Zulema Barahona, arqueóloga: “La civilización egipcia es una de las más importantes del Mediterráneo y España, uno de los herederos que mayores testimonios atesora”

La egiptóloga alicantina Zulema Barahona participará en un encuentro virtual de Casa Mediterráneo el próximo lunes 21 de febrero a las 19 h. titulado “España y Egipto, colaboración arqueológica y cultural”. En la charla, moderada por la historiadora, crítica de arte y gestora cultural Natalia Molinos, Barahona hablará de las misiones arqueológicas españolas en Egipto, su experiencia personal en la arqueología egipcia y la importancia de las cerámicas, en cuyo estudio es especialista, para un  conocimiento más preciso del pasado. La presentación podrá seguirse en directo a través de la web y las redes sociales de Casa Mediterráneo y en diferido en el canal de YouTube de la institución.

Zulema Barahona Mendieta es doctora en egiptología por la Universitat Autònoma de Barcelona (IEPOA – UAB), máster en Egiptología por la misma universidad y licenciada en Arqueología e Historia Antigua por la Universidad de Alicante. Acaba de disfrutar de un contrato posdoctoral en la Universidad de Basilea (Suiza) asociado al proyecto de investigación Histories of life of the Theban tombs (‘Historias de vida de las tumbas tebanas’, traducido del inglés). Su experiencia arqueológica se ha desarrollado en múltiples yacimientos de España e Italia como L’Alcudia (Elche), El Tolmo de Minateda y Lezuza (Albacete), El Cabezo Redondo (Villena), Portus Ilicitanus (Santa Pola), El Cerro de las Balsas y El Parque de la Naciones (La Albufereta, Alicante) y Tusculum (Roma).

Diversas estancias en el Institut Français d’Archéologie Orientale (IFAO) de El Cairo le han llevado a especializarse en cerámica del antiguo Egipto. Esta especialización se ha completado en diversas misiones arqueológicas sobre suelo egipcio desde 2010, como las de Coptos, Karnak (Alto Egipto), Taposiris Magna-Plintine (Alejandría) o Bahariya (Desierto Occidental). En la actualidad está inmersa en diferentes trabajos arqueológicos como el “Proyecto Djehuty” (CSIC), el “Proyecto TT209” (Universidad de La Laguna) o el “Projet Medamud” (Universidad de La Sorbonne-IFAO).

Su tesis doctoral, por la cual obtuvo el “Premio extraordinario de doctorado”, versó sobre el estudio de la cerámica conservada de las antiguas excavaciones francesas en el templo de Medamud, así como la interpretación de su contexto arqueológico y el reexamen histórico a partir de esas piezas. Esta misma temática, el estudio de la cerámica antigua como documento histórico (desde el Reino Antiguo hasta la Época Bizantina), se ha reflejado en sus publicaciones científicas en diversas revistas especializadas. También ha impartido numerosas conferencias sobre el antiguo Egipto, así como seminarios y cursos sobre cerámica egipcia en el marco del IEPOA (UAB) y en la Universidad de Alicante.

Pese a las dificultades de conexión desde el yacimiento en el que actualmente se encuentra trabajando en Luxor, en el marco del proyecto francés “Medamud”, mantuvimos una entrevista con Zulema Barahona.

¿Cómo surgió su interés por la arqueología? ¿Podría decirse que trabajar en Egipto es el sueño de todo arqueólogo?

Muchos arqueólogos sueñan con trabajar en Egipto. En mi caso fue así, es decir, empecé interesándome por el antiguo Egipto y para dedicarse a ello había que ser arqueólogo. También es verdad es que no todo arqueólogo acaba enamorado de Egipto, ni todo egiptólogo acaba siendo arqueólogo. Los egiptólogos en la mayoría de los casos son filólogos, porque la escritura jeroglífica es muy importante, pero a mí me interesaba más la cultura material, es decir, todo lo que va más allá de los textos. En concreto, la cerámica, disciplina en la que me especialicé, y digamos que he logrado conseguir mi sueño.

¿Actualmente qué proyectos arqueológicos españoles están en marcha en Egipto?

Es difícil responder a esa pregunta porque son muchos, afortunadamente, unos más conocidos que otros. Por mencionar solo algunos, uno de los más antiguos es el de “Heracleópolis Magna”, que se dirige desde el Museo Arqueológico Nacional con Mari Carmen Pérez Die a la cabeza. Otro de los más veteranos es uno en el que tengo la suerte de participar, el “Proyecto Djehuty”, en Dra Abu el-Naga, pero también hay proyectos en Asuán, el Qubbet el-hawa, incluso en el Mar Rojo… Otro en el que también tengo la fortuna de trabajar es en el “TT209”, situado en Luxor. Y en estos momentos me encuentro en un proyecto francés en el que participamos dos españoles, una muestra de que nos diversificamos y formamos parte de proyectos de otras nacionalidades.

Como ha comentado, uno de los proyectos en los que participa es el “Djehuty” del CSIC en Luxor, iniciado en el año 2002 con el objetivo original de sacar a la luz las tumbas de dos altos dignatarios, Djehuty y Hery, que en sucesivas campañas a lo largo de veinte años ha producido otros grandes hallazgos. ¿En qué consiste su trabajo en este proyecto? 

Soy ceramóloga. Me dedico a estudiar la cerámica y mi labor consiste en poder datarla, independientemente de la época en la que aparezcan las piezas, saber qué tipo de utilización se le daba y ayudar a la interpretación de su contexto. Es decir, si se trataba de cerámicas rituales, si se utilizaban en la vida cotidiana y se han puesto en la tumba, si han sido reutilizadas, si proceden de otros lugares, es decir, si han sido importadas… Intentamos obtener toda la información que podamos de la cerámica: desde el estudio más básico de su forma hasta estudios estadísticos para saber hasta qué punto había importaciones, utilizaban ciertas cerámicas rituales, etc.

Zulema Barahona en Egipto.

¿Cuánto tiempo se trabaja sobre el terreno y cómo es el día a día en esta misión?

En el «Proyecto Djehuty” todos trabajamos desde mediados de enero hasta finales de febrero. Yo, como me tengo que combinar con otras misiones, suelo quedarme un poco menos de tiempo; por ejemplo ahora estoy con la misión de Medamud. El día a día del proyecto comienza levantándonos muy pronto, empezamos a trabajar a las 7 de la mañana, terminamos sobre las 3, a la 1 los obreros acaban su trabajo y nos quedamos procesando todo el material que ha salido a la luz. Después tenemos un rato para comer, ducharnos y descansar y por la tarde seguimos trabajando. El tiempo es muy justito y dinámico. Sobre las 9 cenamos y la verdad es que acabamos agotados. Los fines de semana son solo de un día, el viernes, e intentamos hacer alguna excursión. 

Las dos tumbas principales, la de Djehuty (datada en el año 1470 a.C) y la de Hery (en torno al 1500 a.C), estaba previsto que se entregaran este año, una vez terminados los trabajos, al Ministerio de Antigüedades de Egipto para que considerara la posibilidad de abrirlas al público. ¿En qué situación se encuentran los trabajos?

En realidad, las tumbas no se pueden entregar como tales, ya que son patrimonio egipcio y, por lo tanto, pertenecen al Servicio de Antigüedades y al Ministerio de Antigüedades del país. Lo que sí que podíamos hacer era ofrecerles la disponibilidad para abrirlas al público. Primero el trabajo consiste en excavarlas, después hay una labor intensa de estudio y, por último, de restauración y puesta en valor. Ha sido uno de los objetivos principales de esta campaña, la restauración de las tumbas, pero también la adecuación del yacimiento y el entorno para que pudiera recibir visitas. 

Más allá de esas tumbas hay otras del Reino Medio, pozos del Segundo Periodo Intermedio, diversas estructuras, capillas… y había que garantizar que no se estropearan ni que fueran peligrosas para los visitantes. Todos estos trabajos han conllevado una labor bastante intensa. En principio, cuando acabe la campaña, el objetivo es que este año se pueda abrir al público.

[su_quote]La cerámica tiene un componente de datación importantísimo en la arqueología y, naturalmente, en Egipto es crucial conocer en qué ámbito cronológico te estás moviendo.[/su_quote]

Su tesis doctoral versó sobre el estudio de la cerámica conservada de las antiguas excavaciones francesas en el templo de Medamud. ¿Qué nos dicen las cerámicas sobre la vida en el antiguo Egipto y cómo contribuyen a la reinterpretación de la historia?

Esta pregunta me encanta. La cerámica es uno de los elementos más importantes que tenemos de casi todas las culturas de la antigüedad. Era un elemento comparable al plástico en la actualidad, es decir, se utilizaba para prácticamente todo: desde cocinar o guardar líquidos, como las cazuelas o las ánforas de vino, hasta almacenar objetos. Hay que pensar que entonces la gente no tenía tantos muebles como tenemos nosotros ahora y, sobre todo, en los estratos más humildes de la sociedad cualquier cosa servía para guardar los pocos enseres que tuvieran. 

Además, la cerámica en Egipto es muy abundante. Creo que se trata de uno de los sitios donde más cerámicas se encuentran. En concreto en Medamud, como es un lugar de producción de cerámica, tengo la suerte de ver el origen de muchas de las formas que luego observamos en otros yacimientos, su génesis, cuándo se crearon, por qué, en qué cantidad, de qué manera, es decir, si se trata de producciones industriales propias de la época romana o más artesanales. 

Adicionalmente, me interesa conocer a nivel económico hasta qué punto la producción podría estar controlada por el Estado en Egipto o no, hasta dónde podían llegar ciertas producciones y qué componente personal hay en las cerámicas. Por ejemplo, a veces veo piezas que se han fabricado en Medamud pero que tienen una decoración determinada propia de algún sitio o con un nombre especial, que probablemente fue un encargo que se hizo a un alfarero. En ocasiones encuentro detalles muy personales. Pero sobre todo y ante todo, la cerámica tiene un componente de datación importantísimo en la arqueología y, naturalmente, en Egipto es crucial conocer en qué ámbito cronológico te estás moviendo.

Para algunos periodos hemos logrado mucha precisión y con un solo fragmentito aparentemente insignificante podemos llegar a saber su pertenencia al reinado de cierto faraón o dinastía y eso nos ayuda muchísimo. La cronología de muchos monumentos egipcios que han sido excavados en época antigua de forma muy rudimentaria tenía muchas lagunas. Ahora con los re-estudios y re-excavaciones podemos ser mucho más precisos e incluso a veces cambiar lo que sabemos de ciertos sitios. Creo que es algo a lo que hasta la actualidad no se le había prestado demasiada atención en Egipto, pero que resulta muy importante.

Zulema Barahona en una de las misiones en las que ha participado en Egipto.

Otro de los proyectos en los que ha trabajado es el “Dos Cero Nueve”, una misión arqueológica de la Universidad de La Laguna (Tenerife) para el estudio y restauración de la TT209 (Tumba Tebana 209) en una de las áreas de la necrópolis de Luxor. ¿A quién pertenece esta tumba, qué tipos de objetos se han recuperado y qué aportan para un mejor conocimiento histórico del antiguo Egipto?

Esa tumba pertenece a un personaje un tanto enigmático de un periodo poco conocido, la Dinastía 25, que se suele conocer como “Dinastía Kushita” porque los reyes de Kush, el actual Sudán, se instauraron en Egipto. Este personaje probablemente era kushita, pero de él sabemos su nombre y poco más. Además el problema de estas tumbas es que estaban en una parte del wadi en la que enseguida empezó a entrar agua. Un wadi es el cauce de un río seco, que en el Mediterráneo conocemos muy bien, son las ramblas que por ejemplo tenemos en Alicante, donde resido. Cuando hay lluvias torrenciales el wadi se convierte en el cauce de un río. 

Esta y otras tumbas prácticamente funcionan como un desagüe, al estar excavadas por debajo del nivel del suelo, de manera que cuando llueve copiosamente se inundan. Esta  tumba debió de sufrir episodios de lluvia que la dejaron muy dañada y después se reutilizó, sobre todo en época persa y ptolemaica, constituyendo los restos que más se conservan. Cuando hablamos de reutilizar nos referimos a que se siguió enterrando gente allí. El problema que también provocan estas inundaciones es que todo el material orgánico se pierde, el nivel de humedad es bastante alto y se pudre. Entonces, solo quedan elementos inorgánicos como la cerámica. 

Ponían vasijas junto a la momia del difunto, aunque no se sabe muy bien lo que contenían. En algunas sí hemos encontrado restos de depósito de  momificación. Las vendas y resinas sobrantes seguían siendo sagradas y se enterraban cerca de la tumba. Esas son las cosas que hemos encontrado. No es una tumba que se caracterice por grandes contenidos, pero su importancia radica en que está arrojando algo de luz sobre este periodo poco conocido. Es una tumba grande, bastante monumental, con varias cámaras. Debió de ampliarse en ciertos momentos y eso es lo que intenta dilucidar el proyecto.

Hasta hace poco ha disfrutado de un contrato posdoctoral en la Universidad de Basilea (Suiza) asociado al proyecto de investigación Histories of life of the Theban tombs. ¿En qué consiste? 

Ese proyecto tenía como objetivo estudiar un conjunto de tumbas situadas en la necrópolis tebana de Qurna. Sobre todo pretendía arrojar luz a todo el proceso de construcción de tumbas y su distribución respecto a las familias allí enterradas, ya que existe un patrón. Por ejemplo, junto a la tumba de un visir se enterraba a su hijo que era sumo sacerdote, a su sobrino también se le situaba cerca, de modo que se distribuían en zonas más o menos uniformes. 

En segundo lugar, el proyecto perseguía averiguar los procesos históricos que se iban desarrollando en la necrópolis. Esta se construyó en el Reino Nuevo principalmente, aunque hay algunas construcciones anteriores, del Reino Medio, luego se reutilizó en el Tercer Periodo Intermedio y después en Baja Época. Esa parte de la necrópolis se abandonó durante toda la época romana y en época bizantina tardía se volvió a ocupar por eremitas. Las tumbas estaban abandonadas, llenas de escombros, y las usaron como eremitorios para vivir de forma aislada del resto de la población. Actualmente nos encontramos en el proceso de estudio y publicación de esos resultados. 

¿Cuáles son los principales obstáculos que se encuentran las campañas arqueológicas españolas en Egipto? 

El principal obstáculo -la mayoría de los que trabajan en este mundillo estarán de acuerdo- es encontrar financiación para los proyectos. La financiación pública es reducida y con ella sólo se puede realizar una parte del trabajo. Intentamos que los equipos sean multidisciplinares, grandes, y simplemente en billetes de avión ya se va una buena parte. Además se necesita mucho dinero para los trabajos de restauración, de consolidación, etcétera, por no hablar de los salarios de la gente que trabaja aquí, que se van pagando como se puede. Hay muchos proyectos que intentan combinar financiación pública con privada porque en caso contrario no se podrían acometer muchas de las tareas que hacemos. 

También ha sido un reto en la actualidad la situación provocada por el Coronavirus, lógicamente para todo el mundo en diferentes grados. En casi todas las excavaciones arqueológicas, ya sea en Egipto, en España o en otros países, hacemos una vida en comunidad, comemos en el mismo sitio, tenemos que compartir habitación y de repente todo eso se hizo imposible. A la hora de adoptar todas las medidas necesarias no todo el mundo podía venir. Ha sido bastante complicado, pero hay que adaptarse a los nuevos tiempos y eso es lo que hemos intentado. Afortunadamente, aquí en Egipto suele hacer buen tiempo, aunque en invierno hemos pasado mucho frío en Luxor, y es posible hacer mucha vida en el exterior lo cual ayuda en estas circunstancias. 

Otra dificultad que añadiría es que, por supuesto, de Egipto no puede salir ninguna muestra ni material, y en el escaso espacio de tiempo que pasamos aquí, entre uno y dos meses, tenemos que intentar disponer de todos los datos suficientes para seguir trabajando el resto del año, lo que se conoce como trabajo gabinete o de investigación. Es bastante estresante porque en poco tiempo tienes que asegurarte de que no se te olvide nada para poder continuar trabajando el resto del año. 

Por último, ¿qué nos dicen los hallazgos arqueológicos en Egipto sobre los orígenes de nuestra civilización?

Todo el mundo sabe que Egipto es una de las civilizaciones más importantes del Mediterráneo. Y además España es uno de los herederos que mayores testimonios atesora por la sencilla razón de que hemos tenido un contacto muy intenso con la civilización fenicia, que a su vez se nutrió y se inspiró mucho en la civilización egipcia. De hecho, la gente puede ver cómo en muchos museos de España tenemos pequeños amuletos egipcios, escarabeos [con forma de escarabajo pelotero], amuletos de fayenza [talismanes portátiles de cerámica vidriada], pero también vasijas de alabastro que proceden directamente de Egipto. 

Además a otras culturas antiguas tan importantes como la griega y la romana Egipto les causaba un fuerte impacto. Muchos turistas viajaron a Egipto en época clásica; de hecho el turismo en el país comenzó en esos tiempos. Sobre todo en época romana intentaron asimilar creencias religiosas egipcias, como el culto a Isis; por ejemplo, en Pompeya, sin ir más lejos hay un templo dedicado a esa deidad. El contacto fue muy intenso y llegó a la península. Y en los íberos, que se inspiraron en estas culturas mediterráneas, siempre queda algo que nos recuerda al antiguo Egipto.

[su_divider]

Imagen superior destacada: Zulema Barahona excavando durante una de las misiones arqueológicas en las que participa en Egipto.