Javier Hergueta, Embajador de España en Ankara: “Turquía es un país que presenta grandes oportunidades a empresas españolas”

Casa Mediterráneo, en colaboración con la Embajada de España en Turquía y la Cámara de Comercio de Alicante, estrena su programación de septiembre, que paulatinamente va recuperando la presencialidad, con una nueva jornada del ciclo «Economía y el Mediterráneo» sobre las oportunidades de negocio en Turquía. 

Durante la sesión, celebrada el jueves 2 de septiembre en la sede de la institución diplomática, se ofreció una panorámica del país a cargo del Embajador de España en Turquía, Javier Hergueta Garnica, y una mesa redonda en la que se expusieron las experiencias de éxito de empresas españolas en este país. Para obtener una visión general de Turquía y de las oportunidades que brinda a las empresas españolas mantuvimos una entrevista con Javier Hergueta.

Comenzando por el título de la jornada que le ha traído a Casa Mediterráneo, ¿qué oportunidades de negocio ofrece Turquía a las empresas españolas?

Turquía ofrece muchas oportunidades, pero tenemos que analizarlo con cuidado. En general, el país brinda grandes oportunidades, pero hay algunos puntos de cierta complejidad. Me explico. Por lo común, es muy bueno invertir en Turquía por la productividad, es decir, que la inversión va a ir bien, se va a ganar dinero y es relativamente fácil. La parte negativa es que hay una gran devaluación de la moneda. Por ejemplo, el año pasado la moneda se devaluó un 30%, y eso hace que si eres una institución financiera o realizas una gran inversión te encuentras con que ésta vale un 30% menos, contablemente, aunque en la práctica no, porque la sigues teniendo y continúas produciendo. 

Por un lado, una inmobiliaria que invirtiera en comprar propiedades en Turquía se podría encontrar al cabo de un año con que éstas valen un 30% menos en divisas de lo que costaban. Por otro lado, sin embargo, este mismo problema es una ventaja para otros inversores, porque si montas una fábrica y produces productos para la exportación o para el propio mercado turco, ese 30% de descuento se te transmite a tu productividad, es decir, tu inversión total puede valer un 30% menos, pero estarás produciendo el 30% más barato y tendrás más posibilidades de exportar. 

¿Cuáles son las principales áreas de negocio o los nichos de mercado para las empresas españolas en el país? 

Son muchos los nichos de mercado. Hay una diferencia muy grande entre dos aspectos: uno, que es un país difícil para vender, por lo que comentaba de la devaluación de la moneda -si por ejemplo te dedicas a vender un producto, resulta que es un 30% más caro que uno turco en un solo año-. Luego, aunque tenemos una unión aduanera, hay una serie de problemas que nos afectan mucho, el principal es el de los certificados de los productos, que conlleva un proceso administrativo que cuesta dinero y hace que sean imposibles las ventas pequeñas. Por ejemplo, si para certificar un producto te tienes que gastar 10.000 euros y luego resulta que tienes un pedido de 12.000, está claro que no te compensa absolutamente nada. Ése es un inconveniente que intentamos solucionar, pero el gran problema es que, por un lado, el producto turco se va abaratando por esas devaluaciones y el tuyo se va encareciendo y, por otro, que nos encontramos con un mercado con un nivel de consumo mucho menor que el de España. Es un país como podría ser el nuestro en los años 40, cuyo consumo puede suponer una tercera parte respecto a España, sobre todo en cuestión de calidad. De manera que aunque puedas vender algunos productos, los que no fabriquen ellos, los consumidores no están todavía en el mismo nivel de artículos que podamos consumir nosotros. Si empiezas a vender productos ecológicos se venderán, pero por debajo del nivel que se vende aquí. 

Jornada sobre oportunidades de negocio en Turquía – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

La no pertenencia de Turquía a la Unión Europea, de la que es eterno candidato, desde hace más de dos décadas, ¿es un hándicap a la hora de emprender negocios? ¿Su admisión en el club comunitario podría mejorar los intercambios comerciales entre Turquía y España?

Bueno, podría mejorar algo en el sentido de que desaparecerían casi seguro todas las trabas al comercio que no son arancelarias, pero en la práctica no, porque Turquía a efectos económicos es casi como si estuviera en la Unión Europea debido a la unión aduanera. Hay productos como los agrícolas que no están dentro de la unión aduanera, pero su inclusión más bien nos perjudicaría al ser competidores.

La estabilidad de un país es un factor determinante a la hora de atraer inversión extranjera y emprender negocios. ¿Se puede afirmar que Turquía en estos momentos ofrece seguridad en este sentido?

Goza de estabilidad política porque es un país democrático, hay elecciones cada equis años, aunque sea una democracia con sus particularidades como otras… El problema fundamental es la inestabilidad económica en el sentido de la depreciación de la moneda. Que la moneda se deprecie un 30% y que tengan una inflación cercana al 20% es un grave problema a la hora de operar allí, pero también, como digo, es una gran ventaja a la hora de fabricar en el país para exportar. De hecho, nosotros tenemos casi 600 empresas que hacen eso, especialmente en el sector textil, porque no solamente los precios son bajos a consecuencia de la depreciación, sino que además los salarios lo son, casi un tercio que en España, las leyes de despido son más liberales… de modo que es un país propicio para montar una empresa.

España y Turquía tienen fuertes vínculos históricos, culturales y económicos. ¿Cómo definiría las relaciones bilaterales entre ambos países? ¿Qué percepción tiene la sociedad turca de España?

España y Turquía han sido enemigos durante muchos siglos, en el sentido de que estábamos perpetuamente en guerra, prácticamente desde la aparición de los turcos en el Mediterráneo hasta finales del siglo XVIII, en concreto 1784. Si se avistaba un barco turco se le atacaba y viceversa. En el momento en el que se firma el acuerdo de paz y se establecen relaciones diplomáticas hace unos 240 años ya ha habido siempre una relación muy buena y pacífica. Al disminuir la potencia de sus imperios dejaron de tener zonas conflictivas como era el centro del Mediterráneo, de modo que se ha desarrollado una relación cordial. 

En los últimos años ha ido mejorando, sobre todo a raíz de la candidatura de Turquía a la Unión Europea porque España ha sido de los países que más le ha apoyado y los turcos lo han apreciado. A nosotros nos interesa mucho que Turquía entre, somos países complementarios y tenemos una relación muy positiva.

La percepción que tienen los turcos de España es muy buena porque la ven como un país muy moderno y rico y al mismo tiempo muy amigable. Turquía es un país bastante nacionalista y valoran el hecho de que nosotros no hayamos sido de los países que le han bloqueado la entrada, sino al revés, siempre con una actitud constructiva, también en las disputas con sus vecinos, intentando que haya un acuerdo dialogado como está ocurriendo ahora… Y hay otros gestos. Por ejemplo, este verano el hecho de que fuéramos prácticamente el único país europeo con Croacia que les ayudara cuando tuvieron el problema de los incendios -enviamos aviones- lo han valorado. Todo ello hace que haya una disposición muy positiva hacia España.

¿La pandemia de Covid-19 de qué manera ha afectado a la economía del país?

La ha resistido mejor que otros porque es una economía distinta. Primero, aunque han tenido cifras elevadas, ha sido menos dura que en España. No sé si porque tenían una cepa distinta o porque la población es mucho más joven, pero aunque ha registrado cifras muy parecidas a las nuestras, sin embargo el número de fallecidos ha sido mucho menor. El gobierno nunca ha cerrado completamente la actividad económica. Han impuesto cierres parciales como el la hostelería, pero no el comercio, y aunque la actividad fuera mínima la han dejado sobrevivir. Han sufrido mucho porque no han tenido turismo, ni inversiones, dos de sus principales fuentes de ingresos, pero se han defendido. Ahora están creciendo bien, a un 7%.

Turquía acoge en su territorio a unos tres millones de refugiados sirios, de los 4 millones de personas refugiadas que se calcula que se encuentran en el país, cifra que podría aumentar con la previsible llegada de afganos ante la crisis desatada con la llegada de los talibanes al poder. ¿Cuál es la situación de las personas refugiadas en Turquía?

Turquía está haciendo una gran labor acogiendo a un número enorme de refugiados, que está en torno a 4 o 5 millones de personas del conflicto sirio y de la crisis afgana están empezando a llegar. No sé muy bien cómo se va a instrumentalizar, porque Turquía está al límite de su capacidad de recepción. Hay una ayuda de la Unión Europea para el conflicto sirio y me imagino que tendrá que haber otra si llegan los afganos, algo que depende mucho de la voluntad de Irán, porque tienen que pasar andando, pero ya están llegando nuevos indicativos.


La jornada organizada en Casa Mediterráneo ha contado con representantes de diferentes empresas españolas que operan en Turquía. ¿Cómo se ha orientado este evento?

Nosotros, lo que hemos querido, a diferencia de otros modelos de seminarios que incentivan las exportaciones, como aquí son muy complicadas por esos tres factores mencionados -dificultades técnicas, depreciación constante de la moneda y el tipo y nivel de consumo, aparte de que Turquía tiene industria y fabrica muchos productos-, hemos preferido orientarnos al sector que nos está dando muchas satisfacciones. Es verdad que el comercio bilateral es muy grande, supera los 12.000 millones de euros, la inversión también es muy elevada, está cerca de los 7.000 millones de euros, y lo que estamos viendo es que hay dos tipos de empresas donde está el futuro: empresas que compran compañías turcas, empresas que organizan fábricas en Turquía y producen allí o empresas españolas que subcontratan en el país. Por ejemplo, si produces un producto un 30% o un 40% más barato de lo que lo haces aquí, resulta muy ventajoso, y además ellos tienen un vínculo con toda una serie de países con los que disfrutan de libertad aduanera, no sólo la Unión Europea, sino también países del Golfo, Egipto… Entonces te encuentras con que si estás produciendo, por ejemplo, chocolate, en Turquía te va a costar más barato y encima lo exportas libre de impuestos a Egipto, cosa que no podrías hacer desde España. Y luego hay un factor que cada vez es más importante: China, donde los fletes casi se han triplicado. Los fletes son muy sencillos desde Turquía.  De China a Tarragona, por ejemplo, un barco tarda tres veces más que del Mediterráneo turco a Tarragona. Y otro factor añadido que hace que los fletes sean competitivos es que hay camiones. Por ejemplo, la exportación de ropa de Inditex, que fabrica en Turquía, a Alemania, por tierra tarda sólo dos días. Es algo muy importante y el futuro va cada vez más por ahí.

Turquía es un país que presenta grandes oportunidades de negocio para las empresas españolas. Si producimos en Turquía, nuestros productos siguen siendo competitivos y además nos introducimos en el mercado. Igual ahora produces una grifería que es muy moderna para Turquía y que van a comprar pocos, pero es un país que va subiendo el nivel de vida poco a poco. Ahora, se está exportando el 95%, pero cuando el mercado turco se desarrolle, te puedes encontrar con que allí vendes mucho y es un mercado de 80 millones de habitantes con un futuro muy prometedor.