciones contra el país], o la colaboración entre EE.UU. y la milicia kurdo-siria Unidades de Protección Popular (YPG), a la que Ankara considera  aliada del PKK [Partido de los Trabajadores de Kurdistán], una organización considerada terrorista por Turquía, la UE y EE.UU. Estos meses, Turquía ha optado por un tono conciliador, tanto con Estados Unidos como con la Unión Europea. Bajo la presidencia de Joe Biden, Turquía espera tener unas relaciones diplomáticas más funcionales para mejorar su trato con estos actores.

Por último, ¿qué situación atraviesan actualmente las relaciones bilaterales entre España y Turquía?

Las relaciones entre ambos países son buenas por los vínculos económicos e históricos y las analogías culturales. Ambos se encuentran en periferias opuestas del continente europeo, con acceso al mar Mediterráneo. España tiene una situación privilegiada, porque Turquía no es un asunto de la política doméstica española y el país no tiene una minoría turca o kurda que defina los discursos de los partidos políticos. Hoy en día existen vínculos económicos, de seguridad y defensa en el marco de la OTAN. En estos momentos España también está intentando jugar un papel de mediador en nombre de la Unión Europea respecto a las tensiones entre algunos Estados miembros y Turquía con el fin de manejar los conflictos en curso y buscar ámbitos de cooperación. Como la UE y Turquía son vecinos (comparten región), las tensiones en la vecindad les afectan a ambos y además tienen unas relaciones económicas muy importantes (la UE es el primer socio económico de Turquía), de modo que hay una necesidad de cooperación. 

Cuando en los círculos de Bruselas se habla de los países que están intentando tener una agenda positiva y una política de cooperación con Turquía primero se nombra a Alemania y después a España. Y cuando preguntas a los turcos cuál es su percepción de los países de la UE, España está muy arriba en la lista de amigos con quienes quieren colaborar. De modo que España es considerada un actor positivo en la búsqueda de ámbitos de colaboración entre Turquía y la UE, tanto en Bruselas como en Ankara. Además, todas las tensiones existentes en el Mediterráneo son bastante importantes para España, así que dentro de su política en la región ocupa un papel destacado la gestión de las desavenencias entre Turquía, Grecia y Chipre. 

Más información sobre Ilke Toygür, en su web ilketoygur.com