Carmen J. Nieto: “Escribir novela negra es mejor que Twitter, ya que tienes más cancha para desahogarte”

La escritora canaria Carmen J. Nieto debuta en el género negro con ‘9 corto’, una trepidante novela que además de reunir buenas dosis de sangre, intriga y crítica social destaca por su originalidad narrativa. El libro, publicado por Cazador de ratas a finales de 2020, supone un meticuloso ejercicio literario y matemático que articula la historia en nueve capítulos en los que cada frase está compuesta por nueve palabras, una restricción formal que podría calificar esta novela como oulipiana, si es que la novela oulipiana existe. Tal como la autora matiza: “Los oulipianos son muy raros y la gente que los estudia, más raros todavía; si calificamos una restricción de oulipiana puede dar lugar a controversia. Ellos mismos dudan de que exista la novela oulipiana.”

Además de escritora, Nieto es asesora fiscal y gestora tributaria. Publicó su primera novela, ‘Las truchas sin freír’, en abril de 2016 con la editorial Canariasebook mediante crowdfunding y fue finalista del certamen de relatos cortos en los premios Gourie de 2017 con ‘Pesar de piedra’. 

Autodidacta, lectora empedernida y asistente a talleres de escritura de Alexis Ravelo, donde reconoce que realmente entendió lo que significa el oficio de escribir, ha entrado con paso firme en el mundo literario. Prueba de ello es ‘9 corto’, una novela que le ha valido varias nominaciones: a la mejor novela negra escrita por una mujer en castellano en julio de 2021 en el festival Cubelles Noir; a la mejor novela negra publicada en 2020 del premio Negra y Mortal en septiembre de 2021; y al premio Paco Camarasa de novela negra en diciembre de 2021.

Carmen J. Nieto participará en el ciclo ‘Escritoras y el Mediterráneo’ el 13 de enero a las 19 h. en un encuentro presencial que también podrá seguirse de forma virtual, conducido por la gestora cultural Marina Vicente. De forma previa al evento, mantuvimos una entrevista con la escritora para conocer algunas de las peculiaridades de su singular novela.

Una de las características más llamativas de ‘9 corto’ es la construcción de la novela siguiendo una restricción formal. ¿Qué la llevó a utilizar esta técnica de escritura experimental, poco conocida en nuestro país?

Es verdad que para los lectores, quizá no es muy conocida la escritura con restricción. En España tenemos algunos escritores que plantean así sus textos, incluso hay un español que pertenece de forma oficial al OuLiPo, es Pablo Martín Sánchez. 

Yo no pertenezco a este grupo, pero diría que desde que empecé a escribir siempre he necesitado una guía formal; además del argumento es necesario algo más técnico a lo que agarrarse. Una restricción puede ser también un capricho o un desafío. En el caso de “9 corto” fue una idea que surgió vinculada al argumento y luego siguió un “a ver si soy capaz”. Y a medida que iban apareciendo dificultades, me daban más ganas de resolverlas y de seguir adelante.

No es una novela al uso. Al principio cuesta un poco cogerle el hilo a la trama, que exige cierto esfuerzo de concentración al lector. ¿Es una lectura deliberadamente exigente?

La trama, tal como la planteé al principio, es sencilla, digamos que clásica de la novela negra: se planea un delito y todo se va torciendo. Lo que ocurre es que la restricción que me impuse daba como resultado un texto que a mí me resultaba algo monótono y el único lujo que no nos podemos permitir es el aburrimiento. Entonces, pensé en hacer algo con las voces narrativas y ese cambio en el narrador le dio a la novela una tensión añadida para el lector que tiene que estar más atento a lo que se cuenta. Esta novela necesita un lector cómplice, y me ha sorprendido mucho cómo los lectores han entrado en el juego y han subido la apuesta.

‘9 corto’ supone su primera incursión en la novela negra con una historia cargada de crítica social en un mundo donde priman el lujo, el dinero y la falta de escrúpulos para conseguirlo. ¿Qué fue lo que le atrajo de este género a la hora de decantarse por él con su segunda novela?

La verdad es que me alegra mucho que comentes ese aspecto porque la restricción formal es un trabajo técnico que hay detrás, y además la novela es argumento y eso es más importante para mí. He descubierto que escribir novela negra es mejor que Twitter, ya que tienes más cancha para desahogarte. Yo creo que un libro no puede dejarte como estabas, algo tiene que moverse en tu cabeza después de leerlo. La novela negra que yo he leído es crítica social y en este trabajo desde la modestia he tratado de reflejar cómo somos. Al final en esta sociedad, lo primero es el dinero, la economía.

La novela la terminé en 2019, salvo un capítulo que no quedó como yo quería y lo corregí en 2020, y cuando volví a leer todo el texto, me reafirmé en cada palabra. La novela en la que estoy trabajando ahora también va por ese camino. Algo de lo que ves día a día en las noticias te pica, te molesta cuando vas a dormir y al final lo anestesias con un poco de literatura y te va saliendo una novela negra.

Nunca llegan a citarse los nombres de los personajes, sino que se identifican por un rasgo destacado, como el idiota, la rubia o el sicario. ¿Por qué no desvela sus nombres?

Yo quería que ésa fuera una historia de gente con la que me cruzo todos los días, con la que me puedo tomar un café (aunque mis conocidos son mejores personas que los de la novela), de personajes con los que muchos lectores se pudieran sentir identificados. Además entraba dentro del sentido de la novela: no importa quién eres, si no qué eres. Es más importante si eres abogado, empresario que si te llamas María o Pepe.

También te digo, entre nosotras, que había escrito anteriormente una novela que está sin publicar, con multitud de personajes con nombres, cada uno con su historia, y el hecho de no poner nombres en “9 corto” fue una liberación.

¿En su anterior novela, ‘Las truchas sin freír’, empleó algún tipo de restricción lingüística?

No fue exactamente una restricción como tal, pero es una novela con muchos personajes y la inicial del nombre era una guía para saber qué pasaba con cada uno.

Sus próximos proyectos literarios ¿van a seguir la senda de esta técnica literaria? ¿Nos puede adelantar algo?

Estoy trabajando en otra novela negra con una restricción formal. Tenía ganas de hablar de un tema y dándole vueltas, la mejor manera era desde una novela negra. También hay otras ideas para otras novelas, me gusta ir haciendo experimentos y abordar proyectos para los que no estoy preparada. Luego me voy pertrechando por el camino.

Usted ejerce como contable y asesora fiscal. ¿Qué le impulsó a dedicarse también a la escritura? 

Escribir siempre fue un acto natural. En casa de mis padres encontré textos escritos de cuando tenía nueve o diez años (cuentitos, minihistorias). Luego tienes la necesidad de profundizar, de saber más, de averiguar cómo se hace para poder expresar bien aquello que quieres contar. Te compras un manual de técnicas de escritura, lees los libros que se recomiendan en ese manual, haces un curso online, escribes una novela, la publicas y te das cuenta de que te falta mucho por aprender, te apuntas al taller de Alexis Ravelo y te pones a trabajar, porque al final esto es una cuestión de trabajar y de ir construyendo poco a poco. Creo que por eso me siento tan cómoda escribiendo novela, porque me gusta ir trabajando cada aspecto y a la vez vas aprendiendo.

Confiesa que es autodidacta, aunque ha leído mucho y ha asistido a talleres de escritura. ¿Qué le han aportado estos talleres? ¿Los recomendaría a alguien que esté pensando en publicar?

Para mí hubo un cambio cuando empecé a asistir al taller de escritura. En primer lugar, podría decir, que se me quitó la caraja. Siempre pensamos que para escribir hace falta inspiración y esas cosas, y claro que hace falta pero esto va de currar. Además de adquirir conocimientos técnicos que no tenía, el hecho de poder conversar con un escritor de verdad, te hace ver aspectos del oficio y del mundillo que desconocía. También es importante el proceso de retroalimentación con los compañeros del taller y con el profesor. Sin duda, yo recomendaría que se apuntaran a un buen taller, donde les digan que sus textos no son la octava maravilla y los pongan a trabajar y a leer.

Por último, me gustaría agradecer a Casa del Mediterráneo y a la Universidad de Alicante* la invitación y la acogida.

*Además de su encuentro en la sede de Casa Mediterráneo, la autora impartirá un taller práctico de escritura con restricción en la sede universitaria de Alicante los días 14 y 15 de enero.