Marcos Zaragoza, alcalde de La Vila: «Proteger y revitalizar el sector pesquero no es solo una opción, es un deber institucional y comunitario»

 

Jornadas Pesca Tradicional

Los próximos 4 y 5 de junio, Casa Mediterráneo organiza – junto a la Universidad de Alicante, los Ayuntamientos de La Vila Joiosa y Santa Pola y el Museo del Mar– las Jornadas sobre el Presente y Futuro de la Pesca Tradicional en el Mediterráneo occidental. Esta iniciativa reúne a representantes institucionales, pescadores, académicos y expertos de países como España, Italia, Francia y Turquía, con el objetivo de analizar los retos y oportunidades que enfrenta la pesca artesanal en la región. Los debates se centrarán en cuestiones clave como la gestión de las reservas marinas, el impacto del cambio climático en la actividad pesquera y el papel de las políticas locales en la protección del patrimonio pesquero.

En paralelo a las conferencias, tendrán lugar otras actividades como showcookings de cocina marinera, visita guiada a la lonja de Santa Pola y la muestra “Manos que tejen el mar” dedicada al oficio artesanal de las rederas.

 

Con motivo de estas jornadas, entrevistamos a Marcos Zaragoza, alcalde de La Vila Joiosa. Este municipio alicantino, conocido por su firme compromiso con la sostenibilidad marina y el respaldo a la pesca artesanal, se ha incorporado recientemente al Alto Patronato de Casa Mediterráneo.

¿Qué peso sigue teniendo hoy la pesca en la vida cotidiana y en la vida económica, social y cultural de La Vila?

En La Vila Joiosa, la pesca no es un recuerdo del pasado, es una realidad viva. Somos uno de los pocos municipios de la Comunidad Valenciana con un porcentaje de población afiliada al Régimen Especial del Mar de la Seguridad Social: un 2,49% muy superior al 0,33% de la media autonómica. Hoy siguen faenando 28 embarcaciones de arrastre y 9 de trasmallo desde nuestro puerto.

Desde el Ayuntamiento buscamos que el peso de la pesca en nuestra comunidad no decrezca, al contrario, vaya en aumento y que toda la industria alrededor del mar se convierta en uno de los pilares de desarrollo local. Disponemos de una cartera de ideas y proyectos que vienen a reforzar nuestra apuesta por la economía azul, ya que contamos con los recursos necesarios para alcanzar el éxito en este reto. Apostamos por la revitalización de nuestro puerto pesquero, al tiempo que se convierta en sede de organismos relacionados con el medio marítimo. Villajoyosa tiene una serie de recursos singulares que avalan esta visión.

«La pesca vertebra nuestras costumbres, nuestras fiestas, nuestras recetas y hasta nuestra forma de hablar»

Más allá de las cifras, la pesca vertebra nuestras costumbres, nuestras fiestas, nuestras recetas y hasta nuestra forma de hablar. La economía azul no es un concepto abstracto en La Vila: es parte esencial de nuestro día a día, del trabajo de nuestras familias y del alma de nuestra ciudad. Por eso, proteger y revitalizar el sector pesquero no es solo una opción, es un deber institucional y comunitario.

¿Qué papel desempeña su ayuntamiento en el apoyo al sector pesquero local y en la promoción de productos como el Peix de La Vila? ¿Recibe suficiente reconocimiento este producto?

El apoyo municipal al sector pesquero es total, y no sólo en lo referente a los convenios económicos aprobados por unanimidad en sede plenaria. Este equipo de gobierno, y estoy convencido que toda la corporación, considera la economía azul como una palanca generadora de riqueza, identidad y futuro. No solo en términos patrimoniales o turísticos, sino como una estrategia económica estructural para Villajoyosa. La pesca, y en particular el Peix de La Vila, es uno de los pilares de esa visión.

Promovemos su consumo en campañas municipales, apoyamos a la Cofradía, defendemos la pesca sostenible y participamos en todos los foros autonómicos y estatales donde se decide el futuro del sector. Aun así, reconocemos que el Peix de La Vila y el sector pesquero merece mayor visibilidad y reconocimiento oficial, tanto en canales comerciales como en la oferta turística del territorio. Esa es una línea de acción prioritaria en nuestro proyecto de ciudad.

En cuanto al reconocimiento que tienen nuestros productos, estoy sinceramente convencido que goza de una alta reputación, aunque discreta. Nuestro Peix de La Vila es reconocido a diario por todas las personas que lo consumen en sus casas y en los restaurantes de la ciudad. No tenemos una campaña de publicidad rotunda; la calidad de nuestros frutos del mar y de la profesionalidad, calidad y compromiso de los cocineros que lo preparan son la mejor campaña publicitaria que podemos tener: singularidad y calidad.

Ante el reto del relevo generacional, ¿hay interés por parte de las nuevas generaciones de La Vila por continuar con el oficio pesquero? ¿Qué se puede hacer para incentivar su participación?

El problema del relevo generacional en el sector pesquero es, en nuestro caso, menos una falta de vocación que una manifestación de la gran desconexión social con los oficios tradicionales. Esta situación —que afecta a múltiples sectores en Europa— se ha agudizado en los últimos años y se refleja en fenómenos como la llamada “gran renuncia”. En España, se ha alcanzado un récord histórico de renuncias voluntarias al trabajo, con más de medio millón de abandonos laborales anuales. Esta transformación revela una nueva relación entre juventud y trabajo, marcada por otras prioridades.

«La actividad pesquera debe ser vista como una opción profesional legítima, viable y compatible con un proyecto de vida moderno. Desde el Ayuntamiento impulsamos líneas de trabajo que incluyen formación, visibilidad pública, innovación aplicada, emprendimiento juvenil y cooperación entre generaciones»

En el sector pesquero, esta desconexión se ve amplificada por la dureza del oficio, la incertidumbre normativa, el peso burocrático y la falta de reconocimiento. Para revertirla, hay que actuar en dos planos: por un lado, recuperar y dignificar los valores que durante siglos han sustentado la vida marinera; por otro, incorporar los nuevos valores de las generaciones jóvenes, como la sostenibilidad, el conocimiento tecnológico, la diversificación profesional y la conciliación. La actividad pesquera debe ser vista como una opción profesional legítima, viable y compatible con un proyecto de vida moderno. Desde el Ayuntamiento impulsamos líneas de trabajo que incluyen formación, visibilidad pública, innovación aplicada, emprendimiento juvenil y cooperación entre generaciones.

«Manos que tejen el mar» es el título de la muestra que clausurará estas jornadas, dedicada al oficio artesanal de las rederas. Un más que merecido homenaje a estas guardianas de la tradición marinera, ¿verdad?

Este homenaje es profundamente justo y necesario. Las rederas han representado durante generaciones el corazón invisible del puerto, las manos calladas que aseguraban que cada faena de pesca pudiera realizarse con éxito. Su trabajo, muchas veces en la sombra, ha sido fundamental para la economía familiar de las casas marineras. Mientras los hombres faenaban en la mar, ellas preparaban, cosían, cuidaban y sostenían la estructura doméstica y productiva de nuestras comunidades.

No puede entenderse la historia del litoral mediterráneo —y muy especialmente de Villajoyosa— sin reconocer el papel esencial de estas mujeres. Ellas no solo remendaban redes; remendaban el porvenir, tejían con hilo grueso y salado la continuidad de un modo de vida que aún resiste el paso del tiempo.

Junto a ellas, no debemos olvidar a los hijos e hijas de pescadores, que desde muy pequeños compartieron el esfuerzo de sus padres, muchas veces trabajando desde la infancia. Aquella generación creció entre salazones, redes y amaneceres portuarios, y fue precisamente ese sacrificio el que sembró en ellos y en sus descendientes un espíritu de superación que ha sido motor de transformación social y urbana. Villajoyosa, como otras ciudades marineras, no sería lo que es hoy sin aquella cultura del esfuerzo y de la dignidad del trabajo heredada de nuestros oficios del mar.

Proyectos como la exposición “Manos que tejen el mar”, o la publicación “La costura dels arts marítims” de Ana Baldó, que se presentó en VILAMUSEU, no hacen sino poner en valor ese legado inmaterial que debe ser conservado, difundido y transmitido a las nuevas generaciones. Porque el futuro también se construye con memoria.

La Vila se ha incorporado recientemente al Alto Patronato de Casa Mediterráneo. ¿Qué le aporta esta incorporación y cómo puede contribuir a dar mayor proyección a las iniciativas que se llevan a cabo desde su municipio entorno al Mediterráneo?

La incorporación de Villajoyosa al Alto Patronato de Casa Mediterráneo es un paso estratégico para reforzar nuestra vocación marítima y mediterránea. Esta adhesión nos permite posicionarnos en una red de ciudades que comparten objetivos comunes en torno a la sostenibilidad, la cultura, la identidad mediterránea y el desarrollo territorial desde una mirada integradora.

«La incorporación de Villajoyosa al Alto Patronato de Casa Mediterráneo es un paso estratégico para reforzar nuestra vocación marítima y mediterránea»

Villajoyosa comparte fisonomía y cultura con otros puntos del Mediterráneo: los colores de nuestras casas de pescadores, como en Burano, Cinque Terre, Malta o la Costa Brava, forman parte de un paisaje compartido que nos conecta a través del mar. Somos uno de los nudos del color de la red mediterránea, y eso no es solo una imagen: es una forma de estar en el mundo. Esta singularidad nos da fuerza para compartir nuestras políticas, aprender de otras experiencias y proyectar nuestras buenas prácticas a escala internacional.

Por último, ¿qué mensaje les gustaría trasladar hoy desde La Vila al resto de municipios del Mediterráneo que también viven de cara al mar y comparten este legado pesquero?

Nuestro mensaje es de unidad, memoria y acción compartida, pero también de esperanza y de dignidad recuperada. La defensa del mar y de nuestros oficios tradicionales debe hacerse con voz firme, sin complejos, pero también con manos tendidas a la colaboración entre territorios y generaciones.

Villajoyosa quiere contribuir a recuperar el alma del Mediterráneo, ese mar entre tierras que fue la cuna de las civilizaciones que conformaron lo mejor de nuestra cultura actual. Desde todas sus orillas, desde el Mare Nostrum de los romanos al mar blanco de los árabes, partieron pueblos hacia los confines del mundo conocido para comerciar, exportar sus saberes, compartir su ciencia y sembrar lenguajes, valores y formas de vida que aún hoy nos definen.

«Desde Villajoyosa animamos a todos los pueblos mediterráneos a tejer una red de ciudades marineras»

Cuando el Mediterráneo fue un lugar de encuentro, fue también un espacio de prosperidad, de convivencia y de creación. Las artes, la filosofía, la medicina, la navegación, la literatura y las primeras formas democráticas florecieron cuando este mar era puente y no frontera. Recuperar esa vocación de cultura y libertad compartida es el mayor legado que podemos dejar a las generaciones futuras.

Desde Villajoyosa animamos a todos los pueblos mediterráneos a tejer una red de ciudades marineras, comprometidas con la sostenibilidad, el relevo generacional, la innovación responsable y la valorización de nuestro patrimonio material e inmaterial. Porque el mar no es solo nuestro pasado: puede y debe ser nuestro futuro. Pero solo si lo gobernamos juntos, desde el respeto, la colaboración y la sabiduría que nos legaron nuestros antepasados.

El Mediterráneo afronta retos sin precedentes por el cambio climático. Desde la protección de la posidonia hasta la modernización del sector pesquero, nuestras acciones deben incorporar esta dimensión ecológica como guía permanente. La economía azul está integrada en nuestro Plan de Ciudad y en la Agenda Urbana de Villajoyosa. No es una actuación aislada, sino un eje que articula comercio, patrimonio, sostenibilidad y cohesión social.

 

Créditos Fotografía: Ayuntamiento de La Vila Joiosa