Elia Barceló: “Se puede hacer perfectamente una novela negra que suceda en un ambiente paradisíaco como es el nuestro”

Casa Mediterráneo retoma su programación habitual el jueves 8 de septiembre a las 19 h. con un encuentro del ciclo Literatura mediterránea’ que traerá a una de las autoras más versátiles e internacionales de la narrativa española actual, Elia Barceló (Elda), reconocida por sus obras de ciencia ficción, de género fantástico, negro, histórico y de terror. Formada en Filología Anglogermánica en Valencia y Filología Hispánica en Alicante, la producción literaria de Elia Barceló abarca una treintena de novelas dirigidas tanto a público adulto como juvenil, y unos setenta relatos. Ha sido traducida a una veintena de idiomas con gran éxito de lectores y crítica.

Entre sus obras se encuentran El color del silencio, El secreto del orfebre, Las largas sombras, El eco de la piel, La noche de plata y Disfraces terribles. Su trabajo le ha valido numerosos galardones, como el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020 por El efecto Frankenstein o Premio Alicante Noir Costa Blanca 2021 por La noche de Plata (finalista también del Premio Hammett 2020 de la Semana Negra de Gijón). Durante muchos años fue profesora de Estudios Hispánicos en la Universidad de Innsbruck, en Austria, y actualmente se dedica a la escritura a tiempo completo.

Elia Barceló conversará en Casa Mediterráneo con la gestora cultural Marina Vicente sobre su trayectoria literaria y se detendrá en su último libro, Muerte en Santa Rita (Roca Editorial, 2022), cuya trama se desarrolla en un marco genuinamente mediterráneo, donde la luz, las flores, el mar y la primavera plantean un insólito escenario para el misterio. Santa Rita es un antiguo caserón que en otros tiempos fue balneario y sanatorio; pertenece a Sofía, una escritora nonagenaria hispano británica célebre por sus novelas de género negro y romántico.

La casa, dotada de un exuberante jardín y próxima al mar, la comparte con un variopinto grupo de personas de diversas edades y condiciones, en una suerte de comunidad un tanto excéntrica. La sobrina de Sofía, Greta, llega a Santa Rita para pasar una temporada y tratar de dar un nuevo rumbo a su vida después de un largo matrimonio. La irrupción de un antiguo amante de Sofía con sus propios planes de futuro para la comunidad supondrá un problema para los habitantes de Santa Rita, que se disipará al poco tiempo de su llegada al aparecer muerto en la alberca de riego. Ahí comenzará una investigación que abrirá las grietas del pasado y desvelará algunos de los oscuros secretos que se esconden tras los muros de Santa Rita. Con el fin de conocer más de cerca la literatura de Elia Barceló e indagar en las páginas de su última novela novela, mantuvimos una entrevista con la autora.

Muerte en Santa Rita, al contrario que su anterior novela, La noche de plata, se aleja del frío y oscuro invierno de Viena, se desarrolla en el entorno cálido y luminoso del Mediterráneo. ¿Por qué eligió su tierra de origen como escenario de esta historia, un paisaje aparentemente poco propicio para el crimen?

Nos han obligado a pensar que todos los crímenes tienen que cometerse en sitios oscuros, fríos, con niebla… La novela anglosajona fue la que marcó el comienzo de la novela negra y luego vino toda aquella ola salvaje de novelas escandinavas en las que todo pasaba de noche, porque allí casi siempre lo es, y la gente o estaba deprimida o era alcohólica. He leído mucho de todo eso y llegas a un punto en el que piensas que no está dicho que todos los crímenes tengan que ser en lugares fríos y neblinosos. Después de la pandemia y de muchas novelas leídas llegué aquí, a nuestra tierra, y dije: “No, mi próxima novela pasará aquí; tenemos tantas cosas bonitas que enseñar…”. Se puede hacer perfectamente una novela negra que suceda en un ambiente paradisíaco como es el nuestro. Los policías hacen su trabajo muy bien, pero no tienen que ser ni necesariamente alcohólicos ni obsesos; cuando terminan su turno quedan con los amigos y se van de cañas o a tomar una paella. Yo quería reflejar la vida mediterránea, nuestra manera de ver el mundo, la luz, la vegetación, hacer publicidad de lo preciosa que es esta zona.

Tanto el título de la novela como la relación entre los personajes hacen un guiño a la maestra del suspense, Agatha Christie…

El título lo pusimos a propósito. Aún no quiero desvelar demasiadas cosas porque estoy en el proceso, pero mi idea para las siguientes novelas de Santa Rita es hacer guiños a la tradición. En esta le hago un par de guiños a Agatha Christie y en las siguientes a otros personajes que aún no puedo revelar. La idea es que el lector que está acostumbrado a leer novelas de misterio y de crímenes, al leerla piense que le recuerda a algo, pero cambiado. Eso es algo que tengo previsto porque me gusta mucho jugar con las referencias.

También me gustaría preguntarle por un asunto que planea sobre toda la obra: la forma de vida de los habitantes de Santa Rita. En una época como la actual, en la que la soledad afecta a un número creciente de personas, la novela muestra un tipo de vida en comunidad y la amistad intergeneracional que allí se establece como aliados contra el aislamiento. Pese a que la gente del pueblo más cercano, Benalfaro, ve con suspicacia esta singular forma de vida, ¿en realidad siente cierta envidia de estas personas que viven como quieren, al margen de lo establecido?

Así es. Uno de mis pensamientos cuando estaba trabajando en esta historia era lo mal que estamos gestionándola última etapa de las personas y la cantidad de gente que está sola, que no tiene con quien estar, que se descuelga de los adelantos del mundo porque no tiene relación con personas jóvenes que la mantengan al día, la cantidad de jóvenes que están solos y perdidos porque no tienen generaciones anteriores que les echen una mano… Y entonces pensé: ¿Por qué no pueden vivir todos juntos en un sitio ayudándose mutuamente? Y la opción es totalmente libre, si llega un punto en el que ya no estás a gusto te vas. Constituye un equilibrio bastante bueno de intimidad -todo el mundo tiene su habitación y su pequeña cocina donde se puede refugiar si no quiere sociedad- y esa sensación de pertenecer a un lugar y de hacer algo juntos, de tener gente a la que ayudar o por la que ser ayudado. Se me ocurrió que podía ser un planteamiento muy bonito. Sé que es utópico, claro, habría muchos problemas reales, como de índole económica, pero es hermoso imaginarlo.

En los últimos tiempos están proliferando comunidades de coliving, un tipo de vida en comunidad para combatir la soledad y al mismo tiempo poder costearse un alojamiento ante los elevados precios de las viviendas.

Eso me parece muy bien, pero creo que en general en los colivings al final la sensación que se produce es que te hayas visto obligado y reducido a vivir así porque no tenías otra opción. Hay gente que con 70 años de repente piensa: “Bueno, ¿y yo por qué en este momento de mi vida tengo que irme a vivir a un piso con otras tres personas desconocidas, simplemente porque no me lo puedo permitir?”. Ese tipo de opciones es un poco más triste de lo que yo planteo en Santa Rita, donde todo es alegre, abierto… No tienes la sensación de que “es que no me queda otra”. Es deseable, eso es lo que hace bonito a Santa Rita, que todo el mundo desearía vivir allí. De hecho, Lola [una inspectora de policía] nada más llegar espera que la acepten porque le encantaría vivir en ese lugar.

La historia coloca en el centro de la acción a una mujer mayor, cuya personalidad y actitud demuestran que la vida no acaba cuando se alcanza cierta edad. ¿En unos tiempos en los que se ensalza la juventud, esta novela reivindica la madurez, el hecho de envejecer con dignidad y con ilusión mientras haya vida?

Efectivamente. Para mí es muy importante desde hace mucho tiempo poner en el centro personajes que ya no son jóvenes. Estadísticamente cuando llegas a los 65 te quedan 20 años; es muchísimo tiempo, con margen para hacer muchas cosas y sin embargo ahora se nos dice: “Si no eres joven ya nada vale la pena”, lo que es absolutamente absurdo. Hay muchísimos lectores y lectoras que rondan estas edades y no se identifican con personajes centrales de 25cuyos problemas son si se casarán o no, si encontrarán a su media naranja, si podrán tener hijos, si encontrarán un trabajo decente… Todo esto, esos lectores y lectoras ya lo han pasado. Entonces, también quiero enseñar a los mayores y a los jóvenes que, como bien decías, mientras hay vida, hay proyectos, hay futuro, y además tienes todo el pasado, toda tu experiencia.

Creo que es una manera de enriquecer la literatura, añadirle personajes que no sean de entre 20 y 40 años, sino que haya más opciones con las que te puedas identificar, y que los jóvenes vean que cuando uno se hace mayor aún quedan posibilidades; la vida no se acaba a los 40.

Sofía en un momento dado llega a afirmar: “Hacía tiempo que había descubierto que, a partir de cierta edad, solo hay dos posiciones que una mujer puede adoptar: la invisibilidad o la excentricidad”. Es triste que una mujer tenga que elegir entre ambas opciones.

Sí, y desde luego, no vamos a elegir la invisibilidad. Hay que estar presente y nos tienen que ver, tenemos que participar en todo, porque nos lo hemos ganado. No es plan de retirarse discretamente cuando llega la menopausia y pensar: “Hala, como ya no soy objeto de deseo para los señores, ya no existo”. Aparte de que una mujer después de la menopausia puede seguir siendo súper atractiva.

Es una cuestión de actitud.

Sí, es como tú te ves, como tú te sientes y cómo quieres estar en el mundo. Ya vamos mejorando, tengo esa sensación.  Yo pongo mi granito de arena, pero hay mucha otra gente que pone el suyo en cuestiones también de imagen, de forma de hablar, de comportarse, de viajar… Las mujeres estamos conquistando el mundo, con todo lo que ha costado, y debemos procurar no dar pasos atrás.

Las mujeres con frecuencia son esclavas de la imagen y de la publicidad de productos y servicios que crean necesidades.

Nunca habrá bastante. Nunca eres ni lo bastante guapa, ni lo bastante joven, ni lo bastante delgada, mientras que los hombres conviven con sus imperfecciones tan contentos.

[su_animate][su_quote]En todas mis novelas hay una gran carga de pasado porque estoy convencida de que uno es lo que es por lo que fue.[/su_quote][/su_animate]

Sin ánimo de desvelar la trama del libro, según avanza la investigación por la muerte de Moncho, el antiguo amante de Sofía, salen a la luz hechos dolorosos del pasado de los personajes principales de la novela. ¿El pasado siempre vuelve?

Sí, para mí es muy importante y en todas mis novelas hay una gran carga de pasado porque estoy convencida de que uno es lo que es por lo que fue, porque sucedió lo que sucedió. Y ni siquiera solamente en tu propia vida, sino que uno también carga con cosas que sucedieron en su propia familia durante dos o tres generaciones anteriores. Esos dolores, esas marcas, esas cicatrices van formando el humus, el compost de lo que uno crece, de la planta que uno es. Y por eso para mí es muy importante en mis novelas que los personajes tengan un pasado, experiencias y veas por qué han llegado a ser lo que son y se comportan como lo hacen. Nos movemos siempre por lo que tenemos dentro. En Santa Rita una de las cosas que me planteé desde el principio fue, primero, que todos los personajes tienen historias, naturalmente con cosas buenas y malas; y luego, que la propia casa tiene una historia muy potente. Se fundó en 1862 y hay casi cinco generaciones de las que hablar. Mi idea es ir contando también el pasado de Santa Rita, a lo largo del tiempo.

Los personajes de Muerte en Santa Rita son nuevos, excepto el ex comisario de policía Robles, que surgió en la primera de sus novelas largas. ¿Por qué rescató a este personaje y cómo ha evolucionado desde su primera aparición?

Precisamente, el pasado 31 de agosto salió la reedición de esa novela donde Robles es el personaje importante, que se titula Uke, el contrincante, y la publica Minotauro Planeta. Es una novela de miedo, muy diferente de Santa Rita. Hay fenómenos extraños y escenas que dan un poco de susto. Y ahí es donde vemos por primera vez a Robles, cuando era un tipo gordo, machista, chulo… y luego, poco a poco, te vas dando cuenta de que tenía su buen corazón, más oculto. Ahora, al haber leído Santa Rita, podrás ver cómo ha evolucionado tras todos esos años.

Me hacía mucha ilusión que volviera a publicarse porque fue la primera novela que escribí, aunque no la primera publicada. Salió en 2004 y ahora se puede volver a conseguir después de 18 años.

Permite seguir el rastro hacia atrás de uno de los personajes más carismáticos de Santa Rita.

Eso es. Además, en esta reedición te enteras, cuando alude a la muerte de su mujer, qué le sucedió.

Por último, me gustaría preguntarle por los géneros en los que se ha adentrado, ya que su producción literaria es muy variada. Ha escrito libros de ciencia ficción, de género fantástico, novela histórica, de misterio, de terror… dirigidos tanto a lectores jóvenes como adultos. ¿Qué género le animó iniciarse en la literatura como escritora y por qué?

He hecho de todo. A mí me gusta mucho variar, si no me aburro. Me vienen ideas de toda clase y no les pregunto de qué género son; yo me lanzo. Lo que no podría soportar es hacer como Donna Leon, que lleva treinta años escribiendo sobre Venecia. Yo me pegaría un tiro. Llega un momento en que a uno le apetece irse a otros sitios, tener otros personajes, variar. Además, como lectora soy totalmente omnívora, leo literalmente de todo y conozco bien varias tradiciones, como la negra. Y cuando conoces bien una tradición se te ocurren ideas que no se han hecho todavía y me propongo tratar de hacer cosas de un estilo determinado, pero a mi manera.

¿Qué género es el que le animó a ser escritora?

Yo me lancé por la ciencia ficción, porque era lo que más me gustaba leer. De joven había leído de todo, clásicos, novela de aventuras, lo que lee todo el mundo, pero a mí la ciencia ficción me asombraba, era todo nuevo. Suponía plantearse retos sobre temas de los que nadie hablaba entonces, que eran importantísimos, como la robótica, los problemas ambientales en el planeta, la súper población… Me parecía fantástico todo aquello y que era el camino correcto. Entonces, como leía muchos libros del género cuando empecé a escribir, las ideas que se me ocurrían tenían que ver con la ciencia ficción. Ese era el tema, pero luego la manera de escribirlo estaba basada en mis lecturas de los clásicos y de las novelas de aventuras, de Verne, Salgari, Wells, Poe, Dumas, Stevenson… Todo ese tipo de novelas que te van marcando. Todo eso me dio un poso literario que me permitía usar temas nuevos de ciencia ficción, pero escribirlos de una manera clásica. Luego fui evolucionando también en la forma.

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