Desirée López Bernal: «El Mediterráneo aporta una idiosincrasia común a todos sus pueblos, de la que forman parte también los cuentos»

En el marco del ciclo “Tradición y el Mediterráneo. Historias que llegaron por el mar” la profesora de la Universidad de Granada Desirée López Bernal ofrecerá la conferencia “Estar esperando a que caiga la breva: del cuento al refrán a lo largo del Mediterráneo“ el próximo 29 de febrero a las 19:00 horas en la sede de Casa Mediterráneo. El evento es abierto al público hasta completar aforo y se emitirá por vía telemática.

El tema central del coloquio será conocer el origen del refrán “Estar esperando a que caiga la breva”, que está emparentado con un cuento extendido en la región del Mediterráneo, en la literatura y en la tradición oral, dependiendo de cada país. En esta entrevista, Desirée López Bernal nos cuenta el sentido de ésta y otras narraciones y su periplo por el Mediterráneo.

¿Cuál es el origen del refrán español “Estar esperando a que caiga la breva”, que da título a su encuentro en Casa Mediterráneo? ¿Qué significado tiene?

Es justamente de lo que vamos a hablar en la conferencia. Parece que este refrán pudo ser introducido o haberse generado en España a finales del siglo XIX o principios del XX, cuando hemos encontrado las primeras referencias escritas, en una colección que entonces tuvo bastante celebridad y a lo largo del siglo XX fue una referencia, el diccionario de refranes de José María Sbarbi. Todo apunta a que surgió a partir de ese momento, primero como frase proverbial y luego ya se acuñó como un refrán, a raíz de la difusión y el calado que tuvieron una serie de cuentos relacionados con la pereza, asociada a la imagen de estar sentado bajo un árbol esperando a que caiga el fruto, sin hacer nada por obtenerlo.

Es un refrán que censura la pereza. De hecho, si nos remitimos al cuento vamos a ver que los protagonistas son uno o varios personajes vagos, y éstos, dentro de la cuentística, del folclore, protagonizan numerosos cuentos, la mayoría a modo de anécdotas, con tintes humorísticos, mediante los cuales se trata de instar al ser humano a que evite ese comportamiento.

Su procedencia se atribuye a un cuento árabe, que pasó de Argelia a Francia, y de ahí a España. ¿Es así?

En materia de cuentos, casi nada se puede dar por absolutamente cierto. Las certezas son muy pocas. Tratándose de cuentos con un largo recorrido a lo largo de la historia, se nos pierden muchos eslabones y quizás pensamos que los tenemos todos reconstruidos, pero puede ser que no. De todas formas, ateniéndonos a los datos de los que disponemos actualmente, esa transmisión podría haberse producido tal como has comentado. Desde Argelia, habría sido traído por un escritor francés, que gozó de bastante celebridad a finales del siglo XIX, y de ahí haber dado el salto a España, incluso a la tradición oral, no solamente por escrito.

¿Nos puedes ofrecer ejemplos de cuentos difundidos en la tradición oral española moderna en los que se advierten reminiscencias de los protagonistas vagos del relato primigenio, esparcidos por varias provincias, desde la zona levantina hasta Andalucía?

En este caso, tenemos una serie de cuentos que están difundidos en tradiciones orales de la zona de Murcia, de Cádiz, de Valencia… Se trata de relatos más extensos, donde se cuenta la transmisión de una herencia por parte de sus padres a sus descendientes y es ahí, en esos relatos, donde se insertan esos otros cuentecillos, que si no se conocen es difícil apreciarlos como tales, como cuentos con una entidad propia, que tuvieron también una vida independiente. Ahí encontramos un cuento donde tenemos al vago de San Bartolo, que se encuentra tumbado, y otras derivaciones que poco a poco las tradiciones orales han ido configurando.

¿La expresión “tumbarse a la Bartola” tiene que ver con ese cuento?

Creo que sí tiene que ver con el nombre de uno de los protagonistas de estos relatos. No he indagado todavía, y quizás sea un eslabón del que se podría seguir tirando del hilo; por qué se atribuye a este santo la característica de vago. Es algo, cuanto menos, curioso.

Tanto relatos como refranes asociados a ellos han viajado por el Mediterráneo a lo largo de la historia. ¿En estas idas y venidas, se han ido adaptando a las culturas donde recalaban?

Así es. El Mediterráneo aporta una idiosincrasia común a todos sus pueblos, de la que forman parte también, y de una manera muy significativa, los cuentos. Cuando estudiamos los cuentos y su trasvase por el Mediterráneo, tenemos que atender a intercambios de todo tipo, nos tenemos que meter de lleno a investigar cada detalle de procesos históricos, políticos, sociales, culturales… como alianzas, embajadas, rutas comerciales, puertos que tuvieron gran peso por ser lugares de mucho trasiego de intercambios de viajeros, viajes particulares, para participar en las Cruzadas y un sinfín de situaciones.

En este caso, el cuento que nos interesa lo localizamos en Irak -se sale un poco del ámbito Mediterráneo, pero está en el entorno-, Siria, Argelia, Italia.. aunque no sé si en la conferencia nos dará tiempo a entrar de lleno en ello, además de Francia y España. Lo que no tenemos claro es exactamente el momento en que pudo nacer el cuento y de dónde pudo venir; si se originó en la zona de Oriente Medio o quizás en India, donde en su tradición oral moderna también se ha identificado un cuento similar. Lo cierto es que las primeras noticias que hemos podido recabar datan del siglo XIX, pero podría ser un cuento bastante anterior. En Irak, en Siria, en toda esta zona más al oriente del Mediterráneo lo encontramos vinculado con unos perezosos que se encuentran tumbados debajo de una palmera. El árbol y los frutos protagonistas son la palmera y los dátiles, mientras que cuando el cuento se trasvasa a la orilla sur del Mediterráneo, hacia el occidente, éstos cambian, se transforman en las higueras y las brevas. Esto, en algunos casos, como has comentado, se puede achacar al paso de una tradición de un pueblo, de una cultura a otra. En algunos cuentos se producen adaptaciones para hacerlos más cercanos al público que va a disfrutar de ellos. Sin embargo, en este caso, esa transformación no es tal, porque tanto la higuera como la palmera son especies arbóreas que están extendidas tanto en una como en otra zona. Quizás ése sea el cambio más notable en el trasvase de los cuentos desde la orilla más oriental hacia la occidental del Mediterráneo.

Algunos pasajes de las escrituras sagradas tienen su reflejo en cuentos y dichos populares. ¿Cuál era su objetivo?

Cuando se usan estas parábolas o cuentos, el objetivo era acercar de una manera más amena y didáctica la palabra de Dios a los fieles para que tuvieran un acceso más sencillo a las escrituras. En la antigüedad, casi toda la cultura y la fe se transmitía de forma oral porque el desarrollo de la escritura estaba muy poco avanzado, dependiendo del momento del que estemos hablando, y si nos adelantamos un poco más en el tiempo, en la Edad Media el acceso a los textos estaba limitado a las clases más cultivadas.

¿Qué papel que desempeñó la prensa en la transmisión del cuento en España?

En este caso, parece que fue fundamental, por lo que se ha podido recabar. El cuento entra de Francia a España precisamente por este canal, el de la prensa. La versión que el escritor francés Alphonse Daudet publica, primero lo hace en la prensa francesa y después recrea ese cuento que había aprendido en Argelia. En la segunda mitad del siglo XIX pasó por la región de Cabilia, una zona bereber, donde se empapó bastante de la cultura local, tuvo contacto con los lugareños y parece que pudo conocer este cuento, que a su llegada a Francia reelaboró y le dio el aspecto de un relato erudito, como si hubiera salido de su propia imaginación. Lo publicó en la prensa, después como un anexo a uno de sus libros de cuentos y esa versión de Daudet fue la que la prensa española comenzó a imprimir en varias rotativas, tanto en diarios como en revistas culturales de esa segunda mitad del siglo XIX, con poca diferencia desde su aparición en Francia. Y dada la fama de la que gozaba Daudet, también en nuestro país, el cuento comenzó a difundirse de esta manera en la prensa hasta el punto de que, si rastreamos la hemeroteca, entre esas décadas de finales del XIX y las primeras del siglo XX, nos vamos a encontrar con que adopta numerosas vestimentas diferentes. El propio relato se va transformando y adopta otras variantes, las cuales ya no sabemos si se deben a la propia difusión que conoció en el medio de la prensa o a su salto a la tradición oral, convirtiéndose en un cuento tradicional. En cualquier caso, tuvo un impacto grande en la tradición oral del momento, que se va recreando y reelaborando a medida que se va difundiendo por el boca a boca y el oreja a oreja.

Por último, en la actualidad, ¿qué papel consideras que desempeña el cuento? ¿Se limita a un rol didáctico dirigido a los niños?

Por una parte, lamentablemente la tradición oral en forma de cuento va perdiendo cada vez más vigor, a medida que van desapareciendo personas que nacieron sobre todo en la primera mitad del siglo XX. Y en ese sentido también el cuento está perdiendo parte de esa función de entretenimiento de la que gozaba en el siglo pasado, cuando servía para amenizar las veladas de vecinos, las reuniones en torno a una comida, en invierno en torno a una chimenea, en las noches de verano en las puertas de las casas intentando sofocar el calor del día. Creo que prácticamente hoy en día, se ha quedado reducido a la lectura en la enseñanza primaria y al trabajo que los padres puedan hacer con sus niños, por ese poder didáctico tan fuerte que tienen los cuentos para transmitir valores, enseñanzas morales, etc. Considero que, prácticamente hoy en día, se ha quedado reducido a eso, lo que por una parte no es nada despreciable pero, por otra, demuestra que estamos perdiendo una herencia muy rica, que el modelo de sociedad actual ha terminado de enterrar.