Yolanda Molares: “Las mujeres pueden desempeñar un papel fundamental en la economía azul”

Los mares y océanos son el pulmón de la Tierra y el Mediterráneo es uno de ellos. La preservación de los ecosistemas marinos y la sostenibilidad medioambiental se configuran como uno de los retos apremiantes del planeta en el marco de un crecimiento respetuoso con la vida bajo el agua. El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 14 de la Agenda 2030 sobre vida submarina apunta a “conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos”.

En esta dirección, la quinta edición de las Jornadas Rutas de Seda y Mujer en las Culturas del Mediterráneo ponen el foco en salvar el Mediterráneo haciéndolo sostenible, desde la perspectiva del empoderamiento de las mujeres en la comunidad marítima. La lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente es una tarea de todos, pero estas jornadas dirigen su mirada a las mujeres, concretamente a aquéllas que convierten la preservación de la naturaleza en su bandera con un único objetivo: dejar a las próximas generaciones un mundo mejor.

El encuentro, coordinado y organizado por el Instituto Seda España, reunirá en Casa Mediterráneo los días 25 y 26 de octubre a mujeres que desde los distintos puestos en la sociedad dedican sus esfuerzos a salvar océanos y mares de los riesgos y males que hoy ponen en peligro su supervivencia. El evento es de entrada libre hasta completar aforo.

En este foro se hablará de grandes temas que afectan al Mare Nostrum: la contaminación por vertidos (agrícolas, industriales, urbanos), la desertificación de las cuencas de los países del sur mediterráneo, la explotación pesquera a gran escala en perjuicio de la artesanal, los plásticos y micro plásticos, el transporte marítimo y su impacto en el mar, en la atmósfera y en el plano sonoro o la velocidad de los grandes navíos (el 80% de las muertes de mamíferos marinos en el Mediterráneo son por colisiones con grandes barcos). También se debatirá en torno a los puertos (el 85% del transporte de mercancías mundial se hace a través de la vía marítima), el turismo y su responsabilidad en la contaminación y las medidas que, a través del turismo sostenible, se están poniendo en marcha, así como la necesidad de protección de los fondos marinos, su flora y su fauna.

Planteados estos problemas reales y de urgente solución, se darán a conocer las medidas que se están adoptando desde las administraciones públicas (locales, regionales, nacionales y europeas), las propuestas que ofrece la sociedad civil a través de organizaciones, ONG, asociaciones, universidades y empresas, y cómo hacer para que, tanto los problemas como las iniciativas y posibles soluciones, lleguen a la ciudadanía.

Con el fin de analizar los elementos que desempeñan un papel fundamental en la preservación de mares y océanos y el papel de la mujer en este empeño mantuvimos una entrevista con una de las participantes en las jornadas, Yolanda Molares, directora del Instituto para el Crecimiento Sostenible de la Empresa (ICSEM), una consultora que guía a las organizaciones hacia prácticas empresariales de desarrollo sostenible.

La economía azul busca sacar el máximo partido a los recursos disponibles, sin olvidar que los residuos también tienen que ser aprovechados, bajo la premisa del respeto al medio ambiente. La economía azul implica a varios sectores como el transporte marítimo, la construcción de barcos, la energía eólica marina o el turismo costero. ¿Qué acciones se están llevando a cabo desde ICSEM en pro de la economía azul?

Cuando hablamos de los residuos, se trata de generar el mínimo volumen posible y circularizar los que no tienen opción de no generación. Desde ICSEM, en el marco de la economía azul trabajamos en tres campos. El primero es la planificación estratégica, es decir, aplicar la visión y el enfoque de economía azul, tal y como lo definiste al inicio. Una planificación estratégica que no sea estática, sino participativa, involucrando a los diferentes actores de la sociedad civil, de la academia, de la administración y de los diversos campos empresariales de las actividades de la economía azul, como el turismo, el transporte marítimo, el sector portuario, la pesca, la acuicultura, etcétera, desde una visión integral.

Además, trabajamos de forma específica en la implementación de los proyectos y las acciones que, de forma participativa, se identifiquen en esa estrategia y, muy importante, en la medición del impacto. Todo esto, aplicando el concepto de economía azul en su complejidad, desde un punto de vista holístico. También trabajamos desde las diferentes actividades de la economía azul, buscando siempre un enfoque de sostenibilidad y de valor compartido, que al final es lo que ésta significa, en cada una de ellas.

Como menciona, ICSEM apoya proyectos en los sectores de la pesca y la acuicultura, buscando su modernización y sostenibilidad. ¿Nos puede ofrecer algunos ejemplos de este tipo de iniciativas?

Por ejemplo, en Galicia hace poco hemos desarrollado un proyecto con los GALP, que son los Grupos de Acción Local Pesqueros, que cuenta con fondos FEMP (Fondo Europeo Marítimo de Pesca), denominado “Pesca conciencia” que lo que pretende es buscar espacios de trabajo conjunto e identificar acciones entre la investigación, las universidades y las comunidades pesqueras, tanto a nivel de cofradías de pescadores como de asociaciones de mariscadoras, rederas… intentando identificar los posibles gaps de conocimiento y proyectos concretos que ayuden a la mitigación y, sobre todo, la adaptación al cambio climático.

Otro ejemplo es el proyecto en el que trabajamos con el clúster de acuicultura ACUIPLUS de España en la incorporación del enfoque de sostenibilidad y la internacionalización, fundamentalmente, la apertura de mercados.

Por su experiencia, ¿el sector pesquero y la población general están concienciados sobre la importancia de la economía azul para la sostenibilidad del Mediterráneo y la necesidad de adoptar medidas, tanto individuales como sectoriales?

Creo que hay una sensibilización general en cuanto a que el Mediterráneo tiene una problemática ambiental fundamental e importante y probablemente una afección que es necesario mejorar, no solamente en el recurso, sino también en la planificación territorial. Y esa sensibilización cada día es mayor, no sólo por el trabajo que hacen los medios de comunicación, sino, por desgracia, por el impacto del cambio climático que estamos viviendo. Si bien esa sensibilización no siempre se refleja después en acciones y medidas concretas, no tanto individuales, sino colectivas. Muchas veces lo dejamos en acciones individuales en las que las personas tienen la responsabilidad, pero individualmente no podemos hacer mucho si no hay una acción colectiva desde el gobierno, la academia… y que nos pueda ayudar realmente a implementar medidas efectivas. Por lo tanto, la conciencia cada vez es mayor, pero la acción es fundamental. Creo que ninguno de nosotros es capaz de ver acciones de impacto reales, inmediatas y urgentes.

Respecto a los avances que se están implementando, la biotecnología y la bioeconomía azules se están convirtiendo en proveedores de alternativas vegetales (como las algas) a los plásticos y otros materiales contaminantes. ¿Pueden erigirse estas alternativas en una de las soluciones a la contaminación marina?

Sí, pueden ser la solución al plástico en sí. La contaminación marina, por supuesto, viene del plástico, pero también de otras muchas fuentes, de la propia tierra. Pero en la cuestión específica del plástico, sí, estas tecnologías que comentas y otras muchas son un ejemplo de lo que decíamos también antes. Se está trabajando mucho, hay resultados, pero realmente es urgente poder avanzar en todo esto y de forma unida. Existen iniciativas separadas, pero deberíamos pensar en empezar a unirlas y establecer una hoja de ruta común.

También están irrumpiendo con fuerza las energías renovables marinas, como la energía eólica marina flotante, la energía de las olas y las mareas o la energía solar fotovoltaica flotante. ¿Cuál es el panorama de estas nuevas fuentes de energía?

En la línea de lo anterior, creo que la investigación está avanzando, hay aplicaciones, pero lo que urge son las velocidades. La ciencia tiene que avanzar en la velocidad. Es necesario, una vez más, una planificación y una hoja de ruta común en la que podamos planificar el territorio y aplicar estas energías marinas en los distintos sectores, de tierra y de mar. Cómo aplicarlas, por ejemplo, en las embarcaciones pesqueras, en las actividades portuarias, acuícolas, del turismo. Es esto lo que hace falta. Las soluciones tecnológicas están ahí. Tenemos que conseguir ver cómo aplicarlas y cómo seguir potenciando que se implementen y se desarrollen en mayor medida.

[su_quote]Todavía queda mucho por hacer, pero sí es cierto que en los últimos años se han logrado avances y la mujer está cada vez más empoderada.[/su_quote]

El pesquero ha sido, tradicionalmente, un sector con mayor presencia masculina, aunque la mujer desempeña un importante papel, no sólo como rederas, sino también como patronas de embarcaciones y otros desempeños. Estas jornadas se centran en la labor de las mujeres y su empoderamiento en la comunidad marítima. Por su experiencia, ¿cuál es su situación en la actualidad y cómo se está contribuyendo a que la mujer obtenga mayor protagonismo y reconocimiento en el sector en el ámbito español?

Todavía queda mucho por hacer, pero sí es cierto que en los últimos años se han logrado avances y la mujer está cada vez más empoderada. Hay profesiones en las que hace años no era habitual ver a una mujer, como patrona de pesca y hoy, poco a poco, aunque no vamos a decir que sea frecuente, sí que empezamos a verlo. La organización y el nivel de asociacionismo es también cada vez mayor, pero, como digo, todavía queda mucho por hacer y, sobre todo, trabajar en la mejora de las condiciones de trabajo de ellas y, fundamental, en la conciliación laboral y familiar. Ahí queda mucho trabajo por hacer, tanto en las labores de la pesca, como en el de las redes o el marisqueo. También hay que tener en cuenta el impacto físico que sufren las mujeres con este tipo de trabajo, las enfermedades, el frío, etc. Las mujeres somos distintas, físicamente, a los hombres; podemos trabajar en esa actividad, pero que tenemos impactos distintos. En todos estos estos aspectos nos queda mucho camino por recorrer, pero vamos avanzando.

En la economía azul, a nivel más global, ¿qué papel pueden desempeñar las mujeres, por su sensibilidad y destrezas propias?

Un papel fundamental, por lo que dices, en la aplicación de sus destrezas, sus formas de hacer, y también por ser pioneras en el desarrollo de avances como los que estábamos mencionando antes. Creo que cuando hablamos de economía azul, muchas personas se quedan con la palabra economía y considero que ese aprovechamiento de los recursos tiene las tres dimensiones de sostenibilidad. La dimensión social implica inclusión y, por tanto, el refuerzo y el dejar hacer a la mujer, en cualquiera de las actividades, sin excepción. Sí es cierto que la economía azul trae nuevas oportunidades. La biotecnología, por ejemplo, que mencionabas antes, o las energías dan oportunidades a las mujeres en el ámbito de la física o en las universidades, pudiendo aplicar sus investigaciones y sus doctorados en todo este campo. Considero que debemos tener una visión amplia. Cuando hablamos del sector pesquero y de economía azul nos quedamos ahí, en las profesiones específicamente pesqueras, pero abramos la mente y vayamos muchísimo más allá, como la aplicación de la biotecnología, de la energía y de la colaboración, donde las mujeres están teniendo cada vez un papel más relevante.

Otros sectores en los que trabaja ICSEM son el de los puertos, teniendo en cuenta que el 85% del transporte de mercancías mundial se hace por vía marítima, y el turismo, una actividad con un impacto económico muy importante, que a su vez también es fuente de contaminación. ¿Cómo apoyan a las empresas que operan en estos sectores para que su actividad sea sostenible?

Uno de los elementos clave de la economía azul es el trabajo entre sectores, de la pesca con los puertos y al revés, junto con el propio turismo sostenible. Nosotros trabajamos mucho en los puertos, en el diseño y la implementación de las estrategias de la economía azul, con esa visión de cómo un puerto es un punto de entrada y salida de mercancías, pero es mucho más, donde ocurren actividades, no solamente pesqueras, acuícolas o de transporte marítimo, sino también las que acabas de mencionar, por ejemplo, el turismo, no sólo cruceros, sino también marinas, deportivas.

También en las propias aguas portuarias en las playas podemos ver actividades de surf, pádel, etcétera. Nosotros trabajamos en ello, en el turismo sostenible, que debe ir enfocándose a un turismo de valor desde la perspectiva del aprovechamiento del capital natural, del paisaje, de la cultura y de la historia, que también es economía azul, bajo la idea de la sostenibilidad, no de destrucción, sino de beneficio y de refuerzo. El propio turismo puede ser un elemento de protección para la naturaleza. Lo trabajamos, al igual que el sector los puertos, desde esa perspectiva inclusiva.

Por último, antes comentaba la importancia de conocer el impacto que un sector tiene sobre el Medio Ambiente antes de poder poner en marcha las medidas pertinentes. ¿Trabajan para identificar el impacto que tiene la actividad de un determinado sector para implementar, posteriormente, proyectos sostenibles en base a los resultados obtenidos?

Efectivamente, no sólo proyectos ambientales, sino también sociales y económicos. Cualquier actividad que podamos desarrollar en el territorio va a tener siempre ese impacto social sobre la mejora de la calidad de vida de las personas, sobre las mujeres y los jóvenes, oportunidades de empleo, profesionalización, pero también impacto económico, generación de riqueza, creación de nuevas empresas, desarrollo de proyectos, productos y servicios innovadores en el sector, por ejemplo, de la energía. Y en el ámbito ambiental sin duda alguna. Para ello, debemos conocer siempre el punto de partida y establecer indicadores y metas que podamos medir muy claramente. Hoy en día, esto es cada vez menos difícil porque a nivel internacional existen estándares de metas y de indicadores con los que nos podemos alinear. La Agenda 2030 es una gran descubridora en este sentido. Deberíamos todos apoyar que no debe existir ningún tipo de estrategia que se desarrolle en ningún lado sin un plan de acción que conlleve sus metas y sus indicadores de impacto, porque si no volvemos otra vez hacia atrás. Eso es algo en lo que desde ICSEM insistimos hasta el infinito: no hay estrategia sin medición de impacto.

[su_box title=»V Jornadas Rutas de Seda y Mujer en las Culturas del Mediterráneo«] Empoderamiento de las mujeres en la comunidad marítima. “Salvando el Mediterráneo haciéndolo sostenible”.
Lugar: Casa Mediterráneo.
Fechas: 25 – 26 de octubre.
Entrada libre hasta completar aforo.[/su_box]

PROGRAMA:

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