Irene de la Rosa, bailaora de flamenco: “’Minimal’ explora la evolución asociada al concepto de pureza”

La joven y a su vez consolidada bailaora Irene de la Rosa, cuyo estilo destila fuerza y elegancia, ofrecerá su espectáculo flamenco “Minimal” el próximo jueves 19 de octubre a las 20:00 h. en Casa Mediterráneo, en una función con entrada libre hasta completar aforo. “Minimal” estudia y reflexiona sobre el concepto de pureza en el contexto evolutivo del arte flamenco.

Irene de la Rosa emplea todos sus conocimientos dancísticos para alcanzar en sus espectáculos un resultado único e innovador. La bailaora se inició en la danza con tan sólo cinco años y desde entonces no ha dejado de formarse. Es graduada en danza clásica, contemporánea y española por el Conservatorio Profesional de Danza de Valencia, en la especialidad de Pedagogía de la Danza por el Conservatorio Superior de Danza y posee el título de Máster de Gestión Cultural y Emprendimiento de Proyectos Culturales en la UNIR. A estos estudios suma los de graduada en Derecho y ADE por la Universidad de Valencia.

De la Rosa ha enriquecido su formación con grandes maestros del flamenco como Manolete, Farruquito, Antonio Canales o Carmen la Talegona. La bailaora acumula más de diez años de experiencia en el mundo de las artes escénicas, donde destaca su colaboración con el Ballet de la Generalitat en la representación de “Carmen” y su participación en la compañía flamenca Óscar de Manuel en la ópera “Bailando con Carmen”. Actualmente, es bailaora solista, además de integrante de la compañía Marea Danza en su pieza “Roda”, de la plataforma “Mediterranean Guitar” y del dúo Munay. De forma adicional, dirige su propia compañía y se dedica a la docencia de niños y adultos.

En esta entrevista, Irene de la Rosa nos habla del espectáculo “Minimal” que la traerá a Casa Mediterráneo, las influencias culturales del flamenco y de la situación actual que atraviesa en nuestro país.

El espectáculo de flamenco que interpretarás en Casa Mediterráneo estudia y reflexiona sobre el concepto de pureza de este arte. ¿El flamenco es un género en continua evolución?

Sí, totalmente. Como en muchas otras áreas de las artes escénicas, el flamenco está en continua evolución. Ese es, en parte, el objetivo del espectáculo, explorar esa evolución que está muy asociada al concepto de pureza.

El título del espectáculo, ‘Minimal’, ¿qué pretende decir?

Tiene varias connotaciones, pero resumidamente sería intentar encontrar la esencia, ir a lo que importa, en este caso, para mí.

La propuesta llegará al escenario de Casa Mediterráneo, un espacio que trata de mejorar el conocimiento entre las diversas culturas de la cuenca del Mare Nostrum. ¿Qué influencias consideras que recibe el flamenco de otras culturas mediterráneas y, a la vez, aporta a otros pueblos?

El origen del flamenco es un poco controvertido. Dependiendo del estudio o la persona referente a la que te dirijas, te puede asegurar que el origen es uno u otro completamente diferente. Yo quiero pensar que el origen es el resultado de una mezcla de culturas. Si bien es cierto que Andalucía tuvo mucha importancia a la hora de mantener y desarrollar este arte, tiene su cuna en múltiples culturas y esa influencia, de hecho, se ve cuando te acercas a escuchar otras músicas. Aunque no soy experta en ese tema, sí puedo afirmar que se observan raíces africanas, raíces árabes…

[su_animate type=»bounceInLeft» delay=»0.5″][su_quote]El flamenco te permite entrar en un mundo diferente al real, donde las emociones son mucho más intensas.[/su_quote][/su_animate]

¿Qué emociones intentas transmitir con tu baile?

El flamenco es un género precioso que te permite expresar muchos sentimientos. Muchas veces están asociados a palos concretos. Las alegrías, en principio, te pueden generar un sentimiento de felicidad. La soleá es un palo más afectivo que te hace experimentar y sentir algunas sensaciones más profundas y, a veces, no tan positivas. Ambos palos van a estar presentes en el espectáculo. En general, para mí el flamenco te permite entrar en un mundo diferente al real, donde las emociones son mucho más intensas.

El flamenco es un género que transmite mucha fuerza, poderío, pasión. Emociones bastante presentes en general, más allá de los palos.

El flamenco se puede interpretar de muchísimas maneras y para mí lo bonito es que es único para cada persona. Cada uno de los artistas lo puede mostrar y sentir desde su propio punto de vista, porque no hay una sola manera de entender el flamenco. No obstante, muchos de esos momentos de fuerza y de remates característicos del flamenco son lo que más llama la atención cuando no conoces el arte en profundidad.

Quizás ésa sea una de las razones que atraiga a públicos de culturas remotas hacia el flamenco, como ocurre, por ejemplo, con el pueblo japonés.

Sí, la verdad es que aún no he tenido el placer de viajar al extranjero, pero sé que en lugares como Japón hay muchísima afición, por lo que me han contado varias compañeras. Lo que ocurre en Japón es un fenómeno fuera de lo común. Pero, en general, es cierto que todas las culturas valoran mucho el arte flamenco.

¿Qué músicos te acompañarán sobre el escenario con el espectáculo ‘Minimal’?

Tendremos a Javier Calderón y Antonio Amador Tonetti al cante. Son dos cantaores impresionantes de aquí, de la Comunidad Valenciana. Y me siento súper agradecida de poder compartir escenario con ellos. A la guitarra estará Paco Costa y a la percusión, Manuel Quintero, ambos también de esta tierra. Todos son artistas con los que me siento muy cómoda. Es un placer sentirte tan bien arropada para bailar.

Aprovecho la ocasión para mencionar a Rosa Sanz, que ha sido directora artística y coreográfica durante el proceso de creación del espectáculo y aunque no aparezca ahí en persona como bailaora -ella lo es también, pero en este caso ha desempeñado esa función-, también está presente.

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Vayamos a tus inicios. Desde una edad muy temprana, desde los cinco años, empezaste a formarte en el flamenco. ¿Qué te hizo acercarte a este arte y cómo nació la voluntad de dedicarte a este género de forma profesional?

Fue algo muy natural. En mi familia no había tradición de flamenco, ni alguien que se dedicara a este arte. Mi abuela era de Jaén, pero ese era el máximo vínculo. No había ningún artista, ni nada relacionado con el flamenco, ni con la danza en general. Pero desde pequeña quise bailar y empecé yendo a clásico. Y una cosa llevó a la otra. Íbamos a una escuela en el Cabañal, en Valencia. Y luego ya cuando tuve la edad me apunté al conservatorio, donde empezó todo. Allí también recibí mucha formación en danza clásica, pero fue donde descubrí lo que era el flamenco y que me quería dedicar a ello.

¿Qué figuras del flamenco han influido de forma más significativa en tu forma de bailar?

Esta pregunta es un poco complicada. He tenido muchísimos maestros, tanto en el conservatorio profesional como en el superior, en el que en el que me he formado, que han ejercido muchísima influencia en mi manera de bailar. Luego, por supuesto, he tenido la suerte de estar con muchísimos artistas, yendo a sus clases, a sus cursos, la temporada que pude estar en Amor de Dios… Eso es impresionante. Tienes la oportunidad de tomar clases con los mejores siempre que quieras. Y luego también hoy en día, gracias a todos los medios de comunicación y de todos los programas disponibles, tienes la posibilidad de acceder online a un montón de información y coger referencias de grandes maestros.

Actualmente eres bailaora solista, además de integrante de la compañía Marea Danza en su pieza “Roda”, de la plataforma Mediterranean Guitar y del dúo Munay. ¿Nos puedes hablar de estos proyectos en los que estás inmersa?

Ahora mismo tengo mucha suerte de poder estar en proyectos muy diferentes que muchas veces tienen que ver sólo con el flamenco. Yo bailo habitualmente en los tablaos de Valencia, en La Bulería, en Café de El Duende…, pero luego además tengo otros proyectos más escénicos. Uno de ellos es con Marea Danza, una compañía valenciana de teatro española que tiene varios espectáculos y tengo la suerte de estar en “Roda”, una pieza de calle en la que se fusiona folclore contemporáneo, que es una cosa preciosa.

Mediterranean Guitar es una plataforma de músicos con los que llevo trabajando seis años. La lidera Toni Cotolí, guitarrista clásico, compañero y amigo. Llevamos a cabo muchos proyectos. Tenemos un grupo en el que están Manuel Quintero a la percusión y Javier Zamora como guitarrista flamenco. Tenemos un espectáculo que fusiona música clásica y flamenca, así como danza española con contemporánea. De hecho, acabamos de estrenar en Valencia un espectáculo dedicado a Sorolla, en el que hay música, danza y palabra. Gloria Sevilla recita poemas inéditos que han redactado poetas valencianos para esta obra. Gloria Aleza interpreta el violonchelo, Toni Cotolí está al frente de la guitarra clásica y yo bailo en un espectáculo donde la danza flamenca es una más, danza española fusionada con contemporánea.

Esa mezcla de poesía, música y danza en Valencia y además dedicada a Sorolla parece una propuesta muy mediterránea y luminosa.

Sí, y está teniendo éxito. A veces hay proyectos que cuesta un poco más que calen en el público y otros que interesan mucho desde el principio y éste está siendo uno de ellos. Tenemos varias sesiones por delante y ésta está funcionando muy bien.

También diriges tu propia compañía. ¿Cómo la creaste, qué espectáculos ha escenificado y cuáles son los planes de futuro?

Nace de mi inquietud por seguir conociendo, seguir aprendiendo y seguir creando obras propias. Hasta hace muy poco yo siempre había bailado, pero como parte integrante de otros proyectos más grandes. Me apetecía liderar un proyecto y gestionarlo, yendo más allá de simplemente bailar. Mi obra ‘Miscelánea’ la estrenamos en el Teatro Talía, con los compañeros de Mediterranean Guitar y ahora el espectáculo en el que estoy involucrada es ‘Minimal’. Tuve la suerte también de estrenarlo en el Panorama flamenco de Valencia, en el Teatro Talía, donde la acogida fue muy buena. Y ahora estoy súper contenta de poder llevar la obra a Casa Mediterráneo, donde será una adaptación al aire libre.

El domingo 22 lo representaremos en el Teatro Flumen en Valencia, a las 19:30 h. ‘Minimal’ ha sido de verdad el germen de esta compañía, en la que como antes he mencionado me acompaña Rosa Sanz, de la que han derivado otras obras como puede ser ‘Entonces, quiero entender esto’, que es una pieza corta de calle. Ahora también estoy muy contenta porque nos han dado una residencia en la Carme Teatre para poder desarrollar un poco más estas líneas de creación.

Irene de la Rosa en su espectáculo ‘Minimal’.

No debe ser nada fácil abrirse camino en el mundo de la danza. En general, la danza en nuestro país, pese a todo el potencial, a los grandes talentos que tenemos, no siempre ofrece la posibilidad de poder dedicarse a ello en exclusiva. Muchas personas tienen que marcharse al extranjero, llegando a ser primeras figuras de compañías extranjeras. ¿Cómo ves el panorama del flamenco en España?

Es cierto lo que dices, que la danza es la hermana pequeña de las artes escénicas. Es cierto que a veces falta un poco de infraestructura para promover la danza. Considero que es una cuestión de educación, porque si desde pequeños no nos enseñan, no nos hacen partícipes de las artes escénicas en general y de la danza en particular, la gente no las conoce ni tiene interés, y estas actitudes se retroalimentan. La consecuencia es que no se vaya a los teatros ni a clases de danza, produciéndose un círculo vicioso. Por ello, apuesto mucho por la educación, por que desde bien pequeñitos nos ofrezca la oportunidad. No que se nos obligue, ni muchísimo menos, pero sí que se nos enseña que la danza existe. De ahí puede originarse un cambio, más allá de las ayudas necesarias por parte del gobierno.

Otra de tus facetas es la docencia de niños y adultos. ¿Dónde impartes las clases y qué tipo de alumnos tienes, principiantes o avanzados?

Ahora mismo estoy en una escuela en el barrio de Ruzafa, de Valencia. Las clases son una actividad que me apasiona al ver a la gente cómo se involucra y cómo evoluciona hasta depurar la técnica. Actualmente, estoy dando clases especialmente a gente adulta, amateur. También hay algunos grupos un poco más profesionales, pero en general los alumnos son personas adultas que están buscando la manera de expresarse y de salir de la rutina, un propósito en el que el flamenco está ayudando mucho.

Estoy muy contenta, porque además cada vez tenemos los grupos más llenos, lo que demuestra que la gente de verdad valora ese momento en el que te mueves, te olvidas de todo, te obligas a estar sólo concentrado en lo que estás haciendo.

Más información:
En la página web de Irene de la Rosa.