Carmen Amoraga: “Escribir era, y es, un acto de íntima rebeldía contra el mundo”

Un año más, la asociación Clásicas y Modernas celebra en Casa Mediterráneo el Día de las Escritoras, una jornada para reivindicar la labor y el legado de las mujeres que han escrito a lo largo de la historia. El lema escogido para la octava edición del encuentro, que tendrá lugar el viernes 27 de octubre, es “El placer, la alegría y la risa de las mujeres”, un sugerente asunto que abordará la escritora Carmen Amoraga (Premio Nadal 2014 por La vida era eso).

La jornada supone una doble celebración. «Celebración de una escritura y de una manera de percibir la realidad silenciada durante mucho tiempo, y celebración de esa expresión del gozo, la alegría y la risa que a menudo también es un tabú para mujeres educadas en la abnegación, el comedimiento y el sacrificio», señala Marta Sanz, comisaria de la VIII Edición del Día de las Escritoras 2023, quien apunta que ese día de conmemoración «vamos a reír y a hablar del placer».

La jornada, que se celebrará en varios puntos de España, en Alicante tendrá lugar el viernes 27 de octubre, donde arrancará a las 18:30 h. con las palabras del director general de Casa Mediterráneo, Andrés Perelló, y la presidenta de Clásicas y Modernas, Amparo Zacarés. Proseguirá con una charla protagonizada por Carmen Amoraga y una lectura de breves textos a cargo de Margarita Borja, Elena Simón, Yolanda Díaz (UGT) y Cristina Guirao, cuatro mujeres muy conocidas en el ámbito feminista. El colofón al evento lo podrá un concierto de chelo interpretado por Verónica Rubio.

El Día de la Escritoras está auspiciado por la Biblioteca Nacional de España, en colaboración con Clásicas y Modernas y la Federación Española de Mujeres Directivas y Ejecutivas Profesionales y Empresarias (FEDEPE). Nos adentramos en el tema de este año a través de una charla con Carmen Amoraga.

Originaria de Picanya (Valencia) y licenciada en Ciencias de la Información, comenzó a ejercer el periodismo en productoras de radio y televisión. A lo largo de su trayectoria ha sido columnista en medios como Levante-EMV, Cadena Ser, Mujer hoy o Harper’s Bazaar España. Asimismo, Amoraga ha sido asesora en relaciones con los medios de comunicación de la Universidad de Valencia, además de ocupar el puesto de directora general de Cultura y Patrimonio de la Generalitat Valenciana desde 2015 hasta 2023.

En el plano literario, Carmen Amoraga acaba de celebrar sus bodas de plata como escritora. En estos veinticinco años se ha consagrado como una de las grandes voces de la narrativa española actual. Su primera novela, Para que nada se pierda, fue galardonada con el II Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla en 1997, La larga noche obtuvo en 2003 el Premio de la Crítica Valenciana, y fue finalista del Premio Nadal con Algo tan parecido al amor en 2007, que ganaría finalmente en 2014 por La vida era eso. En 2010 quedó finalista del Premio Planeta con su obra El tiempo mientras tanto, y es autora, entre otros de El rayo dormido (Destino, 2012). Estos galardones reconocen a una autora que es una excelente observadora de nuestra realidad, capaz de convertir en novelas historias cercanas, gracias a una gran capacidad narrativa y agudeza en la introspección psicológica del desarrollo de sus personajes. Amoraga huye de los clichés y rompe con los tópicos del edadismo, según los cuales todo sucede a los jóvenes. La autora realiza un acercamiento valiente y realista al amor y a la sexualidad en la madurez. Porque no existe un último tren, y mucho menos una edad para subirte a uno.

El Día de las Escritoras se centra este año en un tema tan sugerente como el placer, la alegría y la risa de las mujeres. ¿El placer de las mujeres ha dejado de ser un tabú en la literatura?

Carmen Amoraga – © Jeosm.

Para contestar a esta pregunta se me ocurren dos respuestas que podrían parecer contradictorias y una tercera que complementa a las anteriores: una, que las mujeres autoras siguen publicando menos libros al año que los hombres autores; la otra, que nada que tiene que ver con el universo de una mujer, ni como autora, ni como protagonista, es ya un tabú en literatura. Y la tercera es otra estadística: la que nos dice que las mujeres leen muy por encima de lo que leen los hombres. Quiero decir que, aunque nos cueste, las mujeres estamos presentes en el panorama literario, en todo el proceso de la vida del libro, desde que nace, como autoras, hasta que llega a nuestras manos, como lectoras, y por supuesto, en medio, como editoras, como correctoras, como traductoras, como distribuidoras, como libreras… Ya no vivimos, afortunadamente, en los tiempos en los que Flauvert nos contaba cómo sentía Madame Bovary.

En una ocasión, la revista Harper’s Bazaar llegó a formular en su portada la pregunta “¿Tienen sentido del humor las mujeres?” ¿Ese planteamiento denota, ya de por sí, prejuicios?

Desconozco el contexto de esa portada, si es actual o tiene cincuenta años. Lo que sí es evidente es que, para muchas personas, hombres, en su mayor parte, el hecho de que las mujeres hayamos empezado a verbalizar que no nos hacen gracia determinados comportamientos, o chistes que, durante años, por no decir siglos, se han tolerado, ha debido ser traumático. Dicho esto, para mí el sentido del humor es uno de los principales rasgos de la inteligencia de cualquier persona.

[su_quote]Hasta bien entrado el siglo XX, el mundo dominado por hombres ha tratado de silenciar a las mujeres que podían destacar, brillar más que ellos.[/su_quote]

Muchos manuales de buenos modales hasta entrado el siglo XX han predicado que ellas no debían hacer chistes, ni contar anécdotas graciosas en la mesa. Se implantó la idea de que sentido del humor y mujeres se excluían mutuamente. ¿Esta rémora del pasado ha influido de alguna manera en la literatura escrita por mujeres?

Es que hasta bien entrado el siglo XX, el mundo dominado por hombres ha tratado de silenciar a las mujeres que podían destacar, brillar más que ellos. No creo que se tratase sólo de sentido del humor, sino de anular a cualquier mujer que pudieran alcanzar más prestigio que ellos. Es sabido que muchas obras escritas por mujeres vieron la luz de forma anónima o con pseudónimo masculino, pero incluso así, incluso en las peores condiciones sociales, las escritoras escribieron tal como querían escribir porque escribir era, y es, un acto de íntima rebeldía contra el mundo. Emily Brontë escribió Cumbres borrascosas y Corín Tellado novelas románticas…

La alegría y la risa son armas valiosas ante las dificultades de la vida. ¿Son rasgos que están presentes en las obras literarias actuales o cuesta encontrarlos?

El humor, como decía antes, es un rasgo de inteligencia que no sólo sirve para provocar la risa, sino que también libera tensiones, aligera una situación dramática. Y si eso es así en la vida, también es así en la literatura. Pero insisto en que cada una escribe como es. Si una escritora es extremadamente seria en su vida, no creo que su literatura esté plagada de giros humorísticos.

¿Cuáles son sus autores y/o autoras predilectas por el sentido del humor en sus obras?

Alicia Giménez Bartlet y Eduardo Mendoza son dos maestros a la hora de usar la ironía y el humor en sus novelas.

La ironía implica inteligencia y puede ser un instrumento subversivo. ¿En la narración es más difícil hacer reír que hacer llorar?

Yo creo que sí. Hacer llorar es relativamente sencillo. Hay temas universales como la muerte, una ruptura amorosa, una despedida… Pero para provocar una sonrisa es necesario crear una conexión especial con quien te está leyendo y, a partir de esa complicidad que se teje por encima del espacio y del tiempo, compartir el mismo sentido del humor.

En sus obras las mujeres están muy presentes. La vida era eso, premiada con el Nadal, es una novela sobre la pérdida y la superación. ¿El proceso que atraviesa la protagonista puede ayudar a otras mujeres que se vean en un trance similar?

Para escribir La vida era eso estuve muy en contacto tanto con profesionales de la psicología como con grupos de duelo, y con la persona que inspiró la historia, una de mis amigas más queridas, cuyo marido murió y que atravesó todas las etapas del duelo que aparecen en la novela y que son las que atravesamos cada uno de nosotros cuando sufrimos una pérdida: la negación, la depresión, la ira, la negociación y la aceptación. Esto es así cuando se trata de una muerte, pero también de cualquier otra pérdida, un trabajo, un amor. En esta novela, tan dura, el sentido del humor estaba en la protagonista, que reaccionaba con ironía en muchas situaciones dolorosas.

La magia de la literatura es que genera empatía en quienes leen. Somos capaces de sentir con los personajes sus dolores y sus alegrías, y aprendemos también de ellos. A mí, escribirla, me enseñó a ser mejor escritora y mejor persona.

Carmen Amoraga – © Jeosm.

Su última novela, El corazón imprudente, habla de amor y desamor, fidelidad y desgaste, miedo y valentía. El amor puede llegarnos, como a los personajes protagonistas, de forma inesperada, poniéndonos ante el dilema de seguir en nuestra zona de confort, aunque sea insatisfactoria, o dar un paso adelante arriesgándonos a comenzar un nuevo e incierto capítulo vital. ¿El amor puede hacernos tomar decisiones que jamás pensamos que pudiéramos adoptar?

Creo que tomamos muchas decisiones en nombre del amor, que sentirnos enamorados nos da fuerza para cambiar una vida que no nos gusta, o incluso que nos gustaba hasta ese momento. Cuando estamos enamorados, en esa primera fase del amor en la que vivimos deseando estar todo el tiempo posible con esa persona a la que amamos, nos sentimos más fuertes, más vivos que nunca. Creo que el amor hay que sentirlo, pero las decisiones importantes deben meditarse, sopesarse.

En Basta con vivir cuenta una historia dura, donde se abordan temas como la depresión, los cuidados de los mayores o la renuncia, y plantea cómo la ayuda a los demás puede dar sentido a nuestra vida. ¿Cuándo parece que todo está perdido, es preciso no sucumbir al desaliento y encontrar nuevos motivos para seguir adelante?

Basta con vivir ponía frente a frente a dos mujeres con vidas trágicas: una chica joven estudiante de medicina a la que su pareja engaña con el método del “lover boy” y la vende a una red de trata de personas, y otra, una mujer adulta, aburrida, amargada, a la que nunca le ha pasado nada. Las dos coinciden en el espacio y en el tiempo, aunque nunca llegan a interactuar, y la mujer mayor descubre que ayudando a la otra persona se está ayudando a ella misma a salir de ese círculo vicioso que es su vida.

En los últimos años suele hablarse de “literatura de mujeres”. ¿Cree que existe una literatura de mujeres como tal?

Creo que existirá la literatura de mujeres cuando exista la literatura de rubios, de calvos, de altos…. (es broma). No, no creo que exista una literatura de mujeres.

¿Las voces femeninas pueden dar una imagen certera de las inquietudes, los problemas y los retos que afectan a las mujeres, construyendo una visión más completa sobre sí mismas y la sociedad de su tiempo?

No creo que debamos caer en pensar eso; es dar por hecho que las mujeres no podemos crear de forma certera las inquietudes, los problemas y los retos que afectan a los hombres, que no podemos construir una visión completa sobre la sociedad de nuestro tiempo.

Año tras año, las encuestas evidencian que las mujeres leen más que los hombres en nuestro país. En el otro lado, en el panorama editorial, ¿las autoras tienen las mismas oportunidades que los hombres para publicar y tener visibilidad en las librerías?

Mi experiencia es que sí.

Por último, ¿que momento cree que está viviendo la literatura escrita por mujeres en nuestro país?

Tenemos grandes nombres de mujeres en la literatura contemporánea, mujeres que empezaron a publicar hace tiempo y mujeres jóvenes que están publicando por primera vez. Clara Sánchez, Elia Barceló, Rosa Montero, Almudena Grandes, Bibiana Collado, Aroa Moreno, Ana Iris Simón, Esther López Barceló….

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Fotografía superior destacada: Carmen Amoraga –  © Jeosm.