Con motivo del Año Internacional Averroes y de la celebración del Día Internacional de la Paz, Casa Mediterráneo y la Universidad de Alicante han organizado el próximo lunes 21 de septiembre una jornada dedicada a reflexionar sobre el pensamiento y el legado intelectual del filósofo y médico cordobés Averroes (Ibn Rushd), una de las figuras más importantes de la filosofía y el pensamiento andalusí, de cuyo nacimiento se cumplen este año 900 años.
La jornada propone un acercamiento al legado de un pensador que hizo de la razón, el conocimiento y la búsqueda de la verdad algunos de los pilares de su obra y cuya influencia trascendió las fronteras de Al-Ándalus para proyectarse sobre el pensamiento europeo.
El programa arrancará a las 12:00 horas en la Universidad de Alicante, con la conferencia «Averroes y la construcción del pensamiento crítico», a cargo de Emilio González Ferrín, profesor de la Universidad de Sevilla y coordinador de las actividades del Año Internacional Averroes. La sesión será presentada por Isaac Donoso, catedrático de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante.

La razón como fundamento de la paz
El encuentro tendrá su continuación por la tarde en Casa Mediterráneo, donde a las 19:00 horas se celebrará la conferencia «Averroes y el diálogo necesario: la razón como fundamento de la paz», con la participación de Carmen Calvo, presidenta del Consejo de Estado, y Emilio González Ferrín.
Desde la perspectiva del pensamiento de Averroes, la conferencia – abierta al público hasta completar aforo y con retrasmisión online– plantea una cuestión de plena actualidad: cómo construir sociedades capaces de convivir en la diversidad y qué papel pueden desempeñar la razón y el diálogo ante la complejidad de nuestro tiempo.
Hemos conversado con Emilio González Ferrín sobre la actualidad del pensamiento de Averroes, su concepción de la sociedad, su influencia en Europa y la importancia de recuperar su figura como elemento de conexión entre las dos orillas del Mediterráneo.
La única posibilidad de convivencia pacífica es mediante la razón y el diálogo… Dialogar y razonarlo todo no es un problema; es una solución compleja.
La conferencia en Casa Mediterráneo lleva por título «Averroes y el diálogo necesario: la razón como fundamento de la paz». ¿Por qué considera que la razón y el diálogo siguen siendo herramientas fundamentales para construir sociedades más pacíficas?
Entiendo que avanzamos hacia sociedades complejas, heterogéneas, multifacéticas. La definición democrática de mayorías frente a minorías a la hora de organizar una sociedad solo funciona ya a la hora de formar gobiernos tras las elecciones, y aun así estamos asistiendo a un mundo en el que lo habitual ya no es funcionar por mayorías. El pacto se convierte, así, en la herramienta política por excelencia. Se exigen concesiones, intercambios, apoyos concretos… Sin embargo, más allá de lo político sobrevuela la idea social de que eso es una excepción, que lo normal sería volver a mayorías aplastantes, a homogeneidades.
Es decir, el pensamiento más común consiste siempre en exigir la expulsión o la adaptación de minorías frente a una sociedad cerrada, definida, preexistente. Algo que es ya una quimera. Una peligrosa elucubración que podría llevarse por delante a todo ser no normativo. El ejemplo de España es paradigmático, porque somos probablemente la sociedad que se ha incorporado más tarde a esta heterogeneidad: ¿ser “español” implica siempre ese adjetivo –prácticamente sustantivado en masculino–, acompañado de católico, castellano, blanco…?
La realidad en cualquier calle española, y mucho más en las de cualquier ciudad del resto de Europa, apunta a que la sociedad requiere la aceptación de una inmensa variedad de personas que no siempre son representadas por una categoría exclusiva. En tales condiciones, la única posibilidad de convivencia pacífica es mediante la razón y el diálogo. El diálogo razonable, el que parte de que no hay posturas de fuerzas sino necesidad de equilibrios múltiples. Dialogar y razonarlo todo no es un problema; es una solución compleja. El verdadero problema vendrá cuando cada parte, cada minoría, cada especificidad colectiva –forjada sobre elementos como religión, género, nivel económico, matiz racial, etc.– se niegue a sentarse a dialogar.
900 años después de su nacimiento, ¿qué aspectos del legado de Averroes cree que siguen siendo especialmente actuales y cuáles pueden resultar más sorprendentes para el público de hoy?
Yo destaco siempre dos de sus aspectos más relevantes: uno es la concepción de la vida en común como derivada del concepto de madina (o medina), ciudad en el sentido de foro abierto entre ciudadanas y ciudadanos. La otra es su permanente obsesión por comprender el mundo en movimiento, aprendido de su continuado estudio de Aristóteles. Frente a las ideas previas de Platón, el Averroes más aristotélico comprende la vida, el mundo, como un río en movimiento, que avanza por donde le permite el relieve, no como la construcción de un edificio que sigue unos planos prefijados, creciendo siempre en contra de la ley primaria: la gravedad.
Averroes planteó una libertad de acción individual incompatible con requerimientos ideológicos previos, ya sean políticos, sociales o religiosos. En este último aspecto, fue muy tajante a la hora de definir nuestro paso por el mundo: todos buscamos la verdad, pero los religiosos saben dónde está y el resto solo sabe cómo buscarla. Son dos procedimientos mentales diferentes, dos modos de acción que se conocerían después, en toda Europa, como la doble vía para llegar a la verdad.
Averroes (Ibn Rushd) fue un cordobés universal que escribió toda su obra en árabe y que fue distribuida por toda Europa, en diversas lenguas, fertilizando el Renacimiento.
¿Qué importancia tiene recuperar figuras como Averroes para reforzar los vínculos culturales e intelectuales entre las dos orillas del Mediterráneo?
Lo más importante es destacar que Averroes (Ibn Rushd) fue un cordobés universal que escribió toda su obra en árabe y que fue distribuida por toda Europa, en diversas lenguas, fertilizando el Renacimiento. No es que naciera en Córdoba, sin más, es que nació de Córdoba, de la capital del milenio –año mil–, en cuya trepidante vida social, política e intelectual se estaba gestando el traslado de toda la Antigüedad mediterránea al Medievo europeo.
Esa arabidad europea de Averroes, ese tiempo cordobés, andalusí, ibérico en árabe, es fundamental para comprender la diversidad germinal de Europa. Al igual que España no es una luz que se proyectó desde Covadonga para acabar con la oscuridad peninsular –el desgraciado mito sobre el que se fundamenta toda definición histórica de España–, Europa no es el invento genésico de Carlomagno y la reinstauración del hecho imperial romano. Toda esa monserga ideológica, forjada en la dura Europa del colonialismo, puede ser anulada y contrarrestada con la figura emblemática de Averroes: el símbolo de una aculturación europea por el único lugar desde el que podían llegar las ideas, personas y bienes durante milenios: el Mediterráneo.
¿Qué otro aspecto del legado de Averroes le gustaría poner en valor?
Averroes está presente en la obra y el imaginario de numerosos intelectuales europeos desde la Edad Media hasta hoy. Autores como Tomás de Aquino o cualquier racionalista europeo son inexplicables sin la figura del cordobés. Pero es que su nombre ha resurgido en el último siglo como ejemplo de “nosotros también podemos” en todo el área sur y oriental mediterránea. Y mucho más allá: el escritor indo-británico Salman Rushdi, cuyo apellido fue adaptado por su padre para recordar al sabio cordobés –Rushd-, escribió en una de sus obras una especie de Apocalipsis mundial en el que todo se destruye porque han caído los fundamentos de la razón. En esa novela, en plena técnica del realismo mágico tan querida por su autor, la salvación del mundo caótico para por la aparición mágica de Averroes, con cuyos “poderes de superhéroe” se restaura el equilibrio gravitatorio del mundo.
Este mito contemporáneo asociado a Averroes marca la temperatura del apego que se tiene en todo el Mediterráneo sur y oriental a la figura de un héroe de las letras árabes que supo fertilizar a Europa.

Emilio González Ferrín
Islamólogo y arabista español, profesor de Pensamiento Árabe e Islámico en la Universidad de Sevilla. Se doctoró en 1995 con una tesis sobre el Diálogo Euro-Árabe y ha desarrollado investigaciones sobre las culturas y religiones comparadas, el origen cultural del Corán, el primer islam, Al-Ándalus y las relaciones entre Europa y el mundo árabe. También ha sido profesor e investigador visitante en universidades de Europa, Oriente Medio, Canadá y Estados Unidos.
Entre sus principales obras destacan La Palabra Descendida, ganadora en 2002 del Premio Internacional de Ensayo Jovellanos, Historia General de al Ándalus, Salvaciones Orientales y El Modernismo islámico. Además, ha participado en numerosos proyectos académicos y culturales, como la dirección de la Cátedra Al-Ándalus y del Comité Científico del WOCMES celebrado en Sevilla en 2018. En la actualidad, es coordinador de actividades del Año Internacional Averroes (1126-2026), una iniciativa dedicada a reivindicar la figura y el legado intelectual del filósofo cordobés.