Anna Terrón: «El mayor riesgo de la situación actual respecto de las migraciones es el freno a la cooperación internacional»

Anna Terrón, cofundadora de Instrategies y senior fellow del Migration Policy Institute.

Casa Mediterráneo acoge estos días el Seminario Internacional sobre Migraciones en el Mediterráneo, un encuentro en el que se han dado cita actores de distintos ámbitos de la sociedad —instituciones públicas, academia, organizaciones sociales y entidades internacionales— para analizar los retos y oportunidades vinculados a la movilidad de personas, la inclusión y las políticas migratorias en la región.

Anna Terrón, politóloga y experta en migraciones y política europea, es una de las participantes destacadas del evento. Terrón es cofundadora de Instrategies, un laboratorio de ideas especializado en asuntos europeos e internacionales, y senior fellow del Migration Policy Institute, un think tank independiente y sin ánimo de lucro dedicado al estudio y análisis de políticas migratorias a nivel global. A lo largo de su trayectoria ha ocupado cargos clave como secretaria de Estado de Inmigración, eurodiputada y secretaria para la Unión Europea en la Generalitat de Catalunya. Entre 2012 y 2019, fue asesora especial de Cecilia Malmström, comisaria europea de Interior y, posteriormente, de Comercio en la Comisión Europea.

Con motivo de su participación en la conferencia «Retos de la gobernanza migratoria en un mundo convulso», conversamos con Terrón sobre los desafíos que enfrenta la región mediterránea en materia de migración, el importante papel de la cooperación multinivel y el impacto del nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, entre otras cuestiones de actualidad.

La gestión de las migraciones sigue siendo una asignatura pendiente en la agenda política de los países del Mediterráneo, pese al gran impacto que tiene en la región. ¿A qué se debe?

Las migraciones tienen un peso importante en las relaciones entre los Estados del Mediterráneo y cada vez más, entre sus ciudadanos. Sin embargo, es una cuestión que los países del Mediterráneo no terminan de abordar con acciones concretas, coordinadas y eficaces. No hay una visión común de los países mediterráneos, ni de aquellos que forman el sur y sureste de la Unión Europea, ni con el resto de los países de la región.

Las relaciones bilaterales que cada uno de los Estados y la propia Unión Europea han ido creando son, en su mayoría, de corte transaccional: la cooperación se vincula y condiciona a acuerdos sobre control fronterizo y readmisiones. El diálogo se produce a partir de una diplomacia migratoria y en espacios de diálogo muy sectorializados. La relevancia de la migración en la región no se ve reflejada en los marcos regionales de cooperación política.

«Faltan muchas piezas para componer un verdadero sistema de gobernanza de la migración, en particular un sistema más integrado de gestión de la migración laboral en una Europa sin fronteras interiores y con un mercado único».

Usted ha trabajado en este tema tanto desde las instituciones europeas como desde el ámbito estatal y regional. ¿Se está avanzando desde esos ámbitos hacia una gobernanza migratoria más coherente y solidaria? ¿Qué importancia tiene la cooperación entre distintos niveles de gobierno para una gestión migratoria eficaz y humana?

La migración requiere una gestión multinivel. La Unión Europea considera que el Pacto Europeo de Migración y Asilo cierra el modelo de gobernanza migratoria, y espera la cooperación de los países terceros para establecer su política de gestión de fronteras y retornos, piezas clave del Pacto. Cada gobierno tiene sus prioridades y todas ellas se han vertido en el Pacto, lo que se traduce, por un lado, en una promesa de control estricto y de expulsión como regla general, y en la posibilidad de compensar la responsabilidad de acogida del primer país de entrada del demandante de asilo con un reparto obligatorio, más una alternativa de apoyo financiero para aquellos países que no desean ampliar sus sistemas de asilo, por otro. Con ello se pretende restaurar un Sistema Europeo Común de Asilo -sin duda más restrictivo- en el que confíen todos los Estados Miembros. Pero faltan muchas piezas para componer un verdadero sistema de gobernanza de la migración, en particular un sistema más integrado de gestión de la migración laboral en una Europa sin fronteras interiores y con un mercado único. Falta mucho camino por andar, y no va a ser fácil hacerlo. En este marco más amplio de gobernanza de las migraciones, el rol de las administraciones regionales y locales es fundamental. Estas están trabajando, muchas veces solas y en un registro distinto al de los Estados y la Unión.

En cuanto al plano estatal y regional, los países siguen intentando reforzar la cogobernanza reconociendo el papel clave de las autoridades locales en cuanto a la acogida e integración de las personas migrantes.

«La gestión de las llegadas a las fronteras del sur de Europa corren el riesgo de convertirse en puntos ciegos a los derechos fundamentales».

El 14 de mayo de 2024, el Consejo de la UE adoptó el nuevo Pacto sobre Migración y Asilo. Desde su punto de vista, ¿qué implicaciones concretas tiene este acuerdo para los países del Mediterráneo?

Dependerá mucho de la reacción del conjunto de la Unión, de si la solidaridad entre Estados se hace o no efectiva. También de la gestión de las llegadas a las fronteras del sur de Europa, que corren el riesgo de convertirse en puntos ciegos a los derechos fundamentales. Dependerá también de las relaciones con los vecinos. La siguiente etapa del Pacto sobre Migración y Asilo será establecer un marco de acuerdos internacionales, la llamada dimensión exterior de la política migratoria europea. El reto hoy es saber si esta se desarrollará en el marco de una diplomacia migratoria, focalizada en el ámbito de la gestión fronteriza y de los flujos, o podremos incluir la migración en un diálogo más amplio que considere la movilidad una parte consustancial a nuestro mundo, y aborde la migración en todas sus vertientes. Esta visión más amplia permitiría una mejor cooperación euromediterránea y mediterránea, basada en derechos y orientada al desarrollo, considerando a los migrantes como sujetos del mismo.

¿La situación internacional actual está afectando a la gestión de las migraciones en el mediterráneo?

La coyuntura global incide directamente en los flujos migratorios hacia el Mediterráneo y, por ende, en cómo se gestionan. Los conflictos armados, las crisis socioeconómicas e incluso los efectos adversos del cambio climático generan desplazamientos, los cuales no siempre se llevan a cabo por las mismas rutas migratorias. La situación internacional actual está afectando a la gestión de las migraciones en el Mediterráneo, en ambas orillas, al redirigir los patrones migratorios y condicionar la respuesta de los Estados. La situación en el Sahel, por ejemplo, tiene hoy un claro impacto en el Mediterráneo Occidental, como vemos en España.

Pero el mayor riesgo de la situación internacional actual respecto de las migraciones es el freno a la cooperación internacional.

Después de la crisis de hace una década (2015-2016) en el Mediterráneo, la migración entró en el reino de las relaciones internacionales, se incorporó a los ODS y se inició el camino al Pacto Mundial para la migración segura, ordenada y regular, que mencioné antes. Este esfuerzo de décadas se ve afectado seriamente por la falta de apoyo a las organizaciones multilaterales en general, y por el abuso que se hace de la migración y los migrantes en las arenas políticas. El racismo, ese viejo conocido, vuelve a tener las puertas abiertas en no pocos países, impulsado directamente por sus líderes. En estas condiciones, va a ser muy difícil sostener el incipiente marco de cooperación basado en derechos que, con todas las dificultades, había echado a andar, pero vale la pena intentarlo.

Aunque muchos se empeñen en tratar la inmigración como una amenaza, Europa continúa enfrentando una creciente demanda de mano de obra en múltiples sectores. ¿Cómo se explica esta contradicción entre el discurso político y las necesidades reales del mercado laboral?

El mercado de trabajo ha sufrido profundas transformaciones en los últimos años. Mirando al futuro, es evidente que el número de hijos por mujer ha disminuido de manera considerable en la mayoría de los continentes, y en algunos de ellos se sitúa por debajo de la tasa de reemplazo. La recepción de inmigrantes es una de las formas de evitar el descenso demográfico y, como ha sucedido en España, incluso, para aumentar de manera sustancia la población total.

La presencia de inmigrantes, permite disponer localmente de nuevos trabajadores de todos los niveles formativos.

La realidad es que muchos países europeos, incluso aquellos que, como Italia, tienen discurso de control duro, están estableciendo mecanismos de contratación de trabajadores extranjeros. El reto está en garantizar un trabajo decente y con derechos para todos, e impedir que el discurso antimigración sea en realidad un modo de dualizar el mercado de trabajo.

«La manera más eficaz de contrarrestar los discursos populistas es hacerles frente».

¿Cómo se puede contrarrestar los discursos populistas?

Es una realidad que los sentimientos y las políticas populistas se están proliferando por toda Europa, dividiendo la sociedad entre “nosotros” y “ellos”, lo que es una amenaza para la estabilidad de las democracias liberales. La manera más eficaz de contrarrestar los discursos populistas es hacerles frente. En los discursos antimigración se cuela un racismo que hay que combatir incansablemente, con datos, pero sin evitar la parte más emocional que se manipula desde el populismo. Asimismo, es fundamental seguir apostando por la verdad, la educación y el pensamiento crítico en los distintos grupos de edad, especialmente en la población más joven, para que sea capaz de contrarrestar la información detectando incongruencias y discursos manipuladores que incitan al odio. Igualmente, la participación ciudadana en las políticas públicas y la transparencia y coherencia de estas también pueden contribuir a reducir la estrategia política ejercida por los líderes y los movimientos populistas.

La «ruta migratoria del Mediterráneo» es una de las más peligrosas del planeta, siendo ya la que más vidas arrebata. ¿Qué medidas se pueden impulsar para desincentivar los viajes irregulares?

Debemos salir de la gestión de la migración en “permanente” estado de emergencia. Los desplazamientos se producen por muchas causas. Una parte puede y debe transitar por vías alternativas legales y seguras, particularmente la migración laboral, pero también la migración por razones humanitarias y la búsqueda de protección internacional y asilo. Entre estas vías podemos encontrar programas de reasentamiento de personas refugiadas, la expedición de visado humanitarios, la adopción de procedimientos más ágiles y sencillos, etc. Estas vías son limitadas y dependen de la voluntad política, pero cuando esta existe el sistema puede hacer frente a contingencias que seguro habrá. La acogida de refugiados de Ucrania sobre la base de la Directiva de Protección Temporal ha sido un buen ejemplo de ello.

«Espacios como el organizado por Casa Mediterráneo permiten poner en valor la migración como una oportunidad compartida, y no una amenaza».

El foro organizado por Casa Mediterráneo propone una mirada diferente sobre las migraciones, centrada en acogida, inclusión e integración. ¿Qué importancia tiene abrir espacios como este, que escapan del discurso habitual centrado solo en control, seguridad y fronteras?

Los espacios de diálogo son esenciales para promover una narrativa humanitaria y solidaria distinta a los discursos centrados en el control, la seguridad y las fronteras. Asimismo, espacios como el organizado por Casa Mediterráneo permiten poner en valor la migración como una oportunidad compartida, y no una amenaza, lo que contribuye a generar un diálogo que contrarresta la polarización política y social, y visibiliza las buenas prácticas de integración de las personas migrantes. También permite revisar la situación actual en la que nos encontramos y proponer nuevas soluciones atendiendo a las necesidades más alarmantes. El Mediterráneo está pasando por momentos muy difíciles, también lo está haciendo la cooperación internacional, pero debemos mantener nuestra determinación para mantener vías abiertas de diálogo, como hace Casa Mediterráneo.


Por Gemma Belén
Técnico de áreas, Casa Mediterráneo