La veterana periodista y escritora francesa de origen turco-indio Kenizé Mourad regresa a España para presentar su nueva novela En el país de los puros, ambientada en Pakistán, un país que conoce bien tras más de medio siglo de viajes y estrechos lazos familiares. Autora de la aclamada De parte de la princesa muerta, obra que le otorgó proyección internacional, Mourad hará parada en Alicante este 6 de junio, donde conversará con el periodista Ilya U. Topper en la sede de Casa Mediterráneo sobre periodismo y literatura. Un evento abierto al público hasta completar aforo y con emisión online.
Mourad, bisnieta del sultán otomano Murad V, fue corresponsal en algunos de los mayores escenarios de tensión del siglo XX: Irán, Palestina, Líbano, Etiopía… y sus vivencias como reportera han nutrido su obra literaria. De esa trayectoria surge la obra periodística El perfume de nuestra tierra, un retrato conmovedor de la vida cotidiana en Cisjordania y Gaza durante la Segunda Intifada, cuya reedición viene también a presentar.
En esta entrevista, Kenizé Mourad – que a sus 85 años no ha querido perderse este reencuentro con los lectores españoles – reflexiona sobre los paralelismos entre la Segunda Intifada y la catástrofe actual en Gaza, el deterioro de la libertad de prensa y su convicción de que la literatura puede tender puentes entre culturas enfrentadas.
El miércoles empezó su gira en Barcelona, y tras pasar por Alicante, la esperan presentaciones en Madrid, Málaga, Sevilla, Cádiz y Jerez de la Frontera. ¿Cómo vive este reencuentro con los lectores lectores hispanohablantes?
Estoy tan contenta de volver a España y de reencontrarme con mi público español que vengo a pesar de tener una pierna rota (un accidente que ocurrió hace unas semanas). Después de Francia, es en España donde mis libros han tenido más éxito, aquí han sido mejor comprendidos y amados.
Sin duda hablaremos de la creciente disparidad entre las culturas, de las incomprensiones y de las intolerancias que, por desgracia, van en aumento. En particular, al mencionar la tragedia palestina y también a un país muy calumniado, Pakistán, protagonista de mi nuevo libro En el país de los puros.
He pasado mi vida de periodista y novelista intentando aportar mi pequeño grano de arena para cerrar ese abismo entre Oriente y Occidente. Hoy en día es más necesario que nunca. Y la literatura tiene un gran papel que jugar.

Su obra combina periodismo y literatura y un ejemplo de ello es En el país de los puros , inédita hasta ahora en español, donde narra la historia de una periodista francesa enviada a Pakistán para investigar el yihadismo. ¿Tiene esta historia tintes autobiográficos?
En el país de los puros no es en absoluto una autobiografía, aunque para el personaje de la periodista, por supuesto, me inspiré en mi experiencia. Pero me basé sobre todo en mi conocimiento de Pakistán, un país que conozco bien, ya que viajo allí regularmente desde hace 50 años, teniendo allí una gran parte de mi familia, la parte que dejó India en 1947 en el momento de la partición. Muchos personajes de este libro son personas reales, aunque la trama es inventada, porque es una novela, una especie de thriller geopolítico.
En El perfume de nuestra tierra publicada por primera en 2003 retrata la vida cotidiana en Gaza y Cisjordania durante la Segunda Intifada, un período de intensa violencia entre 2000 y 2005. Hoy, más de veinte años después, Gaza atraviesa una catástrofe humanitaria sin precedentes. ¿Qué paralelismos y diferencias ve entre aquella época y la situación actual? ¿Se siguen cometiendo los mismos errores?
El perfume de nuestra tierra, escrito hace 20 años, sigue estando de candente actualidad. Muestra la vida insoportable de la población palestina —mujeres, hombres, niños— bajo ocupación israelí. La vida de la gente común, humillada a diario, maltratada, con frecuencia encarcelada sin acusación alguna, torturada, asesinada.

Hoy, cuando el horror supera todo lo que podíamos imaginar, he querido volver a publicar este libro añadiendo el subtítulo “Lo que llevó al 7 de octubre”. Ese día no fue un rayo en un cielo despejado, como la mayoría de los medios quiere hacernos creer, si no una reacción desesperada a 75 años de sufrimiento, que describo en mi libro.
Irán, Líbano, Palestina… ha ejercido el periodismo en algunos de los escenarios más complejos del mundo. En esta época actual de desinformación y polarización ¿cree que todavía es posible contar lo que realmente está pasando en estos lugares? ¿Se está permitiendo a los periodistas hacer su trabajo con libertad?
Hoy en día los periodistas tienen muchas menos posibilidades de hacer bien su trabajo que hace 30 o 40 años (aunque en Europa siempre ha existido una censura encubierta) por múltiples razones. La primera es que los poderes establecidos han entendido que la mejor forma de controlar a la población es controlando las mentes y, por tanto, la información. De ahí que unos pocos multimillonarios controlen la gran mayoría de los medios, y que queden muy pocos medios independientes.
Por otro lado, mientras que en mi época el brazalete de prensa solía proteger al corresponsal de guerra, ahora lo convierte en un blanco. No quieren permitir que los periodistas den testimonio de los crímenes de guerra que presencian. Estos necesitan una gran dosis de coraje y ética para ir contra corriente de la opinión impuesta por el peso de los grandes medios. Se arriesgan a perder su reputación y su lugar.
Después de mi libro sobre Palestina e Israel, vi cómo todos mis otros libros fueron boicoteados. Antes tenía presencia en todas las televisiones y artículos en todos los grandes periódicos. Después fui sepultada bajo un silencio total.
De parte de la princesa muerta es su novela más conocida, una obra histórica y autobiográfica (narra la vida de su madre, Selma Rauf Hanim, una princesa otomana nieta del sultán Murad V, que tras la caída del Imperio Otomano se ve obligada a exiliarse), una novela que entrelaza historia, memoria familiar y exilio, y que ha sido leída en todo el mundo. ¿Imaginaba que la historia de su madre iba a tener tanta resonancia? ¿Por qué cree que conectó tanto con lectores de todo el mundo?
Nunca imaginé que mi primer libro tendría tanto éxito. Fue traducido a 34 idiomas, se vendió por millones y ahora es un clásico. ¿Por qué? Tal vez porque resuena como profundamente verdadero, ya que me puse en la piel de mi madre. Todo pasaba por los sentimientos, no por el intelecto, y eso tocó el corazón de los lectores. Al final del libro todo el mundo llora…
En cambio, la reconstrucción histórica fue un trabajo de documentación minuciosa. Abre al lector el acceso a mundos poco conocidos, de manera no académica y sencilla, a través de una bella historia. Sin duda, estos dos elementos explican el éxito. Y por supuesto, la belle écriture (risas…).