Alfredo Alvar: “Las alusiones a la vida militar en Cervantes son innumerables a lo largo de toda su obra”

La participación de Miguel de Cervantes en la Batalla de Lepanto, su trayectoria militar y su cautiverio de cinco años en Argel dejaron una profunda huella en su vida y en su obra. El ciclo ‘Historias del Mediterráneo’ se adentra en los avatares del genial escritor durante esta etapa y cómo éstos influyeron en su creación literaria. La charla, titulada ‘Cervantes, peregrino en el Mediterráneo’, correrá a cargo de Alfredo Alvar, profesor de investigación del CSIC, y será moderada por el Embajador Dámaso de Lario. El encuentro podrá seguirse el 14 de abril a las 19 h. en la web de Casa Mediterráneo y sus redes sociales, y posteriormente por redifusión.

El autor de ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’ salió victorioso de la Batalla de Lepanto, acaecida el 7 de octubre de 1571 cerca de la ciudad griega de Náfpaktos, donde perdió la movilidad de la mano izquierda. El escritor siempre se mostró enormemente orgulloso de su participación en la contienda. Cervantes reanudó su vida militar en 1572 y tomó parte en varias expediciones navales. El 26 de septiembre de 1575, en el trayecto de regreso de Nápoles a España una flotilla turca apresó a Miguel y a su hermano Rodrigo y fueron llevados a Argel, donde pidieron 500 escudos por su libertad. La piratería era algo habitual y Argel era el mayor centro de piratas del Mediterráneo. Allí pasó Cervantes cinco años preso, no sin antes protagonizar cuatro intentos de fuga. Uno de ellos le llevó a permanecer seis meses en una gruta junto a otros compañeros esperando a ser rescatados por una galera que nunca llegó. Finalmente, fue liberado el 19 de septiembre de 1580, gracias a la mediación de los Padres Trinitarios, que reunieron los escudos necesarios para pagar su rescate, cuando ya se encontraba encadenado en una embarcación con destino a Constantinopla. Un año después de su liberación, aún llevó a cabo una misión en Orán.

Con el fin de ahondar en estos episodios de la vida de Miguel de Cervantes, especialmente la Batalla de Lepanto y el cautiverio en Argel, y su reflejo en sus obras, mantuvimos una entrevista con Alfredo Alvar Ezquerra, doctor en Historia por la UCM, especialista en el Siglo de Oro. Ha publicado decenas de artículos y libros sobre los personajes más notables de los siglos XVI al XVIII. Desarrolla su trabajo como Profesor de Investigación en el Instituto de Historia del CSIC, es académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y, entre otras distinciones, ha recibido la Encomienda de Isabel la Católica.

¿Qué impacto tuvo la Batalla de Lepanto en la vida y la obra de Miguel de Cervantes?

Alfredo Alvar Ezquerra

Las repercusiones de la Batalla de Lepanto en Cervantes son su vida, por decirlo pronto y llanamente. Por una parte, en la batalla le pegan dos arcabuzazos en el pecho y un disparo en la mano izquierda que se la deja inútil. Por lo tanto, en cuanto a lo físico queda marcado. Por otra parte, estas marcas en lo físico él las recuerda en su literatura a lo largo de varios textos y muy especialmente en la segunda parte del Quijote cuando se revuelve contra el falso Quijote. Entre la primera y la segunda parte aparece publicado el falso Quijote, de otro autor, como una continuación del original, donde se mofan de Cervantes por sus heridas en la mano. Él se revuelve contra esa burla y dice que ha adquirido esas heridas en la batalla más grande que vieron los tiempos y que verán los venideros. De modo que queda marcado en lo físico, pero también moralmente con el orgullo de haber sido herido en la Batalla de Lepanto y no en una taberna, por ejemplo.

Las alusiones a la vida militar en Cervantes o la propia Batalla de Lepanto son innumerables a lo largo de toda su obra. Me gustaría destacar que la primera parte de ‘El Quijote’, el texto de 1605, tiene ni más ni menos que seis capítulos, desde el 33 hasta el 39, en los que un cautivo cuenta su vida, como en todas las novelas a mitad de camino entre la autobiografía y la creación literaria. Ahí se encuentra el llamado “discurso de las armas y las letras” que constituye una contraposición entre qué es mejor: la vida del estudiante universitario que, por ejemplo, va a estudiar Derecho para luego colocarse en alguno de los tribunales del rey o de la Iglesia; o la vida del militar, caracterizada por la dureza, el compañerismo, la solidaridad y mil cosas más. Hace una comparación magistral entre ambas formas de vida y acaba votando a favor de la vida militar por encima de la del estudiante.

En ‘El licenciado Vidriera’ cuenta cómo se recluta un soldado en Málaga que pasa a Antequera, de ahí a Cartagena y a Génova y cómo interviene después en combate. Es decir, su vida militar está por todas partes, en ‘La fuerza de la sangre’, en ‘El coloquio de los perros’… y así sucesivamente.

Batalla de Lepanto 1571 de artista desconocido – National Maritime Museum Greenwich
[su_quote]Al igual que la vida militar y la Batalla de Lepanto le dejan marcado en lo físico y en lo literario, tengo la convicción de que el cautiverio de Argel hace de Cervantes un hombre de frontera.[/su_quote]

A su regreso a España desde Nápoles, Miguel fue capturado por corsarios berberiscos el 26 de septiembre de 1575 y llevado a Argel, donde permaneció cautivo durante cinco años. ¿Qué huella dejó este cautiverio en la obra de Cervantes y en ‘El Quijote’ en particular?

Al igual que la vida militar y la Batalla de Lepanto le dejan marcado en lo físico y en lo literario, tengo la convicción -después de haber leído muchos textos y documentos- de que el cautiverio de Argel hace de Cervantes un hombre de frontera. En aquellos cinco años, entre 1575 y 1580, a él le aparecen fisuras en su estructura mental, en sus convicciones intelectuales. Y digo esto porque es muy dubitativo en las condenas hacia el mundo morisco o hacia el mundo musulmán, con muchos aspectos que tienen que ver con el cautiverio. En el propio Quijote, por ejemplo, habla mal de la comunidad morisca en general, pero bien de algunos musulmanes en particular. A raíz de su cautiverio en Argel se le rompen todos los esquemas. Pasa de una religión incluso erasmista en su formación en los años 70 del siglo XVI a una ideología en la parte final de su vida muy contrarreformista, atraviesa el otro lado de la frontera. Por lo tanto, el cautiverio de Argel le rompió todos los esquemas mentales.

Durante su estancia en Argel dos hechos significativos parecen evidenciar la nobleza de Cervantes: para evitar represalias a sus compañeros de cautiverio se atribuyó toda responsabilidad en los cuatro intentos de fuga que trató de llevar a cabo; y cuando su madre reunió una suma determinada de escudos para liberarlo a él y a su hermano Rodrigo, como no alcanzaba el precio fijado para su liberación, Miguel prefirió que su hermano pudiera marcharse.

Los dos hechos son ciertos. No se sabe bien por qué se le perdona la vida tras los intentos de fuga, porque lo habitual habría sido que lo hubieran ajusticiado o peor que se lo hubieran llevado a Constantinopla. Bien es verdad también que las informaciones sobre la vida de Miguel de Cervantes en Argel proceden de dos fuentes fundamentales: ‘Historia de Argel’, de Diego de Haedo, de la que incluso algunos párrafos parece ser que estuvieron escritos por el propio Cervantes -éste es otro tema muy interesante, el del autor como “negro” de otros escritores”-; y un cuestionario que él entrega a varios testigos de convivencia en Argel justo cuando le van a traer a España, una vez pagado el rescate, para que declaren cuál ha sido su modus vivendi allí y todos le ponen por las nubes. En realidad, como pasa con tanta gente del siglo XVI hasta el XX, es muy difícil conocer el día a día de la vida de cada cual, de modo que interrogantes sobre cómo vive en Argel, por qué no se le ajusticia… se quedan sin respuesta. Las fuentes para su vida heroica en Argel -que no pongo en duda- proceden de un texto que pudo haber escrito en parte y de unas explicaciones que hacen a petición suya.

Es famosa la gruta de Argel donde pasó seis meses junto a otros compañeros de cautiverio esperando que los rescatara una galera española en un plan trazado por él mismo y que encargó a su hermano Rodrigo, que ya había sido liberado y se hallaba en España. ¿Por qué la galera nunca llegó y qué consecuencias tuvo este intento de fuga para Cervantes?

Bueno, no tantas como debería… Quizás el barco que iba a rescatarlo se echó atrás en el último momento, a saber la razón. Cuando hablamos de la gruta de Argel siempre me gusta recordar la propia cueva, que todavía existe y se puede visitar. No sé cuántas veces la habrán restaurado ya la Embajada de España y la cooperación española… Hay un monumento al que asaltan cada dos por tres en actos de vandalismo. La reja que protege la gruta la revientan también a menudo. Es muy lamentable. La gruta está en la zona alta de la ciudad, en un lugar de paso… Me consta que embajadores de España en Argel hacen lo inenarrable por conservarla como Dios manda y no hay manera. En cualquier caso, la gruta es para verla e imaginarse que allí no podían estar ni tres personas holgadamente. Escondidos, con la ciudad abajo, esperando a divisar las velas de una nao que les fuera a rescatar… Es todo disparatado.

Llama la atención la capacidad de resistencia de Cervantes al pasar por situaciones tan duras de confinamiento y mantener la cordura.

Retrato de Cervantes atribuido a Juan de Jáuregui

Él mismo lo dice en un escrito: ese cautiverio le sirvió para aprender qué es la paciencia. Pero es que además su vida no termina en Argel. Le rescatan en septiembre de 1580, vuelve a España, le vuelven a mandar a Orán en 1581, que era plaza española, a recoger unas cartas, aunque más bien parece una misión de información o de espionaje. En 1590 pide cuatro oficios en Indias que no se le conceden y si no había tenido bastante con Lepanto y la cautividad luego se pasó trece años caracoleando por Andalucía, cobrando impuestos para el rey por los pactos establecidos, discutiendo con las autoridades locales, lo mismo eclesiásticas que civiles.

Es el periodo de la vida de Cervantes del que conservamos más documentación -pesadísima, por cierto-, en la que consta la cantidad de trigo, de aceite, de harina… que ha pagado cada individuo a los que iba a cobrar. No era un mal puesto de trabajo, porque para empezar tenía vara de justicia, lo que significa que disponía de autoridad regia, iba con escribano, llevaba uno o dos alguaciles y ganaba un buen sueldo.

Precisamente ese trabajo le costó la cárcel. En 1597 fue encarcelado en Sevilla por unos meses. ¿Cuál fue la causa?

Aunque no le voy a quitar hierro al asunto, conviene advertir que el sistema penal actual es diferente al de entonces. Cuando alguien tenía deudas, hasta que no se aclarara el asunto se le metía en la cárcel.

¿No había presunción de inocencia?

No la había o la había relativamente. Se metía al acusado en la cárcel hasta que presentara los papeles necesarios para ser exculpado. Se conservan los documentos en los que Cervantes dice que estaba recopilando las cuentas por las que se le acusaba y permaneció en la cárcel esperando a poder reunir toda la documentación para demostrar su inocencia. La cantidad de duplicados, copias, cuentas analizadas y reanalizadas es inmensa. Y es aburridísimo: listados, partidas y más partidas, pero no sólo de Cervantes, sino también de las decenas de cobradores reales que había por Andalucía. Lo digo para que se tenga un poco de piedad hacia quienes nos hemos tragado tal infinidad de legajos (risas). 

Y todo aquello coincide, en los años noventa, con un proceso de remoralización después de la Jornada de Inglaterra de 1588. España se atribuye los fallos cometidos a un exceso de pecado, de modo que se opta por reformar a la sociedad para contentar a Dios. Entonces los que manejan dinero son los que lo pagan. Algunos recaudadores de impuestos fueron ahorcados. Fue un proceso de remoralización a finales del reinado de Felipe II implacable.

¿Es cierto que Cervantes concibió ‘El Quijote’ durante su encarcelamiento en Sevilla?

Se puede leer en el propio Cervantes. Son alusiones que cogidas al pelo y bien armadas quedan muy bonitas. ¿Dónde se imaginó él ‘El Quijote’? En realidad son dos obras con una primera y una segunda parte. Además, la primera parte como son todo aventuras, no hace falta leerla de corrido. Ahora bien, lo que a mí me resulta fascinante es cuál fue el proceso de redacción de ‘El Quijote’ y durante cuánto tiempo. ¿Iba en una mula de pueblo en pueblo, con el papel y el tintero? ¿Y dónde guardaba las notas, yendo de un lado a otro? Fueron trece años mudándose de residencia constantemente. Que lo empezara en la cárcel me parece muy romántico, queda muy literario, como tantas y tantas cosas en la vida de Cervantes que no lo son tanto para las gentes del siglo XVI.

Cervantes murió en Madrid a los 68 años, de diabetes, y fue enterrado por su propio deseo en la iglesia del Convento de las Trinitarias Descalzas, la orden religiosa que facilitó su rescate de Argel. En 2015 un equipo de arqueólogos anunció haber encontrado sus restos, un hecho cuestionado por otros especialistas. ¿Existe alguna evidencia que demuestre dónde reposa Miguel de Cervantes?

Conozco los hechos, ya que estuve en la cripta. Aquello fue un perfecto desbarajuste de organización. Se empezaron a hacer trabajos arqueológicos antes de realizar un buen estudio histórico documental. ¿Cuál es la conclusión de todo esto? Primero, hay que plantearse para qué buscar los huesos de Cervantes y qué hacer luego. Por casualidad, con todos los medios técnicos existentes, empezaron a buscar en la actual iglesia. Pero es que a Cervantes no lo enterraron en principio ahí. Si hubieran hecho un estudio documental habrían visto que a Cervantes se le entierra en la iglesia antigua, que no está en el mismo lugar que la moderna. En 1687 se paga a un albañil, Miguel de Ortigosa, para que traslade los restos óseos que había en la iglesia antigua a la nueva, los lleva en unos capazos, allí los echa y los sepultan.

¿Junto a otros restos?

Sí. Se iba a demoler la iglesia antigua, que estaba en la confluencia de las calles Costanilla de los Desamparados (como actualmente se denomina) y Huertas, y se iba a levantar la nueva en Lope de Vega. Los restos óseos que allí había se trasladan a la iglesia actual para darles cristiana sepultura. Se le paga al albañil para que realice estos trabajos y ese documento existe. Los arqueólogos empezaron a buscar por casualidad en la iglesia nueva, pero si no se hubieran trasladado los huesos allí habrían hecho el ridículo. No descubrieron nada. Sacaron trozos de cráneos. Hubo muchos análisis, todo fue muy científico, para llegar a una conclusión: nada.

Eso se sabe desde los informes que hizo el marqués de Molins por mandamiento de la Real Academia Española y llegó a la cierta conclusión de que los huesos de Cervantes estaban enterrados ahí, sin conocer el lugar exacto. Y ahora se gastan centenares de miles de euros en hacer agujeros y en alterar la vida de las monjas de clausura para llegar a lo mismo.

Los arqueólogos llegaron a anunciar que habían encontrado unos restos óseos tras una tabla con las iniciales M.C., que podrían corresponder a Miguel de Cervantes.

Dentro de todo el folclore que hubo, una mañana al picar en una pared con una máquina termodinámica se descubre que hay oquedades. Y sacaron una tabla en la que había una tela con chinchetas con las iniciales M.C., se corre la voz de que pueden ser las de Miguel de Cervantes, aunque podrían ser las de cualquiera, y además esos materiales datan del siglo XIX. Ha sido todo una sinfonía de desatinos y folclore. Y luego se intentaron hacer pruebas de ADN… ¿Por qué no dejamos los cuerpos de los muertos en paz?

Para rematar esta sinfonía, cuando se entra en la iglesia, a mano izquierda hay una placa conmemorativa del sepulcro que dice: «Yace aquí Miguel de Cervantes Saavedra 1547-1616” e incluye unos versos de «Los trabajos de Persiles y Segismunda”, el título de la obra tiene erratas (en realidad es “Sigismunda”) y además se trata de una novela en prosa, pero lo truncan como versos asonantes.