Eduardo Saldaña: «El principal reto que tiene ahora mismo el Mar Caribe es el cambio geopolítico que se está viviendo a nivel mundial»

Eduardo Saldaña.

Con sus playas de arena blanca y aguas turquesa, el Caribe ofrece una imagen paradisiaca que atrae a miles de turistas a lo largo de todo el año. Asimismo, la cuenca caribeña es de enorme importancia para el comercio internacional, por tratarse de una de las rutas marítimas más importantes a nivel mundial. Y este mar también es testigo de fenómenos como el tráfico de drogas, flujos migratorios, huracanes o disputas marítimas. La próxima sesión del ciclo ‘Otros mares’, dirigido a profundizar en las conexiones entre el Mediterráneo y otras zonas marítimas del planeta, se detiene en el Mar Caribe para obtener una visión cercana de esta parte del mundo.

El próximo miércoles 12 de marzo a las 19:00 h., Eduardo Saldaña, codirector de la publicación El Orden Mundial, ofrecerá una charla en Casa Mediterráneo para analizar la importancia geoestratégica y comercial del Mar Caribe y sus vínculos con el espacio mediterráneo al hilo de los cambios que se están produciendo en el mundo, especialmente tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Con el fin de conocer lo que acontece en el Mar Caribe y los retos a los que se enfrenta, mantuvimos una entrevista con Eduardo Saldaña.

¿Qué papel desempeñan las relaciones económicas entre los países mediterráneos y caribeños en la actualidad?

Son importantes, sobre todo por el papel que juega la región del Caribe como tal, en concreto, en el comercio marítimo. Entendemos como región caribeña, Cuba, República Dominicana o Jamaica, pero también ostentan esa cultura caribeña países como Venezuela o Colombia. España tiene muy buenas relaciones con esta región a lo largo de la historia. De hecho, es la principal potencia mediterránea en las relaciones con el Caribe. De todos los países mediterráneos, yo diría que el que mejor proyección tiene por los lazos históricos y culturales con la región de la cuenca del Caribe es España. Pero muchas otras potencias mediterráneas, por su importancia en el comercio marítimo, necesitan tener relaciones diplomáticas con Estados caribeños, en especial con Panamá, uno de los países más importantes de esa cuenca. La entrada al Mar Caribe es fundamental para el comercio marítimo global y Panamá es el cuello de botella de la región.

Mapa del Mar Caribe.

El Canal de Panamá, una de las infraestructuras más importantes para el tráfico marítimo mundial, es objeto de deseo de Donal Trump, quien en diciembre de 2024 expresó su intención de que Estados Unidos retomara su control, alegando que las tarifas que el país cobraba a los barcos estadounidenses eran “exorbitantes” y sugiriendo que además el canal estaba “cayendo en las manos equivocadas”, en alusión a China. ¿Estas amenazas esconden motivaciones más profundas? ¿Tienen visos de poder prosperar?

Hay que tener en cuenta que Panamá no ha tenido el control total del canal hasta 1999. Es decir, es una anomalía histórica que Estados Unidos no tenga bastante poder sobre el Canal de Panamá. Y luego, yo no me tomaría como amenazas veladas las advertencias de Donald Trump, porque el control sobre las regiones y las infraestructuras se puede tener de muchas maneras. Un control fuerte con presencia militar no creo que entre dentro de los planes la administración Trump, pero sí se puede ostentar un control económico de la infraestructura. Y para Estados Unidos es fundamental el Canal de Panamá.

Hay un concepto en la proyección geopolítica de Estados Unidos de que el control del canal convierta todo Norteamérica en una isla controlada por la principal potencia. Por lo tanto, en esa tensión geopolítica con China, Estados Unidos no se puede permitir que Pekín avance en el control de infraestructuras estratégicas en el canal, porque controlar un puerto hoy en día no significa simplemente controlar la grúa que carga y descarga los contenedores, sino que implica controlar todos los datos, toda la tecnología, toda la información de las infraestructuras… Y eso es muy delicado para Estados Unidos, que necesita el Canal de Panamá también para conectar sus dos costas. Las principales relaciones económicas a través del Canal de Panamá se dan entre la costa este y la costa oeste estadounidense, no lo olvidemos. Estados Unidos tiene que ser la potencia que ejerza control, de la forma que sea, sobre lo que ocurre en el Canal de Panamá. Trump lo está planteando de una manera mucho más agresiva, pero Estados Unidos siempre ha querido tener esa incidencia en el canal.

¿Qué papel ha jugado la diáspora en la construcción de lazos culturales entre el Mar Caribe y el Mediterráneo? ¿Cómo han moldeado las influencias europeas y africanas la identidad cultural caribeña?

Sobre todo, yo diría que esa influencia se aprecia mucho en las identidades, en la herencia de las comunidades africanas que llegaron a la costa del Caribe. Una cosa que no se suele conocer de los países caribeños es la importancia que tuvieron, por ejemplo, en la aparición de figuras de reivindicaciones afrodescendientes. Es decir, países como Jamaica, Cuba o República Dominicana vieron el surgimiento de figuras muy importantes que reivindicaron la africanidad de los pueblos afrodescendientes en todo el continente, especialmente en la cuenca caribeña y también en el propio Estados Unidos.

En Jamaica, Bob Marley es un ejemplo, pero hubo otros muchos, como pensadores haitianos que desarrollaron teorías políticas alrededor de esas ideas. Ahí también surge esa vinculación con el continente africano. En el caso de Cuba, por ejemplo, hay un contraste muy llamativo entre La Habana y Santiago. Todavía se mantiene esa mezcla de las tradiciones animistas que trajeron los pueblos africanos que fueron esclavizados, que se mezclaron con religiones que los europeos importaron como el catolicismo, y ese rasgo se sigue vivo. En Santiago de Cuba y en algunas regiones de Cuba o en Haití, por ejemplo, hay tradiciones vudúes. Y el vudú es una religión eminentemente del Golfo de Guinea. En países como Benín tiene mucho poder, así como en Ghana y en Costa de Marfil. Por lo tanto, hay una clara vinculación sobre todo con todo el continente africanos, bastante significativa por el papel que ha jugado y sigue jugando la comunidad afrodescendiente en toda la cuenca del Caribe. Y con el continente europeo, el caso español mantiene lazos históricos y culturales.

El Mar Caribe es una zona esencial para la seguridad estadounidense y de todos los países de la cuenca caribeña.

El Mar Caribe, al margen de destino turístico de primer orden y su imagen paradisiaca, tiene otra cara menos amable, relacionada con el tráfico de drogas, las migraciones, pobreza y violencia en países como Haití, Honduras o México. ¿Podría profundizar en estos aspectos de la región?

Si tuviéramos que establecer tres factores, señalaríamos el económico, donde entra el turismo, el cultural y el de seguridad. El Mar Caribe es una zona esencial para la seguridad estadounidense y de todos los países de la cuenca caribeña. Respecto al tráfico de drogas y las migraciones, constituye una de las principales rutas para llegar a Estados Unidos. Y lo que hemos visto es que, por ejemplo, las políticas de persecución de las rutas del tráfico de drogas han decaído. Funcionaron en su momento, pero la inestabilidad de países como Haití, que es creciente, está haciendo que muchas de las rutas tradicionales y el tráfico de drogas resurjan en la región del Mar Caribe. No es una zona exportadora de drogas, pero sí de tránsito de estupefacientes, de armas e incluso de emigrantes.

La inestabilidad en algunos de esos países hace que la importancia del Mar Caribe como un área de seguridad se incremente. Es lo que está pasando. Si aumentas la presión en la lucha contra las drogas en países como Colombia, esas rutas, como puede estar pasando con las persecuciones en algunos países centroamericanos, quizás se van a trasladar al Caribe porque al final se van adaptando los flujos. Y lo que está ocurriendo es que, con la inestabilidad que sufre Haití, este país se está convirtiendo en una especie de zona segura para que los grupos de narcotraficantes hagan escala y continúen en la ruta hacia Estados Unidos. Porque el gran problema es que la región del Caribe es el mar a los pies de una de las principales potencias en el consumo de drogas y además, una de las principales potencias económicas, lo que hace que mucha gente quiera emigrar a Estados Unidos. La región del Caribe, en cierto sentido, tiene el problema de depender de todo lo que allí ocurre.

¿A su parecer cuáles son los principales desafíos compartidos por los países del Mediterráneo y del Caribe como regiones estratégicas en el comercio global?

Aunque son comparables, porque son mares, el Mediterráneo no tiene la situación tan delicada del Caribe con una potencia como China. En algunas dinámicas es más comparable con el Mar del Sur de China por la importancia que tiene Pekín tiene en la región de Estados Unidos, en el Caribe, que con el Mediterráneo. El Mediterráneo es un mar mucho más diverso, históricamente de tránsito y, de hecho, confluye entre los dos focos económicos del mundo, que son China y Estados Unidos, siendo ese puente entre los dos mares estratégicos.

Si hablo del Caribe, en concreto, el principal reto que tiene ahora mismo es el cambio geopolítico que se está viviendo y, sobre todo, el cambio en la proyección exterior de Estados Unidos. Este país está confiriéndose cada vez más como una potencia imperialista, cayendo hacia esas lógicas del siglo XIX y, por lo tanto, va a entender muchísimo más que el Caribe es su zona de influencia. Los Estados caribeños van a tener serias dificultades para no recibir presiones por parte de Estados Unidos, que va a forzarles a tejer alianzas. Es un reto, pero también es una oportunidad, porque puede que esa presión les obligue a reducir la dependencia de Estados Unidos y a buscar otras alianzas, pero ahora mismo lo tienen bastante complicado.

Ese reto es algo que, por ejemplo, el Mediterráneo no tiene. El Mediterráneo no tiene una potencia que vaya a obligar a todos los países de la cuenca a establecer relaciones porque quiera controlar ese mar. Los retos son diferentes. A nivel comercial es verdad que tendrán que adaptarse a ese proceso de desacople. Probablemente, el Mar Caribe tenga muchísimo más tráfico de mercancías cualificadas si la industria de productos de tecnología de China se mueve a Centroamérica o a esa cuenca. Pero aunque estemos en ese proceso de desacople, el flujo se va a mantener y estos mares no van a perderlo porque el comercio marítimo sigue siendo fundamental a nivel internacional. Lo que ocurrirá es que se convertirán en zonas más estratégicas por la lógica de las potencias. Estados Unidos básicamente se va a proyectar hacia el Caribe. Si ya lo tenía controlado, ahora lo va a tener mucho más, porque concibe que es su derecho natural.

Por María Gilabert Almagro
Responsable de la revista Casa Mediterráneo