Macarena Marambio: «Las medusas están intentando transmitirnos el mensaje de que hay un desequilibrio en el ecosistema marino»

Las medusas son las grandes desconocidas de nuestros mares y océanos. Son temidas por sus picaduras a los bañistas, aunque éstas se producen fortuitamente por el roce con la piel no debido a un ataque. Existen miles de especies y su origen es muy lejano en el tiempo. Sus usos van desde el comestible hasta el cosmético e incluso se está investigando su aplicación en la fabricación de LEDs, pero su proliferación en los últimos años debido a la subida de las temperaturas y la disponibilidad de alimento, entre otras causas generadas por la acción del ser humano, está generando un problema, que también puede serlo si aumenta su explotación.

Con el fin de responder algunos de los interrogantes que envuelven a estos seres, Casa Mediterráneo ha organizado un encuentro online con Macarena Marambio, especialista en el estudio de las poblaciones de medusas y en el desarrollo de planes de prevención y mitigación de sus efectos. Marambio es licenciada en Veterinaria e investigadora del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC en Barcelona. Forma parte del área de coordinación científica de la plataforma de ciencia ciudadana marina Observadores del Mar y del proyecto Alerta medusas. La charla podrá seguirse el jueves 11 de noviembre a las 19 h. en la web de Casa Mediterráneo. De forma previa, mantuvimos una entrevista con la experta.

En primer lugar, ¿qué son las medusas?

Las medusas son organismos marinos que pertenecen al grupo del zooplancton, organismos que van a la deriva en el mar, no tienen una capacidad de natación, sino que son arrastrados por las corrientes. Y las medusas se encuentran dentro de este grupo de zooplancton, organismos gelatinosos que están compuestos en un 95% de agua y son animales muy básicos, sin cerebro, con un sistema nervioso muy elemental, invertebrados, sin huesos ni sangre.

¿Desde cuándo existen las medusas y cuántas variedades hay? Me consta que unas 9.000 especies, ¿es así? 

Sí y hay miles de especies y las que están por descubrir, probablemente. Son además animales muy antiguos. Hay registros fósiles de hace unos 550 millones de años. Se han ido adaptando a las diferentes condiciones del medio y todavía están aquí. De hecho, los registros fósiles que existen muestran de alguna manera que no ha habido una gran evolución en su estructura física.

¿Tanto la temperatura del agua como la disponibilidad de alimento son factores determinantes para la presencia de medusas en nuestros mares? En concreto, la temperatura del mar Mediterráneo ha aumentado en las últimas décadas, ¿ha traído ello consigo la proliferación de medusas en nuestras costas?

Macarena Marambio

Si, es verdad que tanto la disponibilidad de alimento, como bien dices, y la temperatura pueden favorecer a la mayoría de especies -algunas podrían no verse favorecidas, pero en los estudios disponibles la mayor parte sí-. La temperatura lo que hace es favorecer su ciclo reproductivo y, por tanto, puede haber más en un año. Al mismo tiempo, si hay mayor disponibilidad de alimentos el metabolismo es más rápido y les permite reproducirse con mayor celeridad, crecer y desarrollarse más. Pero no está comprobado todavía que realmente exista un aumento como tal. Sí que hay ciertas zonas locales a nivel global donde sí se ha podido registrar este incremento, ya que hay bases de datos de muchos años que permiten ver que se ha producido un aumento progresivo. En este caso es complejo porque las medusas son bastante cíclicas. Esto quiere decir que pueden presentar años de picos poblacionales muy altos y otros en que no son tan abundantes. Entonces, si no contamos con mucho tiempo en esta base de datos podríamos estar valorando los años de alta producción, sin haber visto los años de poca abundancia. Por eso resulta muy importante este seguimiento que se pueda hacer de forma reiterada durante muchos años para realmente establecer que nos encontramos en un sitio equis frente a un aumento progresivo.

¿Se refiere a la base de datos en cuya elaboración ha participado el CSIC, la primera planetaria sobre registros de medusas para cartografía sus poblaciones en los océanos?

Sí, sé que hay otras zonas del mundo donde se cuenta con estas bases de datos, pero aquí en el Mediterráneo se trata de una base de datos de muchos años, con un monitoreo constante y eso nos está permitiendo trabajar en resultados que nos faciliten establecer precisamente este aumento.

¿Todas las especies de medusas pican?

Las medusas pertenecen al filo Cnidaria, y lo que caracteriza a este filo, que también lo conforman los corales, las anémonas, los cnidarios, es que tienen cnidocitos, células urticantes que utilizan sobre todo para capturar a sus presas -es su forma de depredación- y para su defensa. Todos los organismos que como medusas están dentro de este grupo de cnidarios, efectivamente, tienen las células con el veneno. Ahora, ese veneno, dependiendo de la especie, tiene distintos niveles de toxicidad y, por lo tanto, hay algunas que decimos que son poco urticantes, con apenas afectación al ser humano. Pero todas tienen veneno, porque lo necesitan para capturar a sus presas. No son depredadores visuales. Lo que hacen, básicamente, es extender sus tentáculos como una red de pesca que tiene estas células con veneno y al entrar en contacto con las presas las paraliza y se las pueden llevar a la boca.

En realidad, las medusas tengo entendido que no atacan al ser humano, sino que la picadura se produce al rozarse con ellas en el agua. ¿Es así?

Exacto. De hecho, no pueden nadar hacia nosotros, no pueden dirigir sus movimientos hacia donde quieran ir. Si entramos al agua y vemos una medusa, ésta no vendrá hacia nosotros, pero si hay oleaje o me pongo nervioso y empiezo a hacer movimientos rápidos en el mar podría generar una corriente que la atraiga hacia mí. Se trata de un contacto casual, el roce con los tentáculos o la umbrela de la medusa con nuestra piel, entonces se disparan estas cápsulas que tienen el veneno y ahí es cuando se produce el impacto.

¿Existe un tipo de medusa inmortal? ¿Eso es posible?

Turritopsis nutricula, la medusa inmortal.

Si, la Turritopsis nutricula. Es una medusa que se está estudiando mucho en algunos sitios, nosotros aquí no la estudiamos, pero efectivamente lo que se ha visto es que tras pasar por todos los estados de su ciclo de vida, hasta el adulto, es capaz de retroceder en las fases cuando se ve en un medio que no es óptimo, como la falta de alimento. Entonces es capaz de volver a la fase de pólipo, más protegida, pegada al fondo, por eso se dice que sería inmortal, porque si es capaz de retroceder hasta una fase de su ciclo de vida donde está más segura puede volver a ser adulta y de nuevo ir atrás.

Resulta asombroso lo poco que conocemos a las medusas quienes no somos especialistas en la materia… 

Absolutamente y lo que no conocemos quienes lo somos. Las medusas cumplen un rol como organismos en el ecosistema donde habitan, en la cadena trófica. Son presa y depredador, con lo cual son necesarias. En lo que intentamos incidir es en el hecho de que si vemos que hay más medusas ahora que hace unos años deberíamos preguntarnos qué es lo que podría estar pasando. Lo que decimos es que las medusas quizás sean unas mensajeras que están intentando transmitirnos el mensaje de que hay un desequilibrio en el ecosistema marino. Que haya una explosión así de un organismo, el que sea, es indicativo de que ese equilibrio está roto de alguna manera porque en la naturalidad esto no pasa y es ahí cuando empezamos a pensar en las causas que les favorecen para ser más abundantes, de las que somos responsables.

Como seres humanos somos responsables del aumento de temperatura, de la disponibilidad de alimentos que tienen en las zonas costeras y de la sobrepesca, por ejemplo, que también les favorece porque se capturan muchos peces que se alimentan de plancton al igual que ellas, de manera que tienen menos competidores, además de peces más grandes que se alimentan de medusas. También les afecta la situación de las tortugas marinas, algunas de cuyas especies se alimentan de este plancton gelatinoso y la mayoría de las cuales está amenazada. Por lo tanto, la mayoría de causas son responsabilidad nuestra.

Cuando hablamos con la gente también intentamos recordar que la picadura puede ser muy dolorosa, pero por suerte en el Mediterráneo no tenemos ninguna especie de carácter mortal, cuyo veneno sea tan tóxico que pueda producir la muerte. La verdad es que la gran mayoría de picaduras producidas en el Mediterráneo no termina ni siquiera en una atención médica, ni en un hospital, simplemente con el protocolo de primeros auxilios ya se soluciona en gran parte, pero hay que recordar que ellas están en su ambiente, es donde viven. Así, con las medusas, como con cualquier organismo, tenemos que ser capaces de respetar su medio y no podemos pretender ir al mar y que no haya nada que nos moleste.

Es parte del trabajo de tener el conocimiento y lo que nosotros hacemos en investigación es trabajar en las medidas de prevención, es decir, las personas que trabajan en las playas en los servicios de salvamento y socorrismo si tratan de reconocer las especies al haber recibido una formación adecuada, sabrán cuándo una especie urticante está presente y la alarma no sea innecesaria. Si hay una especie muy poco urticante quizás no haga falta dar la alarma en la playa. Luego, es preciso que los protocolos de atención de primeros auxilios sean los correctos y los adecuados, de manera que les demos seguridad. Al final, el desconocimiento es lo que nos genera inseguridad. Si me siento seguro, si sé que la información que hay es la correcta, si me pueden prevenir con el uso de la bandera o la gente que sabe qué tipo de medusa es la que está presente y en caso de que me picara me van a aplicar el tratamiento adecuado disminuye la alarma que genera el tema de las picaduras.

Una noticia que me ha llamado la atención es que el científico español Rubén Acosta ha presentado un sistema para utilizar las proteínas fluorescentes de las medusas para fabricar diodos emisores de luz (LEDS), usados en alta tecnología. 

Medusa de la especie Pelagia noctiluca.

De momento carezco de información al respecto, pero lo que sí te puedo decir es que a las medusas cada vez se les están descubriendo más usos. La proteína fluorescente, de hecho, en su momento obtuvo un Premio Nobel por su descubrimiento y se usa como biomarcador en biomedicina para abordar el cáncer y otras enfermedades. También se está empleando como fuente muy rica de colágeno; se está intentando en este sentido darle otro uso. Otra vía es su utilización como fertilizante o incluso se plantea el uso de medusas para la elaboración de piensos para peces de acuicultura. Se les puede dar varios usos, el problema es que se conviertan en otro recurso que explotar del mar y aquí es donde hay que ser cuidadoso para que no desemboque en otro problema.

Además en varios países asiáticos la medusa se come, es una fuente de proteínas, algo cultural. Incluso en ciertos sitios es considerado un plato especial. Por ejemplo, en algunos países de Centroamérica se estableció una vía de explotación a este aumento de medusas y lo que se hace es sacarlas del mar, se les hace un tratamiento y se exportan a los mercados asiáticos para ser consumidas como alimento. Pero en otros sitios como en China, donde el mercado es tan extenso, no sólo se extrae el recurso del mar, sino que también se han creado granjas para cultivarlas. Lo que no podemos hacer es sacar todo del mar y no permitir que se reproduzca porque entonces podríamos terminar extinguiendo alguna población determinada. Como todo, hay que tener en cuenta hasta qué punto y qué medida lo explotamos y qué impacto tendrá.