Pedro García Aguado: «Ante los pensamientos negativos en bucle recomiendo vivir el presente, el aquí y el ahora”

El aislamiento, la falta de contacto social, la dificultad para conciliar vida laboral y familiar, los cambios de hábitos, los problemas laborales y los apuros económicos provocados por la pandemia han dejado huella en la salud mental de los españoles. En nuestro país, desde el inicio de la crisis de Covid-19, han aumentado los casos de ansiedad, insomnio y depresión, así como el consumo de psicofármacos, que se ha incrementado un 20%.

Con el fin de analizar las secuelas psicológicas de la pandemia y las estrategias para superarlas, la próxima sesión del ciclo ‘Psicología mediterránea’ contará con la experiencia y la formación de Pedro García Aguado, ex jugador de waterpolo, Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, Medalla de Oro de la Real Orden al Mérito Deportivo y presentador de programas de televisión de máxima audiencia como ‘Hermano mayor’. Un claro ejemplo de cómo superar de las adversidades a través de los valores, el esfuerzo y la actitud.

La charla, moderada por la psicóloga Úrsula Perona, tendrá lugar el jueves 29 de abril a las 19 h. en la página web de Casa Mediterráneo y sus redes sociales. De forma previa al evento mantuvimos una entrevista con Pedro García Aguado. 

Después de una exitosa carrera deportiva y numerosos logros de alto nivel competitivo, durante los últimos 15 años ha estado vinculado al mundo de las conferencias sobre motivación en empresas, prevención y modelos educativos en centros de enseñanza y ha colaborado en diferentes centros de tratamiento, ambulatorios y residenciales, en el ámbito de la drogodependencia. Es experto en Violencia Filio Parental por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y técnico en prevención del consumo de drogas y TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) dentro del ámbito del hogar. De septiembre de 2019 a febrero de 2020 fue Director General de la Juventud en la Comunidad de Madrid.

Durante el primer año de pandemia en España han aumentado los casos de ansiedad y depresión. ¿A qué cree que se deben estos trastornos?

Creo que nuestros dirigentes no han llevado a cabo una pedagogía de lo que está pasando y han hecho una utilización partidista, en vez de divulgativa de cómo afrontarlo. Quien haya pasado por estados de ansiedad conoce esos síntomas, esa angustia, esa respiración entrecortada, ese nudo que a veces se manifiesta en el estómago… y es simplemente por el hecho de que el cerebro empieza a buscar soluciones a unos peligros están ahí, pero no son tangibles, no se pueden ver. La definición de ansiedad es eso: la búsqueda o la huida por parte del cerebro de una situación que entiende como peligrosa, pero que no se manifiesta. Al contrario del estrés, que es una situación real ante la cual el cuerpo empieza a segregar dopamina, serotonina y una serie de neurotransmisores que te activan y te ponen en alerta por si tienes que salir corriendo o te tienes que defender. 

¿Qué pasa? Cuando no te dan información la buscas, el cerebro intenta encontrarse en una zona cómoda y segura. Esto es lo que provoca la ansiedad. La depresión viene después por todo el estrés sufrido, por toda esa tensión que estamos sobrellevando para poder salir adelante y sobrevivir, tanto física como económicamente, a esta pandemia.

¿Las personas que están experimentando emociones de tristeza, desánimo o desesperanza, qué estrategias pueden seguir para superarlas?

Pedro García Aguado

Con el fin de no incumplir la normativa, si no se puede salir de casa lo ideal sería que accedieran a las nuevas plataformas de comunicación tecnológica, como zoom o google meet para ponerse en manos de un profesional. Lo segundo, aunque no resulta fácil, sería cambiar la forma de pensar. ¿Qué ocurre cuando alguien se encuentra en un estado depresivo? La mayoría de los pensamientos son negativos y le hunden más en esa sensación de malestar y de “no hay salida». Hay herramientas y formas de evitar los pensamientos negativos. Existen técnicas como el Stop and go, que consiste en un gesto cuando estás metido en un bucle de pensamiento negativo, incluso llevar una goma en la muñeca y darte un golpecito para romper ese círculo vicioso y sobre todo tratar de entender cuál es la realidad: estoy en mi casa, protegido, donde no hay peligro… 

Son ejemplos de andar por casa, pero muy útiles. Cuando trabajo en una terapia con personas con trastornos adictivos, que son muy proclives a este tipo de pensamientos negativos en bucle recomiendo hacer estas técnicas, pararte y realmente vivir el presente, el aquí y el ahora. ¿Esto que estoy pensando, realmente me está pasando a mí? Protegerte, no ver las noticias, hacer un poco de “desinfoxicación” (sic), desintoxicarse de esa información tan dañina que en ocasiones te transmiten algunos medios.

En los momentos más duros del confinamiento se ha evidenciado la importancia de las relaciones sociales, de estar en contacto con otras personas, algo que ahora es posible dado que las restricciones se han relajado. ¿Es recomendable esforzarse en retomar el contacto social, por supuesto respetando las medidas de seguridad, para huir de los pensamientos negativos y relativizar los problemas?

Es muy importante hacerlo y escuchar las opiniones de los demás. No la opinión del temerario, del que no se protege, del negacionista… sino de aquéllos que dicen: “Sí, es cierto que hay una pandemia, pero cumpliendo las medidas de distanciamiento social, el uso de mascarillas, lavarse con geles… puedes evitar el gran medida el contagio”. 

Si te quedas en casa solo, pensando que el mundo se viene abajo, que todo esto es una conspiración, posiblemente no harás ese esfuerzo por salir. Y es bueno, en entornos sociales de cuatro, cinco o seis amigos, no hablar siempre de lo mismo, sino de cosas mucho más positivas y productivas que ayuden a desviar la atención del foco de la pandemia.

Como deportista profesional, ¿qué importancia le das al deporte para mejorar el estado psicológico de las personas, especialmente en estos momentos que estamos viviendo?

Dicho por expertos y estudios científicos, cuando terminas de hacer deporte el cerebro segrega endorfinas, que funcionan como neurotransmisores que transmiten al cerebro una sensación de bienestar. Las endorfinas junto con la dopamina y la serotonina serían los tres grandes neurotransmisores que favorecen un estado de ánimo equilibrado y feliz, por decirlo de una forma sencilla. 

El deporte también es una actividad que aumenta las defensas, haciendo que el sistema inmunológico se ponga en marcha, con lo cual puede ser un factor de prevención frente a este tipo de virus. No es un escudo infalible, pero se ha demostrado que se trata de una actividad esencial para poder mantener el contagio a raya. Eso, a nivel físico y biológico. Y mentalmente te proporciona la satisfacción de haber superado el entrenamiento, incrementa la autoestima, la autovaloración positiva… Es muy importante lo que el deporte de forma natural provoca en el cerebro y en el organismo.

[su_quote]Durante todo este tiempo, el mensaje que se les dio a estos jóvenes fue: “Vosotros sois inmunes”. Pedagógica y divulgativamente fue una temeridad[/su_quote]

Los cambios en las relaciones sociales y en las formas de diversión que ha traído consigo la pandemia han afectado de forma particular a la gente joven. ¿Cómo pueden abordar los padres los problemas de conducta que se estén produciendo en una parte de esta población?

En primer lugar, habría que delimitar quiénes forman parte del núcleo de población joven que, según la Comunidad de Madrid y otras comunidades, abarca desde los 14 hasta los 30 años. En este segmento de edad tan amplio hay diferentes necesidades y particularidades. Una de esas necesidades son las relaciones sociales, juntarse con los amigos. En otra época yo sí habría estado privado de hablar con mis amigos, pero en la era actual, en el siglo XXI, las relaciones sociales no se han perdido porque la gente joven ha seguido en comunicación a través de las plataformas de mensajería o reuniones múltiples. 

En cuanto a las formas de diversión, entre estos jóvenes habrá los que ya entrados en el confinamiento tenían una problemática de abuso de alcohol y otras sustancias. Y éstos son los que en los hogares han generado una serie de problemas. Si bien ese abuso de consumo se daba antes en la calle, ahora la familia ha detectado que existe esa problemática y esa necesidad se ha tenido que paliar en casa, con lo cual ha habido chicos consumiendo drogas delante de los padres… 

Durante todo este tiempo, el mensaje que se les dio a estos jóvenes fue: “Vosotros sois inmunes”. Pedagógica y divulgativamente fue una temeridad. Dile a un chaval joven con esas ganas de salir, de vivir, de disfrutar y de divertirse que tiene que quedarse en casa cuando se le ha dicho que el problema lo va a tener su abuelo o su padre, si es de cierta edad, pero no él, porque si se contagia lo va a pasar de forma asintomática o leve, aunque luego se pueda convertir en una bomba vírica. Se les dice que sean responsables, cuando desde los 14 hasta los incluso veintipico años hay chicos que por la educación recibida son personas absolutamente irresponsables, a los que les da igual ocho que ochenta, sin importarles a quién puedan contagiar. ¿Por qué? Desde el hogar no se les ha educado en esa responsabilidad. 

En ese escenario, qué pasa. Se abren las puertas y empiezan a salir. Los que consumían abusivamente van a volver a hacerlo. El toque de queda les va a dar igual, así como el número autorizado de personas que puedan reunirse porque no tienen esa capacidad de autocontrol, no porque sean malos jóvenes. Sin embargo, los otros sí van a salir de una forma más tranquila y van a cumplir con la normativa. 

En el primer grupo de jóvenes han incidido los factores de una divulgación errónea, una negligencia comunicativa que les ha hecho pensar que son inmunes. Los que ya tenían un problema de abuso de consumo lo han manifestado dentro de casa y una vez que se abre la veda a cierta normalidad los jóvenes se siguen comportando como jóvenes; los habrá responsables e irresponsables. Eso es lo que está pasando.

[su_quote]Se va abandonando esa mala prensa que tiene el hecho de ir al psicólogo en un momento de dificultad como el que estamos pasando[/su_quote]

Por último, ¿en España sigue habiendo ciertas reticencias a la hora de acudir a un profesional de la salud mental o la situación está cambiando?

Según lo que conozco y he palpado incluso como usuario de servicios de psicología durante el confinamiento, va en aumento. La gente va perdiendo esa estigmatización y va entendiendo que la salud mental necesita de sus profesionales y su apoyo. Depende de la edad. Si le dices a una persona joven que debería acudir al psicólogo su respuesta es: «Yo no estoy loco”. Lo confunden por una falta de formación y de conocimiento al respecto, pero pienso que se va abandonando esa mala prensa que tiene el hecho de ir al psicólogo en un momento de dificultad como el que estamos pasando. De hecho, muchas clínicas están desbordadas, tienen listas de espera ante la cantidad de peticiones que está habiendo.