Iván Martín, economista: “Sigue existiendo un abismo económico entre los países del norte y del sur del Mediterráneo”

Los principales problemas económicos que afectan actualmente al Mediterráneo y los desafíos que plantea la región serán objeto de un análisis pormenorizado el próximo 13 de junio en Casa Mediterráneo. El economista y profesor Iván Martín, con más de veinte años de experiencia como analista en la región, ofrecerá a las 19:00 horas la conferencia titulada “Seis problemas económicos de nuestro tiempo en el Mediterráneo», en un evento abierto al público hasta completar aforo y con emisión online.

Desde 2016, Iván Martín es Senior Fellow del Policy Center for the New South y profesor de la Université Mohammed VI de Marruecos, así como profesor asociado de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona e investigador asociado del Grupo de Investigación Interdisciplinario sobre Inmigración (GRITIM) de dicha universidad. Anteriormente fue Profesor del Migration Policy Centre (MPC) del Instituto Universitario Europeo de Florencia, Senior Research Fellow del Centro de Investigación y Documentación Internacionales de Barcelona (CIDOB) y Research Administrator sobre Políticas Europeas de Vecindad del Colegio de Europa (Campus de Natolin, en Varsovia), así como director del Foro Socioeconómico de Casa Árabe en España y profesor de economía de la Universidad Carlos III de Madrid.

Desde 2010 ha coordinado varios proyectos internacionales de investigación sobre empleo juvenil y migración laboral, y trabaja como consultor y formador en evaluación de proyectos, relaciones euromediterráneas, migraciones internacionales y empleo juvenil, principalmente en el Magreb y África subsahariana, donde ha realizado más de 35 misiones de consultoría internacional para, entre otros, la Comisión Europea, la European Training Foundation, la Fundación Anna Lindh para el Diálogo entre Culturas y la Secretaría de la Unión por el Mediterráneo. Desde hace más de veinte años imparte un curso sobre “El Mediterráneo en el siglo XXI” y entre 2000 y 2010 realizó numerosas publicaciones sobre relaciones euromediterráneas, Política Europea de Vecindad, cooperación territorial en el Mediterráneo, y economías y empleo juvenil en la región, incluidos los libros “Investigando el Mediterráneo”, “20+10 : 30 respuestas para desarrollar una verdadera dimensión social en la Asociación Euromediterránea” o “Union for the Mediterranean Regional Employability Review: the Challenge of Youth Employment in the Mediterranean“.

En esta entrevista, Iván Martín nos ofrece un somero análisis de la situación económica que atraviesa la cuenca mediterránea, el impacto de las medidas adoptadas desde la Unión Europea para el desarrollo de la región y sus perspectivas de futuro.

Atendiendo al título de la conferencia que le traerá a Alicante, ¿cuáles son, a su parecer, los seis problemas económicos que afectan en la actualidad al Mediterráneo?

Lo que me he propuesto con esta conferencia es sintetizar mi experiencia de análisis del Mediterráneo que llevo haciendo como economista desde hace más de veinte años, tanto de las economías mediterráneas propiamente dichas como de las relaciones económicas euro mediterráneas. Es una ocasión para reflexionar sobre ello. De los seis principales problemas económicos que he identificado, los dos primeros no son estrictamente económicos, pero seguramente constituyen los factores explicativos más importantes de los desarreglos económicos que observamos en el Mediterráneo. El primero son los conflictos. En el Mediterráneo sur y este existe desde hace más de 80 años una intensidad extraordinaria de conflictos de todo tipo, desde Siria hasta el Sáhara Occidental, pasando por el conflicto entre Israel y Palestina, la guerra de Libia o la tensión permanente entre Marruecos y Argelia.

El segundo es el tema de la gobernanza o más bien la falta de gobernanza regional en el Mediterráneo. No existen mecanismos para la solución de los conflictos, pero tampoco para abordar otros retos comunes que tienen los países del Mediterráneo. También me referiré a la gobernanza especialmente en los países del sur del Mediterráneo, en la que prevalecen regímenes no plenamente democráticos y, en muchos casos, directamente autoritarios. Eso tiene un impacto económico negativo indiscutible que pretendo analizar en mi conferencia.

Entrando en cuestiones más estrictamente económicas, el tercer problema destacado concierne al comercio, el intercambio desigual que sigue habiendo entre norte y sur del Mediterráneo. Los países del sur del Mediterráneo siguen exportando básicamente petróleo o hidrocarburos y productos agrícolas. Las únicas excepciones parciales son Marruecos, con la industria automovilística y aeronáutica, y Turquía. Pero en todos los demás, e incluso en esos dos países, las exportaciones principales siguen siendo propias de relaciones económicas clásicas, mientras que los países europeos exportan capital y bienes con alto contenido tecnológico.

El cuarto problema que identifico, también económico, es el de la integración de los jóvenes y el desempleo. Es un tema sobre el que he trabajado bastante desde hace muchos años y tiene múltiples factores explicativos. Algunos son objetivos, como la transición demográfica; otros tienen que ver con los problemas económicos que he mencionado antes. El hecho es que entre el 40 y el 50% de los jóvenes de los países del sur no están integrados en el mercado de trabajo. Este porcentaje es mucho más alto para las mujeres. Y aunque, aparentemente, cuando se contrasta con los países europeos mediterráneos en términos de cifras estadísticas, la situación podría parecer comparable, en realidad, como voy a reflejar, no lo es. La situación de los jóvenes en términos de integración en el mercado laboral y, por consiguiente, social en los países del sur del Mediterráneo es mucho peor. Y eso explica, no exclusivamente, pero en buena medida, fenómenos como las presiones migratorias o la radicalización de una parte de esa juventud.

El quinto problema, que para mí es la consecuencia de todos los anteriores, es el de la convergencia. Sigue existiendo un abismo económico entre los países del norte y del sur del Mediterráneo. Si tomamos sólo los países del norte del Mediterráneo, es decir, los países europeos mediterráneos y los países del sur, en paridad de poder adquisitivo, la relación entre el nivel de vida medido por el Producto Interior Bruto per cápita es de media de 1 a 3, es decir, los países del norte del Mediterráneo tienen unos niveles de riqueza tres veces superiores a los del sur del Mediterráneo. Pero si tomamos la zona euro, que es el área con la que se comparan naturalmente tanto unos como otros, la diferencia aumenta de uno a seis de media, y prácticamente no se ha reducido en los últimos años o se ha reducido muy marginalmente. Para países como Argelia, Líbano o Siria, directamente ha aumentado. Y para los otros, como Marruecos, Egipto o Turquía, se ha reducido a un ritmo que supondría que tardaríamos ocho o nueve décadas en alcanzar el 50% el nivel de la zona euro. Por consiguiente, el tema de la convergencia también explica en buena parte el fenómeno de las presiones migratorias.

Y, por último, acabo con un problema que no es estrictamente económico, aunque tiene causas y sobre todo muchas consecuencias económicas, que es el del medio ambiente. El agua del Mediterráneo se está calentando a un ritmo más rápido que en prácticamente todas las demás zonas del mundo, y como ese mar es un sistema prácticamente cerrado se está contaminando a un nivel sumamente preocupante. Además, los países del sur del Mediterráneo y del Golfo Pérsico son la zona del mundo con menor disponibilidad de agua dulce per cápita. Y todo eso tiene un impacto claro sobre las perspectivas de desarrollo de estos países.

En mi intervención proporcionaré claves de análisis y algunas cifras sobre cada uno de esos problemas, y luego haré algunas reflexiones sobre lo que yo llamo una “no solución a la ecuación de desarrollo en el Mediterráneo”, es decir, los mecanismos de cooperación entre la Unión Europea y los países del sur del Mediterráneo que se han puesto en marcha desde hace 30 años. Explicaré por qué, en realidad, no han sido capaces de afrontar esos problemas y cuáles son las perspectivas de futuro del Mediterráneo.

¿A qué se refiere cuando habla de los mecanismos de cooperación de la Unión Europea con los países del sur del Mediterráneo que se han llevado a cabo?

Hablaré de la Asociación Euromediterránea y de su enfoque, inicialmente muy ambicioso, que parecía apuntar hacia la integración en un gran espacio regional de seguridad y prosperidad, pero que se quedó en un simple foro de conversación. Después, trataré la Política Europea de Vecindad que, sin lugar a duda, supuso un cambio radical en el enfoque en la cooperación norte-sur en el Mediterráneo y prometía, de alguna manera, extender a los países del sur el modelo de la integración europea de la adhesión que tan bien funcionó en países europeos mediterráneos como España, Portugal, Grecia y posteriormente en los Balcanes, Croacia, Eslovenia… y en el Este de Europa.

En un momento dado, entre 2003 y 2008, pareció que ese modelo, a través de la Política Europea de Vecindad, al menos en el ámbito económico, se iba a extender gradualmente a los países del sur del Mediterráneo. Pero no fue así, y a partir de 2010 todo esto quedó disuelto en la Unión por el Mediterráneo, que supuso un reconocimiento tácito de la renuncia a impulsar un proceso de transformación en las relaciones euro mediterráneas. Desde entonces, la cooperación regional se concentra en multitud de pequeños proyectos. Algunos de ellos están muy bien, no es que no tengan valor como tales, pero realmente carecen de poder transformador en las economías del sur del Mediterráneo y en las relaciones económicas norte-sur.

¿La infrafinanciación de la Unión por el Mediterráneo sería uno de los factores por los que sus proyectos no llegan a producir una verdadera transformación en la región?

La Unión por el Mediterráneo se creó como una organización intergubernamental que en buena parte internalizó en su estructura las disfunciones geopolíticas de la región y que depende mayoritariamente de los recursos financieros de la Unión Europea. Pero para la Unión Europea es un simple proyecto regional como hay muchos otros. Además, se optó por un modelo que relegó las grandes estrategias sectoriales europeas por intervenciones puntuales a través de pequeños proyectos o de proyectos “labelizados” con el objetivo principal de integrarlos en el cascarón de la cooperación euro mediterránea. Creo que la cuestión de la financiación puede resumirse con alguna cifra. Cuando a la Unión Europea le interesa realmente algo, como fue en 2008 el rescate de Grecia o en 2020 la recuperación económica tras la COVID 19, invierte recursos de forma masiva: en Grecia, entre 2008 y 2010, más de 200.000 millones de euros. Para el Fondo de Recuperación, Transformación y Resiliencia creado en 2020, la UE movilizó más de 1,5 billones de euros, de los que España recibirá 163.000 millones de euros entre 2021 y 2026, la mitad en subvenciones y la otra mitad en créditos, es decir, unos 570 euros por habitante y año, que se suman a los fondos estructurales, que suponen casi otros 100 euros por habitante y año. Un país como Marruecos, que supuestamente es prioritario para la cooperación europea, recibirá en ese mismo periodo algo más de mil millones de euros en total, es decir, unos 6 euros por habitante y año, 100 veces menos per cápita. El impacto que pueden tener esos fondos sobre la convergencia es evidente, y contribuyen a agravar el abismo económico del que hablaba antes.

A la vista de los hechos, ¿el futuro tiende hacia una mayor conexión o desconexión entre ambas orillas del Mediterráneo?

En mi conferencia haré una reflexión final sobre el futuro del Mediterráneo, en torno a varios ejes de análisis. Uno de ellos es el de europeización frente a africanización como grandes opciones para el Mediterráneo desde una perspectiva europea. Y en los últimos años hemos asistido a una cierta “africanización” del sur del Mediterráneo desde la perspectiva de la cooperación europea. El Mediterráneo se está diluyendo como espacio de cooperación privilegiado de la Unión Europea. Se está diluyendo en algo más grande, que son las relaciones generales que tiene la Unión Europea con África, por un lado, y con los países de Oriente Medio, por otro.