Nacho Ares: “El hallazgo del sarcófago del faraón Micerinos ofrecería mucha información sobre la historia de la arqueología”

Nacho Ares – Fotografía: Carmen Ruiz Sánchez de León © 2020.

El 13 de octubre de 1838 la goleta británica Beatrice, que había partido del puerto de Alejandría con destino a Londres, se hundió supuestamente frente a las costas de Cartagena debido a una fuerte tormenta. Su tripulación logró salvarse llegando a la costa a nado, pero no los tesoros arqueológicos que la nave albergaba en su bodega, entre ellos, el valioso sarcófago del faraón Micerinos. Casi doscientos años después, el misterio sigue rodeando el paradero de este ataúd hecho de basalto y decorado con la fachada de un palacio, que había hallado en 1837 el arqueólogo inglés Howard Vyse en el interior de la pirámide de Guiza que lleva el nombre de ese faraón de la IV Dinastía.

Pese a estos datos, el emplazamiento del pecio y del sarcófago de Micerinos es un enigma. Aunque el nombre de Cartagena parece ser el más plausible para la comunidad arqueológica, otros lugares que se barajan donde podría haberse hundido el barco son el golfo de León, el de Vizcaya, las costas de Portugal o las de Livorno, en la toscana italiana. Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) en su novela La vuelta al mundo de un novelista (libro III cap. XIX) se hizo eco de este inusual acontecimiento, pero resulta extraño que la prensa de la época no hiciera mención del hundimiento de la goleta en la costa murciana.

Aunque la duda sobre la ubicación de la nave sigue planeando y los intentos por dar con el pecio hasta la fecha han sido fallidos, el interés por dar con el sarcófago del faraón resurge de tiempo en tiempo. El reconocido egiptólogo Nacho Ares visitará Casa Mediterráneo el próximo 6 de marzo a las 19 horas para ofrecer sus conocimientos sobre el tema en una conferencia titulada ‘En busca del faraón Micerinos’, en la que hablará de la importancia de esta figura, la controversia en torno al emplazamiento del Beatrice y las misiones emprendidas para localizar el pecio y el preciado sarcófago.

¿Qué destacaría de la figura del faraón Micerinos, cuyo sarcófago se hundió con la goleta Beatrice en 1838, supuestamente frente a las costas de Cartagena?

Como sucede con otros grandes faraones de la etapa más pretérita de la historia de Egipto -estamos en el reino antiguo, hacia el 2600 antes de nuestra era- es muy poco lo que sabemos. En muchas ocasiones, cuando leemos un libro de historia, las únicas referencias que hay se encuentran en el legado arquitectónico que se ha dejado. Y ésta es la razón por la que solamente vemos menciones a la pirámide de Micerinos en la meseta de Guiza cuando se habla de este faraón de la IV Dinastía.

Realmente, sabemos muy poco de él. Sí que es cierto que hay algunas menciones con su nombre en algunos emplazamientos de Egipto, en alguna cantera y, sobre todo, en tumbas de la propia necrópolis de Guiza, en donde altos funcionarios de su mando lo citan, pero no dan detalles históricos. En esta época tan antigua de la historia de Egipto no había biografías, que es un género literario que empezará casi 500 o 600 años después, en donde altos oficiales pregonaban a los cuatro vientos la colaboración que habían llevado a cabo con algunos faraones para los que habían trabajado. Y ésta es la razón por la que podemos saber de peregrinaciones en busca de tipos de madera, viajes a canteras de piedras importantes para el trabajo de los monumentos del faraón, minas de oro, etcétera.

En el caso de Micerinos hay una mención en la Fortaleza de Buhen, que está muy al sur, lo que nos está hablando del poder extendido de este faraón. La Fortaleza de Buhen hoy está bajo las aguas del lago Nasser y poco más podríamos decir. Pero lo mismo sucede con otros faraones como Keops, del que solamente tenemos referencias en alguna cantera que hay en la península del Sinaí con su nombre y, prácticamente, poco más.

El hallazgo de su sarcófago, ¿qué importancia tendría a la hora de revelar información sobre las pirámides y este monarca de la IV Dinastía que gobernó hace más de 4.000 años?

Si se encontrara el sarcófago, realmente ofrecería mucha información, quizás no tanto sobre la figura de Micerinos, pero sí sobre la historia de la arqueología, cuando Howard Vyse en la década de 1830 entró en la pirámide y sacó el sarcófago. Podríamos ver cómo eran los sistemas de trabajo de la piedra en aquella época, las medidas reales que tenía el sarcófago… Porque si mides la entrada de la habitación donde estaba el sarcófago con relación a la propia pieza, comprobamos que solamente hay un centímetro de distancia, lo que plantea muchos problemas acerca de cómo demonios se llegó a bajar hasta ahí y hacerla entrar en la cámara funeraria. Es sorprendente.

Desde el punto de vista tipológico, no deja de ser un sarcófago real perteneciente a un faraón, y no hay muchos, con esa decoración de falsa fachada de palacio. Hay ciertos paralelos, que hoy se pueden ver en algunos museos. Por ejemplo, en el Museo de El Cairo hay un par de paralelos de las dinastías IV y V, que según los dibujos de Howard Vyse, parece que dan mucha fiabilidad al hecho de que fueran prácticamente idénticos o incluso pudieran haber venido del mismo taller.

Cámara funeraria del faraón Micerinos en la pirámide que lleva su nombre.

El ataúd de Micerinos fue hallado un año antes, en 1837, en el interior de la pirámide de Guiza que lleva su nombre. El sarcófago era de gran valor, al estar hecho de basalto y decorado con la fachada de un palacio, pero su interior estaba vacío. No obstante, en la cámara funeraria de la pirámide había otro ataúd de madera y una momia. Las pruebas realizadas con radiocarbono demostraron que estos restos no correspondían al faraón, al no coincidir con su época. ¿Se ha descubierto el paradero de la momia de Micerinos?

Cuando Howard Vyse descubrió la cámara funeraria había un sarcófago de basalto, de piedra negra, y un ataúd de madera con una tipología de la dinastía XXVI, es decir, un re-enterramiento o una especie de estructura construida pensando quizás más en un cenotafio que en una tumba, porque los restos ya no debían de estar. Y, efectivamente, en el ataúd de madera se halló una momia, con restos de tejidos y esqueleto desde el tórax hasta los pies. Las dataciones que se hicieron con carbono 14 demostraron que era de época medieval, de época musulmana. Se encuentra en los almacenes del Museo Británico de Londres y nunca se ha considerado la momia de Micerinos.

Al igual que sucede con otras tumbas de reyes de Egipto, sobre todo donde había más riquezas y los ladrones de tumbas en la antigüedad iban con especial ahínco, estas sepulturas no han llegado hasta nosotros. Y no solamente los objetos del ajuar, sino tampoco los restos de las momias. Sí que hay momias de faraones en otras tumbas. Hay una leyenda que corre por ahí que sostiene que no se ha encontrado ninguna momia en ninguna pirámide. Eso es falso. Se han hallado en la pirámide de Merenre, de Raneferef, de muchas reinas de Saqqara, de Zoser… Hay varias momias en el interior de las cámaras de estas pirámides que, con dataciones de carbono 14, coinciden precisamente con ese espectro cronológico de los faraones a los que fue dedicada la pirámide.

La polémica rodea la ubicación del pecio del Beatrice. El capitán de la goleta, Wichello, llegó a especificar los parámetros sobre el lugar del naufragio, pero se duda sobre la veracidad de su relato. ¿Qué opina usted de la versión del capitán?

Realmente, hay mucha polémica alrededor de la idea de quién fue realmente el capitán que llevó desde Alejandría hasta Malta el barco, porque -aunque esto parece un poco extraño- muy probablemente fuera su hijo. Sí que llama la atención el hecho de que haya dudas incluso en la documentación sobre este detalle. Seguramente fuera el hijo, porque, aunque hay documentación sobre el padre, parece darse a entender que éste murió y otros lo que afirman es que quien murió fue el hijo.

Para vincularlo a la ubicación del Beatrice, realmente no tenemos a ciencia cierta ningún dato fidedigno. Se dice Cartagena porque aparece la mención en el volumen de Howard Vyse sobre las excavaciones en la meseta de Guiza, pero ni en la documentación de la salida de Malta, ni en la documentación de Lloyds [la aseguradora del barco] aparece el nombre de Cartagena. Hay algo turbio en el Beatrice que quizás nunca lleguemos a comprender.

Hoy por hoy, la única mención que hay de Cartagena en la documentación es del propio Howard Vyes, que dice en su libro de excavaciones en la meseta de Guiza que el Beatrice se hundió frente a sus costas.

La empresa británica Lloyd´s pagó puntualmente el seguro que cubría las pérdidas del transporte. ¿Este hecho daría verosimilitud al hundimiento del Beatrice frente a las costas de Cartagena?

Ni la prensa, ni absolutamente alguna fuente local hacen referencia al hundimiento del Beatrice. La prensa no recoge nada y esto ya es llamativo porque, aunque bien es cierto que se dice que el precio se hundió y se recuperó el ataúd de madera que hoy se puede ver en el Museo Británico, no sabemos si este féretro pudo haber venido en otro barco hasta Cartagena. También se dice que los marineros que había en el Beatrice fueron nadando hasta la orilla, pero desconocemos si fue cierto, porque no sabemos cuál es la fuente que lo afirma.

Hoy por hoy, la única mención que hay de Cartagena en la documentación es del propio Howard Vyes, que dice en su libro de excavaciones en la meseta de Guiza que el Beatrice se hundió frente a sus costas. No tenemos por qué dudarlo, por qué pensar que nos esté mintiendo. Pero sí que es cierto que hay otros documentos que son contradictorios, como los que sostienen que el barco no venía de Malta, sino de Livorno, que era un lugar de tráfico de antigüedades en aquella época, y quizás por ahí puede estar la explicación de algunos de los enigmas que hay alrededor de esta historia.

¿Qué intentos ha habido de localizar el pecio?

Bueno, realmente ha habido muchos, porque siempre ha sido una noticia que ha ido repitiéndose y quizás los intentos -luego lo comentaré- más fructuosos o con más hincapié son los que se hicieron en la década de los años 90 y 2000 también, cuando se drenó la bahía para limpiarla y todos pensaban -esto me lo contaron algunos marineros de Cartagena- que iba a aparecer algo, pero no apareció nada. En otras ocasiones, ha estado navegando un barco misterioso con bandera estadounidense, con permiso, lógicamente, y todos intuían que estaba buscando quizás el precio del Beatrice. En la rumorología entre marineros, buzos y buceadores, más de uno ha contado la historia de que ha encontrado incluso la campana del Beatrice, pero parece más una fanfarronería del tipo de los cazadores que presumen de haber cazado 50 jabalíes, cuando en realidad no han capturado ni un conejo.

Cualquier misión de prospección subacuática precisa el permiso del Gobierno español, salvo que la búsqueda se haga en aguas internacionales. ¿Qué dificultades presenta la puesta en marcha de una misión de estas características?

La arqueología submarina es carísima y puede multiplicar por mil el precio de una excavación normal. Hay que pensar en el alquiler diario de una embarcación para este tipo de trabajos, de los rudimentos que se vayan a utilizar en la inmersión y quizás un par de días pueden suponer un coste de 50.000 o 60.000 €. Esto es lo que hace que sea muy complicado poder recuperarlo. Además, esa zona ha sido una especie de basurero de la Armada durante décadas. Sabemos que hay infinidad de pecios, de misiles y de chatarra ahí abajo; no porque se haya tirado, sino porque se han hundido y se han quedado ahí.

Hay otro problema añadido, que es la profundidad. Estás a 15, 20, o 30 metros y de pronto se produce un descenso a más de 1.000 metros. Y esta circunstancia requiere también una multiplicación del dinero empleado para los submarinos que no pueden estar tripulados. A esa profundidad no puede bajar ningún submarino tripulado para poder realizar las operaciones.  Me lo explicó un buzo cuando hice un reportaje para la tele y me decía que los buzos robotizados no pueden bajar con tripulación debido a la presión.

El único proyecto que salió adelante se produjo en 1997. El Gobierno español, con medios del Museo Nacional de Arqueología Subacuática y la ayuda de la Armada, realizó una serie de prospecciones, pero los recursos fueron limitados y no dieron con los restos del pecio. ¿Tiene conocimiento de si hay algún nuevo proyecto en mente o en marcha?

El gobierno egipcio contactó conmigo en 2020 con Zahi Hawaas para llevar a cabo un nuevo proyecto, sufragado por Discovery Channel para hacer un reportaje para televisión. Yo le dije que era muy complicado. Incluso cuando Hawaas estuvo en Madrid dando una charla en enero de 2020 tuvo una reunión con Carmen Calvo, que era entonces vicepresidenta del Gobierno. Yo estuve presente en esa reunión y se plantearon algunas cosas, pero no se llegó a nada porque sobrevino la pandemia. El gobierno egipcio ha vuelto a mostrar interés en poner en marcha una nueva misión. La que he mencionado anteriormente, con Hawaas.

Si se diera con el pecio y su contenido, ¿a quién pertenecería el sarcófago una vez sacado a la luz? ¿A Egipto, a Inglaterra o en su caso a España?

Por ley, me parece que pertenece a España porque estaría en aguas españolas, pero en su momento Carmen Calvo me dijo que lo lógico sería que se organizara una exposición temporal, por ejemplo, en España, durante un tiempo, y luego se devolviera a Egipto. Sería un detalle de amistad y creo que es lo que habría que hacer.

Sobre Nacho Ares

Nacho Ares.

Licenciado con grado en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid. Se ha dedicado a la investigación y divulgación en diferentes medios de comunicación de los enigmas históricos que rodean al mundo del antiguo Egipto. Estudió egiptología en el KNH de la Universidad de Manchester (2009-2012), donde hizo un proyecto de investigación dedicado a rastrear los restos del culto osiriano en los shabtis (ushebtis) de la época de Amarna.

Hasta la fecha ha publicado dieciocho libros, trece de los cuales están dedicados a la cultura egipcia. Además, ha traducido, revisado y prologado numerosas obras del inglés. Durante 10 años dirigió Revista de Arqueología, un referente del estudio de la Antigüedad y la Arqueología.

Ha publicado más de 300 artículos en diferentes revistas especializadas de arqueología y enigmas históricos como Ancient Egypt Magazine, National Geographic Historia, La Aventura de la Historia, Misterios de la Arqueología, Boletín de la Asociación Española de Egiptología, Historia y Vida, Más Allá o la propia Revista de Arqueología. He participado con Javier Sierra en los especiales grabados en Egipto de su serie Otros Mundos (Movistar+). Ha sido reportero del programa de televisión Cuarto Milenio, dirigido por Iker Jiménez, y colaborador del desaparecido Milenio 3.

En 2022 fue comisario de la exposición Hijas del Nilo y actualmente es comisario de la exposición internacional Tutankamon, la exposición inmersiva de MAD Madrid Artes Digitales, empresa en la que dirige el departamento de guiones desde septiembre de 2023. Además, dirige y presenta el programa SER Historia de la cadena SER y también realiza el podcast Dentro de la pirámide, en Podium Podcast, con su complemento en vídeo en Youtube: Dentro de la pirámide. Todos los años realiza varios viajes al país de los faraones.

Más información: nachoares.com


Por María Gilabert Almagro
Responsable de la revista Casa Mediterráneo