Blas Moreno: «Las tensiones que tengan los países de la zona del Mar Rojo se trasladan al Mediterráneo»

Blas Moreno, codirector de El Orden Mundial.

El Mar Rojo constituye una vía marítima de vital importancia, por donde transita entre el 10 y el 12% del comercio mundial. Conecta el Océano Índico con el Canal de Suez y el Mar Mediterráneo, siendo una ruta esencial para el transporte de mercancías entre Europa y Asia, al evitar rodear el continente africano por el cabo de Buena Esperanza, lo que recorta la travesía entre el mar Arábigo y el Atlántico norte en casi 9.000 kilómetros, reduciendo la navegación en unos 10 o 15 días.

Especialmente desde finales de 2023, las tensiones en la región se han incrementado debido a los ataques de grupos rebeldes hutíes de Yemen en represalia por la guerra en Gaza y en apoyo al pueblo palestino, poniendo en riesgo la seguridad de los buques que navegan por esta ruta.

Con el fin de analizar la importancia geopolítica y comercial del Mar Rojo y la situación de seguridad en la zona, entrevistamos a Blas Moreno, codirector y editor jefe del medio independiente El Orden Mundial, que ofrecerá una charla el próximo miércoles 23 de abril a las 19:00 horas en Casa Mediterráneo, con entrada libre hasta completar aforo y emisión online.

¿Cuál es la importancia geoestratégica del Mar Rojo en el actual contexto mundial?

Muchísima. Cuando anteriormente conté en la charla celebrada en Casa Mediterráneo que el Mar del Sur de China es un extremo de una gran cadena comercial que va desde Asia oriental hasta el norte de Europa, el Mar Rojo sería el centro de esa cadena. Se trata del punto más estrecho, es un mar muy pequeño, que incluye dos puntos de estrechamiento, el Canal de Suez y Bab el-Mandeb, y, además, por si fuera poco, es un lugar geopolíticamente muy caliente, con la guerra de Yemen y los ataques de los hutíes, la guerra de Gaza, guerras civiles en Somalia y Sudán, países ribereños cercanos al Mar Rojo… Su situación geopolítica es muy convulsa, tanto en Oriente Próximo como en el Cuerno de África. Y por ahí, justamente, pasa todo el comercio internacional que va desde Asia hasta Europa, de manera que su importancia ahora es muy real.

Los grupos hutíes justifican sus ataques a los buques comerciales que transitan por el Mar Rojo bajo el argumento de que buscan que ninguna embarcación relacionada con Israel navegue por sus costas. ¿Hay otras razones?

Los hutíes son aliados de Irán y directamente de Hamás y se han sumado a ese esfuerzo regional de varios actores aliados de Teherán para apoyar a la causa palestina en la guerra contra Israel. Como están muy lejos, han perpetrado algún ataque puntual con drones a Israel desde Yemen, pero como resulta difícil, su forma de contribuir ha sido atacando al comercio internacional en la zona del Mar Rojo. El problema es que no siempre se han centrado en buques israelíes, sino en todo tipo de embarcaciones. No está claro si ha sido de forma deliberada o accidental, pero lo cierto es que lo que están buscando es afectar al comercio internacional en la zona como forma de presionar a Occidente y a Estados Unidos para que dejen de apoyar a Israel.

Y luego también, evidentemente, es una forma propagandística de legitimarse y demostrar que son más poderosos de lo que pudiéramos pensar, porque no olvidemos que se trata de un grupo rebelde en un país muy poco desarrollado, que está evidenciando unas capacidades militares bastante preocupantes.

Región del Mar Rojo.

Estados Unidos ha liderado una coalición multinacional, denominada “Operación Guardián de la Prosperidad”, para garantizar la seguridad del tráfico marítimo en la zona. ¿Esta operación está teniendo resultados visibles?

Lo cierto es que no tanto como se esperaba. La explicación, pese a lo que pudiera parecer, es bastante sencilla. En el fondo lo que ocurre es que los hutíes, con capacidades muy pequeñas y pedestres, pueden perjudicar el comercio internacional de una manera muy fácil, con un dron o misil barato, pero impedir esos ataques resulta mucho más caro, porque requiere destinar allí buques de guerra permanentemente, con un despliegue de misiles antiaéreos muy grande. Son sistemas muy poderosos, pero a la vez muy costosos de mantener. Sería como matar moscas a cañonazos. Los hutíes con un dron muy barato pueden hacer mucho daño y derribar ese artefacto cuesta mucho más dinero. La verdad es que la situación actual es mejor que hace dos meses, pero la amenaza hutí no se ha derrotado en absoluto.

¿Las amenazas a la seguridad en el tráfico marítimo están teniendo efectos en las cadenas de suministro globales?

Al principio más, ahora ya no tanto. Al principio hubo más miedo. Los ataques hutíes han obligado a muchas compañías a reforzar la seguridad interna en sus buques, acudiendo a empresas privadas, también han hecho subir los precios de los seguros y ha habido algún intento de desviar el tráfico bordeando el continente africano; lo que pasa es que ese desvío es mucho más largo, al implicar 15 días adicionales, y costoso. Entonces, como el tráfico marítimo está más o menos funcionando a través del Mar Rojo no ha sido tan gravoso como podría parecer.

¿Qué impacto está teniendo la guerra de Gaza en esta zona?

Sobre todo, el hecho de que los hutíes estén demostrando tener un poder suficiente como para perjudicar el comercio internacional en esta zona, y ése es el principal efecto. No obstante, también se están notando las tensiones a nivel regional.

¿La rivalidad entre Irán y Arabia Saudí está influyendo en la estabilidad del Mar Rojo?

No tanto. Es verdad que son dos países que han sido rivales durante muchos años, pero de un tiempo a esta parte hemos asistido a cierto acercamiento. Han entendido los dos que no van a poder quitarse de encima a su vecino, que van a tener que convivir, e incluso les interesaría más colaborar en algunos aspectos. Al fin y al cabo, esos países comparten el Golfo Pérsico, están muy cerca el uno del otro y en muchas cosas están de acuerdo. Por ejemplo, ninguno de los dos está alineado con el yihadismo de Daesh.

Entonces, frente a un Israel que es mucho más agresivo y directo y menos dialogante con Irán, Arabia Saudí sí se ha mostrado un poco más dialogante; de hecho, hace unos años firmaron un principio de acuerdo relacionado con China que, por cierto, es muy interesante también como mediador en Oriente Próximo. Y esa rivalidad no es la que explica la tensión geopolítica. Es verdad que los hutíes son enemigos de Arabia Saudí y aliados de Irán, pero eso tiene más que ver con la tensión con Israel.

¿Qué escenarios posibles se barajan sin se prolongan los conflictos en la zona?

Un cierto estancamiento en la situación geopolítica, pero el hecho de que empeore es bastante improbable. No hay indicios de que los hutíes vayan a emprender una ofensiva mucho más grande en el Mar Rojo, pero tampoco hay visos de una solución estable a largo plazo. La situación en Gaza sigue siendo muy grave. Y, además, hay elementos que pueden contribuir a una mayor inestabilidad. La guerra civil en Yemen, congelada y más o menos de baja intensidad, se podría reactivar muy pronto, por las tensiones crecientes entre el bando hutí y el apoyado por Arabia Saudí. En Sudán se libra una guerra civil terrible. La situación en Somalia sigue siendo muy complicada a nivel interno. Y Etiopía es un actor que, aunque carece de acceso directo al mar, tiene tensiones con Egipto por el agua del Nilo y con la región de Somalilandia, a través de la cual quiere acceder a la costa. Además, por si fuera poco, hay un montón de países externos que están queriendo intervenir en la región. Aparte de los tradicionales, Estados Unidos, Francia, Reino Unido o Italia, países como Turquía o Emiratos están influyendo cada vez más en la región, incluso abriendo bases militares en la zona.

En definitiva, la región se está convirtiendo en un sitio en el que no hay ninguna gran potencia internacional con territorio, pero sí hay un despliegue cada vez más de potencias grandes y medias porque les interesa controlarla, debido a esa macrozona en torno al Cuerno de África.

¿Qué papel están desempeñando en este contexto organizaciones internacionales como la ONU o la Organización Mundial del Comercio?

No son organizaciones que tengan ya un gran poder de influencia. La ONU sigue centrada en mediar en el conflicto de Gaza y de Yemen y concienciar a la comunidad internacional sobre la situación en Somalia y Sudán, pero no es capaz de actuar de forma decisiva. Y en cuanto a la OMC, reconozco que soy menos conocedor del tema.

Por último, en cuanto a los efectos en el Mediterráneo de la tensión que se vive en el Mar Rojo, aparte de la subida de los costes de transporte y logística, ¿hay otras consecuencias que podría experimentar la región?

En torno al 10 y el 12% del comercio mundial pasa por ahí. De modo que afecta radicalmente al comercio que viene de Asia y del Golfo Pérsico hacia Europa, muy especialmente al suministro de petróleo. Y, luego, las tensiones que tengan los países de la zona del Mar Rojo también se trasladan al Mediterráneo porque hay tensiones entre Israel y sus vecinos, entre Egipto y El Líbano… Por ejemplo, la tensión que pueda haber entre Etiopía y Egipto aún no la hemos visto desplegarse en toda su gravedad, pero si llegara a suceder sería gravísimo porque se trataría de un conflicto entre sociedades muy armadas, pobladas y con mucho peso político en la región. Y estamos muy cerca, aunque no lo parezca. Cualquier cosa que pase en Yemen, en Sudán o en Oriente Próximo nos puede acabar perjudicando a nivel comercial, migratorio y geopolítico en el Mediterráneo.


Por María Gilabert Almagro
Responsable de la Revista Casa Mediterráneo.