Paco Álvarez: “No hay nada más frágil que un delta, una gota de agua dulce que está peleando en el mar”

Los deltas, formaciones geográficas que se desarrollan en las desembocaduras de los ríos por los sedimentos fluviales que allí se depositan, presentan una elevada biodiversidad que los convierte en hábitats naturales idóneos para animales y plantas, así como lugares de parada de las aves migratorias. En la cuenca mediterránea los deltas no son ajenos a esa riqueza ecológica, que constituye el medio de vida de numerosas poblaciones y encara grandes desafíos para su pervivencia.

Con el fin de poner el foco en los deltas, cuya importancia suele pasarse por alto, Casa Mediterráneo y la Confederación Hidrográfica del Júcar, en colaboración con la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID) y la Oficina Regional de la UNESCO en Egipto y Sudán, organizan las jornadas “Los deltas mediterráneos” los días 6 y 7 de mayo. Los encuentros contarán con la participación de destacados expertos en la materia que darán a conocer el valor de los deltas del Mare Nostrum, así como los retos a los que éstos se enfrentan.

En el marco del encuentro del día 7, a las 10:30 horas se inaugurará la exposición «SOS Deltas – Deltas fluviales del Mediterráneo y sus problemas», una idea original de David Calle y Paco Álvarez. La muestra, patrocinada por Casa Mediterráneo y la Confederación Hidrográfica del Júcar, aporta textos e imágenes que explican de forma amena y divulgativa qué son los deltas, cuáles son los principales deltas de la cuenca mediterránea, su importancia y las amenazas que se ciernen sobre ellos con miras a que se adopten las medidas necesarias para preservarlos.

La exposición pone de relieve, mediante 15 fotografías y paneles, la situación actual de algunos de los deltas más importantes del Mediterráneo, desde el Nilo pasando por el Po y el Ebro hasta el Molouya en Marruecos. La muestra ofrece explicaciones sencillas, fotografías aéreas, espaciales o naturalistas para que el público sea consciente de la realidad de los deltas y de su necesaria protección. Paco Álvarez, uno de los comisarios de la exposición, nos adelanta algunas de las características de “SOS Deltas”.

Los deltas son formaciones geográficas que, aunque sean conocidas en líneas generales, quizás no reciban la atención que merezcan.

Exacto, los damos por hecho. Lo que nos pasa con los deltas es lo que en geografía llamamos “la amnesia del paisaje”. Se producen cambios tan lentos que no nos damos cuenta de ellos hasta que se han realizado completamente. Esto pasa mucho en los Alpes con la retirada de los glaciares. Como se van retirando poco a poco, hasta que no comparas una foto de hace 30 años con una actual no percibes la manera en la que se han ido retirando y en la que hemos ido perdiendo esas masas de agua. Con los deltas pasa algo parecido.

Los deltas son muy típicos en el Mediterráneo, porque muchos de nuestros ríos no llegan de forma violenta al mar, sino que forman estos ecosistemas maravillosos cuya aparición, de hecho, coincide un poco con la de las civilizaciones. Mucha gente dice que los deltas son símbolo de civilización. Por ejemplo, el delta por antonomasia es el del Nilo, el que le da nombre a todos los deltas, y si éstos llegaran a desaparecer, desaparecerían las civilizaciones tal y como las conocemos.

De los deltas depende la supervivencia de muchas especies animales y vegetales, pero también el modo de vida de muchos pueblos.

Exactamente, la desaparición de los deltas supondría una hambruna inmediata, aparte de lo que has mencionado, del terrible daño ecológico que conllevaría. Pero es de esas cosas que damos por hechas. Empezamos a hacer presas en los cursos de esos ríos, sin darnos cuenta de que al hacerlo estamos restando sedimentos fluviales, que son los que van ganando terreno al mar para el agua dulce. Y donde hay agua dulce puede haber vida. Conforme el delta pierde fuerza, el mar empieza a reocupar ese espacio y a convertir en más salobre el agua. Evidentemente, si ese terreno es salobre ya no podremos cultivar. Y si no podemos cultivar, apaga y vámonos.

Además, todas las especies de aves que hay en Europa paran en los deltas en el transcurso de sus migraciones. Por lo que es fundamente su existencia. No podemos pensar que la naturaleza los salvará, sino el ser humano, como ente antropoceno que ha intervenido en los deltas para destruirlos; o interviene para salvarlos o los que vamos a desaparecer al final seremos nosotros.

Además de la construcción de presas, ¿qué otros factores están poniendo el peligro los deltas del Mediterráneo?

Hay muchos factores. Digamos que ése es el más fuerte porque la utilización de los ríos como fuerza motriz y su embalsamiento previo reducen su caudal y la capacidad de llevar sedimentos, pero hay otros fenómenos como el turismo. Hay una playa en Turquía, uno de los deltas que aparece en la exposición [del río Dalyan], que se llama la playa de las tortugas. Allí estuvo a punto de hacerse una serie de resorts turísticos, pero gracias a la intervención de WWF y una serie de organismos y personalidades, se evitó. Habríamos destruido una de las pocas especies autóctonas de tortugas que quedan en el Mediterráneo, una zona que es un paraíso, no sólo para las tortugas, sino también para un montón de especies.

Se trata de una muestra más de la presencia del ser humano donde no tiene que estar. El hecho de que un parque natural sea muy bonito no es para que lo veamos, sino para que sea un entorno donde la naturaleza pueda seguir sobreviviendo a pesar del ser humano. Hay mucha gente que eso no lo entiende, quiere ir a visitar esas zonas, cuando lo que hay que hacer es respetarlas. Cuantas menos personas haya, mejor.

Delta del Nilo. Imagen incluida en la exposición ‘SOS Deltas’.

La exposición tiene un fuerte componente didáctico; es accesible para un público no experto en la materia. Una de las cosas curiosas que cuenta es el origen de la palabra “delta”.

Se llama así porque cuando los antiguos griegos vieron y describieron cómo el Nilo desembocaba en el mar Mediterráneo formando todas esas vías, percibieron que ese triángulo se parecía a la letra delta griega. De hecho, la exposición originalmente la llamamos “Deltas- Sierra-Deltas-Sierra” porque “delta” es también en el alfabeto mundial de radio cómo se llama a la letra “d”. En este caso, “delta” ha sobrevivido desde el antiguo Egipto a través de Grecia como nombre y como algo que siguen utilizando todos los pilotos de aviación cuando hablan por radio entre sí.

En la exposición se alude a S.O.S. La queríamos hacer muy didáctica en el sentido de que no van a ser los políticos quienes salven los deltas, sino la gente, que es la que tiene que decirles a ellos y a todas las fuerzas involucradas que los protejan porque son nuestro patrimonio de verdad y para siempre. Esto no es algo que podamos pensar que la naturaleza irá solucionando, porque somos nosotros los que lo hemos estropeado. Entonces, queremos que cuanta más gente mejor sepa que los deltas están ahí, que son una maravilla y que tenemos que mantenerlos prístinos para que sigan siendo ellos y sigamos siendo nosotros.

Por ejemplo, la cultura del arroz en el Levante español tiene muchísimo que ver con los deltas. Si no hubieran existido el delta del Júcar o del Ebro, toda esta cultura de la paella y los arroces tampoco existiría. Estamos hablando de que no sólo hay que salvar unos pajaritos, sino también nuestra cultura y para ello es necesario que cuanta más gente lo entienda, mejor, a través de esta exposición y las conferencias de estas jornadas estupendas que se van a celebrar en Casa Mediterráneo.

Otro sector que se ve afectado por la degradación de los deltas es el de la pesca.

Sí, por ejemplo, en la zona de los Balcanes en algunos de los deltas se ha conservado un tipo de pesca tradicional de la que dependen poblaciones que han vivido en simbiosis durante siglos. No hay nada más frágil que un delta, que es una gota de agua dulce que está peleando en el mar. Aunque el Mediterráneo no sea el más grande del mundo, sigue siendo un mar importante, fuerte y con sal; de hecho, es el que más sal tiene. Se trata de una lucha muy desigual.

En los textos de la exposición se ofrecen ejemplos de medidas que se han adoptado que han logrado preservar varios deltas.

Así es, tiene que ser un proyecto plurinacional, sin duda. Todos tenemos que estar de acuerdo, que es lo que, de hecho, se está haciendo en algunos deltas, para salvarlos. No es una cuestión pesimista, sino un planteamiento que sostiene que esta situación se puede arreglar y se está haciendo ya. Hay sitios como el Po, que es muy industrial, donde el delta ha aumentado su terreno. Lugares más pequeños, como el delta del Danubio, es una maravilla cómo está sobreviviendo y haciéndose cada vez más fuerte. Por eso lo hemos incluido en la exposición, aunque no sea mediterráneo, porque ofrece muy buen ejemplo de que podemos ganar y no es una causa perdida.

¿La exposición tiene previsto itinerar por diversos lugares tras su paso por Casa Mediterráneo?

Sí, ésa es nuestra intención, que tenga toda la difusión posible, especialmente en escuelas y entre gente joven, quienes pueden demandar a los gobiernos y a los organismos internacionales que aumenten la protección e implementen las medidas que sabemos que funcionan. Hemos tenido la suerte y el honor de contar con la Agencia Espacial Europea, que nos ha cedido sus fotografías, su tiempo y su saber hacer para mostrar muchas imágenes que no se han visto nunca de algunos de los deltas del Mediterráneo. De esta manera también somos conscientes de que hay una agencia plurinacional europea que está monitorizando todos los deltas para que dispongamos de datos precisos y continuos de lo que está ocurriendo y no tengamos esta amnesia del paisaje que comentaba antes. Resulta necesario que seamos conscientes de que cada día pasa algo en el paisaje y lo que tenemos que hacer es no intervenir, salvo para protegerlo, salvo para mantenerlo virgen.