Marifé Santiago, poeta: «Grecia nos legó tres semillas de un jardín infinito: la filosofía, el teatro y la democracia»

Más allá de la belleza, la poesía es una forma de entender y describir con palabras la condición humana, magistralmente abordada por la filosofía que hunde sus raíces en la Grecia clásica y en el lejano Oriente y que ha llegado hasta nuestros días, dando como resultado lo que hoy entendemos como Europa. Una Europa fundamentada en la libertad y la democracia, que entroncan con la poesía y el teatro nacidos a orillas del Mediterráneo. Tales reflexiones se pudieron escuchar ayer en la mesa redonda organizada por Casa Mediterráneo en colaboración con el Grupo de Investigación ‘Poéticas de la Modernidad’ de la Universidad Complutense de Madrid, a través de la voz de las poetas Nesrine Khoury, Verónica Aranda, Marifé Santiago y Rosa Cuadrado, quienes ofrecieron su propia  visión de la poesía y la que emana de un espacio que trasciende de su dimensión geográfica.

En el marco de este encuentro se presentó la publicación ‘Poéticas Mediterráneas 2021’ (Bala Perdida Poesía), una antología que reúne los textos de las autoras y los autores que participaron en la segunda edición de las jornadas del mismo nombre, celebradas el pasado mes de abril en la Universidad Complutense de Madrid. Para conocer más de cerca este proyecto, así como su percepción personal de la poesía y la vinculación que ésta tiene con la filosofía y la propia esencia de la civilización occidental, entrevistamos a una de sus artífices, la escritora y profesora Marifé Santiago. 

El libro ‘Poéticas Mediterráneas’ surge a raíz del recital poético ‘Voces mediterráneas’ que tuvo lugar la pasada primavera en el Paraninfo de la Facultad de Filología dentro de las actividades de la Semana de las Letras UCM. Esta antología reúne poemas de autores y autoras de diversa procedencia del Mediterráneo. ¿Qué temáticas abordan?

Me gustaría empezar contando en qué consiste el proyecto ‘Poéticas mediterráneas’, que es una de las lineas de trabajo de un grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid denominado ‘Poéticas de la Modernidad’. Dentro de este grupo, dirigido por la maestra Fanny Rubio y por el cervantino de honor José Manuel Lucía Megías, tengo el privilegio de estar como profesora externa, de la Universidad Rey Juan Carlos. Es importante señalarlo porque ‘Poéticas de la modernidad’ tiene una característica que no es frecuente en absoluto en grupos de investigación de las universidades españolas y es el hecho de que todos los profesores investigadores integrantes del mismo somos poetas. Y una de las líneas de investigación de este grupo es ‘Poéticas mediterráneas’. Este año en el recital al que se ha referido usted, que se celebró en el mes de abril dentro de la ‘Semana de las Letras’, celebramos la segunda edición de ‘Poéticas mediterráneas’, que tiene una historia hermosa.

La primera edición de ‘Poéticas mediterráneas’, la del año 2020, la estábamos configurando justo en el límite exacto del momento cuando ocurrió la grandísima tragedia que todavía estamos padeciendo de la famosa Covid-19. Iban a participar en aquel encuentro poetas de la cuenca mediterránea. Nos pusimos en contacto con Casa Mediterráneo y, como no podía ser de otra manera, su entrega fue absoluta. Tenemos que agradecérselo especialmente a dos personas, una de ellas, el entonces director de Casa Mediterráneo, Javier Hergueta, una figura de largo recorrido con una mirada abierta a la cultura, y a Rosa Cuadrado, porque la institución tiene la suerte de contar en la organización de ciertas actividades con una poeta, con lo cual su mirada fue rauda también. 

En aquella ocasión, los estudiantes de la Universidad Rey Juan Carlos que estudian danza y teatro iban a cerrar el recital de poesía con el movimiento, danzando entre los poetas. No pudo ser, pero hicimos una presentación telemática que fue muy hermosa por muchas razones: por la complicidad que se estaba creando alrededor de este proyecto, con Casa Mediterráneo, Bala perdida y Lorena Carbajo, la editora, que consideró que ese libro lo tenía que publicar ella; por que muchos de los estudiantes que iban a danzar ya no estaban en España, pero aún así fue muy emocionante porque crearon una performance desde cada uno en sus lugares de procedencia para que tuviéramos esa pieza, que además recordaba a una de sus compañeras que había fallecido durante ese periodo. Con lo cual, ‘Poéticas mediterráneas’ se convirtió en lo que queríamos que fuera, un lugar de acogida, de encuentro y de amistad, que podría haberse quedado en la edición del 2020, pero vimos que pedía continuidad. 

[su_animate type=»bounceInLeft»][su_quote]El gran error de eso que llamamos Europa es haber abandonado las poéticas mediterráneas.[/su_quote][/su_animate]

Así llegamos a ‘Poéticas Mediterráneas 2021’. De nuevo, Bala perdida ha editado el libro, que vamos a presentar en Casa Mediterráneo esta tarde [21 de septiembre]. Hubo una jornada en el mes de abril, en la que participó Casa Mediterráneo, y empezaron a sumarse otros cómplices. Al concebir cómo sería la jornada quisimos conmemorar a aquellas poetas que habían desaparecido en este periodo, como un grandísimo homenaje; rescatamos la idea mítica, que aparece en la mitología clásica sobre la que se sustenta el Mediterráneo, de la hospitalidad hacia el extranjero, la idea del movimiento, del cambio, de la diferencia, del exilio…. pero de la acogida. 

Una primera parte consistió en ese homenaje a los que ya no estaban, Kikí Dimulá, Iris Zavala, ese gran puente entre los mares y la palabra, y nuestra queridísima Guadalupe Grande, que fue la gran tristeza del arranque de 2021. Nos parecía que ‘Poéticas mediterráneas’ tenía que recoger ese espíritu, hubo esa conmemoración y después ya pasamos a las mesas en las cuales disgregamos, abrimos y localizamos los temas que en la primera edición habían quedado de una manera global. El exilio, la germinación de la vida bajo la tierra, la ruta de las tejedoras, las mujeres en el Mediterráneo, los distintos lugares que van concibiendo esa geografía que no es meramente física, sino también -me atrevo a decir- simbólica e incluso sentimental, por todo lo que significa.

Constituimos de esta manera unas jornadas que fueron verdaderamente un lujo absoluto, en las que poetas de diferentes lugares y diferentes maneras de entender la propia poética se reunían para hablar de ese gran relato mediterráneo que cada vez más -y esto empieza a ser ya militante- creo que es justo el gran error de eso que llamamos Europa: el haber abandonado esas poéticas mediterráneas. Hay un sur, que no es solamente un sur geográfico, sino también de distribución del poder, en el que el Mediterráneo, que fue la cuna de Europa y de su idea misma, que de alguna manera ha desaparecido. Esa cuna al tiempo no era estática, sino que se extendía, iba hasta Oriente y hasta América. Y eso es el Mediterráneo. Siempre pienso que el medio de la tierra que el Mediterráneo guarda en su propio nombre, debe serlo siempre y donde estemos. Quiero decir: el Mediterráneo es el centro de la tierra o el medio, aunque estemos en Suecia. Para que el Mediterráneo lo sea, debe ser un punto que se extienda hacia el oeste, hacia el este, hacia el norte y hacia el sur.

Sesión ‘Poéticas Mediterráneas 2021’ con Nesrine Khoury, Verónica Aranda, Marifé Santiago y Rosa Cuadrado – © María Gilabert / Revista Casa Mediterráneo

Ésas fueron las jornadas, se han recogido en este libro los diálogos y, desde luego, estoy convencida de que es una aportación importantísima, no solamente a lo que de una forma estricta llamaríamos poesía, sino a lo que es la investigación en las humanidades y el ir abriendo y tejiendo una serie de redes que no son esporádicas, no son de un día, sino una actitud ante la vida. Me gustaría que no nos olvidáramos de dos de nuestras poetas mediterráneas del grupo de investigación, Marta López Vilar y Marina Patrón Sánchez, que han hecho ese trabajo que suele pasar desapercibido, el que se hace en la parte de atrás, el de recoger todos los textos, ordenarlos, revisarlos y además en el tiempo récord de un mes. Con estos dos libros, Bala pedida ha abierto un camino que hay que tener en cuenta como referente de una actitud ante la vida en un mundo en el que no sólo la pandemia nos ha descolocado, sino que quizá lo que nos ha ocurrido con esta tragedia global es que hemos visto que somos vulnerables, algo que aunque lo sabíamos lo guardábamos y lo escondíamos debajo de la cama. Y de pronto, inevitablemente, nos hemos encontrado con que falta hospitalidad, que estemos más cerca y que reivindiquemos una ciencia, una investigación, un mundo en el que nunca se olvide que todo lo tecnológico nos vale como herramienta, pero no es un fin, porque siempre son los seres humanos los que están al principio y al final de esta historia.

[su_animate][su_quote]Ese pensamiento intelectual, esa soberbia de la razón, tuvo un freno y una madre que se llamaba poesía.[/su_quote][/su_animate]

En los últimos años, con el drama de la emigración en el Mediterráneo, la crisis de la deuda soberana en Grecia… se ha producido una imagen distorsionada del Sur,  que se ha mirado desde el norte con cierta soberbia, desdeñando y olvidando su legado y aportación a la civilización occidental. ¿Desde la poesía se puede ofrecer una imagen más real y justa del Mediterráneo?

Yo creo que el punto de partida es erróneo. Si Europa es algo -vamos a empezar desde el principio- y cuando decimos Europa nos referimos a Occidente y sus vínculos con el mundo como civilización, es la cultura, la diversidad, las distintas voces que aún así pueden coincidir, la multiplicidad de puntos de vista. Eso es Europa y ésa es la raíz de Europa. Se nos olvida muchas veces que el punto de partida de eso, que llegaría muchos siglos después a llamarse Europa, la cuna, es una Grecia que está más hacia el Este, una Grecia que podría ser hoy Turquía, Oriente Próximo y hasta la India. De tal manera que cuando hablamos de la Europa actual, y podríamos llegar todavía más al Sur de la propia Europa geográfica y nos vamos los orígenes, tenemos que pensar que su geografía es una geografía simbólica y que los símbolos son la herencia que se van transmitiendo las generaciones mucho más allá de un hábito o una costumbre. Una herencia simbólica, para bien y para mal, que tenemos que gestionar a la hora de vivir en un presente. Y la cultura, el respeto a la cultura, era el fundamento, me atrevería a decir de un jardín paradisiaco. Una de ellas fue la filosofía; la otra el teatro trágico, el teatro como lugar común donde nos encontramos todos y no se nos pregunta de dónde somos ni a qué nos dedicamos, sino que estamos mirando un mundo que nos permite precisamente encontrar el punto donde se genere un criterio compartido; y la tercera semilla fue la democracia, de una manera incipiente. Eso es Europa. Es la cultura, es el pensamiento y es la democracia, que trae consigo los derechos humanos. Si falla cualquiera de esas tres, estaremos hablando de algo que no es Europa. Y desgraciadamente hemos hecho hincapié en el pensamiento de una línea, porque nos hemos olvidado que en su raíz los primeros filósofos griegos eran poetas, porque miraban lo que les rodeaba y escribían como lo que hoy llamaríamos poesía. Esto es muy bonito recuperarlo, de tal manera que ese pensamiento intelectual, esa soberbia de la razón, tuvo un freno y una madre que se llamaba poesía. 

Y el filósofo que ha condicionado todo el camino de la Europa que hemos llamado moderna y contemporánea, que es Aristóteles, escribe el primero de los tratados precisamente en torno al teatro como poesía. Se llama ‘Poética’ y no es como hacer teatro, sino que es el significado que encierra para una cultura y una civilización ese encuentro que tiene que ver con la palabra, con la mirada, con lo que la poesía arranca. Cuando nos olvidamos de alguno de aquellos tres puntos, de la democracia y por tanto de los derechos humanos, de los derechos de todos los seres humanos, sin exclusión; cuando nos olvidamos de la cultura, simbolizada en este caso por el teatro, en el sentido de que es el lugar donde confluye la manera de que un imaginario personal se convierta en un imaginario compartido; y nos olvidamos del pensamiento, que genera libertad, criterio y cambio, no estamos hablando de Europa, sino de otra cosa. Con lo cual, hemos fundamentado una Europa contemporánea en algo que -aunque puede parecer demasiado radical- es sólo una parte, el comercio, lo económico, aunque sea importante y fundamental.

Como profesora de filosofía lo digo en clase como una retahíla: La filosofía occidental nace con Tales de Mileto. ¿Por qué allí? Porque es una zona de cruce comercial, en el que las ideas de unos y de otros acaban compartiéndose en el mercado, en el teatro, en la palabra… ¿Por qué en Mileto y no en Atenas? Porque está en la orilla del Mediterráneo, porque de repente constituye un cruce comercial de culturas y civilizaciones y permite conocernos y no temernos. La única manera, evidentemente, de no temernos es conocernos. Así nace la filosofía. Me la imagino muchas veces ese primer destello, la sorpresa de Tales de Mileto ante el pensamiento que le llega de India por ejemplo o desde Oriente de una manera general como ellos mismos lo llamaban, que es donde nace el sol y de repente se convierte en una iluminación y quiere llevarlo a sus contemporáneos y a su lugar.

El principio de todo tiene que ser el agua, ¿cómo no lo va a ser? El arranque del mundo, de la vida. En Occidente, con el paso de los siglos, hemos constituido una geografía económica que llamamos Europa, en la que quedan vestigios de la importancia de la cultura, de la palabra, del diálogo, de los derechos, pero se nos ha olvidado que no son residuales, sino fundantes. Y situaciones como las que hemos vivido este año o la crisis que destruyó la moral de un pueblo como el griego o el portugués fueron un drama. En España hubo un freno radical con el “no nos intervendrán” a costa de la renuncia de la persona que en aquel momento era el Presidente del Gobierno a sus casi ideales políticos, ya que no quería ser un mártir ni un héroe, sino el Presidente de todos los españoles, porque la intervención suponía una humillación y una traición a todos los que han trabajado en la Transición y todos los años de la democracia para llegar a donde hemos llegado.

Leo al novelista contemporáneo griego Kallifatides, que me gusta mucho. Se exilió al no querer vivir en una Grecia dictatorial y sin libertad. Se fue a Suecia y empezó a escribir en sueco, lengua en la que ha desarrollado su obra. Y justo en el año dramático de la intervención hace un viaje a Grecia por un asunto personal y en sus memorias dice que se da cuenta de que ese libro lo tiene que escribir en griego. Y es el primer libro que escribe, ya como novelista conocido y famoso, en griego, su lengua materna, de historia y civilización. Entiende que en ello hay una lealtad a unos orígenes. Es toda una declaración de principios. 

Volviendo a nuestras ‘Poéticas mediterráneas’, creo que el ejercicio que hemos hecho el grupo de profesores y profesoras que formamos parte de este viaje de ‘Poéticas de la modernidad’ también es una declaración de principios. Por tanto, constituye un verdadero privilegio pertenecer a ese grupo de pensamiento poético en la línea de María Zambrano, de su razón poética y poder estar esta tarde [por ayer] en Casa Mediterráneo presentando por primera vez, de una manera presencial, este proyecto maravilloso.

Sobre Marifé Santiago

Marifé Santiago – © MG

Marifé Santiago Bolaños es Doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, profesora titular de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid), patrona de la Fundación María Zambrano y académica correspondiente de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce. Entre 2004 y 2011 fue Directora General del Departamento de Educación y Cultura de la Presidencia del Gobierno de España. Es vicepresidenta de la asociación Clásicas y Modernas para la Igualdad en la Cultura y pertenece a la Academia de las Artes Escénicas de España.

Cerca de una veintena de libros ensayísticos donde se cruzan la filosofía y los procesos creativos, una decena de libros de poesía, cuatro novelas y un texto teatral, avalan una trayectoria que ha llevado a la traducción de parte de su obra a distintas lenguas, así como a presentarla en antologías, congresos, libros colectivos, catálogos artísticos o diccionarios, y a estudiarla en universidades nacionales e internacionales. Dirige la colección de pensamiento y creatividad ‘Palabras Hilanderas’ (editorial Huso-Cumbres).

Santiago investiga en torno al diálogo entre la filosofía y la creación artística, dedicando especial atención al análisis de la influencia del pensamiento oriental en el teatro europeo contemporáneo. A este respecto, destacan sus conocimientos de técnicas como el yoga y el taichi, y sus estudios de música. Ha coordinado y publicado obras que promueven la igualdad de género, como ‘Debes conocerlas’, con la doctora Mercedes Gómez Blesa (Madrid, Ed. Huso, 2016), o ‘Quiero ser una caja de música. Violencias machistas en la juventud adolescente’ (Eolas, León, 2016).  

Entre sus libros se encuentran novelas como ‘El jardín de las favoritas olvidadas’ o ‘La canción de Ruth’; poemarios como ‘Nos mira la piedad desde las alambradas’, ‘Teoría de los matices’ o ‘La violencia es una veta miserable que cubrimos con canciones’; y el texto teatral ‘Cuadernos de la niña escondida’. Su obra, individual y colectiva, está publicada en inglés, francés, bengalí, hebreo, chino, alemán, esloveno, gallego, portugués y ruso.

Forma parte del Grupo de Investigación Complutense ‘Poéticas de la Modernidad’ y del Observatorio URJC de Investigación e Innovación en Ciencias de las Artes de la Escena ‘Atlas de Interferencias’, y ha sido miembro del Grupo de Investigación Complutense ‘Escritura e Imagen, la Europa de la Escritura’. Por su labor como gestora cultural ha recibido la Encomienda de Número de la Orden del Mérito Civil (Gobierno de España) y la Comenda da Ordem do Infante D. Henrique (Gobierno de Portugal).

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Más información:

Sobre el encuentro y el libro Poéticas Mediterráneas 2021: En la web ucm.es/poeticasdelamodernidaducm/poeticas-mediterraneas-2021

La sesión celebrada en Casa Mediterráneo puede verse en el Canal de YouTube de la institución: youtube.com/watch?v=kXlf0feUklk